Portada :: Cuba :: Abu Ghraib acusa a Cuba en Ginebra
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2005

El inquilino

Rosa Miriam Elizalde
Cubadebate


Una discute con colegas locales la noticia internacional que un da s y otro tambin aparece en la prensa, desde que a Estados Unidos le entraron fiebres liberadoras en el Medio Oriente y ya vamos para tres lustros. Siempre hay quien parte del tema que ha sido titular ms o menos destacado en los peridicos, segn el pelaje poltico del medio. Otro comenta algo sobre las torturas en Guantnamo, escndalo del que es muy difcil sustraerse. El de ms all recuerda que entre los presentes est una cubana, y de pronto, la pregunta cae solita, como si se desprendiera de las vigas del techo: Si a Cuba le molesta tanto la presencia norteamericana en Guantnamo, por qu Castro no le ha exigido a los yankis que se vayan del territorio cubano?

El ritual es ms o menos el mismo, con esta y otras interrogantes que parecen clonadas en la mente de gente que uno supone medianamente informadas. Cuando oigo cosas as, ya ni siquiera siento esa suerte de admiracin y estupor que padeca al principio, ni trato de averiguar si la persona me est hablando en serio o est jugando al idiota para ver con qu chambelona lo premian. Y ante eso, una tiene dos opciones: pedirle a otro que arree al ganado, o contestar con una fabula, que cabra en un guin de Hollywood, del tipo pelcula del sbado en la noche, por Cubavisin.

Algo as:

Imagnese que usted es dueo de una preciosa casa con balcn al mar (Cuba) y un mal da recibe la ingrata visita de un ladrn, que para colmo no habla su idioma y se apodera con descaro de todo lo que usted posee, mientras le apunta al corazn con una pistola de dos caones. Al cabo de un tiempo y en circunstancias poco venturosas, este acepta salir de su propiedad, solo si usted firma cierto contrato de alquiler por un cuarto de desahogo, a razn del cual le va a pagar, eternamente, cinco centavos al mes. En la clusula de ese acuerdo, dice que el ladrn tiene derecho a mantener a all, cada vez que se le antoje, a otros inquilinos de su familia, y que todas las decisiones trascendentes de la casa que usted habita se tomarn en el castillo del inquilino al otro lado del mar-, por la simple razn de que l es el que manda.

Suponga que un buen da usted logra expulsar al ladrn de su casa, dndole una buena patada en el trasero, pero no puede desalojar el cuartito. El inquilino posee miles de propiedades, pero se atrinchera en esa minscula pieza, intentando que usted pase el umbral del cuartito para destruirle toda su casa y asesinar a su familia, aplicando el enorme arsenal militar que este ladrn posee y glorifica.

Imagine que el "inquilino", en vez de utilizar el cuartito que usurpa para descansar y dormir, lo emplea para guardar parte de su peligroso armamento y para detener y torturar a presos a quienes ni siquiera les reconoce el derecho a juicio. En el colmo del descaro, el "inquilino" lo enjuicia a usted ante tribunales internacionales, porque no le gusta como est arreglada su casa con balconcito al mar y porque odia profundamente al jefe de familia, que siempre lo ha mirado de frente, no tolera la provocaciones del usurpador y ha sido el nico que ha presentado una denuncia ante ese gran jurado mundial por las torturas injustificables que practica, da tras da, en ese cuartito que, por supuesto, se llama Guantnamo.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter