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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2011

Geopoltica, lucha de clase e islamismo
Egipto, Tunez y Libia

Nstor Aponte
Rebelin


Los medios de comunicacin del imperio Euro- norteamericano han mantenido, en estos primeros meses del 2011, la atencin del planeta sobre el mundo rabe. Con ello pretenden reducir, intencional y oportunamente, el impacto social (la lucha de clase) que la ejecucin de su poltica econmica est generando sobre los trabajadores y campesinos de Europa y Estados Unidos; particularmente, en lo que respecta al desencadenamiento de esta nueva fase de crisis financiera y social que recorre Europa. En este contexto, llama a la reflexin el comportamiento que desarrolla el Gobierno norteamericano (por su carcter histrinico, policaco y cara visible del imperialismo Euro-norteamericano- sionista) al pujar por querer cambiar la configuracin poltica de un mundo rabe que tanto esfuerzo le llev instaurar.

Slo debemos recordar que la crisis del mundo rabe se agudiza hacia finales de la segunda guerra mundial luego que el imperio Ingles (con apoyo de los Estado Unidos) impone en la regin el Estado sionismo con el propsito de que proteja sus intereses; particularmente, sus intereses en materia de rutas martimas y petrleo. La imposicin del Estado sionista le permite controlar el comercio de mercadera desde oriente; as como, las fuentes y transporte de energa vital (petrleo y gas) para el desarrollo de su pas y de Europa. Por otra parte, la imposicin del Estado Sionista en la regin rabe le permite al imperio anglo- norteamericano resolver el problema de una secta religiosa altamente belicosa y poderosa financieramente que andaba errante por Europa creando problemas econmicos y polticos internos en los distintos imperios. Esta defensa a los intereses anglo- norteamericano se da a cambio de la creacin, financiamiento y apoyo militar del Estado sionista.

Con las crisis polticas y guerras del medio oriente entre los aos 50- 70 del siglo pasado, provocadas y apoyadas por Ingles y Norteamericano, la fuerza poltica y econmica ganada por el Estado sionista le permite consolidarse como gendarme del imperio ingles- norteamericano en la regin: le permite constituirse en la manzana de la discordia, en el polo que subvierte la unidad rabe y le impide ser dueos y disponer de sus riquezas. Este planteamiento geopoltico, geoeconmico y geomilitar de carcter neocolonial del imperio anglo- norteamericano fue, intencionalmente, opacado y relegado a un segundo plano cuando, en la estrategia del imperio de borrar sus huellas para imponer su Estado sionista (su gendarme), se vincul la limpieza tnica (el exterminio de un pueblo) contra el pueblo palestino con la perspectiva religiosa (justificadora de masacres) y se centr el problema no como un asunto neocolonial sino como una guerra religiosa de judo contra rabes musulmanes. A partir de esta perspectiva religiosa (judos contra rabes) el imperio anglo- americano ha dominado en la regin (a travs del sionismo) y ha justificado el terrorismo contra el mundo rabe. El beneficio como se dijo ha sido el control de rutas navieras con oriente y disposicin de las riquezas naturales del mundo rabe. El costo ha sido financiar a un Estado policial, diezmar poblaciones, aterrorizar a 850 millones de personas (el mundo rabe) y compartir el poder mundial con el sionismo.

Sin embargo, la inestabilidad geopoltica en el mundo rabe, generada por la estabilidad econmica del imperialismo anglo- franco- norteamericano, no se ve estabilizada y viabilizada (o controlada por los imperios ingls y norteamericano) hasta que se imponen a los rabes los acuerdos de camp David que reconocan (bajo la filosofa o estrategia de divide, mata y vencers) la legitimacin, poder y dominio del sionismo sobre el mundo rabe. Para ello se toma control sobre la direccin del pas smbolo del panarabismo, asesinando a su lder Nasser y anulando a todos los lderes que los seguan en el resto de los pases rabes. Los acuerdos de Camp David declaran la derrota poltico- militar del panarabismo en esta etapa histrica y definen la arquitectura poltica actual del mundo rabe: son el esquema de dominacin y acuerdo inter- neocolonial de los imperios anglo-franco- norteamericano sobre el centro norte de frica y oriente medio.

Bajo este contexto, de esfuerzo continuado (por ms de 60 aos), pareciera raro que el gobierno norteamericano sea el principal impulsor de la salida del poder de quien es su fiel lacayo en su estrategia de dominacin sobre el mundo rabe: su esbirro. Pareciera que el ex- gobernante egipcio, despus de 20 aos, ya no era necesario a los intereses y objetivos del imperio Euro-norteamericano en su labor de dividir los intereses rabes frente al gran agresor Ingles y su gendarme en el medio oriente: el Sionismo. O, ser que las contradicciones internas de los pases rabes no podan seguir siendo manejadas por los viejos esbirros polticos del imperialismo; en particular, la lucha de clase entre la burguesa egipcia (con el apoyo de las transnacionales) y los trabajadores egipcios.

An ms, por lo que se ve en los medios de comunicacin, pareca que el Estado Anglo-sionista que gobierna la Casa Blanca se pusiera del lado del Pueblo (los trabajadores) egipcio en su lucha de clase contra su propio esbirro e imperio hambreador. Pareciera que el Presidente Obama (el Michael Jackson de la poltica norteamericana) defendiera ms los intereses de los trabajadores egipcios que los intereses de los trabajadores norteamericanos, ahora cada vez ms pobres. Sin embargo, tanto pareciera nos resulta extrao; ms y cuando tanta solicitud de libertades econmicas, mas no polticas, lo hace la burguesa (europea, norteamericana y sionista) ms rancia, poderosa, discriminadora, racista, inescrupulosa y asesina que haya existido en el globo terrqueo.

Un anlisis que mescle geopoltica, economa poltica y lucha de clases nos puede dar algunas luces respecto a la verdadera amenaza que se cierne sobre el mundo rabe y del cual el ex- presidente egipcio sigue siendo una ficha. Egipto, a partir de mediados de los aos 70, con la muerte del nacionalismo arbigo que simbolizaba Nasser, se convirti en el segundo gran aliado del imperialismo anglo-norteamericano en la regin y en el lugarteniente del sionismo. El objetivo de esta alianza impuesta, como ya se dijo, era estabilizar (dividir) polticamente un mundo rabe que permitiera garantizar en la regin los intereses comerciales de ingleses, franceses y norteamericanos, mediante la legitimacin del poder y control sionista; y por la otra, contener las fuerzas del panarabismo que pugnaban por una integracin geopoltica que le permitiera el ejercicio autnomo de sus riquezas, el control del transporte de mercancas en su regin y en consecuencia la unin econmica arbiga y en general islmica. Una geopoltica rabe no sumisa a los aliados de la segunda guerra mundial constitua una amenaza importante para el imperio ingls, francs y norteamericano.

Por otra parte, desde el punto de vista econmico el mundo islmico representa un mercado cautivo de 850 millones de personas, poco desarrollado desde el punto de vista del intercambio capitalista neocolonial; pero perfecto en cuanto a su dimensin para la colocacin y comercio de mercanca europea y norteamericana de un imperialismo occidental que realiza esfuerzos para reconstituir productivamente sus economas. Con semejante perspectiva es visto el mercado Latinoamericano, con los tratados de libre comercio; e incluso, negociado con los imperios Ruso y Chino para neutralizar su participacin en otras aventuras de conquista como la arbiga.

Bajo este contexto las libertades econmicas, (ms no polticas) clamadas por el Presidente Obama para el mundo rabe marcan el inicio de la estrategia de penetracin del capitalismo imperialista sobre las economas islmicas, por una parte, y por la otra, la manipulacin de la opinin pblica mundial para hacer ver como lgica que se estaran desatando las fuerzas polticas del islamismo. Fuerzas que le permiten justificar en un futuro cercano dos tipos de terrorismo: por un lado un supuesto terrorismo rabe a escala mundial (planificado y dirigido por el imperio Euro-norteamericano) y por el otro un efectivo y devastador terrorismo de Estado contra los trabajadores y/o funcionarios y campesinos norteamericano y europeos, mesclando lucha de clase con una supuesta rabia del mundo islmico contra occidente. Todo este terrorismo de cara a una agudizacin de la lucha de clase en Europa y Estados Unidos debido a la gran crisis del capitalismo que despoja a los trabajadores y campesinos de sus pertenencias e inclusive medios de subsistencia para entregrsela al imperialismo financiero en esta masiva acumulacin de capital.

El desarrollo de la circulacin capitalista de mercancas en el mercado islmico le permitira al imperialismo, no slo, la reactivar las economas euro- norteamericanas; sino, establecer una ofensiva que le permita ganar posiciones frente a la guerra comercial inter imperial con los imperios de oriente. Estos elementos determinan el desarrollo de una nueva dinmica en la geopoltica y en la econmica poltica de la regin del norte de frica y del medio oriente. Ya no se trata de garantizar, como ocurri despus de la segunda guerra mundial, el control de las fuentes y rutas de trnsito de petrleo y mercadera, del oriente y del oriente medio, mediante una arquitectura del poder que coloque a su gendarme (el sionismo) en una posicin de supremaca frente a un humillado mundo rabe. Ahora, finalizando el siglo XX y comenzando del siglo XXI la nueva estrategia del imperialismo occidental para el mundo rabe consiste en penetrar las economas islmicas, a travs del mundo rabe, y sustituirla por una economa capitalista (neocolonial) que cumpla varios objetivos estratgico: Primero: desarrollar un mercado para las mercancas euro- norteamericanas, Segundo: controlar directamente las fuentes de energa, Tercero: atacar polticamente y econmicamente el islamismo, particularmente IRAN, Cuarto: desarrollar una ofensiva poltica y comercial contra los imperios Ruso y Chino y Quinto justificar el terrorismo imperial contra sus trabajadores y campesinos alegando la ira islmica.

El mundo Islmica no se circunscribe al mbito religioso y poltico sino que se extiende y tiene su fundamento en la estructura econmica que gobierna el centro- norte de Africa, el mediterraneo (excluyendo a Israel), se conecta con el mundo turco y persa y llega hasta los pases que formaron parte de la extinta Unin Sovietica (Kazakhstan, Uzbekistan, entre otros) finalizando en Afganistan, Pakistan y una porcin importante de la china comunista. Este mercado, si bien poco homogneo y muy diferente al capitalismo imperialista, por cuento est adecuado a la realidad econmica e ideolgica islmica, abre enorme expectativas en el desarrollo econmico del imperialismo Occidental e inclusive Oriental. Esta ofensiva, podra convertirse en la piedra angular de la geopoltica Imperialista occidental para amenazar la estructura econmica e ideolgica islmica de Irn, punto duro del islamismo. Y por otra parte, la regin islmica le permite al imperio Occidental negociar este y otros mercado con el imperio Oriental. Como fin ltimo, la ofensiva imperialista Occidental, en el mundo islmico, pretende horadar poltica y econmicamente a los imperios Ruso y Chino.

Combatir la economa islmica es tan crucial y necesario para la economa imperialista de occidente como desvanecer toda esperanza socialista: toda unidad poltica y econmica de los trabajadores del mundo. La diferencia con el socialismo es que los planteamientos colaborativos del islam tienen una base econmica e ideolgica centrada en la religin que le da una gran estabilidad poltica. De all la necesidad de crear un caos y un terror que mine tal estabilidad, de all la necesidad de satanizar el islam como religin y debilitar la fe de sus creyentes. El debilitamiento de la fe en el islam hace presas fciles a los creyentes de la cultura de la inconsciencia que promueve y sustenta al capitalismo como modo de dominacin mental de los trabajadores y campesinos.

Egipto es el pas que tiene la mayor concentracin de poblacin rabe. Si bien la lucha de clases no es nueva en ese pas, la poltica econmica del imperialismo para Egipto produce por un lado la extraordinaria riqueza de las transnacionales Euro- Norteamericanas y de sus lacayos nacionales y por la otra la miseria, la explotacin y la desesperanza del pueblo Egipcio. Resulta pues, extravagante que se pretenda salir comunicacionalmente de Al baba de manera tan diplomtica y cortes, arguyendo la bsqueda de libertades econmicas y se deje a los cuarenta ladrones para garantizar la hegemona de las transnacionales y el sionismo en la regin; as como, la continuacin de la explotacin del pueblo Egipcio. Estamos frente a una telenovela gatopardiana en la que se juega al cambio para manipular el curso terrorista de la nueva estrategia imperialista para el mundo.

Dentro de esta estrategia la manera de iniciar la agresin poltico- econmico sobre los mercados Islmico se justific ante la opinin pblica mundial mediante la teora de las epidemia de revueltas en el mundo rabe. En este sentido se promovieron de manera controlada las contradicciones internas de pases como Tnez y Egipto para crear la apariencia del inicio del efecto domin o epidemia que le permitiera ir incorporando paulatinamente a Yemen, Argelia y el resto de los pases arbigos hasta llegar a IRAN como tercera avanzada, para continuar luego hacia Rusia y China. Cabe acotar que todos los pases que iniciaron el supuesto efecto domin son controlados por el imperio Euro norteamericano y sobre los que les resulta fcil manejar (controlar) las contradicciones internas, que ellos mismos provocan con sus polticas neocoloniales, para dar apariencia de cambios sin que se permita el desarrollo de las verdaderas fuerzas de liberacin nacional y panarbigas.

La segunda avanzada del imperio Anglo- Franco- Norteamericano ha sido Libia. Aqu la oferta de una jubilacin segura y de reyes para sus dignatarios no ha encontrado cabida por la idiosincrasia de su lder y por los fundamentos panarbicos de la historia de ese pas. En este caso el despliegue de fuerzas al interior del pas ha sido abiertamente apoyada por acciones militares y diplomticas de los imperios inmiscuidos con el fin deponer no al lder sino deponer la primera gran barrera en su estrategia de dominacin para aislar a IRAN y apoderar de todo el mercado islmico.

Sin embargo, aunque libia est resistiendo el imperio Anglo- Franco- Norteamericano est ejerciendo presin poltica y milita sobre todo el mundo rabe (sobre los lderes y la clase trabajadora) al obligar que estos mantengan una posicin neutral frente a un ataque de esta naturaleza. Con esta accin militar sobre Libia se cae la careta del efecto domino o epidemia y se pone al desnudo la ofensiva militar del imperio sobre el mundo rabe. Seguramente, superado este asunto el imperio arremeter sobre IRAN, el ncleo duro del islam y sus inmensas riquezas petroleras, para iniciar su cuarta fase que es la apertura de los mercados islmicos.

En esta caza de los imperios por el control de las riquezas naturales y de los mercados regionales se circunscriben la lucha imperialista; as como, directa o indirectamente la lucha de clase de los trabajadores contra los imperios. En este momento, la unidad rabe, como unidad de los trabajadores rabes y del mundo son la nica herramienta que poseen los trabajadores para combatir la rapia de los imperios anglo- franco- norteamericano. El mundo islmico debe hacerse consciente de esta amenaza contra su modo de vida y su subsistencia. Los trabajadores deben empujar el carro de la historia hacia la revolucin socialista en el mundo rabe e islmico y no permitir que sean tontos tiles en un show gatopardiano para su propia dominacin y las de otros pases.

Para finalizar, la geopoltica del imperio Occidental en la regin rabe permite dibujar cules son los valores que comparten los imperios norteamericano, ingls, francs y alemn para realizar estas acciones conjuntas. A todas luces los une la acumulacin de riquezas, la explotacin de mercados poco desarrollados y su propia subsistencia frente a lucha que sostiene contra los trabajadores y campesinos, empobrecidos y con hambre del mundo. Es la lucha de clase, agudizada por el modelo capitalista imperial norteamericano, la que explica las acciones de terrorismo imperial contra los trabajadores y campesino del mundo, desatadas con motivo de otro de sus actos terrorista, el 11de septiembre del 2001 o las explosiones en Inglaterra y Espaa ese mismo ao. Otro elemento que contribuye a que los norteamericanos, ingleses, franceses y alemanes compartan valores comunes es el equilibrio de poder frente a los imperios Ruso y Chino para repartirse los mercados y reas de influencia del mundo. Como se puede ver la agresin contra el mundo rabe responde a un movimiento dentro de un plan de dominacin que refleja un equilibrio de poder en el mundo y el cual debemos combatir como un solo trabajador. Unidad, Unidad y Unidad de los rabes y trabajadores del mundo.

Rechazamos esta agresin de los imperios norteamericano, ingls y francs contra los trabajadores rabes e islmicos porque es una agresin contra la clase obrera mundial. La tarea es fortalecer la unidad rabe, el panarabismo y el islamismo contra la agresin imperial.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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