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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2011

Sobre el Mensaje a los pueblos del mundo a travs de la Tricontinental, de Ernesto Che Guevara
Por la revolucin mundial

Nstor Kohan
La Jiribilla


Mensaje a los pueblos del mundo a travs de la Tricontinental es el texto ms maduro de Ernesto Guevara, considerado uno de sus ltimos mensajes polticos. Histricamente, ha sido algo as como su testamento poltico. El Che no lo pens en esos trminos: no pensaba morir, no fue a Bolivia a caer como un mrtir ni un suicida, como dicen algunos bigrafos apresurados y malintencionados...; pero, de algn modo, su ltimo mensaje resume una apuesta poltica a favor de la revolucin mundial, contra el imperialismo, por el socialismo.

Este mensaje conserva vigencia en sus trazos esenciales y estratgicos. No en aquello que se fue con la historia o que pertenece al pasado, a lo pretrito, sino en aquello que define una perspectiva revolucionaria integral, universal: globalizada, para utilizar un trmino muy en boga en nuestra poca. Con el mximo de los respetos, creo que el internacionalismo no naci en Seattle.

Su Mensaje a los pueblos del mundo fue publicado por primera vez hace 35 aos, el 16 de abril de 1967, en el suplemento especial de una revista que sigue saliendo hoy: Tricontinental.

De dnde sali el nombre de la revista? Cuando el texto se public, Ernesto Guevara estaba en Bolivia y an no se saba pblicamente. El nombre de Tricontinental provino de una conferencia mundial que se hizo en enero de 1966 en La Habana. Se llam la Conferencia Tricontinental de los Pueblos. Agrup a los tres continentes que en aquel momento estaban desarrollando la lucha antimperialista y que se presentan en el texto del Che: Amrica Latina, Asia y frica. En la Conferencia Tricontinental participaron el Che hace referencias, unas veces abiertas, otras implcitas los dos grandes colosos que en aquella poca encabezaban lo que se supona era la alternativa al capitalismo: la Unin Sovitica y China. Hubo una delegacin argentina muy importante: plural y heterognea, con representantes marxistas, peronistas de izquierda, socialistas, comunistas, etctera.

All se constituyeron, informalmente, tres bloques polticos. La Conferencia Tricontinental el mensaje del Che no se entiende al margen de ese momento histrico se dividi en tres grandes grupos de opinin, para llamarlos de algn modo: a la hora de votar, a la hora de discutir qu era el imperialismo, cules eran los mtodos para enfrentarlo, cul era el eje de la lucha... Por un lado, el bloque encabezado por la Unin Sovitica, acompaado por la mayora no todos de los partidos comunistas latinoamericanos. Por otro, el bloque de China, acompaado por Indonesia, algunos pases africanos y unos pocos partidos comunistas latinoamericanos. Y el tercer bloque estaba encabezado por Cuba, acompaado por Vietnam ―que llev una importante delegacin tanto del Norte, como del Frente de Liberacin de Vietnam del Sur (Vietcong): en esa poca estaban divididos por el imperialismo en dos pases. El tema de Vietnam es muy importante en el pensamiento poltico y estratgico del Che.

Este tercer bloque tambin estaba acompaado por el Partido Comunista de Venezuela, encabezado por Douglas Bravo, que segua la lnea del Che Guevara y Fidel Castro, en oposicin a la sovitica. Tambin lo conformaban muchos otros pases africanos, junto con partidos y movimientos revolucionarios latinoamericanos. Era una Conferencia que agrupaba a estados, pero tambin a partidos y movimientos: algo similar aunque muy lejano a lo que es y fue durante la ltima dcada el Foro de San Pablo o el Foro Social Mundial de Porto Alegre; pero, en esa poca, las Organizaciones No Gubernamentales no existan, entonces iban los Estados no-capitalistas y partidos, movimientos, frentes, grupos guerrilleros del continente. La Conferencia tena, obviamente, un componente mucho ms radicalizado que el Foro Social. Se discutan los cmo, pero nadie discuta que la perspectiva era el socialismo. Ese era el suelo comn: bien distinto al del Foro Social Mundial, donde conviven corrientes muy heterogneas.

El bloque de Cuba y Vietnam levantaba a la lucha armada como mtodo fundamental de lucha contra el imperialismo. Paradjicamente, a esta va se opusieron all tanto la delegacin china, como la sovitica. Era una poca de pleno conflicto chino-sovitico, como aparece en el texto del Che: a comienzos de los aos 60, la Repblica Popular China ―que logra el triunfo de su Revolucin en el ao 1949― se distancia del que haba sido su principal aliado, la Unin Sovitica, y empieza una confrontacin muy fuerte entre ambos, incluso con ejrcitos paralelos en las fronteras y con riesgos de guerra. La divisin se generaliz en todo el mundo. Los partidos comunistas empezaron a dividirse en prosoviticos y prochinos. Ese conflicto est presente en el pensamiento del Che: amargamente, porque l seala muchas veces la guerra de zancadillas que estaban haciendo las dos superpotencias socialistas, dejando solo a Vietnam...


 

La dcada de la Tricontinental

En Argentina gobernaba entonces el general Ongana, despus del golpe de Estado de junio de 1966. Tambin podemos decir, como bosquejo, que esa dcada en la que el Che escribe este texto, fue de rebeldas polticas y culturales al mismo tiempo. Se independiz Argelia, luego de una guerra donde el ejrcito francs el hoy famoso Le Pen era un torturador en Argelia implement la tortura sistemtica y luego se las ense a nuestros generales en la Escuela de Guerra argentina; varios pases africanos se descolonizaron; en los pases capitalistas desarrollados hubo una ola de grandes huelgas fabriles: en Italia, por ejemplo; y una gran efervescencia estudiantil durante toda la dcada. En el 68, un ao despus del asesinato del Che, florece el mayo francs, como tambin ocurre en EE.UU., Alemania, Japn y en Mxico, entre otros pases.

En el plano cultural, podemos recordar brevemente, como parte del contexto, que fue una dcada en la que aflor un conjunto de teoras y de corrientes crticas, contestatarias, con pretensiones revolucionarias, en el terreno de las ciencias sociales y de la poltica. La rebelda contra el sistema no solo atraves a la prctica y la militancia polticas: tambin cort en dos la vida cientfica y la vida cultural. Por ejemplo, la Teora de la Dependencia, que surgi entre algunos intelectuales latinoamericanos como crtica de la economa poltica oficial de aquellos aos: una crtica contra el pensamiento que sostena en aquella poca la Comisin Econmica Para Amrica Latina. La CEPAL era una institucin ligada a las Naciones Unidas que propona que los pases latinoamericanos, para salir de la pobreza y el subdesarrollo, se tenan que modernizar. Modernizar implicaba, para ellos, introducir el capitalismo en la agricultura, desarrollar grandes vas de comunicacin, etctera.

La Teora de la Dependencia cuestion eso: plante el sinsentido de creer que los pases latinoamericanos, si adelantamos un poquito, vamos a ser como EE.UU.; sostuvo que el capitalismo es un sistema mundial, en el que Amrica Latina es parte de la periferia y el imperialismo es parte de las metrpolis. El subdesarrollo, entonces, es la consecuencia necesaria del sistema mundial capitalista, no un hecho accidental o accesorio de segundo orden.

Es tambin la dcada en que surge la Teologa de la Liberacin, aunque todava no con ese nombre. Probablemente, el nombre se lo proporcionara en 1974 un telogo peruano: Gustavo Gutirrez; pero la prctica s estaba en aquel momento. Camilo Torres es uno de los principales exponentes de esta corriente. El Che hace referencia a l en su mensaje.

En el plano de la Esttica, fue una dcada de modernizacin cultural en la que la vanguardia se entrecruz con la poltica. En Buenos Aires, el clebre Instituto Di Tella se fractura y se generan expresiones militantes como el caso de Tucumn Arde.

Mientras, para EE.UU. y para las metrpolis imperialistas, tambin constituy una dcada de fermento, de crtica y de indisciplina social. Fue la dcada del hippismo: se puede discutir si era o no revolucionario, pero s constituy un cuestionamiento a la sociedad de consumo y a sus normas de vida. Hasta en el plano de la literatura, result una dcada muy revulsiva en EE.UU.: el tiempo de la generacin beat, con escritores malditos como Burroughs o Kerouak, que elogiaban el hacer grandes viajes con la mochila al hombro y no trabajar mansamente en una oficina o en una fbrica.

En el plano de la Sociologa, fue una dcada en la que se cuestion como disciplina misma, incluso en EE.UU. Un gran pensador, Charles Wright Mills, rivaliz con toda la Sociologa norteamericana por ser cmplice en las guerras de rapia de EE.UU. Los socilogos yanquis, deca Wright Mills, investigan cmo dominar mejor, cmo hacer mejor la guerra. Un discpulo suyo, Alvin Gouldner, sealaba que los socilogos acadmicos norteamericanos estudiaban cmo ganar la guerra de Vietnam, cmo neutralizar la protesta de los negros, de los afroamericanos en su pas. Los socilogos cientficos el estructural-funcionalismo, por ejemplo son cmplices del sistema, decan Wright Mills y Alvin Gouldner.

Asimismo, fue una dcada en la que se produjo un debate mundial sobre el tema del humanismo y el marxismo, acerca de si eran o no compatibles. El Che Guevara tom posicin; pero no fue el nico: hubo una literatura muy importante, en esa dcada, que refiri al tema del joven Marx, el problema de la alienacin una categora que se incorpor al lenguaje de la vida cotidiana, pero que es de origen filosfico. El terreno de esas discusiones fue la dcada de los 60.

En medio de estas rupturas y emergencias, el mensaje del Che no est escrito en el aire: es el producto, el punto de llegada de una dcada que en todo el mundo ―desde Asia, Amrica Latina y frica, hasta las metrpolis norteamericana, alemana e inglesa― estaba fermentada por la indisciplina y la bsqueda de nuevos horizontes.

Se podra pensar, por ejemplo, que la disciplina social que el capital le haba impuesto a la fuerza de trabajo a nivel global, a travs de dos guerras mundiales, se empez a resquebrajar en la dcada de los 60. Fue un decenio de gran rebelin contra el capital y le sigui, en los aos 70, una contrarrevolucin que hoy se conoce popularmente como neoliberalismo. Aparecen entonces Pinochet ―uno de sus iniciadores a nivel mundial―, Margaret Thatcher, Ronald Reagan, todo el conservadurismo...

Sin embargo, la dcada de los 60 es justo el interregno entre el fin de la disciplina de la fuerza de trabajo ―que se implementa, sobre todo, en Europa Occidental a partir de la Segunda Guerra Mundial― y la contrarrevolucin neoliberal.


 

Los mensajes del Che

Volviendo al mensaje del Che, es importante sealar algunos puntos.

Primero: el Che empieza hablando sobre aquella dcada del optimismo porque, supuestamente, hay paz. Dice: Hay un clima de aparente optimismo en muchos sectores de los dispares campos en que el mundo se divide. Ms adelante, Guevara se pregunta si la paz que genera el optimismo es real.

A qu hace referencia con el optimismo y la paz?

Fundamentalmente, a la poltica oficial que en aquella poca tena la Unin Sovitica: conocida en el lenguaje de sus dirigentes como la coexistencia pacfica; en otras palabras, la posibilidad de competir con el imperialismo en el terreno econmico y en el ideolgico, pero no en el terreno poltico-militar. Recordemos que despus de la Segunda Guerra Mundial hubo un reparto del mundo, un reparto de zonas de influencia, en el famoso acuerdo de Yalta. All, la Unin Sovitica se comprometa a no generar disturbios, a no apoyar activamente a movimientos revolucionarios en la zona de influencia norteamericana. Efectivamente, fue as: gran parte de las rebeliones y revoluciones, desde la juvenil del Mayo Francs de 1968 hasta la Revolucin Cubana de 1959 o las guerrillas africanas, no tuvieron apoyo sovitico, a pesar de que este pas tena una cantidad de armas impresionante e, incluso, un gran arsenal nuclear. La vieja idea, segn la cual sin el apoyo ruso no haba Revolucin Cubana, es un poquito ―para decirlo elegantemente― unilateral, porque la Revolucin triunf en 1959 sin armas soviticas, sin asesores soviticos, sin tropas soviticas, sin dinero sovitico. El vnculo entre Cuba y la URSS es posterior a esa fecha.

El Che Guevara polemiza con esa tradicin de la coexistencia pacfica cuando habla, al comienzo de su mensaje, del desmedido optimismo que reina como si viviramos en paz solo porque no hay guerra mundial. Y se pregunta entonces si esa paz es verdadera. Est discutiendo con la posicin sovitica.

Dnde se puede encontrar esta idea? Adems de las opiniones que todos podemos tener, hay documentos: por ejemplo, hay registros de una conferencia mundial varios aos anterior a la Tricontinental ―recordemos que la Internacional Comunista, fundada por Lenin, haba sido disuelta por Stalin en 1943― en la que se sancion la coexistencia pacfica y la estrategia de trnsito pacfico. En su declaracin, se planteaba que la clase obrera y su vanguardia, el partido marxista-leninista, tienden a hacer la revolucin por va pacfica [...] En varios pases capitalistas, la clase obrera, encabezada por su destacamento de vanguardia, puede conquistar el poder estatal sin guerra civil (Declaracin de la Conferencia de Representantes de los Partidos Comunistas y Obreros, Anteo, 1960). Esta Conferencia agrup ―as deca la liturgia de la poca― a todos los partidos comunistas y obreros del mundo: los que estaban enrolados en la lnea pro-sovitica. All se sostiene, explcitamente, que el camino hacia el socialismo tiene que ser un camino pacfico, es decir, que tiene que haber una va pacfica al socialismo. Algo que despus, de manera trgica y con toda la honestidad revolucionaria ―al punto que entreg su vida en este proyecto―, intent llevar a cabo Salvador Allende en Chile: la transformacin del capitalismo al socialismo por va pacfica y, fundamentalmente, por la parlamentaria e institucional.

Muchas veces, cuando se recuerda y se machaca con el fracaso del Che en Bolivia, no se dice una sola palabra del supuesto triunfo, de la supuesta viabilidad, del supuesto realismo que habra acompaado al camino alternativo frente a la propuesta del Che: es decir, al camino emprendido por Salvador Allende junto con sus compaeros y compaeras. Esto lo afirmo ―de ms est decirlo― con todo el respeto y la admiracin personal por Salvador Allende, por su integridad tica y poltica, por su entrega a los valores ms nobles de la humanidad; pero, al mismo tiempo, me pregunto: no vamos a extraer ninguna consecuencia poltica de 1973, ninguna conclusin terica del supuesto triunfo de la va pacfica al socialismo que nos proponen ―todava hoy― como alternativa viable y realista frente al fracaso del Che Guevara?

Aos despus, esa misma doctrina de la va pacfica preconizada por los soviticos desde fines de los aos 50 y ensayada por Salvador Allende y la Unidad Popular en Chile hasta 1973, la adopt como estrategia oficial el eurocomunismo. Es decir, los partidos comunistas de Francia, Italia y Espaa, a mediados de la dcada de los 70, antes de convertirse oficialmente en socialdemcratas ―como en el caso italiano.

Gran parte de los tericos acadmicos europeos actuales o de los ltimos aos que promueven la peregrina idea de que no hay que luchar por el poder, de que la idea de revolucin es vieja y anticuada, de que el marxismo constituye apenas una ideologa economicista que no entiende de poltica y aplasta a los movimientos sociales, son hijos directos del eurocomunismo. Conformaron sus bases tericas y filosficas en el interregno europeo que abre con la derrota de 1968 y cierra con el auge del eurocomunismo y la va pacfica. Conviene no olvidarlo a la hora de discutir el problema del poder.

Pero en la dcada de los 60, esa era la posicin oficial de la Unin Sovitica. Exactamente contra esa posicin discute el Che Guevara en su mensaje a travs de la Tricontinental, cuando comienza problematizando la nocin de paz. A qu llamamos paz? Cmo vamos a construir una paz mundial real, que no presuponga guerras de masacre permanente?

El Che plantea luego otro tema para discutir: formula la idea y la nocin del imperialismo entendido como sistema mundial. En esa poca no estaba de moda pensar as. Hoy da, hasta cualquier peridico burgus nos habla de sistema mundial, de la globalizacin, de orden mundial. Hasta La Nacin o mbito Financiero, diarios argentinos de extrema derecha y sumamente conservadores, hablan de globalizacin.

Aos despus, un acadmico norteamericano, Immanuel Wallerstein, public varios tomos a partir de 1974 para entender la historia del capitalismo como un sistema mundial. La idea consiste en no estudiarlo pas por pas ―separados y aislados―, sino en forma inversa: desde sus inicios, desde la transicin entre feudalismo y capitalismo, entendindolo como un sistema mundial. Luego se puso de moda en la Academia. El ltimo libro que discute sobre esta idea es un texto de Toni Negri: Imperio, que ha tenido una repercusin enorme en el campo progresista y con cuya visin discrepo profundamente.

Negri plantea al capitalismo como una sociedad mundial. Sin embargo, pareciera que cuando Negri dice que los viejos internacionalistas proletarios, los viejos revolucionarios no tenan una visin mundial, sino una visin de pas por pas, est planteando las cosas de manera completamente unilateral y forzada. Basta leer el mensaje del Che para corroborar que su perspectiva no tiene nada que ver con lo que plantea Negri.

No ser que cuando Negri habla, polmicamente, sobre los viejos internacionalistas, los viejos revolucionarios que no llegaban a mirar al mundo como una unidad, est pensando en s mismo? Sera mejor si hablara en primera persona, en lugar de atribuir al conjunto de la izquierda mundial sus propias debilidades de los aos 60 ―por ejemplo su limitacin eurocntrica, su provincianismo poltico reducido a Italia y a Europa Occidental.

Otro tema para discutir, a partir del mensaje guevariano, sera: cul es el campo privilegiado de la lucha en el planteo del Che? El Che Guevara prioriza, como lo haca la Conferencia Tricontinental: Asia, frica y Amrica Latina. Es el eje principal ―no el nico― de la confrontacin con el imperialismo. Tampoco esto era comn: durante mucho tiempo, en la tradicin revolucionaria existi ―y sigue existiendo― un fuerte eurocentrismo. Qu quiere decir esto? Significa: hasta que no se libere la clase obrera inglesa o alemana, nosotros, los de Amrica Latina, Asia y frica, no tenemos nada que hacer; mejor, cruzarnos de brazos.

Esta visin, supuestamente marxista, todava se repite en el campo acadmico y entre muchos marxistas europeos que se sienten genuinamente revolucionarios. Algunos los escriben; otros, simplemente, lo piensan y no lo dicen, aunque sus estrategias polticas se asienten implcitamente en esta visin. El Che discute en torno a este fenmeno, de manera cida, dura, mordaz, polmica.

Otro punto en debate es el papel de la OEA y de las Naciones Unidas, arista que sigue siendo polmica. En 2002 apareci un artculo muy polmico del periodista argentino Horacio Verbitsky, en el que cita informes de la OEA y de la Comisin de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, segn los cuales los revolucionarios colombianos son terroristas, violadores, torturadores, asesinos....

Es un tema que tenemos que seguir discutiendo: si para nosotros es confiable lo que dicen las Naciones Unidas, que han avalado todas las guerras, situados siempre ―en nombre del derecho― del lado de los poderosos. El Che tena una opinin muy fuerte al respecto. Dice explcitamente: las Naciones Unidas y la OEA son mscaras del imperialismo; por lo tanto, jams las vamos a aceptar como una fuente fidedigna. Bajo la bandera neutral y equidistante de las Naciones Unidas se han masacrado y bombardeado pueblos enteros. Era la poca del Che; en la nuestra, no ha cambiado mucho la cosa: quiz haya empeorado....

Por otra parte, Guevara sostiene que Vietnam, esa nacin que representa las aspiraciones, las esperanzas de victoria de todo un mundo preterido, est trgicamente solo. Por qu solo?: porque Vietnam est aislado en su enfrentamiento con EE.UU. El Che critica aqu a las dos superpotencias, China y la URSS: [...] Pero tambin son culpables los que en el momento de definicin vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista, corriente, s, los riesgos de una guerra de alcance mundial, pero tambin obligando a una decisin a los imperialistas norteamericanos. Y son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas, comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos grandes potencias del campo socialista.

De esta forma, el Che le cuestiona al Pacto de Varsovia ―un pacto de asistencia recproca en el plano poltico-militar, entre la Unin Sovitica y los pases del Este― la exclusin de Vietnam dentro de su territorio inviolable. Si las potencias imperialistas invadan Polonia, haba guerra mundial; si invadan Rumania, haba guerra mundial; si invadan o bombardeaban la Unin Sovitica, haba guerra mundial. Por qu, entonces, si invadan o bombardeaban Vietnam, no haba guerra mundial? Qu razones geopolticas llevaban a dejar solo a un pueblo del Tercer Mundo y no tomarlo como un territorio propio para que impunemente lo desangrasen?

Por ltimo, el Che plantea las tareas continentales de Amrica Latina. Este tema sigue pendiente hoy en la izquierda argentina y latinoamericana. El Che es muy terminante; tiene una formulacin muy famosa, casi idntica a la que en 1928 hiciera Jos Carlos Maritegui: o revolucin socialista o caricatura de revolucin.

En ningn momento acepta Guevara que en Amrica Latina las tareas consistan en construir una revolucin nacional, democrtica, progresista, que deje al socialismo para el da de maana. De una manera muy tajante y polmica, asegura que si la revolucin no se planea socialista, ser solo una caricatura de revolucin; un intento que, a la larga, terminar en fracaso o en tragedia como ocurri tantas veces.

Aborda tambin el tema de la burguesa. No la denomina nacional, sino autctona. Es un asunto que ha vuelto, en los ltimos aos, en propuestas y debates de economistas e historiadores nacional-populistas o de centroizquierda, quienes certifican la existencia de una burguesa nacional latinoamericana como un aliado nuestro, con quien hemos que hacer alianzas contra el imperialismo. Lo anterior implica tambin toda una serie de polticas de alianzas en el terreno ideolgico, cultural, etctera.

El Che plantea que las burguesas autctonas son parte del imperialismo, que no tienen autonoma propia: han perdido toda su capacidad de oposicin al imperialismo ―si alguna vez la tuvieron― y solo forman su furgn de cola. Guevara formula esta idea casi una dcada antes del plan de Martnez de Hoz [Ministro de Economa de la dictadura militar argentina de 1976]. No habra que esperar a este ao para, recin all, empezar a pensar que la burguesa nacional no puede dirigir. No! Casi una dcada antes de la supuesta desindustrializacin, ya el Che descree de la capacidad emancipadora de la burguesa autctona latinoamericana ―nacional para sus defensores.

Por ltimo, Guevara plantea el tema de la confrontacin armada y seala los lmites muy fuertes de la lucha callejera. Y los combates no sern meras luchas callejeras de piedras contra gases lacrimgenos, ni de huelgas generales pacficas; ni ser la lucha de un pueblo enfurecido que destruya en dos o tres das el andamiaje represivo de las oligarquas gobernantes; ser una lucha larga, cruenta, dice el Che, poniendo un lmite muy fuerte para poder realmente hacer una revolucin.

Guevara haba afirmado en El socialismo y el hombre en Cuba (1965): Djeme decirle, a riesgo de parecer ridculo, que el revolucionario verdadero est guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario autntico sin esta cualidad. Y en el mensaje, plantea una dialctica muy difcil de aprehender desde los valores inculcados en nosotros por las clases dominantes, porque convengamos en que nos han educado ―ms all de credos y religiones― en la cultura del poner la otra mejilla.

En un clebre poema, deca Bertolt Brecht: Me gustara ser sabio tambin / Los viejos libros explican la sabidura: / apartarse de las luchas del mundo / y transcurrir sin inquietudes nuestro breve tiempo. / Librarse de la violencia, / dar bien por mal, / no satisfacer los deseos y hasta olvidarlos: tal es la sabidura.

En esa cultura nos han educado desde pequeos. Si nos hacen el mal, dar la otra mejilla o, como dice Brecht, devolver con bien el mal que nos han hecho ―por supuesto, Brecht termina su poema diciendo: Pero yo no puedo hacer nada de esto: / verdaderamente, vivo en tiempos sombros. En esa cultura del agachar la cabeza, resignarse y nunca responder las agresiones, nos han educado. Es la base subjetiva de la internacionalizacin de la dominacin burguesa. Y el Che Guevara se rebela frente a esos valores: como Brecht, en su poca.

Entonces ―pensando en Vietnam, en las luchas revolucionarias latinoamericanas, en el colonialismo racista europeo en frica, en los miles de torturados y torturadas de Argentina y Amrica Latina (ya en los 60...), en las mujeres indefensas violadas por las tropas de ejrcitos entrenados por EE.UU., en las bestias hitleristas―, Ernesto Guevara sostiene que un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.

Esta formulacin no puede separarse del objetivo central de los revolucionarios: la lucha tiene la finalidad de acabar con la explotacin y la enajenacin de nuestros pueblos; la lucha tiene como valor fundante el amor: Es imposible pensar en un revolucionario autntico sin esta cualidad, nos haba dicho poco antes. No se pueden separar ni escindir ambas formulaciones. El pensamiento burgus las separa; siempre, invariablemente, cae en antinomias: odio o amor, paz o guerra. El pensamiento burgus, sus categoras analticas, sus valores fetichizados y fragmentados, no pueden escapar a las dicotomas. O amamos y ponemos la otra mejilla, o nos decidimos por la lucha y entonces odiamos.

El pensamiento burgus no comprende que quien se enfrenta a la barbarie capitalista, a la barbarie imperialista, a la barbarie nazi, ama al pueblo, ama al compaero y a la compaera, ama a todo aquel que lucha por la libertad, ama a todo aquel que no se queda solo en palabras, sino que tambin materializa la solidaridad y el compromiso en su vida cotidiana; pero, al mismo tiempo y en el mismo movimiento, odia al explotador, odia al opresor, odia al torturador, odia al racista, odia al violador, odia al verdugo, odia al nazi, odia al esclavista, odia al apropiador de los hijos de sus compaeros, odia al secuestrador y al genocida.

O tenemos que poner la otra mejilla? O tenemos que amar a Videla, a Pinochet, a Franco, a Mussolini y a Hitler? Podra haber triunfado el pueblo vietnamita amando al invasor yanqui, al que quemaba sus campos, al que tiraba compaeros del Vietcong desde los aviones y helicpteros, al que prostitua a sus hijas y hermanas, al que quemaba vivos con Napalm, al que destrua el honor de su pueblo?

Podran haber triunfado los guerrilleros comunistas ―que en la retaguardia de las tropas nazis no los dejaban descansar un minuto― cuando Hitler invadi la Unin Sovitica, si hubieran amado al invasor, perdonndole sus crmenes, reconcilindose con los genocidas de pueblos enteros?

Pensemos en todas las polmicas que se arman sobre las declaraciones de las Madres de Plaza de Mayo: cuando ellas no perdonan, no ponen la otra mejilla, no se abrazan con los secuestradores de sus hijos e hijas, no quieren reconciliarse con los opresores y verdugos.

El Che es muy fuerte, muy polmico, no tiene nada que ver con este chico bueno de pelo largo que nos quiere presentar el sistema de propaganda en la voz del poder. Guevara es muy duro cuando plantea que un pueblo sin odio a sus explotadores, a sus enemigos, no puede vencer. Y ese pensamiento no est disociado de su marxismo humanista. El Che plantea y conjuga ambas dimensiones: por eso es tan polmico.

El ltimo tema que menciona es la unidad: el gran tema de la unidad de las fuerzas revolucionarias. El Che plantea que a pesar de no tener esperanzas de unir a estas dos grandes potencias, apuesta a la unidad como eje. Dice: Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha.

El Che no es Dimitrov (dirigente de la Internacional Comunista durante la dcada del 30) quien, en el VII Congreso de la Internacional de 1935, plante la doctrina del Frente Popular: la unidad de la clase obrera con la burguesa no fascista y democrtica. No, ese no es el camino del Che! No se puede hacer la unidad con la burguesa. O revolucin socialista o caricatura de revolucin. Esto vale tambin para la cultura. No se puede conjugar al marxismo revolucionario con el liberalismo burgus y democrtico. Son trminos antagnicos. Pero el Che s quera la unidad: la unidad de los revolucionarios, la unidad contra el sistema, la unidad de la militancia antiimperialista, la unidad de los trabajadores en todas sus fracciones clasistas y antiburocrticas, la unidad de los que se enfrentan al poder. Esa unidad es vlida. No conviene confundirla con la Unidad de Dimitrov.

Por esa unidad, reclamaba el Che: Y si todos furamos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran ms slidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera an ms efectiva, qu grande sera el futuro y qu cercano!.

Si hablamos de ayuda a los pueblos en lucha, terminemos entonces con la tica revolucionaria del Che. Esa tica que no pueden entender los pusilnimes que lo acusan ―desde sus cmodos sillones― de mil y un pecados. Esa tica que recorre como un hilo rojo todos sus escritos y toda su prctica. Esa tica que Guevara, sin ser un Dios, sin ser un santo, siendo simplemente un ser humano como cualquiera de nosotros, convirti en norma de vida.

Creemos que esa tica, presente en toda su obra, est resumida en una corta y apretada sentencia del Mensaje a los pueblos del mundo, que deberamos hacer nuestra hoy da: No se trata de desear xitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompaarlo a la muerte o a la victoria. Estaba pensando en Vietnam; pero tambin en Amrica Latina, en Bolivia, en Cuba, en Argentina.

* Fragmentos de una Clase pblica impartida el 10 de mayo de 2002 en la Ctedra Libre Ernesto Che Guevara en Argentina.



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