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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2011

Y qu dir Obama?
EE.UU. est en deuda con Chile

Hernan Soto
Punto Final


Parece evidente la importancia de la gira por El Salvador, Chile y Brasil del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Se realiza en momentos en que la situacin en los pases rabes del norte de Africa y el Medio Oriente es crtica y cuando el desenlace de la encrucijada en que se encuentra Libia puede tener graves consecuencias econmicas y geopolticas.

Dentro de lo planificado por el Departamento de Estado -que dirige Hillary Clinton-, la visita deber mostrar la decisin de buscar un nuevo tipo de relaciones entre Estados Unidos y Amrica Latina, en un contexto regional y mundial cambiante en desmedro de la superpotencia. En Santiago, Obama pronunciar un discurso para exponer su poltica hacia Latinoamrica. Es claro que la gira se hace teniendo en vista, en primer lugar, los intereses de Estados Unidos. Interesar realmente a Barack Obama lo que ocurre en Amrica Latina o ser simplemente un gesto de buena voluntad y un esfuerzo de imagen, movido entre otras cosas por la creciente importancia electoral de la comunidad hispana en EE.UU.?

Dado el tiempo transcurrido desde que Obama asumi la Presidencia y el desinters que en todo este tiempo ha imperado respecto de Amrica Latina, es discutible que esa actitud cambie, a menos que se produzcan acontecimientos relevantes. Slo podran mencionarse al respecto la situacin en Hait, enfrentada con notorio poco entusiasmo por Estados Unidos, y la crisis que se produjo en Honduras con el derrocamiento del presidente constitucional Manuel Zelaya, producto de una conspiracin de los sectores oligrquicos, los militares y la embajada de Estados Unidos.

No es lgico, entonces, esperar que la visita de Obama marque un cambio sustantivo en las relaciones entre Amrica Latina y Estados Unidos. Sin embargo, los procesos de cambio en Amrica Latina, especialmente en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, y en menor medida en El Salvador, Paraguay y Uruguay, se mantienen y , en algunos aspectos, se profundizan. Brasil pretende seguir la senda de Lula y se fortalece como potencia econmica con orientaciones autnomas que buscan formas de integracin continental. En Argentina la posible reeleccin de Cristina Fernndez no tranquiliza a Estados Unidos, como tampoco un eventual triunfo de un populista Alejandro Toledo en Per y un posible derrumbe institucional en Mxico. Es imaginable tambin que en algunos de los pases mencionados se produzca un vuelco a la derecha, como el ocurrido en Chile para satisfaccin del imperio.

Vale la pena, con todo, examinar el contexto histrico de nuestras relaciones con Estados Unidos, que no fueron particularmente importantes durante los ltimos aos del siglo XVIII y comienzos del siglo siguiente. Los balleneros norteamericanos que comenzaron a recorrer las costas del Pacfico, llamados bostonianos por provenir de esa ciudad o de lugares cercanos, permitieron los primeros contactos en los que no estuvo ajeno el contrabando. Los marinos norteamericanos, ardientes republicanos, difundieron algo de las nuevas ideas pero sin mayor profundidad, ya que los limitaba el idioma y el hecho de ser protestantes. En los primeros aos del proceso que llev a la independencia hubo mayores contactos y una clara manifestacin de simpata por parte del gobierno del naciente Estados Unidos. Fue importante el papel del cnsul Joel Poinsett, en el gobierno de Jos Miguel Carrera, sin embargo, todo eso fue superficial. Inglaterra gan en toda la lnea, llenando el vaco que dejaba Espaa.

La hegemona britnica dur hasta fines de la primera guerra mundial, a comienzos del siglo XX. En Chile tuvo su culminacin despus de la guerra de 1879 y fueron capitales ingleses, con el apoyo de su gobierno, los que impulsaron la guerra civil de 1891 y la derrota del presidente Jos Manuel Balmaceda y su proyecto progresista.

Alrededor de 1920 empresas norteamericanas ya controlaban las principales minas de cobre: El Teniente, Chuquicamata y finalmente Potrerillos. Vendran luego el control del salitre y el hierro, a travs de Bethelem Steel. A lo largo del siglo XX capitales norteamericanos tomaron posesin de la electricidad, los telfonos y reas claves de las importaciones y exportaciones, los negocios bancarios y de seguros, las importaciones de petrleo y su distribucin. Una misin norteamericana fue la encargada de crear el Banco Central. La dependencia de la economa estadounidense fue total.

 

Imposiciones imperiales

 

Hubo imposiciones especialmente odiosas. Durante la segunda guerra mundial, Chile vendi cobre a Estados Unidos a 11,5 centavos de dlar la libra, menos de la mitad del precio a que se cotizaba en el mercado, que era de 27 centavos. Se estima que la prdida fue de alrededor de 500 millones de dlares de la poca. En la guerra de Corea, los grandes productores de cobre en Chile -que eran empresas norteamericanas- y el gobierno de ese pas congelaron el precio en 24,5 centavos, el precio real era de 36 centavos, causando prdidas por 300 millones de dlares. En 1966, durante la guerra de Vietnam, Chile vendi 90 mil toneladas de cobre a Estados Unidos a 36 centavos de dlar la libra, mientras el precio de mercado era de 60 centavos.

Con todo, lo ms importante fue el saqueo de la riqueza que significaba el cobre. En el mensaje del Ejecutivo que inici el proyecto de reforma constitucional en virtud del cual se nacionaliz el cobre, se dijo: La falta de informacin del pas respecto del verdadero significado econmico-social que ha tenido para nuestra patria la explotacin de nuestras riquezas bsicas por empresas extranjeras alcanza niveles increbles. La inversin norteamericana en el cobre signific en su origen un aporte de capital forneo de slo 3,5 millones de dlares. Todo el resto ha salido de la misma operacin. Idntica situacin se produjo en el hierro y el salitre. Las cuatro grandes empresas norteamericanas que han explotado en Chile estas riquezas, han obtenido de ellas, en los ltimos sesenta aos, ingresos por la suma de 10.800 millones de dlares. Si consideramos que el patrimonio nacional, logrado durante 400 aos de esfuerzo, asciende a unos 10.500 millones de dlares, podemos concluir que en poco ms de medio siglo estos monopolios norteamericanos sacaron de Chile el valor equivalente a todo lo creado por sus conciudadanos en industrias, caminos, puertos, viviendas, escuelas, hospitales, comercios, etc., a lo largo de toda su historia. Aqu est la raz de nuestro subdesarrollo. Por eso tenemos un dbil crecimiento industrial. Por esto tenemos una agricultura primitiva. Por eso tenemos cesantes y bajos salarios. A esto debemos nuestros miles de nios muertos en forma prematura. Por esto tenemos miseria y atraso.

 

La poltica como clave

 

A pesar de su importancia, la economa ha sido menos importante que la poltica en las relaciones entre Estados Unidos y Chile. Especialmente desde que el gobierno de EE.UU. visualiz la posibilidad de un triunfo de la Izquierda por mtodos democrticos en un pas considerado como modelo en el continente. Ya en 1938 el triunfo del Frente Popular en Chile sorprendi a los norteamericanos, pero fue la guerra fra el factor determinante. La Ley de Defensa Permanente de la Democracia y la persecucin a los comunistas y la Izquierda, duro una dcada, desde 1948. Chile, presionado por Estados Unidos, se incorpor al sistema interamericano de defensa dirigido por el Pentgono. El Tratado Interamericano de Asistencia Recproca gener los pactos y convenios militares especficos e inter ramas. La pentagonizacin de las FF.AA. signific la generalizacin del mismo entrenamiento antisubversivo que siguieron las tropas norteamericanas que luchaban en Vietnam. Cientos y cientos de oficiales y suboficiales fueron enviados a la Escuela de las Amricas y a otros planteles del ejrcito estadounidense. La Operacin Unitas, en que participa la Armada de Chile, se convirti en prctica anual.

Entretanto, en 1958 Salvador Allende estuvo a 30 mil votos de convertirse en presidente de la Repblica. La Izquierda, fundada sobre la alianza socialista-comunista, empez a crecer sostenidamente. La Revolucin Cubana triunfante en 1959 conmocion al continente. Estados Unidos reaccion con la Alianza para el Progreso, lanzada por el presidente Kennedy con un presupuesto inicial de 20 mil millones de dlares que, en definitiva, fue un fracaso. En 1964, la candidatura presidencial del lder DC, Eduardo Frei Montalva, cont con decidido apoyo de Estados Unidos, al que se sumaron la Iglesia Catlica, la derecha y amplios sectores populares. Veinte millones de dlares ayudaron a la campaa de Eduardo Frei Montalva, que levantaba la consigna de Revolucin en libertad, presentada como alternativa viable a la Revolucin Cubana.

Estados Unidos, al mismo tiempo, empez a preocuparse de las FF.AA. En 1965 estall el Plan Camelot, iniciativa del Pentgono encubierta como una investigacin sociolgica para construir un instrumento de medicin y prospeccin de conmociones sociales. En paralelo se hizo una encuesta en el ejrcito para testear la sensibilidad de los militares ante un posible triunfo electoral de la Izquierda. Se intensific la infiltracin en las FF.AA. A fines de 1969, el general Roberto Viaux se acuartel en el regimiento Tacna en un complot disfrazado de reivindicacin. Ocultaba un intento desestabilizador impulsado por la derecha que contaba, por lo menos, con la aceptacin norteamericana. En 1970, Estados Unidos se jug a fondo para derrotar a Salvador Allende, cuya victoria fue una sorpresa para Washington. En Chile la derecha se aterroriz. Agustn Edwards, dueo de El Mercurio , viaj a Washington para pedir al gobierno norteamericano que actuara para impedir que Allende se convirtiera en presidente. Richard Nixon y Henry Kissinger autorizaron a la CIA para proceder, sin reparar en medios y con todo el dinero necesario para hacerlo. Con esa orientacin se organiz una feroz campaa del terror y una seguidilla de acciones de sabotaje. El atentado al general Ren Schneider, comandante en jefe del ejrcito, en octubre de 1970, fue un asesinato en que tuvo participacin la CIA.

La frmula para el caos ideada por la CIA se coordinaba con otras agencias del gobierno de Estados Unidos y se fue aplicando sistemticamente con apoyo del gran empresariado y grupos fascistas paramilitares nacionales, ayudados por sectores de las FF.AA. Se fueron combinando acciones de masas, oposicin en el Congreso, sabotajes e incluso asesinatos. El golpe militar fue la culminacin sangrienta del proceso que comenz en Washington en septiembre de 1970. Hasta hoy, Estados Unidos no ha asumido en plenitud la responsabilidad de la muerte de miles de personas asesinadas, detenidas desaparecidas, torturadas y exiliadas. Millones de chilenos han sido vctimas de una poltica que destruy la democracia, que apoy la dictadura e impuso un modelo inhumano que sigue operando. Barack Obama tendr la oportunidad en estos das de pronunciarse respecto de esta responsabilidad imborrable para con los chilenos

 

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RECUADRO

Allende y la Doctrina Monroe

 

En mayo de 1971, el director de cine Roberto Rossellini viaj a Santiago para entrevistar a Salvador Allende. Todava no terminaba la tramitacin parlamentaria de la nacionalizacin del cobre y el presidente Allende aumentaba su apoyo popular. El cineasta italiano convers largamente con Allende. El resultado: el documental La forza e la ragione ( La fuerza y la razn ) producido por Renzo Rossellini para San Diego Cinematografica, que fue trasmitido por la RAI el 15 de septiembre de 1973. Reproducimos aqu la parte correspondiente a las relaciones con EE.UU. (en traduccin de PF).

Rossellini : Me parece que es posible constatar como una tendencia tradicional en los pases latinoamericanos las fuertes relaciones con Estados Unidos, pas que ha sido la matriz de su independencia. La historia dice que para ustedes la era colonialista termin despus de la revolucin norteamericana y gracias a ella. El 8 de marzo de 1822, Monroe, presidente de Estados Unidos, propuso el reconocimiento de Argentina, Colombia, Chile y Per. Jefferson senta entonces que Europa sera cada vez ms la tierra del despotismo: Santa Alianza, colonialismo, etc. y Amrica debera ser siempre la tierra de la libertad. La Doctrina Monroe, comunicada al Congreso de Estados Unidos el 2 de diciembre de 1823, dice, entre otras cosas, que todo el continente americano (el norte, el centro y el sur) gracias a la condicin libre e independiente que ha conquistado y conserva no debe ser nunca ms considerado como objetivo colonial en el futuro. Creo entender que ustedes, los chilenos, partiendo de esa premisa quieren, como hombres libres, comenzar a establecer nuevas relaciones con todo el mundo. No es as?

Allende : En realidad, esa es una concepcin terica de la Doctrina Monroe. Efectivamente, en la lucha de liberacin de los pueblos latinoamericanos contra el colonialismo espaol se obtuvo una semindependencia poltica, pero de hecho la lucha econmica comenz pronto, con el choque entre el imperialismo ingls y el imperialismo norteamericano. Y ha habido siempre un choque entre el capital extranjero y nuestro incipiente desarrollo. No quiero referirme a las solemnes declaraciones que hicieron los libertadores frente a la prepotencia de la poltica norteamericana. Pero Simn Bolvar dijo, por ejemplo, que Estados Unidos quera condenarnos a la miseria en nombre de la libertad y Jos Mart fue ms duro todava. No quiero repetirlo porque distingo entre el pueblo norteamericano, sus pensadores y algunos de sus gobiernos, y las posturas a veces transitorias de algunos de ellos, de la poltica del Departamento de Estado y los intereses privados que, desgraciadamente, han podido contar con el apoyo norteamericano.

La Doctrina Monroe consagr un principio: Amrica para los americanos, pero eso no ha sido respetado porque Estados Unidos ha tenido un desarrollo econmico que no han tenido Amrica del Sur ni Centroamrica. Por lo tanto, el problema no se ha resuelto sobre la base de una igualdad de intereses, de una comunidad de intereses.

Defender el principio de Amrica para los americanos, siempre ha querido decir por medio de la Doctrina Monroe, defender el principio de Amrica para los norteamericanos. Nosotros slo aceptamos un tratamiento de dignidad recproca, un tratamiento de igualdad de posibilidades con Estados Unidos. Insisto en que no tenemos nada contra su pueblo, pero conocemos bien el drama de Amrica Latina que, siendo un continente potencialmente rico, es un continente pobre, sobre todo por la explotacin de que es objeto por el capital privado norteamericano.

Nosotros luchamos, fundamentalmente, por una real integracin latinoamericana. Creemos que ese es el camino que indicaron los padres de la patria que soaron con la unidad latinoamericana para disponer de una voz continental frente al mundo. Esto, obviamente, no impide, seor Rossellini, mirar no slo con simpata sino tambin en profundidad lo que significa la presencia del pensamiento del Tercer Mundo. Puedo, por lo tanto, sintetizar mi pensamiento con relacin a su pregunta diciendo que luchamos, en primer lugar, por hacer de Amrica Latina un autntico continente, para su realizacin y mayor ligazn con los pases del Tercer Mundo. Para lo cual es fundamental el dilogo, porque los pueblos como el nuestro luchan por la paz y no por la guerra, por la cooperacin econmica y no por la explotacin, por la convivencia social y no por la injusticia.

 

(Publicado en Punto Final, edicin N 729, 18 de marzo, 2011)

punto[email protected]

www.puntofinal.cl

www.pf-memoriahistorica.org

 



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