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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2011

Evolucin o revolucin?

Susana Merino
Rebelin


Hace ya muchos aos, cuarenta, cincuenta, sesenta, no s tantos o ms que los que tengo que los grandes gures de la economa nos haban venido prometiendo que la copa desbordara y que todos seramos felices y comeramos perdices Cuntas generaciones han pasado sobre los puentes, esperando, confiando, creyendo que el prometido crecimiento econmico alcanzara para que todos pudiramos disfrutar de una vida digna? Cuntas generaciones debern aparecer y extinguirse todava si seguimos alentando esa falacia?

Aunque la torta est llegando a los lmites de un crecimiento que le est imponiendo forzosamente la naturaleza, el afn por hacerla cada vez ms grande lo ignora y nada tiene que ver, como dice el economista chileno Manfred Max-Neef(1), con la justicia social sino que lo que buscan empresarios, polticos y gobernantes es seguir manteniendo la misma proporcin que les fuera otorgada por el sistema aunque tienda a evidenciarse cada vez ms una reduccin de la parte de la torta correspondiente a los ms pobres.

Nada cambiar mientras no nos decidamos a comprender que la solucin est en, cito nuevamente a Max-Neef pasar de la mera explotacin de la naturaleza y de los ms pobres del mundo a una integracin e interdependencia creativa y orgnica de un gigantismo destructivo a una pequeez creativa

Existen ya muchos y variados sntomas de que tanto la humanidad como la madre tierra estn buscando un equilibrio largamente amenazado por la codicia, la sobreexplotacin, el sometimiento de los ms dbiles y aunque algunas manifestaciones naturales como los terremotos, las erupciones volcnicas, los huracanes no sean producto directo de la intervencin humana son voces de alerta que nos recuerdan que nuestra suficiencia, nuestra soberbia son nada frente a la potencia oculta de la naturaleza y a su potencial hartazgo por el maltrato a que venimos sometindola desde hace varios siglos.

Cuando hace ya poco ms de veinte aos el Consenso de Washington estableci las reglas an vigentes con que el neoliberalismo orient e introdujo sus polticas en casi todo el mundo, no hubo la menor mencin sobre las probables consecuencias que esas directivas acarrearan a la sociedad ni al planeta:

Disciplina fiscal, Reordenamiento de las prioridades del gasto pblico, Reforma Impositiva, Liberalizacin de los tipos de inters, Cambio competitivo. Liberalizacin del comercio internacional, Liberalizacin de la entrada de inversiones extranjeras directas, Privatizacin, Desregulacin, Derechos de propiedad.

Este simple enunciado pone en evidencia que nadie record ya el derrame de la copa, que nadie mencion que el objetivo fundamental, el crecimiento sostenido, redundara en beneficio de los pases y de las comunidades ms pobres, algo inimaginable desde luego, por cuanto ese conjunto de directivas estaban orientadas a desregular el mercado laboral, a entregar la explotacin de los recursos naturales de los pases subdesarrollados a las empresas transnacionales, a reducir los gastos de los estados en polticas sociales, ponindolas bajo la instrumentacin y el control de dos grandes organizaciones burocrticas supraestatales el F.M.I. y el Banco Mundial.

Y ya que el derrame de la copa de la riqueza no solo no se ha dado espontneamente sino que por el contrario se han establecido condicionamientos para que eso no suceda, pareciera que el mundo, el mundo sometido, el mundo marginado, la humanidad desplazada de su propio suelo ha decidido desde hace ya ms de una dcada, desde Seattle en 1999, para ponerle una fecha, tomar al toro por las astas y comenzar a desarrollar tareas de concientizacin, de movilizacin, de convocatorias, de anlisis, de diagnstico y de propuestas para poner en marcha una verdadera evolucin?, revolucin? .

Para m all reside el problema. Ya nadie, salvo quienes empecinadamente ciegos pretenden conservar sus privilegios, puede negar la proximidad de grandes cambios que incluirn la moral, la tica, la poltica, la ecologa, la economa Sobre todo estas dos ltimas tendrn que recordar su raigal parentesco y marchar juntas nuevamente hacia un destino comn para pasar como dice el telogo brasileo Leonardo Boff de la era tecnozoica a la ecozoica, manteniendo los ritmos de la Tierra, produciendo y consumiendo dentro de sus lmites y poniendo el principal inters en el bienestar humano y en el de toda la comunidad terrestre. Porque de mantener sus actuales desacuerdos estaramos frente a esa temida catstrofe planetaria que predicen los ms tremendistas.

Yo creo que la humanidad no tiene vocacin suicida y que ms temprano que tarde encontraremos los caminos que nos conduzcan hacia esa transformacin que de alguna manera nos anticipa Edgar Morin cuando dice que debemos llegar a una metamorfosis post histrica a una civilizacin planetaria cuya forma es imposible prever

Las actuales insurrecciones populares de los pases rabes, las todava tmidas manifestaciones de estudiantes y de trabajadores en Wisconsin (EE.UU.), las incontables reacciones populares frente a la destruccin ecosistmica que producen los emprendimientos mineros a cielo abierto en todos los pases del rea andina, desde Centro Amrica hasta la Patagonia, las reacciones populares en la misma Europa frente a la desocupacin y la reduccin de los beneficios sociales, son todos sntomas, indicios, anticipos de una toma de conciencia que ir globalizndose gradual o aceleradamente. Pero que pareciera estar decididamente en marcha.

Evolucin o revolucin? Quisiera apostar por una evolucin consciente y aceptada porque no todas las revoluciones terminan exitosamente o generan los cambios necesarios pero por sobre todas las cosas porque en las revoluciones la sangre la ponen siempre los ms dbiles, los ms pobres, los ms necesitados aquellos a quienes en primer lugar deberan alcanzar los cambios que soamos.

Nota

(1) Manfred Max-Neef La economa descalza edit.NORDAN, 1986

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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