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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2011

Una revolucin silenciada
Los islandeses se han rebelado contra su gobierno, exigiendo que no se pague la deuda de los bancos

Juan Manuel Arags
Rebelin


Lo que no aparece en los medios, no sucede. Esa es la mxima que se ha debido de aplicar con el extrasimo caso de Islandia. S, Islandia. Islandia debera ser noticia, portada de informativos. Por qu? Pues porque en Islandia, la poblacin ha tomado las calles, cacerola en mano, para mostrar su radical oposicin a su gobierno. Y la movilizacin ciudadana no solo ha provocado dos crisis de gobierno, sino que ha forzado un proceso constituyente, la redaccin de una nueva Constitucin que evite que se repitan situaciones como las que se han producido a lo largo de esta crisis global. Y qu situaciones son esas?

Los tres bancos principales de Islandia se lanzaron, al abrigo del neoliberalismo rampante, a una poltica de compra de activos y productos fuera de sus fronteras. Como ha ocurrido con numerosas entidades bancarias, esos productos resultaron ser basura, de esa que a Rodrigo Rato le pareca una estupenda apuesta financiera cuando era director del FMI, lo que llev a las citadas entidades a la bancarrota por sus deudas en Holanda y Gran Bretaa. El gobierno islands procedi a nacionalizar los bancos y a asumir sus deudas. Ello supuso que cada ciudadano de Islandia se encontrara con una deuda de 12.000 euros. Como ocurre por todas partes del planeta, la mala gestin de entidades privadas debe ser enjugada por instituciones pblicas y, por lo tanto, por la ciudadana en su conjunto.

La diferencia radica en que los ciudadanos islandeses, ante el escndalo de la situacin --escndalo que es asimilable al que sucede en todos los pases occidentales-- se rebelaron contra su gobierno. As, se lanzaron a la calle, exigiendo que no se pagara la deuda de otros. Unos otros que cuando tienen beneficios no se acuerdan de los ciudadanos y los estados, pero que recurren ansiosos a ellos cuando se encuentran en situaciones de apuro. El gobierno, que insista en pagar la deuda, por la presin del FMI y de los gobiernos de Holanda y Gran Bretaa, se vio forzado a convocar un referndum, en el que el 93% de la poblacin se neg a pagar la deuda de otros. Ello provoc una crisis poltica de profundas dimensiones que ha desembocado en dos crisis de gobierno y en la creacin de una comisin de ciudadanos de a pie encargados de redactar una nueva Constitucin. Los islandeses se han hartado de que les tomen el pelo y han decidido tomar su destino en sus propias manos.

El caso es sorprendente. Pero lo que quiz sea ms sorprendente es que este proceso, que se viene desarrollando en los dos ltimos aos y que est en plena efervescencia, con una ofensiva del Partido Conservador para declarar ilegal el proceso constituyente (qu miedo tienen los conservadores de toda laya a la ciudadana!), que este proceso, insisto, no haya merecido un solo comentario en los informativos. Cuando los volcanes de Islandia estallaron hace meses, sus cenizas cubrieron Europa y provocaron un enorme caos areo. Probablemente, el temor de que las cenizas del volcn poltico islands provocaran efectos sociales en Europa es una explicacin plausible de este silencio. El efecto contagio, lo hemos visto en el Magreb, es una de las caractersticas de la sociedad meditica.

Los islandeses nos muestran un camino diferente para salir de la crisis. Tan sencillo como decir basta y recordar que la poltica, y quienes la ejercen, debe estar al servicio de la ciudadana, y no de los intereses de entidades privadas cuya voracidad, cuyo egosmo, cuya falta de tica (vase el caso de los recientes bonus por 25 millones de euros a directivos de Cajamadrid) est en el origen de esta crisis. En Islandia se ha cursado orden de detencin contra los ejecutivos de las entidades en cuestin. En Islandia, arrinconando a los partidos sistmicos, empeados, como aqu, en someterse a los dictados de los mercados, la ciudadana se ha convertido en protagonista. Los islandeses lo han dicho claro: que las deudas las paguen los que las generan, que la crisis la pague los que la han producido.

Juan Manuel Arags Profesor de Filosofa. Universidad de Zaragoza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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