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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-03-2011

Utilizar la experiencia de Iraq para reconstruir un potente movimiento popular contra la guerra

ngeles Maestro
Rebelin


Una vez ms nos movemos entre la angustia, la confusin y la impotencia. Una nueva guerra de agresin imperialista se desarrolla ante nuestros ojos y, como en anteriores ocasiones, sentimos en el aire hasta qu punto su arma ms potente, la propaganda de guerra, pretende aniquilar nuestra capacidad de respuesta.

Antes de que las bombas de la coalicin internacional empezaran a caer sobre Libia ya nos estaban bombardeando con titulares como: EE.UU. denuncia un bao de sangre de Gadafi con centenares de libios muertos, Gadafi ametralla a los manifestantes desde aviones militares o Libia se hunde en un caos genocida, que curiosamente no pudieron ser acompaados de soporte documental alguno.

Est demasiado reciente an el aguacero de mentiras mediticas que se fabric antes del ataque a Iraq como para creerles ni un pice. Entonces, a todos los perfiles ideolgicos susceptibles de movilizarse se les ofreci su dosis de anestsico: a los que se inclinaban ms por la vertiente humanitaria se les administr el robo de las incubadoras en Kuwait; a los ecologistas el incendio de pozos de petrleo por Sadam y el cormorn agonizante; a los comunistas la matanza de sus compaeros; a los nacionalistas, la persecucin de los kurdosetc.

Medias verdades y mentiras flagrantes aliadas de forma que se llegara a la conclusin de que ante un rgimen tan monstruoso, que persegua tan ferozmente a su pueblo, quizs el ataque limpio y quirrgico de la coalicin internacional fuera un mal menor o al menos se alimentaran serias dudas acerca de si era peor el remedio que la enfermedad.

Finalmente, tras muchas tensiones y debates, una idea clara se impuso: el problema principal no era quin fuese Sadam Husein, sino por qu queran atacar a Iraq y cambiar el rgimen. Y la respuesta era ntida: Iraq era la primera etapa de un proyecto geoestratgico de control de Oriente Medio (de control de sus riquezas y de ocupacin militar directa) por parte la EE.UU., la UE e Israel. Las consecuencias tambin lo fueron: la movilizacin en la calle se dio contra la intervencin militar extranjera y la participacin del estado espaol en la misma. No fue fcil. Funcion una verdadera tenaza sobre el movimiento popular independiente: el PSOE lo utiliz cnicamente ahora se ve bien claro para derrotar electoralmente al PP, y desde los medios de comunicacin e incluso desde sectores de la izquierda amparados en el Ni Bush, ni Sadam se nos acus a quienes nos negamos a entrar en el juego de denostar o defender al gobierno iraqu, para gastar todas nuestras energas en denunciar el crimen de quines preparaban el ataque, de apoyar a Sadam Husein e incluso de ser financiados por l.

Otra vez el arsenal meditico se ha disparado y, por ahora, sus objetivos se han cumplido. La poblacin se ha tragado completa la medicina y, mayoritariamente repite la cantinela: la intervencin militar es el mal menor; hay que parar al tirano.

Para las personas y organizaciones que sabemos los poderes y los intereses que hay detrs, aunque los interrogantes permanecen, algunas luces empiezan a abrirse camino: Por qu sacaron tan velozmente, al comienzo de la revuelta, las petroleras extranjeras a sus trabajadores? Ha sucedido lo mismo en las petromonarquas de Qatar, Bahrein u Oman? Qu llev a British Petroleum a detener sin justificacin alguna, pocos meses antes de iniciarse el conflicto, sus nuevas prospecciones petrolferas en Libia? Quin es esa oposicin que es reconocida tan rpidamente por Francia y Gran Bretaa, legitimada por los grandes medios de comunicacin y que se dedica desde el primer momento a clamar por la intervencin militar extranjera? Tienen algo que ver las revueltas populares de Egipto, Tunez y los pases del Golfo, con la decisin de atacar Libia y con el apoyo a la misma de la Liga rabe?

Ante todo este maremgnum de intoxicacin premeditada y de dificultades para obtener informacin contrastada, algunas certezas emergen con la ayuda de la experiencia acumulada que nos salva de tener que empezar de nuevo cada vez:

1 Independientemente de quin sea Kadhafi y con todo el respeto para el derecho de autodeterminacin del pueblo libio, el objetivo del ataque internacional es controlar los recursos energticos de Libia poniendo a gobernantes que lo garanticen.

2 La intervencin militar en Libia pretende dejar atado y bien atado para los intereses imperiales euro-estadounidenses e israeles el resultado final de los levantamientos populares rabes.

3 Los pueblos debemos considerar ese ataque como un Crimen de Guerra del que son responsables los gobiernos de los respectivos pases intervinientes.

4 El gobierno de Rodriguez Zapatero ha apurado hasta la ltima bocanada de lodo y de indignidad repitiendo la hazaa guerrera del Tro de las Azores; con el agravante de que lo hace en un pas con 5 millones de parados en el que no para de recortar servicios y derechos, mientras reparte dineros pblicos entre la banca y las grandes empresas. Los ataques a Libia realizados por el ejrcito espaol, que convierte a sus responsables en criminales de guerra, se realizan por subordinacin lacayuna al imperio exactamente lo mismo que Aznar y a mayor gloria del negocio de REPSOL, Gas Natural, SACYR; Abengoa, etc.

5 Cuando se pisotean una vez ms las condiciones del Referndum de la OTAN las del SI despreciando hasta la nusea la soberana popular, hay que unir al No a la guerra, la exigencia del desmantelamiento de las Bases y de la salida del Estado espaol de la OTAN.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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