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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2011

Entrevista a Gilbert Achcar tras la resolucin de la ONU sobre Libia
En Libia la gente no quiere que vayan tropas extranjeras. Es consciente de los peligros y desconfan sabiamente de las potencias occidentales

Stephen R. Shalom
Znet


Quin forma la oposicin libia? Algunos han sealado la presencia de la antigua bandera de la monarqua en las filas rebeldes.

Esta bandera no se utiliza como smbolo de la monarqua, sino como la bandera que adopt el Estado libio cuando se independiz de Italia. La utilizan los insurrectos para manifestar su rechazo de la bandera verde impuesta por Gadafi paralelamente a su Libro Verde, cuando imit a Mao Zedong y su Pequeo Libro Rojo. La bandera tricolor no expresa en modo alguno un sentimiento de nostalgia por la monarqua. Segn la interpretacin al uso, simboliza las tres regiones histricas de Libia, y la media luna y la estrella son los mismos smbolos que aparecen en las banderas de las repblicas de Argelia, Tnez y Turqua, no son smbolos monrquicos.

Quin constituye la oposicin? Su composicin, al igual que en todas las dems revueltas que sacuden la regin, es muy heterognea. Lo que une a todas las fuerzas dispares es el rechazo de la dictadura y el ansia de democracia y derechos humanos. Ms all de esto hay muchos puntos de vista diferentes. En Libia, particularmente, hay una mezcla de defensores de los derechos humanos, demcratas, intelectuales, elementos tribales y fuerzas islmicas, en suma: un abanico muy amplio. La fuerza poltica ms destacada en la revuelta libia es la Juventud de la Revolucin del 17 de Febrero, que defiende una plataforma democrtica y reivindica el Estado de derecho, libertades polticas y elecciones libres. El movimiento libio incluye adems a sectores de las fuerzas armadas y gubernamentales que han desertado y se han unido a la oposicin, cosa que no ocurri en Tnez ni en Egipto.

Por tanto, la oposicin libia est formada por un conjunto variopinto de fuerzas y la conclusin es que no hay motivo para mantener una actitud distinta ante ellas que ante todas las dems revueltas de masas en la regin.

Es o ha sido Gadafi una figura progresista?

Cuando Gadafi lleg al poder en 1969 represent una manifestacin tarda de la ola nacionalista rabe que sigui a la segunda guerra mundial y la nakba de 1948. Trat de imitar al lder egipcio Gamal Abdel Nasser, a quien consideraba su modelo y fuente de inspiracin. As, cambi la monarqua por la repblica, abander la unidad rabe, forz el cierre de la base area estadounidense de Wheelus en territorio libio y puso en marcha un programa de cambio social.

Despus, el rgimen sigui su propia dinmica en la senda de la radicalizacin, inspirndose en una especie de "maosmo islamizado". A finales de los aos setenta hubo amplias nacionalizaciones, que abarcaron casi todos los sectores. Gadafi se ufan de haber instituido la democracia directa y cambi formalmente el nombre de la repblica, que pas a denominarse Estado de las Masas ( Yamahiriya ). Pretendi haber realizado en el pas la utopia socialista con democracia directa, pero fueron pocos los que se dejaron engaar. Los comits revolucionarios actuaban en realidad como un aparato gubernamental dedicado, junto con los servicios de seguridad, al control del pas. Al mismo tiempo, Gadafi tambin desempe un papel especialmente reaccionario en la revitalizacin del tribalismo, para utilizarlo en beneficio de su propio poder. Su poltica exterior se torn cada vez ms temeraria y la mayora de rabes acabaron tomndolo por loco.

Con la Unin Sovitica en crisis, Gadafi abandon sus pretensiones socialistas y volvi a abrir la economa del pas a las empresas occidentales. Afirm que la liberalizacin econmica vendra acompaada de una liberalizacin poltica, imitando ahora la perestroika de Gorbachov despus de haber imitado la revolucin cultural de Mao Zedong, pero fue una promesa vaca. Cuando EE UU invadi Irak en 2003 so pretexto de buscar las armas de destruccin masiva, Gadafi, preocupado por la posibilidad de que l fuera el siguiente en la lista, oper un cambio sbito y sorprendente de su poltica exterior, ganndose espectacularmente la categora de estrecho colaborador de los pases occidentales, cuando hasta poco antes era calificado de Estado canalla. Colabor especialmente con EE UU, prestndole ayuda en la llamada guerra contra el terrorismo, e Italia, llevando a cabo el trabajo sucio de repatriar a los inmigrantes potenciales que trataban de pasar de frica a Europa.

A lo largo de todas estas metamorfosis, el rgimen de Gadafi siempre ha sido una dictadura. Aunque Gadafi hubiera aplicado al comienzo algunas medidas progresistas, en la ltima fase no quedaba ni un soplo progresista o antiimperialista en su rgimen. Su carcter dictatorial qued demostrado por la manera en que respondi a las protestas populares: tratando de aplastarlas por la fuerza desde el principio. No hubo ningn intento de ofrecer alguna salida democrtica a la poblacin. Amenaz a los manifestantes con un discurso tragicmico que se ha hecho famoso: Avanzaremos centmetro a centmetro, casa a casa, calle a calle Os encontraremos en vuestras madrigueras. No tendremos piedad ni compasin. No debe extraar, si se recuerda que Gadafi fue el nico gobernante rabe que critic pblicamente al pueblo tunecino por haber derrocado a su dictador Ben Al, de quien dijo que era el mejor gobernante que podan encontrar los tunecinos.

Gadafi recurri a las amenazas y a la represin violenta, afirmando que los manifestantes se haban vuelto drogadictos por obra de Al Qaeda, que les introduca sustancias alucingenas en el caf. Atribuir el levantamiento popular a Al Qaeda fue su manera de intentar ganarse el apoyo de Occidente. Si hubiera habido cualquier ofrecimiento de ayuda por parte de Washington o Roma, no cabe duda de que Gadafi la habra aceptado con los brazos abiertos. De hecho, expres su amarga decepcin ante la actitud de su compinche Silvio Berlusconi, el primer ministro italiano, con quien comparta fiestas, y se quej de que sus otros amigos europeos tambin le hubieran traicionado. En los ltimos aos, Gadafi se haba hecho amigo, en efecto, de varios gobernantes occidentales y otras figuras del sistema que, por un puado de dlares, se haban prestado a hacer el ridculo intercambiando abrazos con l. El propio Anthony Giddens, distinguido terico de la tercera va de Tony Blair, sigui los pasos de su discpulo y visit a Gadafi en 2007; luego describi en el Guardian cmo Libia estaba aplicando las reformas e iba camino de convertirse en "la Noruega de Oriente Prximo".

Cmo valoras la resolucin n 1972 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del pasado 17 de marzo?

La resolucin como tal est redactada de manera que hace suya y aparentemente responde a la peticin de establecer una zona de exclusin area. En efecto, la oposicin libia ha solicitado explcitamente esta medida, con la condicin de que no se desplieguen tropas extranjeras en territorio libio. Gadafi cuenta con el grueso de las fuerzas armadas de lite, con aviones y tanques, y la exclusin area neutralizara efectivamente su principal ventaja militar. Esta peticin de los rebeldes est reflejada en el texto de la resolucin, que autoriza a los Estados miembros de la ONU a tomar todas las medidas necesarias para proteger a los civiles y las zonas pobladas por civiles frente a la amenaza de ataque en la Yamahiriya rabe Libia, incluida Bengasi, descartando toda fuerza de ocupacin extranjera bajo cualquier forma y en cualquier parte del territorio libio. La resolucin declara la prohibicin de todos los vuelos en el espacio areo de la Yamahiriya rabe Libia para ayudar a proteger a los civiles. Ahora bien, en el texto de la resolucin no hay suficientes garantas que impidan su uso con fines imperialistas. Aunque el objetivo de toda accin es supuestamente la proteccin de la poblacin civil, y no un cambio de rgimen, la determinacin de si una accin cumple este objetivo o no queda en manos de las potencias que intervienen y no en las de los insurrectos, ni siquiera en las del Consejo de Seguridad. La resolucin es asombrosamente confusa, pero dada la urgencia de impedir la masacre que se habra producido si las fuerzas de Gadafi tomaran Bengasi y ante la ausencia de cualquier medio alternativo para conseguir el objetivo de proteccin de los civiles, nadie puede oponerse razonablemente a ella. Podemos entender las abstenciones; algunos de los cinco pases que se han abstenido en la votacin del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas queran expresar su desconfianza y/o incomodidad ante la falta de una supervisin adecuada, pero sin asumir la responsabilidad de permitir una masacre inminente.

La respuesta occidental, desde luego, tiene sabor a petrleo. Occidente teme un conflicto prolongado. Si se produjera una masacre importante, tendra que imponer un embargo sobre el petrleo libio, con lo que el precio se mantendra en un nivel alto, y esto, tal como est actualmente la economa mundial, tendra importantes consecuencias adversas. Algunos pases, inclusive Estado Unidos, han actuado con desgana. nicamente Francia se ha mostrado decididamente a favor de una accin contundente, lo que puede tener mucho que ver con el hecho de que este pas a diferencia de Alemania (que se ha abstenido en la votacin del Consejo de Seguridad), Gran Bretaa y, sobre todo, Italia no tiene una participacin significativa en el negocio del petrleo libio y sin duda espera conseguir aumentarla en la Libia de despus de Gadafi.

Todos sabemos qu hay detrs de los pretextos de las potencias occidentales y del doble rasero que aplica. Por ejemplo, su supuesta preocupacin por los civiles bombardeados desde el aire no pareci aplicarse a la poblacin de Gaza en 2008-2009, cuando centenares de no combatientes murieron bajo el fuego de los aviones israeles. O el hecho de que EE UU permita que el rgimen de Bahrein, donde hay una importante base naval norteamericana, reprima violentamente la revuelta local con ayuda de otros vasallos regionales de Washington.

El caso es que si se deja que Gadafi prosiga con su ofensiva militar y tome Bengasi, habr una importante masacre. Estamos en una situacin en que la poblacin corre realmente peligro y no existe ninguna alternativa plausible para protegerla. El ataque de las fuerzas de Gadafi se habra producido en cuestin de horas o a lo sumo de un par de das. Uno no puede oponerse, en nombre de los principios antiimperialistas, a una accin que evitar la masacre de civiles. De modo parecido, aunque conozcamos muy bien la naturaleza y el doble rasero de la polica en el Estado burgus, uno no puede oponerse, en nombre de los principios anticapitalistas, a que alguien la llame cuando est a punto de ser violada y no hay otra alternativa para impedirlo.

Dicho esto, y sin estar en contra de la zona de exclusin area, debemos expresar nuestra desconfianza y defender la necesidad de vigilar muy de cerca las acciones de los pases que intervengan, a fin de asegurar que no vayan ms all de la proteccin de los civiles con arreglo al mandato de la resolucin del Consejo de Seguridad. Al ver en la televisin a la muchedumbre en Bengasi aplaudiendo la aprobacin de la resolucin, vi un gran cartel que deca en rabe No a la intervencin extranjera. All la gente distingue entre intervencin extranjera entendiendo por ello la presencia de tropas sobre el terreno y la zona de exclusin area con fines de proteccin. No quiere que vayan tropas extranjeras. Es consciente de los peligros y desconfan sabiamente de las potencias occidentales.

As, para resumir, creo que desde una perspectiva antiimperialista uno no puede ni debe oponerse a la zona de exclusin area, dado que no existe ninguna alternativa plausible para proteger a la poblacin amenazada. Dicen que los egipcios estn suministrando armas a la oposicin libia, cosa que est muy bien, pero solamente esta ayuda no poda haber salvado Bengasi a tiempo. No obstante, una vez ms, hay que mantener una actitud muy crtica ante lo que puedan hacer las potencias occidentales.

Qu ocurrir ahora?

Es difcil saber qu va a ocurrir ahora. La resolucin del Consejo de Seguridad no preconiza un cambio de rgimen, sino la proteccin de los civiles. El futuro del rgimen de Gadafi est en la cuerda floja. La clave est en si asistiremos a la reanudacin de la revuelta en la parte occidental de Libia, incluida Trpoli, provocando as la desintegracin de las fuerzas armadas del rgimen. Si esto ocurre, tal vez Gadafi tenga las horas contadas. Pero si el rgimen logra mantener el control en la parte occidental, entonces se producir, de hecho, la divisin del pas, por mucho que la resolucin afirme la integridad territorial y la unidad nacional de Libia. Tal vez sea esto lo que haya decidido el rgimen, que acaba de anunciar su acatamiento de la resolucin de las Naciones Unidas y proclamado un alto el fuego. Entonces habr seguramente una prolongada situacin de empate, en la que Gadafi controlar la parte occidental y la oposicin, la parte oriental. Est claro que la oposicin necesitar tiempo para sacar provecho de los suministros de armas que recibe de Egipto y a travs de Egipto hasta el punto de ser capaz de derrotar militarmente a las fuerzas de Gadafi. Dada la naturaleza del territorio libio, sto solo podr ser una guerra regular, una guerra de movimiento sobre vastas franjas de territorio, ms que una guerra popular,. De ah que sea difcil predecir el resultado. La conclusin, en todo caso, es que deberamos apoyar la victoria de la revuelta democrtica libia. Su derrota a manos de Gadafi supondra un grave revs que afectara negativamente a la ola revolucionaria que recorre actualmente Oriente Prximo y el norte de frica.

Gilbert Achcar es profesor en el School of Oriental and African Studies, University of London, y autor de Les Arabes et la Shoah: la guerre isralo-arabe des rcits (Actes Sud, coll. Sindbad).

Fuente: http://www.zcommunications.org/libyan-developments-by-gilbert-achcar

Traduccin: VIENTO SUR: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=3729



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