Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2011

Cmo terminar la era del petrleo
El colapso del viejo orden petrolero

Michael T. Klare
Tom Dispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


 

Introduccin del editor de TomDispatch

La media del precio de la gasolina en el surtidor actualmente es de 3,65 dlares por galn en California y ya ha llegado a 4 dlares en San Francisco y Chicago. En todo el pas cuesta 3,38 dlares, un aumento de 20 centavos en la ltima semana (seis centavos slo el viernes pasado). Mientras tanto, en sus declaraciones ante el Comit Bancario del Senado el martes, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, habl con optimismo de la economa y neg que el aumento del precio del petrleo impulsado por la agitacin en Medio Oriente pudiera tener ninguna repercusin. El resultado ms probable dijo es que el reciente aumento en los precios de las materias primas lleve, en el peor de los casos, a un aumento temporal y relativamente modesto de la inflacin de los precios para los consumidores estadounidenses.

Por supuesto, damos por sentado que nadie que circule con su coche dentro de la carretera de circunvalacin de Washington tiene que llenar el depsito de gasolina. Para ellos, el dolor en la gasolinera puede ser temporal y relativamente modesto, pero vaya a decrselo al 9% de estadounidenses desocupados (segn las estadsticas oficiales) que todava tienen que conducir un coche, en lo que a Bernanke y a cualquier otro que no est sufriendo les parece que no es una recesin. En 1940, el ltimo ao de la Gran Depresin, la tasa de desempleo fue 14,6%, y en esos das todava no haban dejado de contar a los que estaban demasiado desalentados como para buscar trabajo. En ese sentido, considera lo que est sucediendo en los surtidores como algo equivalente al asesinato del sustento y ahora imagina que, al llegar el verano (si no mucho antes), el precio de un galn de gasolina a nivel nacional podra, como antes de la catstrofe econmica global de 2008, acercarse a la marca de los 4 dlares por galn, y tal vez seguir aumentando.

Despus de todo, los temores por el oro lquido, como lo dijo recientemente la pgina de negocios del New York Times, han puesto nervioso al mundo del petrleo, y ya se oyen los primeros murmullos que temen una prxima crisis del petrleo o incluso que el surtidor marque los 5 dlares. Y con razones. El suministro de petrleo de Medio Oriente es ahora mucho ms vulnerable ante todo tipo de trastornos, incluido el sabotaje, de que lo que mucha gente piensa. Como escribi recientemente Juan Cole: Los trabajadores en el Golfo [Prsico] descontentos con sus vidas, a diferencia de los maestros de escuela de Wisconsin, pueden desestabilizar la economa si as lo deciden. Y hay que recordar que es slo el punto de vista a corto plazo. Si se trata de un experto en energa como Michael Clare, colaborador regular de TomDispatch, autor de Rising Powers, Shrinking Planet, perpetuamente adelantado a los acontecimientos cuando se trata de un futuro de recursos limitados, sabremos que es solo el comienzo del fin de la era del petrleo y parte de nuestro duro ingreso a un mundo de energa extrema. Tom

El colapso del viejo orden petrolero

Cmo terminar la era del petrleo

Michael T. Klare 

Sea cual sea el resultado de las protestas, levantamientos, y rebeliones que ahora afectan a Medio Oriente, una cosa es segura: el mundo del petrleo cambiar para siempre. Hay que considerar todo lo que est sucediendo slo como el primer temblor de un terremoto que estremecer hasta la mdula a nuestro mundo.

Durante un siglo, a partir del descubrimiento de petrleo en el sudoeste de Persia, antes de la Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales han intervenido repetidamente en Medio Oriente para asegurar la supervivencia de gobiernos autoritarios dedicados a producir petrleo. Sin semejantes intervenciones, la expansin de las economas occidentales despus de la Segunda Guerra Mundial y la actual opulencia de las sociedades industriales seran inconcebibles.

Esa, sin embargo, sera la noticia que debiera estar en las primeras planas de los peridicos por doquier: El viejo orden petrolero se muere y, con su defuncin, veremos el fin del petrleo barato y fcilmente accesible; para siempre.

El fin de la era del petrleo 

Tratemos de apreciar lo que exactamente est en peligro en el tumulto actual. Para comenzar, casi no hay modo de hacerle honor al papel crtico jugado por el petrleo de Medio Oriente en la ecuacin energtica del mundo. Aunque el carbn barato aliment la Revolucin Industrial original, alimentando los ferrocarriles, los barcos a vapor, y las fbricas, el petrleo barato ha posibilitado el automvil, la industria de la aviacin, los barrios residenciales, la agricultura mecanizada, y la explosin de la globalizacin econmica. Y mientras fueron slo un puado de reas clave en la produccin de petrleo las que lanzaron la Era del Petrleo (EE.UU., Mxico, Venezuela, Rumania, el rea alrededor de Bak, en lo que era entonces el imperio zarista ruso, y las Indias Orientales Neerlandesas), es el Medio Oriente el que ha satisfecho la sed de petrleo del mundo desde la Segunda Guerra Mundial.

En 2009, el ao ms reciente para el que existe ese tipo de datos, BP inform que los proveedores en Medio Oriente y el Norte de frica produjeron en total 29 millones de barriles al da, o sea, un 36% del suministro total de petrleo del mundo. Esta informacin no nos da ni la ms remota idea de la importancia de la regin para la economa petrolera. Ms que ninguna otra rea, Medio Oriente ha canalizado su produccin hacia mercados de exportacin para satisfacer el hambre de energa de potencias importadoras de petrleo como EE.UU., China, Japn, y la Unin Europea (UE). Estamos hablando de 20 millones de barriles canalizados cada da a los mercados de exportacin. Comparemos eso con Rusia, el mayor productor individual del mundo, con siete millones de barriles en petrleo exportable, el continente africano con seis millones, y Suramrica con slo un milln.

Lo que pasa es que los productores de Medio Oriente sern an ms importantes en los aos por venir porque poseen lo que se calcula en dos tercios de las reservas no explotadas del petrleo restante. Segn las recientes estimaciones del Departamento de Energa de EE.UU., Medio Oriente y el Norte de frica proveern en su conjunto aproximadamente un 43% del suministro mundial de crudo de petrleo en 2035 (un aumento, en comparacin con un 37% en 2007), y producirn una parte an mayor del petrleo exportable del mundo.

Dicho en pocas palabras: la economa mundial requiere de un creciente suministro de petrleo asequible. Slo Medio Oriente puede proveerlo. Por eso, los gobiernos occidentales han apoyado durante mucho tiempo regmenes autoritarios estables en toda la regin, suministrando y entrenando regularmente a sus fuerzas de seguridad. Ahora, ese orden embrutecedor y petrificado, cuyo mayor xito fue producir petrleo para la economa mundial, se est desintegrando. No hay que contar con ningn nuevo orden (o desorden) que suministre suficiente petrleo barato para preservar la Era del Petrleo.

Para apreciar por qu ser as, conviene presentar una pequea leccin de historia.

El golpe iran 

Despus de que la Compaa Anglo-Persa de Petrleo (APOC) descubriera petrleo en Irn (conocido entonces como Persia) en 1908, el gobierno britnico intent ejercer su control imperial sobre el Estado persa. El creador principal de ese impulso fue el Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill. Despus de ordenar la conversin de los barcos de guerra britnicos de carbn a petrleo antes de la Primera Guerra Mundial y determinado a colocar una importante fuente de petrleo bajo el control de Londres, Churchill orquest la nacionalizacin de APOC en 1914. En la vspera de la Segunda Guerra Mundial, el entonces primer ministro Churchill supervis la remocin del gobernante pro alemn de Persia, Shah Reza Pahlavi, y el predominio de su hijo de 21 aos, Mohamed Reza Pahlavi.

Aunque tenda a ensalzar sus (mticos) vnculos con los imperios persas del pasado, Mohamed Reza Pahlavi fue un instrumento al servicio de los britnicos. Sus sbditos, sin embargo, se mostraron cada vez menos dispuestos a tolerar el servilismo ante los dspotas imperiales de Londres. En 1951, el democrticamente elegido primer ministro Mohamed Mossadeq obtuvo el apoyo parlamentario para la nacionalizacin de la APOC, rebautizada para entonces como Compaa Petrolera Anglo-Iran (AIOC). La accin fue extremadamente popular en Irn, pero en Londres provoc el pnico. En 1953, para salvar su gran presea, los dirigentes britnicos conspiraron infamemente con el gobierno del presidente Dwight Eisenhower y la CIA para organizar un golpe de Estado que depuso a Mossadeq y trajo al Shah Pahlavi de vuelta de su exilio en Roma, una historia relatada recientemente con mucho estilo por Stephen Kinzer en All the Shahs Men.

Hasta que fue derrocado en 1979, el Shah ejerci un control implacable y dictatorial sobre la sociedad iran, gracias en parte a la generosa ayuda militar y policial de EE.UU. Primero aplast a la izquierda secular, aliada de Mossadeq, y luego a la oposicin religiosa, encabezada desde el exilio por Ayatol Ruhollah Jomeini. Frente a su brutal contacto con el equipamiento policial y carcelario suministrado por EE.UU., los oponentes del shah llegaron a detestar en la misma medida a su monarqua y a Washington. En 1979, por cierto, el pueblo iran sali a las calles, el shah fue derrocado y Ayatol Jomeini lleg al poder.

Se puede aprender mucho de esos eventos que llevaron al actual impasse en las relaciones entre EE.UU. e Irn. El punto crucial que hay que comprender, sin embargo, es que la produccin de petrleo iran nunca se recuper de la revolucin de 1979-1980.

Entre 1973 y 1979, Irn haba logrado una produccin de casi seis millones de barriles de petrleo por da, una de las mayores del mundo. Despus de la revolucin, AIOC (rebautizada como British Petroleum, o despus simplemente BP) fue nacionalizada por segunda vez, y los gerentes iranes volvieron a hacerse cargo de las operaciones de la compaa. Para castigar a los nuevos dirigentes de Irn, Washington impuso duras sanciones comerciales, obstaculizando los esfuerzos de la compaa petrolera estatal de obtener tecnologa y ayuda extranjera. La produccin iran cay a dos millones de barriles por da e incluso dos dcadas despus, ha vuelto a slo poco ms de cuatro millones de barriles por da, a pesar de que el pas posee las segundas de reservas por su tamao de petrleo despus de Arabia Saud.

Los sueos del invasor 

Iraq sigui una trayectoria inquietantemente similar. Bajo Sadam Hussein, la Compaa de Petrleo de Iraq (IPC), estatal, produjo hasta 2,8 millones de barriles al da hasta 1991, cuando la Primera Guerra del Golfo con EE.UU. y las sanciones resultantes hicieron caer la produccin a medio milln de barriles al da. Aunque en 2001 la produccin haba vuelto a subir a casi 2,5 millones de barriles al da, nunca volvi a llegar a los niveles anteriores. Mientras el Pentgono se preparaba para la invasin de Iraq a fines de 2002, los crculos informados del gobierno de Bush y los expatriados iraques bien conectados hablaban como en sueos de una futura era dorada en la cual las compaas petroleras extranjeras volveran a ser invitadas al pas, la compaa petrolera nacional sera privatizada, y la produccin llegara a niveles nunca vistos anteriormente.

Quin puede olvidar el esfuerzo que el gobierno de Bush y sus funcionarios en Bagdad invirtieron en la realizacin de su sueo? Despus de todo, los primeros soldados estadounidenses en llegar a la capital protegieron el edificio del Ministro del Petrleo, incluso mientras soltaban a saqueadores iraques en el resto de la ciudad. L. Paul Bremer III, el procnsul elegido posteriormente por el presidente Bush para supervisar el establecimiento de un nuevo Iraq, llev a un equipo de ejecutivos petroleros estadounidenses para supervisar la privatizacin de la industria petrolera del pas, mientras el Departamento de Energa de EE.UU. predeca con confianza en mayo de 2003 que la produccin iraqu aumentara a 3,4 millones de barriles por da en 2005, 4,1 millones de barriles en 2010, y 5,6 millones en 2020.

Nada de esto sucedi, claro est. Para muchos iraques de a pie, la decisin de EE.UU. de dirigirse de inmediato al edificio del Ministerio del Petrleo fue un momento decisivo, un instante que transform en clera y hostilidad el posible apoyo para el derrocamiento de un tirano. El impulso de Bremer por privatizar la compaa petrolera estatal produjo, de la misma manera, una encarnizada reaccin nacionalista entre los ingenieros iraques del petrleo, quienes esencialmente torpedearon el plan. En seguida, estall la insurgencia sun hecha y derecha. La produccin de petrleo baj rpidamente, llegando a un promedio de tan slo 2 millones de barriles por da entre 2003 y 2009. En 2009, finalmente volvi a la marca de 2,5 millones de barriles, lejos de esos soados 4,1 millones.

Es fcil llegar a una conclusin: los esfuerzos de extraos por controlar el orden poltico en Medio Oriente para obtener una mayor produccin de petrleo generarn inevitablemente presiones contrapuestas que resultarn en una disminucin de la produccin. EE.UU. y otras potencias que observan los levantamientos, rebeliones, y protestas que estallan en Medio Oriente deberan ciertamente tener cuidado: sean cuales sean sus deseos polticos o religiosos, las poblaciones locales siempre llegan a albergar una hostilidad feroz y apasionada a la dominacin extranjera y, a la hora de la verdad, elegirn la independencia y la posibilidad de libertad antes que el aumento de la produccin de petrleo.

Puede que las experiencias de Irn e Iraq no sean comparables en el sentido usual con las de Argelia, Bahrin, Egipto, Iraq, Jordania, Libia, Omn, Marruecos, Arabia Saud, Sudn, Tnez, y Yemen. Sin embargo, todos ellos (y otros pases que probablemente se sumarn al tumulto) exhiben algunos elementos del mismo molde poltico autoritario y todos estn conectados con el viejo orden petrolero. Argelia, Egipto, Iraq, Libia, Omn, y Sudn son productores de petrleo. Egipto y Jordania protegen oleoductos vitales y, en el caso de Egipto, un canal esencial para el transporte de petrleo; Bahrin y Yemen, as como Omn, ocupan puntos estratgicos a lo largo de las principales vas martimas del petrleo. Todos han recibido una ayuda militar estadounidense sustancial y/o albergado importantes bases militares de EE.UU. Y, en todos estos pases, el grito es el mismo: El pueblo quiere la cada del rgimen.

Dos de esos regmenes ya han cado, tres se tambalean, y otros estn en peligro. El impacto sobre los precios globales del petrleo ha sido rpido y despiadado: el 24 de febrero, el precio de entrega de crudo North Brent, un parmetro de la industria, casi lleg a 115 dlares el barril, el mayor desde la catstrofe econmica global de octubre de 2008. El West Texas Intermediate, otra constante del crudo, cruz amenazadoramente el umbral de los 100 dlares.

Por qu los saudes son esenciales 

Hasta ahora, el productor ms importante de Medio Oriente, Arabia Saud, no ha mostrado seales obvias de vulnerabilidad, o los precios se hubieran disparado an ms. Sin embargo, la casa real del vecino Bahrin ya est en apuros; decenas de miles de manifestantes (ms de un 20% de su poblacin de medio milln) han salido repetidamente a las calles, a pesar de la amenaza de que se abriera fuego con municin de guerra, en un movimiento por la abolicin del gobierno autocrtico del rey Hamad ibn Isa al-Khalifa, y su reemplazo por un rgimen genuinamente democrtico.

Esos eventos son especialmente preocupantes para la dirigencia saud, ya que el mpetu por el cambio en Bahrin es dirigido por la maltratada poblacin chi del pas contra la elite sun gobernante, atrincherada en el poder. Arabia Saud tambin contiene una gran poblacin chi, aunque no mayoritaria como en Bahrin, que tambin ha sufrido discriminacin por parte de los gobernantes sunes. Hay ansiedad en Riad ante la posibilidad de que la explosin en Bahrin pueda extenderse a la Provincia Oriental, rica en petrleo y la nica rea del reino en la cual los chies son mayora, desafiando as al rgimen. En parte para prevenir cualquier rebelin juvenil, el rey Abdullah, de 87 aos, acaba de prometer 10.000 millones de dlares en subvenciones, como parte de un paquete de cambios de 36.000 millones, en ayudas al matrimonio de los jvenes ciudadanos saudes, para que obtengan casas y apartamentos.

Incluso si la rebelin no llega a Arabia Saud, el viejo orden del petrleo de Medio Oriente no puede ser reconstruido. Es seguro que el resultado ser una disminucin a largo plazo en la disponibilidad futura de petrleo exportable.

Tres cuartos de los 1,7 millones de barriles de petrleo que Libia produce a diario desaparecieron rpidamente del mercado al propagarse la agitacin en ese pas. Gran parte puede permanecer desconectado y fuera del mercado hasta un futuro indefinido. Se espera que Egipto y Tnez restauren pronto la produccin, modesta en ambos pases, a niveles anteriores a la rebelin, pero es poco probable que adopten el modelo de grandes sociedades conjuntas con firmas extranjeras que podran aumentar la produccin mientras diluyen el control local. Iraq, cuya principal refinera de petrleo fue muy daada por los insurgentes slo la semana pasada, e Irn, no dan seales de ser capaces de aumentar significativamente la produccin en los aos por venir.

El protagonista crtico es Arabia Saud, que acaba de aumentar la produccin para compensar las prdidas libias en el mercado global. Pero no hay que esperar que ese modelo se mantenga eternamente. Suponiendo que la familia real sobreviva la actual vuelta de levantamientos, indudablemente tendr que desviar una mayor parte de su produccin diaria de petrleo para satisfacer los crecientes niveles de consumo interno y alimentar a las industrias petroqumicas locales, que pueden suministrar puestos de trabajo mejor remunerados a una poblacin intranquila y en rpido crecimiento.

Entre 2005 y 2009, los saudes usaron cerca de 2,3 millones de barriles al da, dejando cerca de 8,3 millones de barriles para la exportacin. Slo si Arabia Saud sigue suministrando por lo menos tanto petrleo a los mercados mundiales, el mundo podr llegar a satisfacer las necesidades mnimas de petrleo previstas. No es probable que as sea. Los miembros de la familia real saud se han mostrado renuentes a aumentar la produccin sobre los 10 millones de barriles al da, por temor a daar sus yacimientos restantes y a causar baja en los futuros ingresos de sus numerosos descendientes. Al mismo tiempo, se espera que el aumento en la demanda interior consuma una parte cada vez mayor de la produccin neta de Arabia Saud. En abril de 2010, el director ejecutivo de Saudi Aramco, de propiedad estatal, Khalid al-Falih, predijo que el consumo interno podra llegar al asombroso nivel de 8,3 millones de barriles diarios en 2028, dejando slo unos pocos millones de barriles disponibles para la exportacin, con lo que se asegura que, si el mundo no puede cambiar a otras fuentes de energa, habr una escasez extrema de petrleo.

En otras palabras, si se traza una trayectoria razonable de los actuales eventos en Medio Oriente, ya se ve lo que se avecina. Ya que ninguna otra rea es capaz de reemplazar al Medio Oriente como el principal exportador de petrleo del mundo, la economa petrolera se debilitar y con ella, la economa global en su conjunto.

Hay que considerar el reciente aumento en el precio del petrleo como slo un dbil y temprano temblor que anuncia el terremoto petrolero que tendr lugar. El petrleo no desaparecer de los mercados mundiales, pero en las prximas dcadas no volver a llegar a los volmenes necesarios para satisfacer la demanda mundial proyectada, lo que significa que, ms temprano que tarde, la escasez se convertir en la condicin dominante en el mercado. Slo el rpido desarrollo de fuentes alternativas de energa y una dramtica reduccin del consumo de petrleo salvarn al mundo de las peores repercusiones econmicas.

Michael T. Klare es profesor de estudios de Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College. Su ltimo libro es Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy (Metropolitan Books). 

Copyright 2011 Michael T. Klare

 

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175362/

rEV



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter