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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2011

Guerra contra los funcionarios

Bernard Cassen
Le Monde Diplomatique


En The Economist es donde se exponen con mayor radicalismo -y tambin con talento- las tesis ultraliberales. Es conocida la gran influencia que este semanario britnico ejerce sobre los responsables polticos, y ello mucho ms all del mundo anglosajn. Lo que preconiza The Economist se transmite a menudo en las hojas de ruta de losgobiernos, en primer lugar en Europa. Por eso es preciso tomar muy en serio la portada de la edicin del 8 de enero pasado y el contenido del informe especial: "La prxima batalla. Hacia una confrontacin con los sindicatos del sector pblico".

La tesis de The Economist es de una sencillez evanglica y puede resumirse en tres puntos: a) todos los Estados europeos enfrentan dficit pblicos abismales; b) para reducir el gasto pblico, hay que reducir los efectivos, los salarios y los sistemas de pensiones de los funcionarios; c) los gobiernos lograrn ganarse con mayor facilidad a la opinin pblica incentivando la denuncia de los "privilegios" (en especial la estabilidad laboral) de los "acomodados" del sector pblico, quienes supuestamente viven a costa del conjunto de los contribuyentes.

En ningn momento el informe recuerda que los dficit pblicos son en gran parte consecuencia de las ayudas colosales otorgadas a los bancos y otros responsables de la crisis actual. Tampoco que estos dficit aumentaron debido a los regalos fiscales hechos a los ricos. Ni siquiera se deja en claro que, a cambio de su salario, los funcionarios prestan servicios indispensables para el buen funcionamiento de la sociedad. En particular los docentes, atacados muy especialmente en este informe. El periodista que escribi uno de los artculos debe de estar muy desinformado sobre las condiciones reales de trabajo de los profesores para tener el coraje de escribir que "sesenta y cinco aos debera ser la edad mnima para que esta gente que se pasa la vida en un aula se jubile".

The Economist se congratula de que varios gobiernos europeos -dos de ellos dirigidos por "socialistas", los de Grecia y Espaa- ya han rebajado los salarios de sus funcionarios y que, en toda la Unin Europea haya "reformas" -sera ms justo hablar de contrareformas de los sistemas de pensiones ya realizadas o en vas de realizacin.

Por ideologa, los liberales son hostiles a los funcionarios y dems asalariados del sector pblico. En primer lugar porque privan al sector privado de nuevos espacios de lucro; en segundo lugar porque, protegidos por su estatuto, pueden ser socialmente ms combativos que sus compaeros del sector privado, hasta el punto de que, a veces, hacen huelgas "por delegacin" y representan a trabajadores del sector privado que no pueden hacerlas. Esta solidaridad es la que los gobiernos quieren destruir a toda costa para reducir la capacidad de resistencia de las poblaciones contra los plantes de ajuste y de austeridad implementados en toda Europa. Los dficit pblicos constituyen as un pretexto inesperado para modificar las relaciones sociales conflictivas en detrimento del mundo del trabajo.

Defender los servicios pblicos es defender el nico patrimonio del que disponen las categoras ms pobres de la poblacin. La apuesta por la cacera de funcionarios y de sus sindicatos que propone The Economist no es (o apenas) financiera. Es poltica o ideolgica.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=articulo/0000856412872168186811102294251000/?articulo=481c05e3-5c74-418d-ada4-75817f3ca13d 

rCR



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