Portada :: frica :: Revueltas en el norte de frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2011

Grietas en las revueltas rabes
La contrarrevolucin

Vijay Prashad
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Habr sangre. Ninguna revolucin tiene lugar siguiendo una lnea recta. La contrarrevolucin extiende su pista continua de Bahrin y Arabia Saud, pasando por Egipto y hacia Libia. En Qatif, la Guardia Nacional saud abri fuego contra una protesta, un fenmeno que se ha convertido en lugar comn en Bahrin. Dentro de Egipto, vuelan los rumores de que los ataques contra coptos y mujeres (en una marcha en el Centenario del da internacional de la mujer) fueron orquestados por los servicios de seguridad. Libia est en medio de una guerra civil asimtrica, en la cual las fuerzas de Gadafi y los rebeldes se enfrentan en un impasse sangriento en algn sitio cerca del meridiano que divide el pas en sus mitades oriental y occidental. El jbilo ante la rpida partida de Ben Al y Mubarak se asienta en una secuencia de tiempo que es menos excitante, pero a pesar de todo impresionante. Parece que la gente no se da por satisfecha con el primer sonrojo de la victoria. Quiere ms, y ah entra en juego la contrarrevolucin.

Libia

En un extremo de la revuelta rabe est Libia, donde los caones no callan y las amenazas de intervencin militar desconciertan en las discusiones en Bruselas. El anhelo de invadir es un reflejo de la preparacin para la guerra de Iraq en 2003, pero con los acentos invertidos: los franceses y los ingleses estn ansiosos de lanzarse, mientras estadounidenses y alemanes dudan. Barcos de guerra de la OTAN navegan ms cerca de la costa libia y se intensifican los rumores de las zonas de exclusin area. El secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, advierte correctamente de que cualquier confrontacin militar se vera como una declaracin de guerra. La maquinaria militar exhausta de EE.UU. no es capaz de enfrentar una guerra ms. Y adems, los resultados polticos de una intervencin en Libia no estn claros.

Los ejrcitos aguerridos de Gadafi y los rebeldes, dirigidos por ex ministros del rgimen de Gadafi (comoMustafa Abdul Jalil), siguen combatiendo a lo largo de la carretera del Mediterrneo, entre Surt y Ras Lanuf. Un da avanzan los rebeldes, al siguiente las fuerzas de Gadafi. En sus sueos, Gadafi salva naciones. Despierto, arrasa ciudades. Ha sido la suerte de algunas de esas ciudades al borde del Golfo de Sira. Los subsidios del petrleo y el favoritismo de los clanes han posibilitado que Gadafi obtenga apoyo en la parte occidental de Libia. Gran parte del este est en manos de los rebeldes. A pesar de su dbil capacidad militar, los rebeldes controlan Bengasi, y la clique ms educada dentro del grupo de Gadafi se resiste a suponer que pueda ser recuperada por medios militares.

Probablemente sera posible que el Consejo Nacional Libio [CNL] (el gobierno del este) se declare gobierno autntico de Libia y espere. Mientras los ingresos por el petrleo disminuyen en el oeste y si persiste unembargo de armas, la presin desde abajo contra Gadafi podra inflamar la parte occidental de Libia. La clase trabajadora de Trpoli est intranquila. Sus vecindarios, como Feshloon y Tejura, estn permanentemente aislados. Los mrtires yacen en las mesas de autopsias en el Hospital Central de Trpoli. Los trabajadores no son pusilnimes; esperan su hora. Una intervencin militar de la OTAN slo fortalecer la posicin de Gadafi, y le permitir presentarse como revolucionario opuesto al ataque imperialista. Los trabajadores son tambin patriotas. Podran perder su determinacin contraria a Gadafi si ven a soldados de habla francesa e inglesa realizando incursiones al estilo de la Guerra de Iraq dentro de sus hogares.

Gadafi sigue insistiendo en que el CNL es la mscara de al-Qaida. La Hermandad Musulmana tiene ciertamente un antiguo linaje en la parte oriental de Libia, con su frontera con Egipto, base de la Hermandad. Secciones de la Hermandad se transformaron en combatientes mucho ms endurecidos despus de su estada como parte de la guerra estadounidense-saud-pakistan en Afganistn en los aos ochenta. Formaron el Grupo de Combate Islmico Libio (al-Jama'a al-Islamiyyah al-Muqatilah fi-Libya), y volvieron al este de Libia para enfrentarse a Gadafi. Sus fuerzas reaccionaron violentamente, sobre todo contra las principales personalidades del Grupo, pero tambin contra salafistas que no eran radicales (como Muhamad al-Bashti, brutalmente torturado hasta la muerte en 1981). El Grupo trat de mantener su fuerza, y se benefici del levantamiento islamista argelino. Un golpe devastador tuvo lugar en octubre de 1997, cuando las fuerzas libias mataron al comandante ms importante del Grupo, Salah Fathi bin Salman (conocido como Abu Abd al-Rahman Hattab). El temprano apoyo de Gadafi a la Guerra contra el terror dirigida por EE.UU. le trajo rpidos beneficios. Los restantes lderes intelectuales del Grupo fueron atrapados en 2004: Abu Munder al-Saidi en Hong Kong y Abdulah Sadeq en Tailandia; desaparecieron en el agujero negro del sistema carcelario de Libia. Lo que podra haber sido la base de un levantamiento islamista haba sido totalmente destruido. Lo que ahora dirige en Libia oriental no son aspirantes de al-Qaida, sino fuerzas regionales que tienen antiguos motivos de queja contra Trpoli. La contrarrevolucin prefiere verlos como islamistas, y espera clavar la estaca del miedo en el corazn de la cercana Europa.

Emires

Como los medios se concentran en Libia, los sultanes de Arabia han dejado de ser el centro de atencin. El dinero es el aceite que lubrica su contrarrevolucin. La familia real saud se apresur a realizar pagos de transferencia que totalizan 37.000 millones de dlares. El Consejo de Cooperacin del Golfo decidi entregar ms de 20.000 millones de dlares a las monarquas asediadas de Bahrin y Omn. Muscat y Manama tambin han sido invadidas por el disenso. No es suficiente reciclar gabinetes ante esta revuelta popular, y las balas disparadas contra la multitud no logran el efecto pedaggico deseado. La gente no detuvo su deber para con la democracia.

Si la contrarrevolucin de Gadafi se refugia en fantasas de al-Qaida en el umbral de Europa, los emires avivan los fuegos del Renacimiento Chi. Los baharnah, los chies indgenas de Bahrin, por ejemplo, tienen un partido poltico, al-Wifaq, que ciertamente habla por la clase trabajadora y la clase media chi que tiene un gran sentido de alienacin de las instituciones de Bahrin. Sin embargo, esa alienacin no fue siempre la misma. En otras palabras, no es una alienacin sectaria cuyas races puedan hallarse en el Siglo VIII. Ms bien la afliccin chi en Bahrin tiene races modernas, incluso si se refractan a travs de linajes ms antiguos. Es una alienacin del petrleo ms que una disputa teolgica.

El petrleo de Bahrin se descubri en 1932, y en 1934 fue el primer pas que export su petrleo a Europa. Protectorado britnico contra el imperio otomano, Bahrin suministr petrleo y proteccin a las vas martimas contra potencias que trataban de rivalizar con la dominacin britnica sobre el Ocano ndico. En diciembre de 1934, un grupo de bahreines educados redactaron una peticin a su gobernante titular, Jeque Hamad bin Isa al-Khalifa (quien responda ante Sir Charles Dalrymple Belgrave y se las daba de Belgrave de Bahrin). No se hicieron verdaderas reformas, y por ello en 1938, dirigentes chies y sunes (comerciantes educados e intelectuales) se unieron a los trabajadores petroleros (que se declararon en huelga) para pedir gobernantes elegidos y otros smbolos de la democracia (incluidos sindicatos legales). Fueron aplastados. Sus dirigentes fueron enviados a India. Una segunda revuelta, esta vez con la ayuda del nasserismo, entre 1954 y 1956, tambin se repeli (sus dirigentes fueron enviados a la celda en Santa Elena que otrora alberg a Napolen). Hubo poco sectarismo en esos movimientos desde abajo. Queran una mejor parte de los beneficios del petrleo, y respeto.

La independencia de Gran Bretaa en 1971 fue recibida con una nueva lucha por el constitucionalismo. El gobernante al-Khalifa fue a visitar al destacado clrigo chi, el Ayatol Mohsin al-Hakim, en su base en Najaf (Iraq) para instarlo a moderar las demandas chies. A los al-Khalifa les interesaba presentar como sectarias las demandas desde la base. Se estableci un constitucionalismo ineficaz. La frustracin con el ritmo de la reforma aument despus de la Revolucin Iran, y las tradiciones ms antiguas (Akhbari Shia) se vieron marginadas por el chiismo poltico ms agresivo que emanaba de Qom (Irn). Jeque Ali Salman, actual jefe del partido al-Wafiq, proviene de esta ltima tradicin, educado en la Universidad Rey Saud (Qumica) y luego en el famoso al-Hawzah al-Arabiyyah en Qom (estuvo all durante la primera Guerra del Golfo). Un nuevo intento constitucional a principios de los aos noventa fue tambin aplastado (y Ali Salman tuvo que abandonar Bahrin). Prepar la escena para la nueva constitucin de 2002 que convirti al rey en un verdadero soberano y a los diversos organismos en puramente consultivos. El lder chi de la poca, Jeque Abdul Amir al-Jamal dijo al respecto: no es el tipo de parlamento que haba exigido. Al-Jamal muri en 2006, dejando el campo libre a Jeque Isa Ahmed Qassim y a su protegido, Ali Salman.

Como quiera que sea su temperamento, el partido Wafiq dirigido por Ali Salman no est en condiciones de crear el vilayat-e faqih, la tutela de los clrigos. En colaboracin con otros seis partidos, present recientemente una demanda razonable: que el actual gobierno renuncie y que un nuevo gobierno de transicin cuyas manos no estn manchadas por la sangre de los mrtires ayude a allanar el camino para la transicin a verdaderas reformas. Sealan que estn impulsados por los problemas de la vivienda y los ingresos, la corrupcin y los excesos monrquicos. Y hablan de discriminacin, y de exclusin de la intelectualidad nacional competente.

Cerca de la mitad de la poblacin de Bahrin proviene del Sur de Asia: sus necesidades no estn sobre la mesa en esta revolucin. Es una lstima. Muestra los lmites de sus demandas. Los emigrantes angustiados de Egipto y del Sur de Asia que huyen de Libia y estn varados en Tnez deberan darnos un sentido de la ecologa social de la industria petrolera. Esa gente indocumentada produce la riqueza del mundo, pero ellos mismos son terriblemente descartables en tiempos de crisis (slo estn a disposicin las fieles agencias de la ONU, y sus miserables recursos tienen lmites). No tengo claro el motivo por el cual las nuevas fuerzas revolucionarias en Egipto no han insistido en que la frontera entre Libia y Egipto se abra para recibir a sus compatriotas.

La contrarrevolucin cuenta con el sectarismo para despedazar la resistencia rabe. Durante la guerra de Israel contra el Lbano en 2006, y el conflicto chi-sun en Iraq, los clrigos sunes del establishment en Arabia Saud se lanzaron a un desenfreno anti-chi. Clrigos como Safar al-Hawali y Nasir al-'Umar predicaron exclusivamente a travs de un prisma anti-chi. 'Abd al-Rahman al-Barrak dict una fatua en diciembre de 2006 que declar que los chies son takfir, enemigos de los sunes. En los ltimos meses de 2006, seala Toby Jones, las fuerzas de seguridad arrestaron a chies de Qatif y las reas circundantes, supuestamente por haber apoyado a Hizbul. Diez aos antes, en Bahrin, el ministro de justicia y asuntos islmicos, Jeque Sheikh Abd Allah bin Khalid al-Khalifa, amenaz a algunos movimientos islmicos por tomar un camino extremista, y as permiti que sus agencias de seguridad tomaran un camino violento contra ellos, sobre todo chies. Fue una manera conveniente de contaminar las aguas de los agravios.

En 1845, un funcionario britnico vio que la agitacin se estableca en Bahrin. Escribi: Muchos habitantes importantes y acaudalados, para evitar los efectos de la creciente anarqua y confusin, huyeron ante el comienzo de verdaderas hostilidades a Kuwait en el Golfo Arbigo, y a Lingah y otros sitios en la Costa Persa, donde se han establecido temporalmente, a fin de observar el desarrollo de los eventos, y volver ante las primeras seales de paz y de gobierno establecido, y la consecuente seguridad para la vida y la propiedad. La contrarrevolucin en 2011, de la misma manera, observa y espera que sus agentes hagan su trabajo. Tambin quiere preservar la vida y la propiedad, pero no las de las masas; slo su propia vida y supropiedad. Cuenta con sus aliados en el Norte para que enven la caballera si las cosas empeoran. Todava puede ocurrir una intervencin en Libia, pero ya ha llegado a la pennsula arbiga. El ao pasado, el gobierno de EE.UU. firm un acuerdo de venta de armas por 60.000 millones de dlares con Arabia Saud. El paquete incluye helicpteros UH-60 Blackhawk y MH-6 Little Bird, muy tiles para la contrainsurgencia. Mientras aumenta la temperatura poltica en la pennsula, esos helicpteros sern las primeras seales de paz y gobierno establecido en la regin.

Vijay Prashad es catedrtico de Historia del sur de Asia y director de Estudios Internacionales del Trinity College de Hartford, EE.UU. Su libro ms reciente, titulado The Darker Nations: A Peoples History of the Third World, gan el premio Muzafar Ahmad de 2009. Las ediciones sueca y francesa acaban de aparecer. Para contactos: [email protected] 

Fuente: http://www.counterpunch.org/prashad03112011.html

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter