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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2005

Maratn en el Sahara
Esperanza, una flor del desierto

Joxe Iriarte 'Bikila'
Rebelin


Desierto del Sahara, ms de 13.000.000 km2 de dunas, rocas volcnicas, pedregosas colinas, ridos valles por donde discurren acuferos subterrneos de agua salada, temperaturas entre 2 y 58; frecuente tormentas de arenas. La Hamada (el desierto del desierto) sita en los limites de la frontera argelina con el Sahara Occidental. Inhspito lugar donde actualmente se ubican los campamentos de refugiados saharauis y la administracin civil de la RASD. En dicho territorio se acaba de celebrar la V edicin del maratn de solidaridad con el pueblo Sharaui. La primera edicin de realizo en el 2001. La idea y diseo se fraguo en EEUU (que pas ese, donde adems de los marines y el hijo de la gran chinchada, que diran los mejicanos, del Buch, siempre te encuentras tipos solidarios con las causas mas variadas) y tras aterrizar en Europa a travs del puente establecido en el Estado espaol, y se convirti en realidad mediante el entusiasmo de los saharauis en cargados de materializarlo sobre el terreno. Y es que para estos ltimos, tal como nos lo dijeron, con el maratn tratan de lograr varios objetivos: fomentar la esperanza, la ilusin y la buena voluntad de las personas solidarias, dando a conocer al mundo las necesidades de los nios saharauis (si no hay conflicto militar, catstrofe natural, o intereses econmicos occidentales en juego, el resto del mundo no existe)l, y de paso, avanzar en la configuracin de una pequea infraestructura y cultura deportiva que les permita batallar por ser admitidos en los prximos juegos olmpicos. Y es que a pesar de toda la demagogia del olimpismo apoltico, los intereses econmicos conjunto con los polticos son los que gobiernan el Comit Olmpico Internacional y las olimpiadas. Ocurre, adems, que igual que otros muchos pases, los Saharauis tienen que ganarse el derecho a ser reconocido como Pas. Una cosa mas que los vascos/as compartimos con ellos. El la presente V edicin, ha sido notable el bajn del numero y calidad de determinadas delegaciones como la de los EEUU (aunque no el numero global de participantes) siendo las delegaciones italiana y del estado espaol (y dentro de la misma el numero de vascos/as) las mas numerosas y principales.

Aficin y devocin, esttica romntica y tica de la solidaridad, todo en un mismo paquete, cosa poco plausible en un mundo donde cualquier prueba deportiva que se precie (incluso de atletismo) no se concibe sin fuertes sumas en premios que atraigan a las elites, y no menos fuertes reclamos publicitarios, que asocian la plasmacin del ideal deportivo con la adquisicin de materiales de determinadas multinacionales deporte. Respecto al maratn y debido a su dureza se posibilitan cuatro opciones: 5.000, 10.000, media maratn y maratn entera. En la primera edicin realice el medio maratn y en la presente el maratn completo. El la primera edicin la salida se dieron a tres grados de temperatura, con un aire que cortaba el cutis, pero el maratn termino a 35 grados, bajo un sol que funda los plomos. En la presente edicin la temperatura fue menos extrema, pero el siroco hizo estragos. Viento de frente que a veces te paraba en seco, constantes remolinos de arenas que te obligaban a correr con la testuz baja, cual toro embistiendo, el suelo de arena blanda, y sobre todo pedriza, especial para tener una torcedura o romper las piernas, y en los 10 ltimos kilmetros tormenta de arena. No se vea a 20 metros, al respirar masticbamos arena y se perdieron 8 participantes que fueron encontrados cuando casi anocheca. Lo ms alucinante un publico compuesto por enjambres de ninos/as, pobladores de diferente edad, donde destacaban las mujeres con ese caracterstico irrintzi o chillido que pone carne de gallina, y da alas a los pies, aunque al kilometro de nuevo te pesen como barras de plomo, y la lengua se convierta en estropajo. Y los participantes saharauis, un producto del lugar; en su mayora descalzos, sin barritas energticas ni las imprescindibles sales minerales, que corran, corran, y cuando no podan mas se tumbaban en el suelo desfallecidos. El vencedor masculino un italiano, y la femenina una vasca.

Pero si el maratn nos impresiono por su tono pico y agnico, la impresin fue si cabe, mayor, la dignidad de un pueblo, que le cueste lo que le cueste, no va a renunciar a ejercer la plena soberana, agrupando a tierras y personas a modo de nacin independiente. Dignidad en unos/as, desvergenza de Marruecos y tambin del gobierno espaol, deudor del pueblo saharaui por su condicin de antigua potencia colonial y causante del entuerto existente, y por tanto moralmente obligado a su solucin, y que sin embargo se escaquea de forma cada vez mas ostensible. Recuerdo las compungidas lagrimas del monarca espaol ante el fretro del gran strapa que fue Hassan II; pero el pueblo saharaui no vale para el gobierno espaol, lo que valen los acuerdos comerciales. Esperemos que algn da se lo hagan pagar, cuando tengan que negociar su cota de pesca de los caladeros saharauis, con sus autnticos dueos. Y desvergenza de los observadores militares y polticos de la ONU. El presidente de la RASD Mohamed Abdelaziz, responsabilizo a las Naciones Unidas, de lo que pudiera ocurrir en el futuro: la paz en nuestra regin se encuentra seriamente amenazada y responsabilizamos a la Naciones Unidas, y a ella sola, de todo intento de salirse del Plan de Paz y los Acuerdos de Houston. Y es que, mediante sucesivas prrrogas que el Consejo de Seguridad de la ONU ha concedido a la Misin de las Naciones Unidas para el referndum del Sahara Occidental, quien esta saliendo beneficiarios es la Monarqua Alauita.

Para nuestro modo de ver y concebir el mundo que nos rodea, puede parecer contradictorio asociar el desierto con flor y esperanza con la vida en la Y sin embargo, as es, y no tanto por que un poema beduino ensalce la belleza de esa tierra a pesar de que los espinos pinchen y el sol abrase Estamos hablando de otra belleza, que va mas all de los atardeceres tornasolados del desierto y su cielo nocturno sin par, o la belleza de esos rostros de ojos inmensos como soles. Se trata, de la belleza que trasluce solidaridad, de la esperanza que irradia la voluntad de un pueblo unido en la adversidad. Que ante la colonizacin y la agresin marroqu ha elegido vivir en la precariedad, pero luchando por ser dueo de su destino y poder edificar una nacin independiente, formada por personas libres y solidarias con el resto del mundo. Incluido con los que hoy les sojuzgan y obligan a vivir en l limite de lo posible. As lo hemos sentido algunos y algunas en los cuatro das de estancia en los campamentos de refugiados de Tindouf, donde cerca de 300.000 refugiados, nios incluidos viven desde hace 25 aos, convirtiendo el desierto ms inhspito en su hogar temporal, llegando a engalanar las arenas y pedregales con miles de jaimas y banderas al viento; jardines y huertas donde poder conseguir lo ms elemental para su dieta de subsistencia. Los Saharauis viven en tiendas de llamadas jaimas, que constituye la vivienda familiar Junto a cada tienda hay 3 cuartos construidos con ladrillo de adobe. El agua potable para beber y cocinar se distribuye regularmente por camiones cisternas de ACNUR a los contenedores de los barrios, de donde se proveen las familias. La guerra, el exilio en el desierto y la economa de subsistencias han perfilado un nuevo orden social en el que su mximo reflejo es la escolarizacin de todos los nios y el papel esencial y activo que desempea la mujer. Es esta la que aprovisiona en la actualidad los dispensarios, hospitales, centros de prevencin y maternidad. Existen artesanos y talleres, que aprovechando materiales ms precarios, tratan de producir los objetos que precisa la poblacin. Los proyectos pilotos de agricultura y ganadera y su consolidacin han mejorado sensiblemente la alimentacin de ancianos, embarazadas y nios. La sanidad se trata con medios muy primarios y en circunstancias difciles, agravadas por las condiciones especificas de una regin rada, clida y seca, a menudo barrida por fuertes tormentas de arena. En la enseanza y la educacin, su objetivo es la construccin de una sociedad igualitaria y moderna. Se han ocupado, adems de fomentar el deporte y enriquecer el patrimonio cultural y artstico, de estimular la danza, la cancin el teatro infantil. Todos los nios saharauis estn escolarizados sin separacin por sexo.

Ciertamente, no lo tiene fcil. De las conversaciones que sostuvimos con responsables de diferentes reas, incluso militares, son conscientes que la su situacin geopoltica les es totalmente adversa (la complicada situacin interna de Argelia su gran aliado; el creciente peso de los intereses americanos en la zona; el descarado favoritismo de los franceses respecto a Marruecos) y que quien formalmente rompe el alto el fuego, puede ser presentado por los grandes manipuladores de la opinin mundial como los responsables del inicio de las hostilidades. A la vez que Marruecos el gran responsable, siga gozando de total impunidad para segur machacando la resistencia acuerdos (siga reprimiendo con total impunidad a la resistencia civil del interior de los territorios ocupados, torturando, violando, desapareciendo a los detenidos en encarceles de cuya existencia se tiene plena certeza, pero se desconoce su situacin) y repoblando el Sahara Occidental con colonos marroques adepto s al rgimen. Pero, a pesar de todas esas dificultades, los saharauis estn convencidos, que lo peor, es seguir tal cual, dejando que la situacin se pudra todava ms. O entrando en la trampa de unas terceras vas, como la de la autonoma administrativa, que es por todo van a intentar maniobrar las autoridades marroques. La Unin Europea y su ciudadana deben de propiciar la solucin de este conflicto e impedir que se eternice. Es la hora.



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