Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-03-2011

Honduras
La pedagogia de la dignidad resiste

Milson Salgado
Rebelin


Cualquiera que aprecia el panorama de represin policial contra los maestros, puede entrever superficialmente en las intencionalidades del Estado, la pretensin de proteger la libre locomocin de los ciudadanos, el derecho de coercin ejercido para salvaguardar una garanta eminentemente constitucional, y un afn de anteponer el inters pblico general por sobre el catalogo de intereses de un grupo en particular. Esto, sin embargo, es un sofisma o una media mentira que enmascara argumentos de carcter geopoltico.

La educacin figura como la principal arma ideolgica al servicio de los regmenes oficiales, y en ningn Estado esto es materia de discusin, por eso los creadores comprometidos con su clase, buscan alternativas epistemolgicas para descifrar las trampas de la dominacin, para hacer emerger una contracultura de signos y nuevos lenguajes, en los que no se soslaye ni la esperanza, ni el verdadero concepto de la libertad, ni las soluciones sociales viables que perviven como herejas forneas fuera de los mesianismos nacionalistas que nos imponen gentes cuadradas de lucros y bienes con races pblicas.

La revolucin Francesa fue quizs el ejercicio histrico ms lucido para arrebatarle a la iglesia catlica ese aparato ideolgico y ese medio de control social, que estaba enclaustrado en conventos y parroquias o trasuntaba los espacios imperiales de castillos y palacios medievales. La laicidad democratiz el acceso al conocimiento durante las ltimas dcadas del siglo diecinueve, y se volvi el estandarte del imaginario del liberalismo para apoderarse de las democracias republicanas. No obstante, El estado reprodujo sus lazos de dominacin, conservando las estructuras de ventajismos y adoctrinamiento, bien bajo la gida de una burguesa triunfante o en unidades polticas enrarecidas en las anacrnicas relaciones feudales.

Esto es la educacin, un tema que en el anlisis marxista figura en la superestructura de los Estados para salvaguardar el rgimen de verdad, para conservar en la ms amplia acepcin eufemstica el buen camino de las sociedades ideales, y para explotar en el pasado el chauvinismo y el provincionalismo que nos leg guerras y oscuridades. Ahora y en actualidad para persuadirnos que la lgica de los mercados globales son el norte en nuestro ambiguo sur, que en vano ha buscado opciones polticas equvocas y mesianismos exportados.

Fuera de las legitimaciones ideolgicas que pasan tambin por el filtro de los medios de comunicacin, la religin, los deportes, y otras armas de carcter tecnolgicas, en Honduras la Oligarqua sabe que ha perdido la partida en la educacin, con un gremio de maestros que constituyeron las ms grandes bases de la resistencia constitucional contra el Golpe de Estado, y que hoy por hoy, se ha organizado alrededor de este gran grupo disidente, y no est dispuesto a ceder al afn del Estado por privatizar la educacin.

El Estado por su parte, sabe que las armas de la educacin de la niez y de la juventud est en manos de rebeldes, de personas inconformes con una sociedad injusta e irrespetuosa de los derechos humanos, que no tiene parangn ni con la ms rancia y visceral democracia liberal, y que de antemano los niitos y niitas de escuelas y colegios ya saben y nadie los engaa, que a las caperucitas las asedian los lobos para mentir, y que los gatos se ufanan de sus herldicas botas militares para golpear, y que las sirenitas no son esos seres mitolgicos del mar que hechizan a solitarios, sino el sonido de las patrullas que anuncian la represin contra un pueblo indefenso. Eso es lo que inquieta al Estado, y no otra cosa, esto es lo que asusta al Estado y no la tomas de calles, esto es el motivo de sus preocupaciones, esto es simplemente, el advenimiento de generaciones de incorfomes que como hormigas humanas pueden apoderarse de sus propias armas para construir la justicia y la igualdad.

Mientras se escribe esto, el ejrcito arrecia y los maestros se dispersan y vuelven alternativamente a sus trincheras en Tegucigalpa. Esto constituye lo loable y hermoso de la lucha de los maestros, su adhesin a la defensa de conquistas que trascienden las cmodas posiciones laborales, en la lgica de un Estado que desea tener seres de rostros y voces uniformes movindose por las aguas quietas de la pasividad, y no seres humanos inquietos e indagadores que comprometidos con las transformaciones de su mundo, estn dispuestos a ofrendar su vida en su afn libertario. Ya lo ha en hecho en varias ocasiones no duden que lo harn en lo sucesivo.

Milson Salgado es un escritor hondureo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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