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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2011

La ciencia afea al FBI en el "caso ntrax"

Nuo Domnguez
Pblico


Cientficos de EEUU dicen que los estudios genticos no zanjan la autora del nico acusado, que se suicid. El Gobierno alega que su hiptesis no ha sido refutada.

Los detalles de los ataques con ntrax de septiembre de 2001, que componen la mayor investigacin criminal en la historia de EEUU, siguen persiguiendo a las autoridades del pas.

Un estudio independiente recin publicado por la Academia Nacional de Ciencias de EEUU (NAS, en ingls) seala que el FBI exager la validez de los estudios cientficos que permitieron determinar que el ntrax enviado por carta en el peor ataque bioterrorista sufrido por el pas no provena de Al Qaeda, sino de un laboratorio militar a unos 80 kilmetros de la capital estadounidense.

"Es imposible alcanzar una conclusin definitiva sobre los orgenes del B. anthracis [ntrax] en las cartas basndose slo en las evidencias cientficas", concluye la revisin, encargada por el propio FBI a 17 cientficos independientes. El informe, que fue pospuesto en 2010 para incluir nuevos datos secretos, tambin cuestiona la forma en la que el FBI manej las muestras de ntrax que recab "de seis continentes" y solicita que se revisen los datos de un supuesto laboratorio de Al Qaeda en el que pudieron producirse esporas de ntrax del mismo tipo que se us en los ataques.


Slo para "crdulos"

Los resultados han vuelto a despertar las dudas sobre el polmico caso en el que el FBI acus a investigadores inocentes y someti a intensos interrogatorios a los mismos cientficos a los que haba pedido ayuda. Varios polticos ya han pedido que se realice una nueva investigacin. Entre ellos est el demcrata Rush Holt, que ha propuesto en la Cmara de Representantes que se forme una comisin de investigacin similar a la creada en su da tras los ataques del 11-S. "Slo alguien muy crdulo podra creer las pruebas circunstanciales que el FBI us para sacar sus conclusiones", dijo Holt en un comunicado.

Adems, el FBI an mantiene en secreto parte del material sobre el caso. "Hemos podido revisar unas 9.500 pginas relacionadas con el anlisis cientfico, pero no sabemos si es este todo el material", confiesa David Relman, microbilogo de la Universidad de Stanford y copresidente de la comisin cientfica de la NAS. "De hecho sabemos que no nos han dejado ver datos primarios sobre las muestras en el extranjero", lamenta.

El conjunto de las pruebas sirvi al FBI para determinar que el culpable de los ataques fue Bruce Ivins, un investigador del laboratorio militar de Fort Detrick, en Maryland, que trabajaba en el desarrollo de una vacuna contra el ntrax. El patgeno, resistente y letal si es aspirado, se convirti en un nuevo agente de terror al ser encontrado en varias cartas enviadas a peridicos y polticos estadounidenses semanas despus del 11-S junto a proclamas como "Muerte a Amrica, muerte a Israel, Al es grande".

Los ataques mataron a cinco personas, hirieron a otras 17 y dieron comienzo a una investigacin de casi una dcada durante la cual las autoridades interrogaron a 10.000 personas y analizaron cuatro millones de megabytes de informacin.

El FBI cerr el caso en febrero con un culpable al que nunca pudo atrapar. El 27 de julio de 2008, poco antes de que los federales presentasen cargos en su contra, Ivins fue encontrado muerto por una sobredosis de paracetamol en su domicilio cercano al fuerte militar de Fort Detrick, donde llevaba trabajando con ntrax casi dos dcadas.

"Era un cientfico normal, lo que significa que no era un tipo corriente", explicaba ayer Paul Keim al telfono desde su despacho de la Universidad del Norte de Arizona. Keim conoci a Ivins en 1997 y colaboraba habitualmente con el investigador, sobre todo facilitndole muestras de su laboratorio, una de las bibliotecas de patgenos ms grandes del mundo.

Keim fue uno de los primeros cientficos a los que acudi el FBI. El investigador analiz el ntrax del cuerpo de Robert Stevens, un editor de fotografa en el peridico The Sun que se haba infectado con el patgeno salido de una carta dirigida a la actriz Jennifer Lpez y que contena tambin un puro barato. Tras analizar las muestras del cuerpo de Stevens, que fue la primera vctima mortal de los ataques, Keim demostr que la variante de ntrax usada era del tipo Ames, la ms virulenta.

As comenz una colaboracin entre el FBI y expertos en ntrax de varias universidades de EEUU que se llev bajo secreto y cuyos resultados han aportado tanto xitos como fracasos.

"El FBI no tena informacin de fondo ni tampoco expertos en el tema", recuerda Keim, que hoy publica en PNAS los anlisis genticos que permitieron al FBI determinar el origen de las esporas encontradas en las cartas. Entre sus primeras medidas, el FBI ofreci una recompensa de 2,5 millones de dlares por el responsable de los ataques.

Keim y sus compaeros comenzaron a trabajar casi a ciegas. Un laboratorio preparaba las muestras, otro las analizaba y slo el FBI conoca todos los datos. "No compartan la informacin", recuerda Keim, "slo recurran a nosotros cuando no podan responder las preguntas que les surgan por s mismos", recuerda el investigador.

Una parte de esos resultados se mantiene en secreto y su contenido podra desacreditar las conclusiones del FBI. El cuerpo federal analiz en total 1.070 muestras solicitadas a laboratorios de todo el mundo, incluyendo ntrax de tres laboratorios europeos (ninguno en Espaa), segn Keim. Su equipo logr identificar un rasgo clave de las esporas de ntrax usado en los ataques en forma de cuatro mutaciones en su ADN. Podan funcionar como una huella dactilar si primero se conoca cmo eran de frecuentes esas mutaciones en las variantes de ntrax de todo el mundo. Si haba suerte, tambin determinaran de dnde salieron. Segn el FBI, ocho muestras llevaban las cuatro mutaciones y siete salieron de un matraz que se encontraba en el laboratorio de Fort Detrick y al que Ivins tena acceso.

Pero an falta parte del pastel. Slo el FBI conoce los datos completos del anlisis de esas 1.072 muestras y los resultados sobre cmo son de frecuentes las cuatro mutaciones desveladas por Keim y usadas para cerrar el cerco en torno a Ivins. "Es una informacin crtica", confiesa el investigador, que reconoce que incluso podra sealar que las esporas de ntrax tuvieron un origen diferente. "Esperamos que el FBI publique todos los datos", confiesa.

El FBI mantiene que el informe de la NAS le da la razn, porque seala que el caso no puede resolverse slo por el estudio cientfico de las muestras. "Esperamos que este estudio incremente el conocimiento del pblico sobre el esfuerzo que resolvi una de las investigaciones ms extensas en la historia del FBI", seal el cuerpo en un comunicado.


"Jdete, Nueva York"

Las pruebas no cientficas contra Ivins las haban logrado los sabuesos del FBI acechando a su sospechoso. En los das previos al envo de las cartas, Ivins haba trabajado hasta muy tarde en su laboratorio, algo a lo que no acostumbraba. Adems haba sido ambiguo hablando del caso. Otra de las pruebas del FBI pareca sacada de una pelcula. Los investigadores encontraron en la basura de Ivins una copia del libro Gdel, Escher, Bach: un eterno bucle dorado en el que supuestamente se haba basado para componer mensajes ocultos con iniciales en sus cartas. Uno de ellos era, "FNY", es decir, "Jdete, Nueva York", lo que mostrara el odio visceral de Ivins por esa ciudad, segn el FBI.

Ivins no fue el nico sospechoso. En verano de 2002, el Gobierno de EEUU declar a Steven Hatfill, que tambin haba trabajado en los laboratorios de Fort Detrick, como "persona de inters", lo que contribuy a que algunos medios de comunicacin le culpasen. En juicios posteriores, Hatfill recibi casi seis millones de dlares del Gobierno de EEUU como compensacin por haber arruinado su reputacin.

"Durante la investigacin hubo interrogatorios brutalmente agresivos, la gente estaba abrumada", recuerda Keim sobre aquellos das en los que ser colaborador cientfico del FBI no le exclua de ser investigado.

"Recuerdo que preparbamos nuestras coartadas al mismo tiempo que estudibamos las muestras que nos proporcionaban sobre el caso", seala el investigador.

Keim confiesa que no quiere pensar en si Ivins es o no culpable. "Fue un buen cientfico y uno de los ms adelantados en la bsqueda de una vacuna [contra el ntrax]", seala. "Si fue l lo sentira mucho", concluye.

Un caso cerrado con muchas dudas

Cartas letales para periodistas y polticos

Entre septiembre y octubre de 2001, en plena psicosis por los atentados del 11-S, varias cartas dirigidas a medios de comunicacin y a los senadores demcratas Tom Daschley y Patrick Leahy contenan esporas de ntrax, un patgeno letal si se aspira. La enviada al periodista Tom Brokaw, de la NBC, comenzaba as: "Esto es lo prximo, ahora toma penacilina (sic), muerte a Amrica, muerte a Israel, Al es grande".

El culpable era un cientfico, segn el FBI

Bruce Ivins trabajaba en el laboratorio militar de Fort Detrick. Estaba muy adelantado en el desarrollo de una vacuna contra el ntrax. Entre las pruebas del FBI hay esquemas en los que Ivins pareca trazar sus planes y tambin los registros del laboratorio, que demostraban que trabaj hasta muy tarde. Nunca se pudo demostrar su presencia en Nueva Jersey, desde donde se enviaron las cartas. Se suicid antes de que se presentasen cargos.

El matraz del que salieron las esporas

Poco despus de los ataques, el FBI recurri a investigadores de varias universidades para secuenciar el genoma completo de la variante Ames del ntrax, que haba sido usada en los ataques. La comparacin de ese genoma con el anlisis del ADN de otras variantes recogidas en laboratorios de EEUU y otros pases apuntaron a que las esporas usadas salieron del matraz RMR 1029, que Ivins usaba en sus investigaciones en busca de una vacuna.

Un patgeno casi indestructible

Las esporas de ntrax tienen forma de bastn. Son muy resistentes, por lo que suponen una de las armas biolgicas ms temidas. La variante Ames encontrada en las cartas se encontr en una vaca muerta en 1981. Tras los ataques de 2001, EEUU reforz la legislacin sobre el uso de este y otros patgenos en los laboratorios militares y civiles. Hoy las normas de seguridad son tan estrictas que algunos centros han renunciado a estudiar el ntrax.

Nota edicin:

Comentario de un lector:

Las cartas con ntrax no fueron de Al-Qaeda, eso se sabe desde hace algunos aos. "Y eso no te da que pensar respecto al 11S?

Igual te hace pensar el tercer edificio del WTC "colapsado" tras el atentado. Contra este rascacielos de casi 50 plantas no se estrello ningn avin:

http://www.youtube.com/watch?v=LD06SAf0p9A

http://www.youtube.com/watch?v=972ETepp4GI

O igual el cientifico danes Niels Harrit, que encontro restos de nanotermita (explosivo usado en las demoliciones de edificios con estructura de acero) en los restos del WTC:

http://www.youtube.com/watch?v=pgcvZQcMSdM

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/365022/la-ciencia-afea-al-fbi-en-el-caso-antrax



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