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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2011

Las movilizaciones en la Regin de Murcia como protesta global y su relacin con otras protestas actuales en el mundo

David Cotilla Vaca
Rebelin


Cuando una parte, ya sea ms grande o ms pequea, de una sociedad se rebela por diferentes motivos contra el poder establecido, dicho poder usa habitualmente, y desde que el mundo es mundo, tres grandes frmulas para mantener a raya a los rebeldes:

- Silenciamiento.

- Descrdito.

- Miedo.

Estas armas son usadas a diario a lo largo del globo terrestre y muchas de las ltimas ocasiones en que se han puesto en prctica estn estrictamente relacionadas con la Regin de Murcia, como iremos viendo. Por dicha relacin, es justo por lo que esas tres armas tambin han sido usadas en nuestra regin, lo que viene a demostrar el enorme potencial generado por una sociedad que pareca dormida pero que ha conseguido desde su letargo dar un puo firme sobre la mesa y hacerse ver como pueblo, entendido en el sentido estrictamente democrtico y constitucional como lugar de donde emanan y donde residen todos los poderes del estado, por si alguien treinta y dos aos despus lo hubiese olvidado.

Esto solo se ha conseguido combatiendo dichas estrategias del poder, de forma consciente unas veces e inconscientemente en la mayora de los casos, pero una lucha contra dichas armas basada nicamente en el convencimiento de una lucha comn, de un sentimiento comn que nos ha hecho reconocernos como seres sociales en el sentido ms filosfico e incluso psicolgico de la palabra.

1. Silenciamiento

El silenciamiento ha sido el arma estrella en Irlanda, ,en Islandia y en Tnez, donde levantamientos pacficos del pueblo han dado lugar a gobiernos creados por y para el pueblo. Tras el enorme vocero sobre Irlanda y su necesidad de ser rescatada, se ha producido un silenciamiento aterrador cuando la coalicin creada tras las elecciones se ha replanteado paralizar el plan de rescate aprobado por el gobierno anterior, siguiendo el modelo de sus vecinos islandeses, donde a peticin del pueblo, el gobierno ha decidido rechazar el suculento rescate. Como lo oyen, el pueblo irlands se plantea aparcar el plan de rescate impuesto por los mercados e Islandia ni siquiera lo pondr en marcha . Y lo curioso es que ninguno de los dos pases est peor que con el rescate, si cabe comienzan a tener ms futuro, dado que sus manos no estn tan atadas como los mercados especulativos pretendan con la hipoteca de ambos estados -para salvar realmente no a las sociedades de dichos pases sino a los grandes bancos del continente, con los que estos pases tienen contrada la deuda, valga decirlo-. El silenciamiento en este caso es obvio, pues supondra un gran varapalo para los mercados que el resto de sociedades se enterara de que eso puede hacerse sin ms perjuicios que los que ya hayan sufrido con la propia crisis. Conocer silenciamientos como este hace que nos llevemos las manos a la cabeza al comenzar a vislumbrar que quienes se benefician verdaderamente de la crisis son los mismos que la han provocado.

La revolucin de Tnez, a todas luces pacfica, ante la falta de sangre fue silenciada rpidamente por la revolucin egipcia, donde se esperaba la intervencin del ejrcito. Los telediarios no mostraban la validez del momento histrico ni en Egipto ni en Tnez, sino la tensin a punto de estallar entre soldados y ciudadanos. Al no producirse tampoco dicha explosin de crueldad en Egipto, se ha lanzado directamente la atencin a Libia. Se trata casi un intento a la desesperada de los medios por buscar la sangre para poder demostrar as que las protestas son dolorosas y sangrientas, e intentar as disuadir de llevar a cabo ninguna. An queda por ver la cantidad de verdad en las narraciones sobre Libia quiz ya hayamos olvidado las armas de destruccin masiva en Irak en 2003, las falsas imganes de Kuwait en 1991 o las manipulaciones en 1994 y 1996-99 sobre Ruanda y Kosovo, respectivamente, manipulaciones reconocidas hoy por todos los organismos internacionales-.

En cuanto al uso del silenciamiento de los movimientos sociales en la Regin de Murcia ha sido continua la exquisitez con la que se ha llevado a cabo: desde el inicio se minimizaba el nmero de los que protestaban en las calles hasta que la riada humana habl cinco veces por s sola (20.000, 40000, 60.000, 40.000 y 45.000 personas). An as, en medio de esas multitudinarias manifestaciones se producan movimientos asamblearios que fueron los que verdaderamente promovieron en parte dichas manifestaciones y que dada su importancia fueron los que los medios acallaban. Esos movimientos han sido nicos en la historia de la democracia espaola tanto por la cantidad de gente reunida en tan solo dos das ms de 600 centros de educacin infantil, primaria y secundaria representados de toda la comunidad- como por la cantidad de toma de decisiones y la calidad de las mismas, como as lo han reconocido ciudadanos de otras comunidades. Sin embargo, estos grandes movimientos asamblearios, que mantuvieron unidos a los siete sindicatos implicados durante ms de un mes, fueron invisibilizados por la maravillosa varita mgica de los medios de comunicacin: lo que no se ve, no existe. Mientras al menos un 25% de la poblacin espaola se manifestaba y haca huelgas a lo largo y ancho de este pas por defender los servicios pblicos de ayuntamientos, regiones o del pas mismo (policas locales, bomberos, mineros, controladores, sanitarios y mdicos, docentes, personal de administracin) los medios se rean de la sociedad entera hablando del fro que hace en invierno en Nueva York, de los goles de CR7 y de Messi, de la prohibicin de fumar en bares o de la prohibicin de circular a ms de 110 por hora en autovas.

2. Descrdito

Sin embargo, a mediados de enero, viendo el poder que el silenciamiento no daba los frutos esperados en la Regin de Murcia, tuvo de recurrir al plan B: el descrdito. Este plan se llev a cabo aprovechando la agresin al Consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz, de la que se acus a la izquierda recalcitrante, como tantas veces recalc la cpula del gobierno regional, y como tantas veces repitieron los sumisos medios de comunicacin. Se haban acallado a 2000, 4000, 8000 manifestantes durante las navidades, pero cuando se volvi imposible acallar a una multitud de 20000 personas para arriba no hubo otra que desacreditar a los creadores de dichos movimiento sociales. La fuerza que cobraron estas movilizaciones, se demuestra en la fuerza que el poder tuvo que usar de contrapeso, algo as como el Principio de Arqumedes aplicado en las relaciones de poder: en dicho descrdito acabaron participando la cpula nacional del partido gobernante en la regin as como los medios nacionales (fundamentalmente de Vocento mediante A3 e Intereconoma, la Cope y el Mundo, que ofrecieron durante das entrevistas del agredido y debates sobre el asunto, todos encaminados a la acusacin de los participantes en las protestas. Pero seamos francos, todo ello se hizo con el claro consentimiento de la maquinaria de PRISA y de Mediapro). Una y otra vez se repitieron las palabras del PP regional acusando a los manifestantes de izquierda recalcitrante que no saben hacer poltica y por eso se dedican a pegar a gente elegida en las urnas. Hasta el seor Ramn Juregui, del PSOE, lleg a comparar en un mitin en Valencia la situacin murciana con la de la kale borroka en el Pas Vasco en esos das de mediados de enero. Dicho grave error de imagen por parte del Ministro de Presidencia, fue borrado rpidamente, hasta el punto de que no pudieron volver a encontrarse en Internet ni en ningn otro medio dichas palabras. La maquinaria usada para el descrdito, como puede verse, fue verdaderamente considerable.

Pero si este descrdito debe servirnos para algo, es fundamentalmente para aprender a valorar cundo son los otros sectores sociales los desacreditados. Pues como digo, estos son armas habituales del poder y as han sido y siguen siendo usadas. As, vuelve ahora la cantinela del descrdito a los controladores y a los funcionarios de AENA, siendo tratados tambin ellos como terroristas, cuando protestan por la no privatizacin del sector pblico de aviacin. Lo mismo sucedi con los mineros, cuando exigan no privatizar las materias primas que es lo que significa mantener ayudas al sector-. E incluso a cada dos o tres semanas se desacredita a los parados de larga duracin que con 426 euros no pueden mantener a sus familias y aceptan trabajos sin papeles, porque el gran empresario no quiere hacrselos.

Pero no queda ah el descrdito sufrido por los funcionarios de la Regin de Murcia: el seor Ramrez de Burgos, directos de Recursos Humanos, ha realizado una gira por distintas localidades de la comunidad haciendo verdadera campaa preelectoral con dinero pblico dado que viajaba como director de RRHH y no como miembro del PP- para desacreditar a los profesores en reuniones que ha mantenido con las asociaciones de padres. En dichas reuniones, como demuestran numerosos vdeos que circulan por Internet, ha acusado a los docentes de la comunidad de sinvergenzas, holgazanes, mentirosos y rastreros, pues se venden por 75 euros por lo que se ha pedido su dimisin en numerosas ocasiones, a lo que el seor presidente de la comunidad ha hecho odos sordos.

3. El miedo.

Pero existe un tercer arma, mucho ms poderosa y que suele reservarse por ello para grandes momentos, quiz para no desgastar su potencial: el uso del miedo, ya sea a travs del terrorismo, de las pandemias (de gripe aviar, de gripe A) o a travs de la guerra, as, a las claras, multilateral, bilateral o unilateralmente declarada. Segn diferentes estudios actuales cada vez ms numerosos, ese miedo inculcado a la sociedad, en grandes dosis y de forma puntual, hace que los individuos perdamos, digmoslo as, el sentido de la orientacin social durante das o semanas, las cuales son aprovechadas para llevar a cabo diferentes acciones. (Durante las semanas posteriores a la cada de las torres gemelas, se produjo una de las mayores ofensivas de la poca de Israel sobre Palestina sin que la sociedad europea se enterara; el miedo de la gripe A nos impeda ver lo evidente, el gran negocio demostrado por el Consejo de Europa que las farmacuticas tuvieron con la crisis de la gripe A; la catstrofe en Hait fue aprovechada para, en la niebla de lo aterrador, invadir el pas con soldados y empresas, que an hoy permanecen all, haciendo un gran negocio sobre los mismos cadveres que se pudran ) Ahora vuelve esa cantinela del terror, con las noticias de Al Qaeda y con la preparacin de la guerra por parte de la OTAN (como no) contra Libia la anunciada contra Irn por este mismo blog, se ha vuelto un objetivo a corto plazo imposible para los intereses de los grandes mercados, dada la gran oposicin de Rusia y China-.

No a tales niveles an, pero podemos decir que el miedo tambin ha sido usado a nivel local por no decir pueblerino- mediante la famosa carta del seor Ramrez de Burgos, director de Recursos Humanos. Dicha carta, enviada concienzudamente a los centros el da anterior en que estaba previsto que comenzaran las protestas en los centros mismos, incitaba a los directores a denunciar y acusar a sus propios profesores si entraban tarde a clase debido a las protestas o si generaban algn tipo de conducta que disturbara el normal desarrollo de la vida escolar. No tena otro fin, como bien denunciaron padres, directores de centros y sindicatos, que atemorizar a los trabajadores pblicos para evitar que llevaran a cabo sus movilizaciones en los centros y con ello que pusieran en prctica derechos constitucionales como es el derecho de reunin y de protestas, independientemente del lugar y el momento. Es decir, que el seor Ramrez de Burgos us su posicin predominante para inculcar miedo a sus trabajadores, lo que hizo que estos, en un momento determinado se sintieran desorientados como seres sociales en el momento justo en que deban comenzar las protestas en los centros educativos mismos. En muchos de ellos y por miedo a represalias, dichas medidas no se pusieron en marcha el primer da.

4. Razones para usarlas: una lucha global.

Que estas armas se han llevado a cabo en nuestra regin, no hay la menor duda, aunque afortunadamente la forma de hacerlo no haya sido seguramente la ms inteligente. Ahora bien, la pregunta es Por qu tanto empeo: por un puado de votos y cuatro aos ms en el cargo?

No debemos ser tan ilusos, quienes detentan el poder saben a la perfeccin que ocupar el aparentemente tan preciado cargo no es ms que pura fachada, pues los que verdaderamente ostentan el poder no suelen sentarse en unos sillones tan democrticos (vease Think tank -definicin en el ltimo prrafo de la p.17 acompaado de una lista de los ms importantes en Espaa).

La lucha que la sociedad murciana ha iniciado casi en solitario en el conjunto de Espaa ha venido provocada por cuestiones muy puntuales, reconozcmoslo. En principio fueron incluso cuestiones personales (175 euros, 2,5 horas ms de trabajo, eliminacin del plan de pensiones, eliminacin de Plan de Accin social). Pero posteriormente fue derivando en un sentido colectivo y se comenz a hablar del paro que generara la no convocatoria de oposiciones y la subida de horas de trabajo que evitara la contratacin de interinos y sustitutos en una regin que ha experimentado la mayor subida de paro de toda Espaa en tres aos, desde el 7% al 25%. Incluso comenz a hablarse de lo que perdan los alumnos: bonolibro, PROA, apoyos, refuerzos, ayudas a ACNEEs, ayudas a comedor Verdaderamente entendidmos a los pocos das que se trataba de una lucha no solo por los derechos individuales sino tambin y sobre todo una lucha por los derechos sociales.

Y es que los recortes en Sanidad, Educacin y Administracin en Murcia no son puntuales ni pertenecen a un plan individual del presidente regional Valcrcel. Sera conveniente sacar del silencio tambin, que junto a otros motivos, como bien recuerda Ignacio Ramonet en Le Monde diplomatique: el Fondo Monetario Internacional (FMI) impuso a Tnez, Egipto y Libia, programas de privatizacin de los servicios pblicos, reducciones drsticas de los presupuestos del Estado, disminucin del nmero de funcionarios

Y es que adems, casualmente, los recortes a los sectores pblicos en la Regin de Murcia estn coincidiendo con los recortes pblicos que se pretendan en cuanto a las ayudas de sectores de materias primas, el carbn nacional, por lo que emprendieron la lucha los mineros en la zona noroeste. Tengamos en cuenta que tras las privatizaciones de luz, agua y gas, es uno de los pocos recursos basicos pblicos que an subsisten como tal.

Pero adems, coincide con privatizacin de la banca pblica: ha pasado casi desapercibido que el seor Rodrguez Zapatero ha concedido mediante el FROB, una cantidad cercana a los 7000 millones de euros a las cajas de ahorro que eran pblicas- para que se fusionen y se conviertan en bancos privados, con el seor Rodrigo Rato, ex ministro de economa, a la cabeza de la mayor entidad de cajas actual. Es decir, el seor presidente espaol, le regala en poca de crisis la banca pblica al sector privado y, no solo no lo vende, sino que encima pone casi 7000 euros del bolsillo de los contribuyentes para regalrselas bien saneaditas.

Por si fuera poco, estos das vuelve el descrdito a los funcionarios de AENA tachndolos de sinvergenzas, como el seor Ramrez de Burgos hizo con los docentes murcianos. Y todo por que quieren ms dinero de verdad, de verdad vuelven a creer a los medios que tanto han manchado nuestro nombre? Quiz tampoco ahora entendamos que la lucha de los funcionarios de AENA, adems de por intereses individuales como hicimos los funcionarios murcianos, es una lucha ms completa, dado que el gobierno, tras la privatizacin de la banca pblica, con la ley que pretende impulsar acabar privatizando el 49% de la navegacin aeroportuaria que pertenece a todos y acad uno de los contribuyentes espaoles. Por eso justo es por lo que protestan esos sinvergenzas que le estropean las vacaiones, a los que an pueden irse, porque defienden el estado mismo. Resulta curiosamente que esos seores que acusaban a Aznar de privatizarlo todo a finales de los 90, estn privatizando incluso lo que nadie habra entendido nunca como : las materias primas, la educacin, la sanidad, la administracin pblica, la banca pblica, la navegacin aeroportuaria pblica

Ante esto, permtanme que lance una sencilla pregunta: si se vota para que alguien gobierne un estado y al estado le va quedando cada vez menos cunto vale votar?

La lucha de los funcionarios de Murcia, junto a la de los mineros, junto a la de los funcionarios de AENA se ha ido convirtiendo en una lucha por la defensa del estado mismo, pues todos formamos el estado y nadie debe quedar al margen a la hora de decidir qu hacemos con l, con el estado. As lo hemos ido entendiendo poco a poco. La lucha de los funcionarios murcianos entronca con la lucha de los irlandeses, por el mantenimiento de lo pblico como tal y con ello por el mantenimiento del estado como propiedad del pueblo. Entronca fundamentalmente con la lucha de los funcionarios del estado de Wisconsin en EEUU, que estn sufriendo recortes en derechos sociales similares a los nuestros y por ello han realizado incluso protestas en el interior del Senado. Dichas protestas ya han contagiado al estado de Ohio, donde sus homlogos comienzan a levantarse. Nuestra lucha entronca perfectamente con las luchas pacficas de Tnez y Egipto, por la expresin a voz en grito de que el poder debe residir desde el inicio y hasta el final en el pueblo y no deben permitirse nunca dictaduras de ningn tipo, sean de personas o de entidades financieras. Aceptar un plan de rescate sera poner al estado en manos de los mercados, como bien han entendido los irlandeses. Adems, nuestras protestas se parecen sospechosamente a todas las revoluciones citadas en relacin a los medios usados: el silenciamiento, el descrdito y el miedo han sido contrarrestados con las nuevas tecnologas. En Murcia han circulado los correos, los mensajes de mvil llamando a las movilizaciones, los blogs y las redes sociales con un afn informativo intentando explicar la situacin y creando el sentimiento de cohesin social que pareca perdido haca aos. Y todo ello se ha conseguido de la noche a la maana: el 23 de diciembre eran 2000 personas en Cartagena y el 12 de enero eran 20000 y luego 40000 y luego 60000 las que han cortado durante horas y horas las arterias principales de la sptima ciudad en poblacin de Espaa, Murcia.

Esta es la lucha, seoras y seores, no nos dejemos engaar. Parece que vienen tiempos de relativa calma, pero no nos confundamos, no deben convertirse en tiempos de abandono absoluto. Las movilizaciones continan. Pero fundamentalmente debemos seguir manteniendo esa unin social, ese debate crtico en las calles, en los centros de trabajo, en los supermercados, pues ese afn de dialogar y de escuchar al otro ha sido el que nos ha llevado tan lejos. La lucha no ha terminado. Debemos estar preparados, pues vendrn tiempos ms duros y debemos tener claro, muy claro, que nuestros movimientos han animado a otros movimientos en Madrid, en Valencia y en otras comunidades que se mantienen a la expectativa. Pero sobre todo debemos tener clara una cuestin: hemos vuelto a recordar quines somos socialmente, hemos descubierto nuevas armas que nos devuelven el poder que merecemos (las nuevas tecnologas) y hemos aprendido a luchar cuando debamos y donde debamos. Las luchas pacficas han levantado pases enteros y los han rescatado del secuestro en que se vean inmersos. Nuestro pueblo, nuestra regin, nuestro pas no puede ser menos si nosotros no lo pretendemos. Debemos estar dispuestos a apoyar a nuestros semejantes en luchas similares, de ayudarnos en definitiva a nosotros mismos. Nos hemos demostrado que todo est en nuestras manos, tanto lo que queramos ganar como lo que estemos dispuestos a perder: lo pretentamos o no, nos situamos ante el gran despertar de las sociedades a la era nueva de las nuevas tecnologas.

David Cotilla Vaca. Profesor de Enseanza Secundaria

FUENTES:

- Revista SinPermiso: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3975

- Ignacio Ramonet: Cinco causas de la insurreccin rabe, publicado en el nmero 185 de marzo de 2011 de la versin espaola de Le Monde Diplomatique.

- Gua de Think Tanks en Espaa: http://www.funciva.org/publicaciones/think-tanks.pdf

- Diario Librered: Libia: medios occidentales estaran mintiendo para legitimar una intervencin extranjera. http://www.librered.net/?p=4833

Blog del autor: http://dadacotilla.wordpress.com/2011/03/10/las-movilizaciones-en-la-region-de-murcia-como-protesta-global-y-su-relacion-con-otras-protestas-actuales-en-el-mundo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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