Portada :: Mentiras y medios
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2011

No se puede cambiar el mundo sin eliminar la propaganda occidental

Andre Vltchek
ZSpace

Traduccion del ingls al francs Estelle y Carlos Debiasi y traduccin del francs por Susana Merino


A veces me persiguen pesadillas: estoy en medio de un campo de refugiados arrasado por los bombardeos, puede ser en el Congo (RDC) o en otro desesperado pas en la periferia del inters de los medios. Los chicos corren a mi alrededor con los vientres hinchados, acusando claramente su desnutricin. Muchas mujeres tienen tambin el vientre hinchado en el campo, pero no por causa de una acto de amor, sino por una violacin de algunos meses atrs. Se siente una descarga de artillera que llega desde las colinas y las tropas de la ONU no pueden impedirla.

Algunas veces me despierto y el sueo se desvanece. O consigo rechazarlo; expulsarlo de mi inconsciente.Pero a veces permanece conmigo el resto del da. Y a menudo no es un sueo sino una realidad. Estoy en efecto en lugares como Kibati (Congo) enfrentando, los ojos desesperados de los nios, los ojos resignados, rojos e hinchados de las mujeres, el cao de un fusil. Hay dos fuegos diferentes en el horizonte y ruidos de artillera que vienen del matorral. Y en lugar de la almohada aprieto el obturador de mi Nikon profesional o el capuchn de mi lapicera.

Lo que escribo y lo que fotografo aparece regularmente en las pginas de los diarios o de las revistas. A veces una o dos imgenes en los muros de los museos o de las galeras. Pero siempre es una lucha persuadir a los redactores, a los editores, a los distribuidores o a los curadores que acepten mostrar, al menos una muestra edulcorada de la realidad, al gran pblico.

La era de los cronistas valientes y de los redactores decididos parece haber terminado. Los corresponsales que cubrieron la guerra de Vietnam que ayudaron efectivamente a terminar la guerra de Vietnam, han envejecido. Escriben memorias y publican libros pero apenas atestiguan los actuales conflictos. Existen todava algunos periodistas corajudos y abnegados Keith Harmon Snow o John Pilger para mencionar solo dos pero son la excepcin que confirma la regla de lo que normalmente sucede.

Y las valientes voces alternativas son hoy ms necesarias que en ningn otro momento de la historia reciente. Como el control de las empresas sobre los medios se ha vuelto casi absoluta, casi todos los grandes medios estn actualmente al servicio de la instalacin de los intereses econmicos y polticos. Ms lo hacen y ms hablan de libertad de prensa, de objetividad, de reportajes imparciales: pero en otra parte, no en la propia casa.

Mientras que la mayor parte de los medios en lengua inglesa ejerce una represin sin precedentes sobre la informacin, sobre, por ejemplo, la brutalidad de la poltica exterior occidental en el Africa subsahariana o sobre el genocidio indonesio en Papua Occidental (dos regiones del mundo con enormes reservas de materias primas explotadas por compaas mineras multinacionales) los titulares de los medios de las clases dirigentes de los EE.UU., del Reino Unido y de Australia intensifican sus ataques sobre los puntos de vista alternativos que proceden de Pekin (RPC), Caracas o La Habana. La ms importante toma del poder de los fundamentalistas de mercado, la retrica ms anti-china o anti Chvez aparece en las cadenas de los medios occidentales cadenas en las que la propaganda actualmente alcanza a cada rincn del globo.

Yo me cri en Checoeslovaquia y aunque no recuerde de pequeo el desfile de los tanques soviticos por las calles de Praga en 1968, me acuerdo muy claramente de las consecuencias la colaboracin, las mentiras y el cinismo del llamado proceso de normalizacin. Lo que me llena de consternacin ahora como ciudadano naturalizado de los EE.UU: - no es solamente que lo que aqu describo est llegando, sino la indiferencia que acompaa a todos estos terribles acontecimientos.. Y sobre todo que la mayora de la gente en el llamado Primer Mundo de habla inglesa creen realmente lo que dicen los diarios y lo que ven en las pantallas de la televisin. Las mentiras y la parcialidad parecen ser demasiado evidentes para ser ignoradas! Pero la mayora lo son Describiendo el lxico del poder occidental Arundhati Roy escribi una vez: Actualmente lo sabemos. Los caballos son cerdos. Las chicas son muchachos. La guerra es la paz Y admitimos que lo son.

En cierto modo sabemos que el control de la informacin es mucho ms prolijo ahora en los EE.UU. o en el Reino Unido o en Australia que lo fue durante los aos 1980 en Cheoeslovaquia, Hungria y Polonia. No existe ninguna sed de verdad - de miradas alternativas en cada panfleto que osa desafiar al rgimen y en el poltico doble mensaje de libros y pelculas. No existe tal sed intelectual ni en Sidney, ni en Nueva York ni en Londres como era corriente ver en Praga, Budapest o Varsovia. Los escritores y los periodistas occidentales escribe como mucho entre lneas y los lectores no esperan, ni buscan mensajes ocultos.

Todo eso contina sin oposicin: propaganda y falta de visiones alternativas. Parece que nos hubiramos olvidado de cuestionar las cosas. Parece que hemos aceptado la manipulacin de nuestro presente y de nuestra historia: que nos volvemos contra esas especies raras que estn todava de pi a la izquierda defendiendo el sentido comn y la verdad y lo que puede verse con toda evidencia pero que se niega en nombre de la libertad, la democracia, la objetividad (las grandes palabras que son tan usadas actualmente al punto de perder su sentido) Somos nosotros los del Oeste los que estamos a punto de entrar en una era en que sealaremos con el dedo a los disidentes, estamos por convertirnos en alcahuetes y en colaboradores? Hemos conocido muchos perodos como este en nuestra historia. Hace poco tiempo no hace demasiado tiempo!

Mientras tanto nuestros intelectuales colaboran con el poder y sus esfuerzos son recompensados, regiones integras del mundo se baan en sangre, en hambre o en ambas. La colaboracin y el silencio entre los que saben o deberan saber es ahora parcialmente culpable del actual estado del mundo.

El propsito perfecto, polticamente correcto est anclado en los textos, los discursos y tambin en la siquis de muchos de nuestros pensadores, Dios lo prohbe, no ofendern jams a la gente de los pases pobres (que puede ser masacrada y alentada a destriparse, pero que no debera ser ofendida especialmente sus jefes polticos y religiosos corruptos y que sirven a los intereses occidentales y de las multinacionales). Concretamente los lmites del debate permitido en las pantallas de TV o en las pginas de nuestros diarios han sido definidos. Y se podra creer que la derecha y las clases dirigentes han ridiculizado lo polticamente correcto para desafiar los lmites de la discusin, tanto como el de la difamacin. Si eso conviene al establishment eso define la dictadura feudal en los lugares lejanos (tanto tiempo como sirvan a los intereses como parte interesada de la cultura de este o aquel pas que se controla o se quiere controlar. Si la religin sirve a los intereses geopolticos de Occidente (leer: si la religin nos ayuda a matar a los jefes Progresistas de izquierda y sus discpulos) el Oeste proclamar su profundo respeto a esa religin, y an el apoyo, como Inglaterra apoy el Wahabismo en Medio Oriente, tanto tiempo como crey que el Wahabismo reprimira los conflictos por una sociedad igualitaria y la equitativa distribucin de los recursos minerales.

Mientras desprestigiamos a Cuba por la violacin de los derechos humanos (algunas docenas de presos, muchos de los cuales habran sido acusados de terrorismo en el oeste, porque buscan abiertamente desobedecer la constitucin y al gobierno) y la China por el Tibet (glorificar evidentemente al antiguo seor religioso feudal justo para contrariar y oponerse a la China, principal objetivo de nuestra poltica exterior un enfoque ciertamente racista) hay millones de vctimas de nuestros intereses geopolticos pudrindose o ya enterradas en el Congo (RDC) y en el Africa subsahariana, en Papua Occidental, en Medio Oriente y an ms all.

Nuestro palmars de los derechos del hombre (si consideramos a todos los seres humanos humanos y admitimos que violar los derechos de un hombre, una mujer o un nio en Africa, Amrica Latina, Medio Oriente, Oceania o Asia es tan deplorable como violar los derechos del hombre en Londres, Nueva York o Melbourne) es tan espantoso tanto hoy en da como en el pasado que es inimaginable que nuestros ciudadanos puedan creer que nuestros pases constituyen una palanca moral y que deberan estar autorizados para arbitrar y para ejercer un juicio moral.

Mientras que la propaganda post-guerra fra (el aniquilamiento de todo lo que fue dejado por los movimientos progresistas) o sea comparar la Unin Sovitica con la Alemania nazi: la misma Unin sovitica que al precio de 20 millones de vidas salv al mundo del fascismo) se omite decir que los primeros campos de concentracin no fueron construidos por los rusos, sino por el Imperio britnico en Africa; y que ningn gulag puede equipararse con los horrores del terror colonial ejercido por los poderes europeos entre las dos guerras mundiales.

La propaganda est tan anclada en los E.UU. y en Europa que no surge ninguna discusin al respecto, ni se reclama o est simplemente permitida o tolerada. Mientras que la revolucin sovitica y ms tarde el gulag son utilizados como prueba dudosa de que un sistema socialista realmente no puede funcionar (mientras que Stalin era claramente paranoico, no existe ningn desmentido referente al complot por dirigir a los nazis hacia el este el hecho de que Francia y Gran Bretaa sacrificaran a Checoeslovaquia en la Conferencia de Munich de 1938 es una clara prueba de ello) el holocausto de Occidente en Africa (por ejemplo la exterminacin belga de decenas de millones de congoleses durante el reinado de Leopoldo I) no se presenta como un ejemplo de que las monarquas de estilo occidental y el fundamentalismo de mercado son esencialmente peligrosos e inaceptables para la humanidad, ya que ha asesinado a centenares de millones en todo el mundo.

Evidentemente todo deriva del dinero y de la avaricia europea de las materias primas por las que decenas de millones de habitantes del Congo debieron morir hace cien aos (entonces era por el caucho). Las razones no son diferentes actualmente, aunque los asesinatos son ahora realizados por las fuerzas locales y por los ejrcitos vecinos y ahora por la fiel y pro-estadounidense Ruanda, tanto como por mercenarios. Tampoco son diferentes las razones en Papua occidental, solo que all las muertes son ejecutadas por las tropas indonesias que defienden los intereses econmicos de las corruptas lites de Jakarta y de las compaas multinacionales occidentales; o en Irak.

Y sin embargo no nos sentimos indignados. Los ciudadanos legalistas de nuestros pases que no tiran su basura a la calle mientras dcilmente esperan el semforo en verde para cruzarla. Pero no se oponen a las masacres que se ejecutan en nombre de sus intereses econmicos. Esas masacres son bien aderezadas por los medios y el aparato de propaganda de modo que nadie explica claramente que el asesinato sirve para mantener el mundo de los negocios, pero tambin el relativamente alto nivel de la mayora de los llamados pases desarrollados aunque oficialmente se habla de los derechos del hombre, la democracia y la libertad. Una de las razones por las cuales aceptamos tan fcilmente esa propaganda oficial es porque nos ayuda a tranquilizar y calmar nuestra mala conciencia.

Las lites intelectuales y la universidad tampoco estn al margen de aceptar y reciclar y an inventar mentiras. En el transcurso de los ltimos aos, fui invitado a disertar en varias universidades de la lite del mundo angloparlante desde Melbourne a la Universidad de Hong Kong, Columbia y Cornell, Cambridge y Auckland. Me di cuenta entonces que las recusaciones a las tesis existentes no significan que se defienda la integridad intelectual: muy por el contrario. Ms aun que los medios, la universidad es profundamente hostil a discutir los clichs establecidos. Trate de estar en desacuerdo con la tesis de que Indonesia es un estado tolerante, que hace esfuerzos por ser democrtico y no s qu ms que es el convencimiento de muchos profesores y ser etiquetado como un extremista o mejor an como un provocador. Y ser muy difcil que pueda evitar los insultos directos. Trate de oponerse a los monolticos enfoques anti-chinos!

En la universidad anglo-sajona expresar la propia opinin es indeseable, casi inaceptable. Para empezar, se espera que un escritor o un orador cite a otro: Ha dicho el seor Green, que la tierra es redonda El profesor Brown confirm que ayer llovi Si nadie lo dijo antes es dudoso de que haya sucedido. Y el autor o el orador son fuertemente desalentados a expresar su propia opinin. En resumen: se espera, que no importa el tema, o el punto de vista de la informacin, sea confirmado por el establishment o al menos por parte de l. Es decir que debe pasar por la censura informal.

Largas listas a pi de pgina adornan casi todos los libros de no-ficcin, as como muchos grupos universitarios y muchos autores de libros de ensayos en lugar de formar parte de sus propias investigaciones o trabajos en el terreno, se citan sin descanso y se re-citan. A Orwell, Burchett o Hemingway les hubiera sido muy difcil evolucionar en este ambiente.

Los resultados son a mendo grotescos. Dos casos en Asia son grandes ejemplos de esa cobarda y servilismo intelectuales no solamente del cuerpo diplomtico sino tambin de la comunidad universitaria y periodstica: Tailandia e Indonesia.

Los clichs creados por los medios anglosajones y la universidad se repiten hasta el cansancio en los principales medios incluidos la BBC y CNN y por casi todos los diarios influyentes. Cuando nuestros medios habla de Camboya, por ejemplo, raramente olvidan mencionar el genocidio comunista del kmer rojo. Pero habra que buscar el samizdat para enterarse de que los kmmers rojos accedieron al poder solamente luego de que los EE.UU. tapizaran con bombas los campos de la regin. Y cuando Viet Nam ech al Kmer Rojo, los EE.UU. pidieron a las Naciones Unidas el regreso inmediato del gobierno legtimo!

Nada existe o casi nada en las ediciones on line de los diarios occidentales que pueda representar los horrores desencadenados por el Oeste contra Indochina, Indonesia (2 o 3 millones de personas muertas desde que los EE.UU. apoyaron el golpe de estado que llev al general Suharto al poder) y a Timor oriental por mencionar solo algunos pocos.

Nunca escuch a ningn hombre pblico del oeste recurrir a los medios para llamar a un boicot a nada indonesio por los continuos asesinatos de los papas (aunque algunos parecieron indignados durante los aos 70 y 80 por el genocidio en Timor oriental) El Tibet es un asunto diferente. La crtica a China por su poltica en el Tibet es pica. La crtica a China es en general monumental y desproporcionada.

Cada vez que la China fracasa es porque es todava comunista cuando es exitosa es porque ya no es ms comunista Como lector quiero saber por los propios chinos si su pas es o no comunista. De lo que s, lo es todava y an ms la gran mayora quiere que siga sindolo.

Pero eso no es suficiente. No podemos confiar en la descripcin que de s misma haga las ms antigua cultura del planeta: ese trabajo debe ser hecho por interlocutores nativos ingleses, por las nicas personas elegidas o seleccionadas para influenciar y formar la opinin pblica mundial.

Quiero tener informaciones de mis colegas de Beijing. Quiero que ellos sean capaces de discutir abiertamente con los que acusan (absurdamente) a su pas de ser responsable de todo, desde Sudn hasta Birmania y del deterioro del ambiente. Cuntos informes hemos visto en la BBC world mostrando fbricas chinas eructando humo negro y cuantos hemos visto sobre la contaminacin generada por los EE.UU. que sigue siendo el mayor contaminador del mundo?

O cules son los pensamientos de los universitarios japoneses, los escritores y los periodistas sobre la Segunda Guerra Mundial? Todos sabemos que los periodistas de lengua inglesa establecidos en Tokio creen lo que piensan sus colegas japoneses pero Por qu nos impiden leer habitualmente traducciones directas de los trabajos escritos por quienes llenan las pginas de los diarios ms grandes del mundo, publicados en Japn o en China? Por qu tenemos que ser guiados por una mano invisible que conforma el consenso global?

Como hablo bien el espaol, me doy cuenta hasta que punto las actuales tendencias de Amrica latina estn tan poco representadas en las publicaciones de los EE.UU., Gran Bretaa y Asia. Mis colegas latinoamericanos se quejan porque es imposible discutir sobre el presidente venezolano Hugo Chvez o sobre el presidente boliviano Evo Morales en Londres o en Nueva York con quienes no leen el espaol - sus opiniones aparecen uniformizadas y estpidamente parcializadas.

En estos das la izquierda es evidentemente el tema principal el verdadero tema en Amrica Latina. Mientras que los periodistas britnicos y usamericanos y los escritores analizan las recientes revoluciones latinoamericanas a la luz de las directivas polticas de sus propias publicaciones, los lectores de todo el mundo (a menos que lean espaol) no saben casi nada de las opiniones de quienes en estos precisos momentos estn escribiendo la historia de Venezuela o de Bolivia.

Cuntas veces ha aparecido en las pginas de nuestras publicaciones que Chvez ha introducido la democracia directa, permitiendo a la gente influir en el futuro de su pas mediante innumerables plebiscitos mientras que los ciudadanos de nuestras democracias reales deben callarse y hacer lo que se les dice? O se les permiti a los alemanes pronunciarse sobre la unificacin; no se les pregunt a los checos ni a los eslovacos si queran su Divorcio de terciopelo; los ciudadanos britnicos, italiano y usamericanos debieron ponerse las botas y marchar a Irak.

Los diarios de lengua inglesa estn llenos de reportajes sobre la China sin que se permita a los chinos hablar por s mismos Tambin estn llenos de reportajes sobre Japn, en los que se citan a los japoneses pero no se les confa compartir sus artculos sobre su propio pas artculos que deberan ser escritos por ellos desde el principio al fin.

Hasta ahora, el idioma ingls es el principal instrumento de comunicacin en el mundo, pero no para siempre. Sus escritores, sus periodistas, peridicos y casas editoras no facilitan una mejor comprensin entre las naciones. Fracasan totalmente en la promocin de la diversidad ideolgica.

Los medios utilizan el ingls como un instrumento al servicio de los intereses polticos, econmicos y hasta intelectuales. Una cada vez ms importante cantidad de locutores no nativos, son obligados a utilizar el ingls para formar parte del nico grupo de influencia: el grupo que importa el grupo que lee, comprende y piensa del modo correcto. Adems de la ortografa y de la gramtica, los recin llegados de este grupo aprenden a sentir y a reaccionar hacia el mundo que les rodea, al mismo tiempo que deben considerarlo objetivamente. El resultado es la uniformidad y la disciplina intelectual.

Cuando en medio de la noche me despierto, perseguido por las pesadillas y las imgenes que conservo, desde hace mucho tiempo, cargadas en mis aparatos fotogrficos, comienzo a soar en la organizacin de un mundo mejor y ms justo. Pero siempre aparece y me hago la misma pregunta: cmo lograrlo?

Pienso en todas las revoluciones exitosas del pasado todas incluyen una condicin previa: educacin e informacin. Para cambiar las cosas la gente debe saber la verdad. Debe conocer el pasado.

Lo que le ha sido repetido muchas veces a los habitantes de Chile, de Argentina y de Sudfrica. Ningn porvenir podr ser mejor, ninguna reconciliacin honesta y justa podr lograrse mientras no sean analizados y comprendidos el pasado y el presente. Ser por eso que Chile triunf e Indonesia fracas. Es por eso que Sudfrica con todas sus complejidades y problemas estn en camino de exorcizar sus demonios y de evolucionar hacia un futuro mejor.

Pero el oeste, Europa y Estados Unidos y en gran medida Australia viven todos en la negacin. Jams han aceptado completamente la verdad del terror que han derramado y derraman an sobre la mayor parte del mundo. Son siempre ricos: los ms ricos y viven del sudor y de la sangre de los otros. Son todava un imperio un Imperio cohesionado por la cultura colonialista: un tronco y las ramas: todo uno.

No habr nunca paz sobre la tierra, una verdadera reconciliacin hasta que no desaparezca esta cultura de control. Y la nica manera de hacerla desaparecer es enfrentando la realidad, hablando y recordando el pasado.

Esa es la responsabilidad de los que conocen el mundo y comprenden el sufrimiento de la gente por decir la verdad. Poco importa el precio, poco importa la cantidad de privilegios que desaparecern con cada frase honesta (todos sabemos que el Imperio es vengativo) No por decirle la verdad al poder (no la merece) sino contra el poder. Descuidar las instituciones existentes desde los medios hasta la universidad, como no son la solucin pero forman parte del problema, son corresponsables del estado del mundo en que vivimos! Solo una multitud de voces repitiendo lo que sabe todo el mundo, menos los pases dirigentes, parecen saber: las voces amalgamadas de un Yo acuso derrotarn a los actuales errores que gobiernan el mundo. Pero solo las voces verdaderamente unidas y solamente en multitud. Con determinacin y enorme valenta!

La pgina ZSpace de Andr Vltchek, EE.UU., 18 de junio de 2009



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter