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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2011

En camino a la nueva particin de frica
Libia en el gran juego

Manlio Dinucci
Il Manifesto/Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


No slo familias que temen por sus vidas e inmigrantes pobres de otros pases norteafricanos huyen de Libia. Hay decenas de miles de refugiados que son repatriados por sus gobiernos en barcos y aviones: sobre todo son ingenieros y ejecutivos de grandes compaas petroleras. No slo de ENI, que realiza cerca de un 15% de sus ventas desde Libia, sino otras multinacionales europeas, en particular: BP, Royal Dutch Shell, Total, BASF, Statoil, Repsol. Cientos de empleados de Gazprom tambin se vieron obligados a abandonar Libia y ms de 30.000 trabajadores chinos de la compaa petrolera y de la construccin. Una imagen simblica de cmo la economa libia est interconectada con la economa global, dominada por las multinacionales.

Gracias a sus ricas reservas de petrleo y gas natural, Libia tiene una balanza comercial positiva de 27.000 millones de dlares al ao y un ingreso per cpita medianamente elevado de 12.000 dlares, seis veces mayor que el de Egipto. A pesar de fuertes diferencias en los ingresos bajos y altos, el nivel de vida promedio de la poblacin de Libia (slo 6,5 millones de habitantes en comparacin con los casi 85 millones de Egipto) es por lo tanto mayor que el de Egipto y otros pases norteafricanos. Lo muestra el hecho de que casi un milln y medio de inmigrantes, sobre todo del norte de frica, trabajan en Libia. Cerca de un 85% de las exportaciones libias de energa van a Europa: Italia tiene el primer lugar con un 37%, seguida por Alemania, Francia y China. Italia tambin ocupa el primer lugar en importaciones de Libia, seguida por China, Turqua y Alemania.

Este marco ahora revienta como resultado de lo que se puede caracterizar no como una revuelta de masas empobrecidas, como las rebeliones en Egipto y Tnez, sino como una verdadera guerra civil, debida a una divisin del grupo gobernante. Quienquiera que diese el primer paso ha explotado el descontento contra el clan de Gadafi, que prevalece sobre todo entre las poblaciones de Cirenaica y los jvenes en las ciudades, en un momento en el cual todo el norte de frica ha tomado el camino de la rebelin. A diferencia de Egipto y Tnez, sin embargo, el levantamiento libio se planific y organiz con anterioridad.

Las reacciones en la arena internacional tambin son simblicas. Pekn ha dicho que est extremadamente preocupado por los sucesos de Libia y llam a un rpido retorno a la estabilidad y la normalidad. El motivo es obvio: el comercio chino-libio ha crecido considerablemente (cerca de un 30% slo en 2010), pero ahora China puede ver que toda la estructura de las relaciones econmicas con Libia, de donde importa cantidades crecientes de petrleo, se ha puesto en juego. Mosc se encuentra en una posicin semejante.

Diametralmente opuesta es la seal de Washington: el presidente Barack Obama, que cuando se vio enfrentado a la crisis egipcia minimiz la represin desencadenada por Mubarak y llam a una transicin ordenada y pacfica, ha condenado rotundamente al gobierno libio y anunci que EE.UU. prepara toda la gama de opciones que tenemos a nuestra disposicin para responder a esta crisis, incluidas acciones que ponemos emprender solos y otras que podemos coordinar con nuestros aliados a travs de instituciones multilaterales. El mensaje es evidente: existe la posibilidad de una intervencin militar de EE.UU. y la OTAN en Libia, oficialmente para detener el derramamiento de sangre. Las verdaderas razones son obvias: Si se derroca a Gadafi EE.UU. podra derribar todo el marco de las relaciones econmicas con Libia y abrir el camino a las multinacionales basadas en EE.UU., que hasta ahora estn casi totalmente excluidas de la explotacin de reservas de energa en Libia. Por lo tanto, EE.UU. podra controlar el grifo de lasfuentes de energa de las que depende en gran parte Europa y que tambin provee a China.

Estos son las apuestas en el gran juego de la divisin de los recursos africanos, por los que tiene lugar una creciente confrontacin, en especial entre China y EE.UU. La creciente potencia asitica, con la presencia en frica de cerca de 5 millones de gerentes, tcnicos y trabajadores, construye industrias e infraestructuras a cambio de petrleo y otras materias primas. EE.UU., que no puede competir en ese terreno, puede utilizar su influenciasobre las fuerzas armadas de los pases africanos importantes, que entrena mediante el Comando frica (AFRICOM), su principal instrumento para la penetracin del continente. La OTAN tambin entra ahora en el juego, ya que est a punto de concluir un tratado de cooperacin militar con la Unin Africana que incluye a 53 pases.

La central de la cooperacin de la Unin Africana con la OTAN ya se est construyendo en Addis Abeba: una estructura moderna, financiada con 27 millones de euros de Alemania, bautizada: Construyendo paz y seguridad.

Il Manifesto, 25 de febrero de 2011

Traducido del italiano por John Catalinotto

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=23413

rCR



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