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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2011

A Serbian Film: el lento avance de la censura en Espaa

Rubn Garca Lpez
Rebelin


ngel Sala, director del Festival de Sitges, ha sido imputado por un tribunal debido a la proyeccin en la anterior edicin del festival de A serbian film (Srdjan Spasojevic, 2010), una extrema pelcula entre el horror y el gore granguiolesco. Pero es importante no decir una sola palabra ms sobre este tema sin recordar que hace poco ms de un ao Espaa prohibi por primera vez en su historia democrtica moderna una pelcula: Saw VI (Kevin Greutert, 2009). Por supuesto, lo que se hizo no fue tan simple como prohibir la cinta, sino calificarla X. Y ah estara la trampa, puesto que a lo que estamos asistiendo es a un solapado renacer de la censura en Espaa, a travs de vas inditas o poco concurridas hasta ahora, al menos en nuestro pas, a saber: comercial y judicial. La X implicaba la prohibicin, pues Saw VI tena preparada una gran cantidad de copias en 35mm para su estreno en Halloween, que a partir de la calificacin habran de quedarse en un armario, pues el estreno en salas X excluye la proyeccin en formato cinematogrfico (no por ley, pero es lo que sucede, de modo que no digamos entonces ley, sino consecuencia), la imposibilidad de publicidad (ley), la escasez de salas (consecuencia) y su escassimo aforo (ley). En suma, la X supone la prohibicin efectiva del film. Las razones esgrimidas, ya que la pelcula sin duda no es pornogrfica, fueron que en Saw VI haba apologa de la violencia, otra de las razones que posibilitan la calificacin y que aqu se demuestra convierten a la ley en una puerta abierta para todo tipo de abusos censores.

El caso de A serbian film no es de prohibicin comercial estatal, sino judicial. Su origen est en una asociacin de defensa de los menores, cuyo nombre ignoro, que denunci la existencia de abusos sexuales a menores en la pelcula a raz de su proyeccin en Sitges, y que culmin con la prohibicin por va judicial de su pase en la ltima edicin de la Semana de Cine Fantstico y de Terror de San Sebastin. O eso creamos. Aprovech el conocimiento de la imputacin de Sala para ver finalmente la pelcula, que alguien hace tiempo me haba presentado como la ms extrema jams hecha. Acostumbrado a que estas afirmaciones sean siempre falsas- el carcter extremo de una obra, por lo dems, no deja de ser una cualidad de adjudicacin en buena medida dependiente de la subjetividad de cada cual, es decir, que dice algo ms del nivel de aguante del que habla que de la obra misma-, no deja de ser as en este caso, pero debe reconocerse sin embargo que la pelcula se plantea a s misma como extrema o, mejor dicho, hace de la transgresin de los lmites uno de los ejes centrales, ms que de su propuesta esttica, de su discurso.

A serbian film es ficcin, como el cine pornogrfico en su mayor parte, pero las escenas de sexo son simuladas, de hecho, ni siquiera hay nios en ellas. Las dos escenas motivadoras de la denuncia son, de hecho, extremadamente cautas, aunque igualmente brutales: la primera, que presenta la violacin de un recin nacido ante la complicidad de la mujer que acaba de tenerlo, muestra el acto de manera tan poco frontal que supone uno de los momentos menos verosmiles de la pelcula, que en todo lo dems es bastante directa. Por lo poco que se ve, es evidente que el beb es un mecanismo y por lo tanto el acto entero es falso, fingido, ficcionado. En la segunda escena, el protagonista sodomiza a su propio hijo, pero nuevamente el director es cauto: en ningn momento vemos al nio siendo sodomizado, ni siquiera compartiendo el plano con su padre durante el acto, sino que este est en el suelo, tumbado boca abajo, tapado completamente, de modo que el protagonista- esa es la idea- no sepa que ese al que viola es un nio, ms an, su propio nio. Espectador y protagonista estn unidos aqu por la misma trampa, aunque el espectador, que no est drogado como el protagonista, puede fcilmente imaginrsela. Cuando el rostro del nio nos es mostrado, incluso la accin ya se ha detenido, y nos es mostrado en primer plano, en un aparte del resto.

Por tanto, primera conclusin, ningn nio puede haberse visto lastimado en el rodaje de estas escenas: porque en una no hay nio, y porque en otra de este solo se utilizan sus piernas [1] y su rostro, en un primer plano mantenido aparte de la escena, de modo que el rodaje de esta, puede advertirse con facilidad, ha sido llevado a cabo de forma que el nio no se vea implicado en lo que en ella sucede. Una de las posibles vas de condena, por tanto, se vera as anulada: no hay dao a nios porque, en las escenas, no los hay. Evidentemente, esto implicara una investigacin ms detallada acerca de las condiciones del rodaje, pero de todos modos no ha sido ello lo empleado en la denuncia. Algo se ha avanzado, tal vez, desde los tiempos de Holocausto canbal (Ruggero Deodato, 1980).

Queda, as, la famosa apologa de la violencia, en este caso de la violacin sexual de menores. A serbian film fomentara el abuso infantil? Volvamos sobre las dos escenas denunciadas. En una, Milos (Srđan Todorović), el protagonista, contempla una escena filmada donde un hombre viola a un recin nacido. La planificacin de esta escena es inverosmil: presenta al violador de espaldas a la cmara en tres cuartos de modo que el hecho de la penetracin no pueda ser visto y de hecho apenas el torso del beb sea visible. Por supuesto, cualquiera puede advertir que un film snuff nunca podra estar puesto en escena de ese modo, esto es, ocultando la visin de la causa misma de su existencia. El director, por tanto, ya desde la puesta en escena muestra la violacin con reservas, an con la consecuencia de violentar la verosimilitud de lo visto [2],pero adems subraya el horror ante lo mostrado mediante el rostro de Milos, espantado ante lo que ve, y que motivar su abandono definitivo del rodaje. Esta escena, por tanto, difcilmente podra ser considerada apologtica de la violencia sexual contra menores: en lo esttico y en lo dramtico, el acto de ningn modo es apoyado.

La segunda es an ms rotunda. Milos, completamente drogado, es llevado a la secuencia final de la pelcula en la que participa ya de forma obligada. Dos cuerpos tumbados boca abajo, cubiertos con sbanas de pies a cabeza, que Milos sodomiza uno tras otro brutalmente. El descubrimiento de que Milos est sodomizando a su propio hijo, la visin del rostro casi catatnico de este, lejos de desatar en l un xtasis, un acrecentamiento tpicamente sadeano de la excitacin, le produce un absoluto horror, y desencadenar precisamente la violencia contra los autores de la mascarada. Milos, pese a estar drogado con una especie de afrodisaco para caballos, no puede seguir si sabe que es a un nio al que est violando. En una parte final en la que el protagonista es convertido por las drogas en una suerte de bestia en celo, sta es siempre capaz de parar cuando sabe que son menores los implicados en el sexo con l. Esto, por si no queda lo suficientemente claro, es subrayado por una escena anterior en la que a Milos se le ofrece sexo con una chica adolescente, que en este caso no muestra horror alguno ante la posibilidad de mantener sexo con l. A pesar de ello, este preferir saltar por una ventana antes que tener nada con ella. Por lo tanto, ha de hacerse notar que si trazsemos un mapa de tolerancia en A serbian film, veramos que el sexo con menores est peor visto que, por ejemplo, matar a machetazos a una mujer mientras la sodomizas. Y de hecho, ni siquiera este asesinato, que da comienzo a la terrible espiral que culmina el film, est visto de forma ajena a su enjuiciamiento: la escena del sexo con machetazos del film es mostrado en flashbacks por los que un Milos ya sereno recuerda poco a poco lo que hizo drogado. As, al tiempo que se nos muestra, mediante una puesta en escena enfebrecida que nos introduce en la locura de Milos, la violacin y asesinato de la mujer, se nos presenta al mismo tiempo el recuerdo de todo esto, por parte de un Milos ya sereno, y horrorizado al descubrir lo que hizo. A serbian film, es forzoso concluir, ir todo lo lejos que quiera (poco en lo que respecta a revolucionar los modos de ver en el cine violento, y algo argumentalmente), pero mantiene siempre una clarsima posicin moral ante lo mostrado mediante el ms clsico de los recursos: el de un protagonista que encarna esa posicin, una antigua estrella porno a la que le parece bien el sexo en vivo, pero con mujeres voluntariamente dispuestas a ello. El final de Milos y su familia en el film refrenda as el nihilista y acaso acomodaticio discurso del autor. A serbian film es una pelcula sobre cmo siempre habr un ms all en el abuso del poder, un ms todava en la prctica de la violencia sobre los que no tienen modo de defenderse de ella. Por ello, el recurso al tab casi mximo de nuestra sociedad, la pederastia, el rodeo constante en torno a l, y su logro convertido en el triunfo definitivo de los miserables (el director, an siendo asesinado, exclamando esto es cine!). Pero el tono est lejos de ser festivo, a pesar de la evidente simpata del director por el exceso: los primeros rodajes estn mostrados con un aire inquietante, lleno de extraeza y expectacin, que trata acaso de emular a cierto David Lynch, para pasar en la recta final a una trepidante acumulacin de excesos que es no obstante dimensionada mediante la citada construccin en flashbacks: la fiesta de muerte y sexo es no vivida en directo, sino observada a travs del recuerdo horrorizado de su protagonista, una vez las drogas tomadas han abandonado su cuerpo.

Pero una vez despejado esto, que no hay nios daados directamente, y que la pelcula no defiende las prcticas que muestra sino todo lo contrario, esto que respondera a las posibles acusaciones criminales contra la pelcula, es donde entramos en los siniestros mbitos de la censura. Guillermo Cnovas [3], de la ONG Protgeles, afirma: "Esas imgenes hieren a las personas que rechazamos esas prcticas. Y da igual que sea una imagen real o que sea simulada, lo importante es el impacto que tienen". Se puede observar aqu que nada de lo anteriormente escrito servira ante la exigencia censora, preocupada no por la pelcula, sino por las imgenes. Lo preocupante para los censores no es la narracin o la puesta en escena, por la cual las imgenes existen y en la cual stas adquieren su sentido (bien preciso, por lo dems, en el caso que nos ocupa, como espero haber sabido mostrar), sino la existencia misma de unas imgenes determinadas. Se trata, e ideologas aparte, esta es la sustancia fundamental del nimo censor, de impedir que algo se vea, independientemente del uso o funcin que de ello se haga. Prohibir la produccin de algo, la visibilizacin de algo, no tanto por su funcin cuanto por la naturaleza de lo mostrado mismo. Las imgenes de violencia sexual de A serbian film no implican apologa del abuso sexual a menores sino todo lo contrario. Pero para los denunciantes y sus defensores, la imagen misma aludida es delito. Imposicin, pues, de un deber a la imagen: no mostrar aquello que no debe suceder.

Pero tampoco debe obviarse la segunda parte de la declaracin citada: lo importante es el impacto que las imgenes tienen. La alusin a este impacto muestra la importante cualidad subjetiva de estas persecuciones y la escasa importancia, en suma, de si algo debe o no existir: importa no verse ofendidos por nada, y la funcin de las violaciones en la pelcula se hace invisible, frente al impacto recibido por alguien. Huelga decir que dejar pasar esto supone abrir las puertas a todas las susceptibilidades imaginarias que en el mundo son, y que bastante se las est dejando pasar en este pas, donde no hace tanto se prohibi a una obra teatral ostentar el nombre de Me cago en dios. Jams prohibira a nadie titular a algo Me cago en John Ford, por mucho que para m Ford sea ms importante que dios, toda vez el primero, al menos, tuvo el detalle de existir. Pero la furia censora, que de momento no encuentra sitio en el estado, aunque despus del affaire Saw VI convenga estar atentos, encuentra un buen lugar en los tribunales, y de su deseo de poder da fe la ridcula imputacin a ngel Sala, en absoluto responsable de la pelcula, sino tan solo de su proyeccin, como si, imposibilitados para alcanzar a los autores, los censores quisieran asegurarse algn efecto, el que sea, con su intervencin. Es importante que as sea, pues lo que est en juego es el control de lo visible. Al igual que los aos 50 y 60 vivieron un importante avance en las conquistas respecto a lo que era posible mostrar en imgenes, gracias a constantes batallas en tribunales que dieron lugar, por ejemplo, a la (momentnea) desaparicin de la censura en EE.UU., en la actualidad asistimos al avance de la censura por las mismas vas, prohibir algo en atencin a un cierto nmero de susceptibilidades heridas. Si se admite el criterio de cualquier susceptibilidad como causa de enjuiciamiento de una pelcula e incluso de los responsables de su exhibicin, asistiremos, primero, a un fuerte rebrote de la autocensura primero, y de la censura pura y dura despus. En este sentido, la poca relevancia que han tenido casos como la prohibicin de Saw VI, es a mi juicio uno de los acontecimientos ms preocupantes vividos recientemente en Espaa. No ya solo la prohibicin, insisto, sino el poco escndalo desatado por esta.

Como espero se haya podido ver, no debiera ser difcil mostrar que no hay delito en A serbian film, y ello implicar que Sala se vea absuelto de lo que quieran achacarle, pero bien cierto ser tambin que eso depender mucho de lo que el juez piense acerca de qu es una imagen: algo que por s solo tiene una naturaleza y un efecto, o algo que adquiere esta naturaleza y efecto en el conjunto de un tejido al que llamamos pelcula, articulado por una o un grupo de personas en atencin a determinados intereses. Depender, por tanto, de lo que el juez entienda por puesta en escena-o puesta en forma, como ustedes prefieran-, concepto del que ltimamente escucho sorprendido decir, en no pocos lugares, que carece de referente claro. Pero tampoco nos pongamos demasiado esplndidos: depender, en suma, de si el juez cree que todas las imgenes tienen el mismo derecho a existir, de si se dar cuenta de que prohibir la existencia de una imagen es lo mismo que prohibir la de unos ojos.

Notas:

[1] Jos Luis Rebordinos, director an de la Semana de Cine Fantstico y de Terror de San Sebastin en el momento de la prohibicin citada, seala de hecho que hasta las piernas son falsas (en: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Serbian/film/ficcion/elpepuculcin/20110311elpepisoc_2/Tes)

[2] Adelantmonos a una posible objecin: que la forma de esta escena es coherente con el tratamiento del sexo en toda la pelcula, pues ya en la escena porno del principio Spasojevic evita mostrar las penetraciones o el sexo oral. Siendo esto cierto, que la mostracin explcita del acto sexual es siempre evitada, ha de advertirse que, en el porno inicial esto no va en detrimento de la emulacin de los encuadres habituales de ese tipo de cine, algo que no sucede en la del film snuff. Por supuesto, yo no he visto ningn snuff, pero es de lgica que, si convenimos que su razn de ser consiste en la filmacin de actos violentos reales, la ocultacin de estos difcilmente tendr sentido.

[3] http://www.elpais.com/articulo/sociedad/horrible/criminal/elpepuculcin/20110311elpepisoc_1/Tes

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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