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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2011

Por qu los medios masivos mienten y los medios alternativos se confunden

ngeles Diez
Rebelin


Los medios de comunicacin masivos, es algo conocido, son parte de la estrategia de guerra. Desde que la poltica se transform en guerra por otros medios cambiemos el aforismo "clausewitzchiano"- dejaron de existir los medios de informacin. Los medios masivos son corporaciones grupos de empresas interconectados y especializados- de modo que no es posible que sigamos tratndolos como cuarto poder, expresin de la opinin pblica, guardianes de la democracia etc. son, el poder, en uno de sus mltiples rostros. Decir que los medios tienen dueos es una obviedad pero dejar de explicitarla es el riesgo de naturalizar su esencia hasta hacerla desaparecer.

Los medios masivos tienen sus rutinas y una maquinaria perfectamente engrasada para moverse dentro de la complejidad. Por eso basta con pagar a los periodistas para que hagan su trabajo y, la mayor parte de las veces, saben hacer su trabajo y no dan demasiados problemas. Los medios masivos tienen, necesariamente, una opinin, y desde que las nuevas tecnologas destruyeron el tiempo, cada vez tienen menos tiempo para conformarla as que dejan a sus profesionales que se guen por su poca intuicin y su gran desconocimiento. Cuando ocurre un hecho noticiable no hay ms que sacar la grabadora o el telfono mvil y convertir a cualquier ciudadano en corresponsal improvisado mientras se saca el billete de avin y se crean las condiciones para la presencia en el lugar de los hechos. Ya habr tiempo para afinar el tiro. En tiempos convulsos se extreman las precauciones y se ponen a prueba las competencias de los locutores desde la distancia, orientar y sealizar los discursos improvisados: dganos por favor qu ocurre ahora. (por supuesto ocurre algo), hay heridos? qu pide la gente?

Los periodistas no son maquiavlicos, ni se ponen de acuerdo, hacen su trabajo. Mezclan las palabras: revueltas, revoluciones, transiciones, dictadores, orden, violencia, insurgentes, revolucionarios. Ritualizan el lenguaje para hacerlo inmune a la contradiccin: democracia (impuesta), libertad (otorgada), orden (coactivo); localizan a los fast thinking: opinadores habituales y especialistas con pedigr que imprimen en sello de autoridad de la que los medios carecen. La ritualizacin incorpora esa parte de naturalizacin que nos imposibilita para percibir los lmites de nuestro propio pensamiento, lo que nos pertenece a nosotros y lo que adquirimos sin darnos cuenta. Los medios masivos se especializan en la cocina de diseo, un poco de todo, extico y fascinante, eso s, escasamente nutritivo. Dice Chomsky recogiendo las palabras del publicista norteamericano W. Lippmann hay que poner al pblico en su lugar de modo que podamos vivir libres de los pisotones y del rugido de una multitud desconcertada. El lugar del pblico es el de espectador interesado, nunca el de participante. Hay que asegurarse de orientar su inters.

Los medios son sujetos polticos, no son servidores de la poltica. Por eso es ingenuo pensar que alguna vez informarn de lo que realmente se cuece en la esfera poltica. Ellos son la parte de la poltica que se encarga de nuestras mentes. Desde que en los sistemas contemporneos est mal visto el uso de la coaccin y cada ciudadano puede decir lo que quiera se hace imprescindible que diga lo correcto. La propaganda moderna es el intento consecuente y duradero de crear o dar forma a los acontecimientos con el objetivo de influir sobre las relaciones del pblico con una empresa, idea o grupo dijo el publicista Bernays (sobrino de S. Freud).

Los medios masivos nunca estn con los pueblos, los observan, los miran, a veces con extraeza, a veces con paternalismo, otras con preocupacin. Cuando pueden, se las ingenian para mandar de vuelta los mensajes que gritan los pueblos y no pueden callar, los pasteurizan y esterilizan para el consumo de un pblico al que se protege de posibles contaminaciones. El factor tiempo juega al principio a favor de los pueblos pero solo en el corto, muy corto plazo: ha estallado la revolucin en el mundo rabe, el dictador ha huido, dicen los noticieros por la maana; la revuelta ha triunfado, es hora de organizar la transicin, dicen por la noche. Se liman las palabras y se recompone el orden discursivo. Las consignas de los pueblos son traducidas para los espectadores vidos de informacin. En el nuevo orden lingstico, los pueblos siempre tienen razn, por supuesto, pero parte de esa razn ha sido suprimida. Los medios masivos nunca mienten, de vez en cuando reconocen equivocarse, pero siempre cuentan parte de la verdad. La verdad adecuada. No todas las verdades son adecuadas ni convenientes, por eso, el tiempo post-acontecimiento es fundamental para seleccionar la verdad conveniente. Manejar el tiempo es manejar la memoria. Al igual que hacen los prestidigitadores los medios masivos necesitan desviar la atencin, que no se vea el truco, rapidez para cambiar la paloma por la liebre, o al contrario. Donde haba un presidente pongamos un dictador, donde haba fundamentalistas pongamos pueblo y donde ya hay pueblo pongamos al ciudadano.

Los medios alternativos son diferentes. A veces se equivocan, es verdad, pero las buenas intenciones les salvan del infierno de los malvados. Tienen otros pecados: aspiran a ser medios masivos. Aparentemente no puede haber mal en ello. Buscan espacio donde no hay espacio y para encontrarlo buscan la diferencia. En qu consiste la diferencia?

El problema es que ellos tampoco tienen tiempo, aunque s creen tener la misma urgencia, tienen todava menos tiempo que los medios masivos porque no son empresas y no dependen del dinero, no producen mercancas. Los periodistas alternativos son libres porque realmente no son periodistas, pero estn atados por los trabajos que les dan de comer y que les quitan tiempo para informar. Algunos resuelven la paradoja profesionalizndose en el mercado de las informaciones alternativas. Los medios masivos son propietarios del tiempo de la informacin. Si los medios alternativos pretenden competir en este terreno pierden eficacia en el campo de la vida. stos necesitan encontrar sus tiempos para evitar el riesgo de crear mercancas.

Tienen, sin embargo, una ventaja cualitativa, ellos estn a pie de calle, son parte del pueblo, si se trata de hablar del pueblo nadie ms prximo que ellos. Esta proximidad les lleva a cierta confusin, confunden lo que hacen con lo que son. Los medios alternativos: median o son? Se confunden con el pueblo y creen ser pueblo. Cuando ese pueblo no est an articulado, cuando no logra, todava, desplegar sus canales de interlocucin, cuando la revolucin est en marcha los medios alternativos, en su legtimo deseo de ayudar a los procesos, pueden convertirse en creadores de ilusin y confundir sus deseos con la voz del pueblo. Moralmente son intachables, polticamente son inocuos.

Los medios alternativos dan consejos a los polticos, lstima que el poder no necesite consejos y que los gobiernos afines no sean tan libres como los medios alternativos para prescindir de sus compromisos de gobierno u obviar los riesgos para sus propios pueblos. Los medios alternativos, para ser sujetos polticos tendran que ser organizaciones y/o estar al servicio de organizaciones. Cuesta creer que de forma natural sean rganos de la masa dispersa y espontnea. Orientarse en la complejidad de lo real no es fcil y si no se llega a tiempo. de qu?, y si no se toma posicin qu? Los pueblos tienen otros tiempos y les lleva su tiempo hacer la revolucin.

Los medios alternativos no definen el campo de batalla. Dan la batalla en un campo predefinido. Su prestigio y capacidad transformadora pasa por el compromiso con los pueblos y sus organizaciones, pasa por ir convirtindose en una parte ms e indivisible de los pueblos en lucha, capaces de definir estrategias, romper con las lgicas de los medios masivos, marcarse sus propios tiempos y definir con responsabilidad el campo de batalla, hacer poltica y ser, en definitiva, polticamente alternativos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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