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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2011

Poesa y Rock en Espaa?

Carlos Tena
Tenacarlos.wordpress.com/ Rebelin


Que nadie me tilde de antipatriota si afirmo, de entrada, que el rock y la poesa, al menos en Espaa (como en Francia, Italia o Alemania), han sido temas tan bien relacionados, como la monarqua y yo mismo.

No habido en ms medio siglo una mayor desconexin, salvando lgicas excepciones, entre esa msica, asimilada a trancas y barrancas por la Espaa de 1955 (bajo una dictadura tan inculta como aburrida, tan opresora como violenta) y un arte literario con milenios de existencia cuya comunin depende de una construccin musical a la que obligan rimas y acentos, adems de la credibilidad del rapsoda, o sea, del intrprete.

En mi opinin, tras cincuenta aos de experiencia dedicados ntegramente al fenmeno, el rock no es toda aquella msica en la que intervienen bajo, guitarras, batera y teclados, sino una suma de elementos en los que, adems de una obra musicalmente digna, haya ventanas al firmamento literario, radicalidad, compromiso y crtica, dotes que se presuponen a una obra de arte, adems de virtudes que un creador no debe abandonar. El rock debe ser ruptura desde donde abrir las puertas de la percepcin (Aldous Huxley).

Dada la situacin poltica arriba sealada, por la que Espaa se sumi en un ocano de ignorancia y mediocridad, al haber escapado a tierras ms tolerantes, voluntaria o involuntariamente, una gran parte de quienes formaban en la Repblica las familias de la ciencia y el arte, el rock espaol de los aos cincuenta, sesenta y setenta, no fue otra cosa que un plido, aunque divertido remedo, de lo que se produca en el exterior; aunque tal vez sea mejor no recordarlo.

Por tanto, resulta de todo punto imposible establecer una lnea exacta en la que situar a los rockeros, cuyos grupos han ido evolucionando hacia el pop-rock, el hip hop, el ska, el reggae, el jazz-rock o mil descendientes como el hard, heavy, grunge, etc., y otra en la que se sitan las agrupaciones de pop en todas sus variantes. Esa frontera parece abrirse repentinamente gracias al conato de libertad que se vivi a comienzos de los aos 80, cuando el personal pudo disfrutar algunos pocos aos del mayor de los espasmos que nunca se haban producido en la sociedad espaola, de norte a sur, de este a oeste, logrando que la propia Europa comenzara a prestar atencin a un fenmeno espontneo, en el que convivieron dibujantes, actores, actrices, modistas, diseadores, modelos, cocineros, burgueses, proletarios, fascistas y abertzales, hasta que a finales de los ochenta, el aburrimiento o la comodidad se llevaron a la gran mayora de sus protagonistas.

 

El sistema sabe cmo asimilar a sus disidentes. Qued entonces establecida una lnea divisoria entre el rock de Atila, Barn Rojo, Coz, Leo, etc., el rock radikal de Kortatu y Eskorbuto, el jazz rock de Iceberg o Blay Tritono, el rock con races de Triana o Medina Azahara, el inocente punk de las Vulpess y Siniestro Total, y las canciones surgidas en los locales que protegan a los cachorros de la movida nacional, encarnados en Mecano. Pero entonces dnde metemos a Burning?

 

Es obvio sealar, que en ese confuso campo de accin, se fueron estableciendo barreras de todo tipo, en un comprensible objetivo por dejar meridianamente claro a sus adeptos, el hecho de que los hoy viejos rockeros no tenan nada que ver con el fenmeno de la movida, ni de la cancin protesta que ya haba iniciado su declive. Sin embargo, admitiremos que, gracias a esa batalla de ideas poticas por respirar el mismo aire del exterior, los rockeros fueron tomando conciencia de que Bob Dylan no abandon su ltigo, ni su calidad literaria, por haber cambiado la guitarra acstica por una elctrica. Y ante el escndalo de los de siempre, el tiempo fue dando la razn a quienes supieron aprovechar aquella nueva forma de expresin, a la que haba que dotar, al menos, de unos mnimos de gramtica, sintaxis y estilo potico, que los cantautores s acostumbraban a respetar. Se produjo la simbiosis.

 

Desde entonces, las cosas van cambiando, que deca Moncho Alpuente con sus Kwai, como los tiempos de Zimmermann, aunque no s con certeza cmo de una situacin se ha pasado a otra, que se parece bastante a la anterior, al menos en lo fundamental. El cambio o la transicin, ustedes disculpen, fue un viaje para el que no se necesitaban alforjas, pero s grandes dosis de poesa para resistir el embate de la mediocridad que rein desde que Almodvar logr un Oscar.

 

Probablemente se me eche en cara, y lo comprendo, no citar canciones o ejemplos concretos de temas en los que se pueda demostrar que la poesa brill en algn momento en los predios del rock, pero en lneas generales considero que, por mucha voluntad que se le quiera poner al asunto, un gran nmero de los autores que, de una u otra forma, han tenido que ver con esa forma de expresin musical, han estado tan cerca del arte de Erato como un servidor de la de Calope. Como dato anecdtico, debo citar a un grupo zaragozano al que pude escuchar a finales de los 90, en Madrid, llamado Violadores del Verso, en cuyas composiciones literarias, s hay al menos, un cierto regusto por el lxico y la eufona.

 

Pero dejando aparte casos y excepciones como el citado (y otros de menor impacto comercial), el rock en castellano ha arrastrado desde siempre una dosis de incultura, que se salva curiosamente en ciertos grupos y solistas que cantaban en sus idiomas propios, tanto en Euskadi, como en Catalunya, adems de Galicia y Andaluca, y si me apuran en ultramar, donde el idioma cervantino aparece con una mayor riqueza, ya que aquellas generaciones de rockeros latinoamericanos supieron preservar trminos y adjetivos, que en nuestro pas se han relegado por ignorancia, falta de costumbre o pereza.

Hablo del rock en Argentina y Mxico fundamentalmente, pases en los que la magia de esa lengua se da en una dimensin ms original, aunque participen de la misma dureza de unos vocablos por lo general bastante arduos de musicalizar, tarea que a los anglosajones les resulta ms sencilla, por la simple razn de que el ingls posee una enorme cantidad de monoslabos; virtud que un msico agradece como agua de mayo, ya que cuantas ms palabras existan con tal caracterstica, ms confortable y sencillo ser componer. Y no digamos ya en las comunidades de origen africano o caribeo, en las que el slam, la jerga del barrio, aporta una enorme variedad de trminos nuevos.

 

No olvido el dato anecdtico de que Enrique Bunbury, lder de Hroes del Silencio, haya tenido el detalle de intentar una mejora artstica en sus producciones discogrficas, poniendo en solfa a escritores de cierta talla potica, al igual que Jos Mara Sanz, alias Loquillo, quien igualmente cay en brazos de Erato, va Paco Ibez-Brassens, sin olvidar que una de las mentes ms perfeccionistas en este sentido ha sido un juglar disfrazado de rockero, autor de coplas y baladas (en todas sus variantes) como es Joaqun Sabina, al que los adornos y arreglos del rock le sirvieron en contadas producciones para reencarnarse malamente (que dira Martirio) en una impensable criatura con dos caras: de la Miguel Ros y la de Serrat. El rock a Joaqun le cae como un traje de gata Ruiz de la Prada al bueno de Tonino Carotone, y as lo demostr el de beda en canciones mediocres desde una ptica rockera seria (Pisa el acelerador, Pasndolo bien, Eh, Sabina), a kilmetros de distancia de otras donde ha demostrado con largueza, la talla que posee como domador del lenguaje castellano.

 

Con sinceridad absoluta, permtanme afirmar que en la mayor parte del mundo rockero la poesa no slo no ha interesado, sino que en miles de casos la exigencia de la acentuacin (en castellano, el acento prosdico y el acento tonal coinciden, aunque no son exactamente lo mismo), ya se diera en vocablos agudos o llanos, esdrjulos o sobreesdrjulos, ha sido el desencadenante de una serie de atentados contra la propia gramtica, la msica y no digamos contra la poesa, dado que los autores de letras han preferido cometer pequeas anomalas (tropelas en casi todas las ocasiones), que los acadmicos de la lengua tildaran de algo peor (dada la rijosidad y conservadurismo de su talante), con tal de que la meloda y el tempo no sufrieran alteraciones graves.

 

Lamento desconocer a las probables hordas potico-rockeras del siglo XXI, dado que desde 2003 a 2009, permanec trabajando en Cuba en un Instituto de Msica y Poesa tradicional Iberoamericanas, por lo que no me atrevo a citar muchos nombres concretos. Pido excusas por ese pequeo silencio. Sealar, no obstante, tres autores a quienes considero imprescindibles: Eduardo Haro Ibars, Fernando Mrquez el Zurdo y Germn Coppini.

 

Un amigo cubano sola decirme que ser rockero en la isla era como ser bongosero en Noruega, a lo que yo le respond con algo ms satnico: Ser msico en Espaa y vivir de ello, es tan extrao como ser torero en Alemania.

 

Y hoy aado: Encontrar un poeta en el rock hispano es tan habitual como hallar un programa de TV dedicado a la culturaY al rock, coo

* En el blog del autor: http://tenacarlos.wordpress.com/2011/03/05/%C2%BFpoesia-y-rock-en-espana/

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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