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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2011

Luchas tras el pensionazo y el pacto social

Luis Zhu
En lluita / En lucha


La exitosa huelga general del pasado 29 de septiembre cre en muchos sindicalistas, militantes y organizaciones de la izquierda radical la ilusin de que se podra abrir, por fin, una etapa de movilizaciones fuertes y sostenidas contra la crisis y los recortes. Es ms, algunos sectores de la izquierda radical interpretamos que la huelga convocada por CCOO y UGT nos situaba en un contexto favorable para radicalizar a las bases de estos sindicatos y empujar a sus direcciones hacia un plan de luchas unitarias para confrontar las reformas del Gobierno. Muchas de las movilizaciones impulsadas por la izquierda radical y los sindicatos alternativos apuntaban hacia este objetivo.

Sin embargo, a pesar de la retrica ms o menos beligerante del secretario general de CCOO, Ignacio Fernndez Toxo, esto no se ha producido. Las direcciones de los sindicatos mayoritarios se han comprometido con la negociacin y han pactado el retraso de la edad de jubilacin hasta los 67 aos. En paralelo, el da 27 de enero la mayora sindical vasca convoc huelga general en Euskal Herria, la CIG en Galiza y CGT, CNT, Solidaritat Obrera y la COS en Catalunya. Analizar y valorar las huelgas generales del pasado 27 de enero nos tiene que servir para abrirnos paso ante este nuevo escenario.

La estrategia del PSOE

El gobierno del PSOE est totalmente comprometido con las polticas neoliberales de la UE, el BCE y la clase dominante del Estado espaol. La secuencia de recortes (recortes de gasto pblico, disminucin del salario de los empleados pblicos, subidas de los impuestos indirectos, eliminacin del subsidio de desempleo para parados de larga duracin, etc.) que ha ejecutado Zapatero es muy similar al que efectu su homlogo social liberal griego. La diferencia radica en que mientras en Grecia se anunciaron todas las medidas de golpe, en el Estado espaol el Gobierno ha tenido la precaucin y discrecin de aplicar las medidas de austeridad de forma paulatina. Ello no explica, sin embargo, el desigual nivel de respuesta entre Grecia y el Estado espaol, aunque s representa uno de los factores que incide en l.

Siguiendo esta estrategia, las medidas ms recientes con las que el PSOE espera ganarse la confianza de los mercados e impulsar lo ms pronto posible una recuperacin econmica que pueda capitalizar polticamente en las prximas elecciones legislativas son el pensionazo y el saneamiento con dinero pblico y posterior privatizacin de las cajas de ahorro.

La reforma de las pensiones introduce principalmente tres retrocesos importantes: la subida de la edad mnima de jubilacin a los 67 aos (el de las prejubilizaciones a los 63), el aumento de 35 a 37 aos de cotizacin para cobrar la pensin mxima y el incremento del periodo de referencia para calcular la pensin de los ltimos 15 aos cotizados a 25.

En conjunto, estos tres recortes supondrn una reduccin media del 22,7% en las pensiones, segn el diario Expansin. El retraso de la edad de jubilacin y el aumento de 35 a 37 aos de cotizacin para percibir la pensin mxima significar un recorte de entre el 12 y el 15% de las pensiones, mientras que el incremento del periodo de referencia para calcular la pensin reducir esta cuanta en un 10,7%.

Por su parte, la reforma de las cajas de ahorro supondr una inyeccin inicial de 20.000 millones de euros de los fondos pblicos para entidades financieras privadas.

La contradiccin es evidente: por una parte nos dicen que no hay dinero para los parados ni para los pensionistas, mientras que por otra gastan cantidades ingentes de dinero para rescatar entidades financieras. Detrs de este engao hay, sin embargo, un objetivo claro para el PSOE: necesita calmar al especulacin financiera con la deuda pblica y atraer las inversiones de los mercados internacionales para activar un nuevo ciclo de crecimiento econmico y, as, poder apuntarse el tanto de haber acabado con la crisis de cara a las elecciones del ao que viene. No obstante, el PSOE est jugando un rdago contra las previsiones econmicas, ya que, al descontento que est generando en la clase trabajadora hay que aadirle unas perspectivas de crecimiento econmico bajo y de creacin de empleo muy limitado.

La estrategia de CCOO y UGT

En mayo del ao pasado, pareca que los sindicatos mayoritarios del Estado espaol iban a sustituir su estrategia pactista con el PSOE por la movilizacin ante los recortes sociales que iba a emprender el gobierno. A la huelga de empleados pblicos y a la huelga general le acompaaron diversas manifestaciones con impactos desiguales. En diciembre, tras la manifestacin del da 18, el secretario general de CCOO lleg a amenazar al Gobierno con una segunda huelga general si no retiraba el proyecto de retrasar la edad de jubilacin a los 67 aos. Sin embargo, al final todo ha quedado en un pacto que ha maquillado el pensionazo y ha dejado descontentos a los sindicalistas de base ms combativos de estas centrales y a millones de trabajadores.

Ms all de teoras de la conspiracin, existen argumentos racionales que explican por qu los sindicatos mayoritarios luchan y dejan de hacerlo. Lo primero que hay que decir es que los sindicatos existen para defender los derechos de la clase trabajadora contra los ataques de la patronal. De no haber sindicatos, los trabajadores estaran desorganizados e indefensos y tendran que inventarlos.

Sin embargo, los sindicatos intentan representar al conjunto de la clase trabajadora, independientemente de su nivel de conciencia o ideologa, a diferencia de una organizacin de la izquierda radical. A medida que crecen sin mtodos de control democrticos eficaces, van generando una burocracia sindical. Los burcratas no tienen los mismos intereses que la patronal o el gobierno, ni tampoco que los y las trabajadoras. Ocupan una posicin intermedia entre la clase dirigente y la clase trabajadora. Su poder se basa en continuar manteniendo y ejerciendo esta posicin a travs de una actividad principal: la negociacin. La movilizacin es vista slo como una forma de ayudar a la negociacin o de canalizar la presin de la clase trabajadora cuando las ansias de movilizacin son muy fuertes. Es por esto que la tendencia a pactar es normal en todos los sindicatos mayoritarios en la mayora de situaciones.

En la situacin actual, las burocracias de los sindicatos mayoritarios se han decantado todava ms por la negociacin debido a que se encuentran incmodas a la hora de plantar cara a un gobierno del PSOE por el temor de que conlleve una subida del PP. Esto se acenta porque nos encontramos a pocos meses de las elecciones municipales del 22 de mayo.

No obstante, sta no es la situacin de Murcia, donde los sindicatos mayoritarios han participado en movilizaciones de masas contra los dursimos recortes impulsados por el gobierno regional. En Catalunya, CiU piensa gobernar bajo la bandera de la austeridad y la privatizacin, como en el sector de la sanidad, y habr que ver qu nivel de combatividad muestran CCOO y UGT.

Pero ms all del color del gobierno de turno y a pesar de las burocracias sindicales de CCOO y UGT, no podemos descartar para las movilizaciones unitarias a las secciones sindicales, los comits de empresa y los sindicalistas combativos de estas organizaciones, ya que, como se ha explicado antes, los grandes sindicatos pueden aglutinar a trabajadores con niveles de conciencia muy diferentes.

Las huelgas generales del 27-E y la izquierda radical

Los paros convocados para el da 27 de enero tuvieron un seguimiento destacado en Galiza y Euskal Herria, pero muy bajo en Catalunya.

En Galiza, la CIG, que es el sindicato mayoritario, consigui que la huelga general fuera casi total en el sector de los transportes pblicos urbanos. En la industria y en la enseanza la huelga fue ampliamente secundada, as como en sanidad. Donde hubo menor incidencia fue en el pequeo comercio y en las grandes superficies comerciales. Las manifestaciones que acompaaron la huelga general fueron masivas en todas las ciudades gallegas y la CIG cifra en unas 80.000 el nmero de personas que participaron en ellas.

En Euskal Herria, la huelga general convocada por ELA, LAB y otros sindicatos cosech un amplsimo respaldo en la industria, los transportes y la enseanza. En los puertos de Bilbo y Pasaia el paro fue generalizado. En Gipuzkoa, en empresas como Lemona Industrial, Financiera y Minera de Aorga y Arrigorriaga, Portland Valderrivas y Hormigones Lazkano, el paro tuvo una incidencia muy significativa. Por su parte, el nivel de seguimiento de la huelga en la educacin pblica y en las ikastolas oscil entre el 65 y el 85%. Durante la maana y la tarde decenas de miles de manifestantes ocuparon las capitales vascas y las localidades ms importantes para mostrar el rechazo a la reforma de las pensiones. Es de destacar la lnea ascendente en Euskal Herria, pues esta huelga general ha sido incluso mayor que la del 29 de junio del ao pasado contra la reforma laboral, momento en que tambin convoc CCOO.

La huelga general en Catalunya, como se comenta en la crnica de esta misma revista, fracas totalmente excepto en los autobuses metropolitanos de Barcelona, donde tuvo un seguimiento del 30%. El elemento ms positivo de la jornada fue la manifestacin en Barcelona por la tarde, con una participacin de 8.000-10.000 personas, doblando lo que haba movilizado la izquierda sindical y radical en solitario hasta el momento contra los recortes.

En un contexto caracterizado por los duros recortes sociales y unos sindicatos mayoritarios que han abandonado la lucha por la negociacin, domina en el ambiente la sensacin de que hay que hacer algo, aunque sea prcticamente en solitario como ha hecho la CGT en esta huelga general. Adems, la coincidencia de la convocatoria de huelga general por parte de la mayora sindical vasca en Euskal Herria y de la CIG en Galiza ha acabado de forzar la decisin de convocar. Es verdad que, a pesar de que sea imposible una huelga general victoriosa sin CCOO y UGT en Catalunya, cuando stos se han sentado a negociar y han abandonado la movilizacin, los sindicatos combativos tienen que salir igualmente a la calle. Ello no es bice para pensar que convocar una huelga general en Catalunya de esta manera y en estas condiciones fuera la mejor solucin. La forma en que se ha convocado esta huelga ha sido problemtica por varias razones. Primero, la convocatoria se ha hecho unilateralmente, ya que no se ha intentado pactar con otros sindicatos combativos, como la IAC (en la que estn USTEC, CATAC, etc.), Co.Bas, Sindicato Ferroviario, Sindicato Unitario u otros. Mucho menos se ha intentado convencer a alguna federacin o comit de empresa combativo de CCOO o UGT. Segundo, la convocatoria se hizo totalmente desde arriba; no se han hecho asambleas en los centros de trabajo y ha habido muy poco tiempo para movilizar, teniendo el material de propaganda solo 10 das antes de la huelga.

La huelga general en Catalunya nos permite extraer algunas conclusiones importantes para las luchas que vienen. Un paro general sin los sindicatos mayoritarios no es viable hoy por hoy, aunque ello no debe impedir una estrategia de movilizaciones independiente que pueda llevar a otra situacin. Esta estrategia debe pasar necesariamente por la unidad de las fuerzas de la izquierda radical y sindical, para la cual se puede aprovechar las estructuras creadas para la huelga del 29-S. Asimismo, es importante intentar conectar con los sindicalistas y las secciones sindicales de CCOO y UGT descontentas con el pacto de sus burocracias. Por otra parte, se puede barajar la posibilidad de organizar paros sectoriales o territoriales all donde la izquierda sindical es ms fuerte, como hizo el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT) en algunas comarcas andaluzas. Y por ltimo, contina siendo urgente la creacin de un referente poltico que aglutine a todas las fuerzas de la izquierda antineoliberal para dar una alternativa creble para los millones de trabajadores y trabajadoras descontentas con los recortes y los pactos.

Luis Zhu es activista de En lluita / En lucha.

Fuente: http://enlucha.org/site/?q=node/15702



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