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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2011

Entrevista al eco-socilogo Didac S.-Costa (y II)
Tenemos como referentes histricos experiencias como la Comuna de Pars, las colectivizaciones en Catalua, Aragn y Andaluca, los falansterios, las comunidades hipies y libertarias o los kibbutzim

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Didac S.-Costa es un eco-socilogo que ha estado durante siete aos en Amrica Latina desarrollando tareas e investigacin en el mbito de la economa alternativa, comunidades, ecociudades y movimientos sociales, como miembro del comit de organizacin de los campamentos de juventud del Forum Social Mundial a Porto Alegre y Belem. Didac S-Costa es uno de los creadores de la EcoXarxes Montseny i Ecoseny y es tambin impulsor de la CIC (Cooperativa Integral Catalana) y de Ecolnia.

Hablbamos del miedo al fracaso. No temen fracasar?

Creemos que hay muchos elementos que indican que una propuesta de este tipo, tanto la cooperativa integral como la colonia, tienen bastantes posibilidades de xito.

Por un lado, el innegable fracaso del modelo hegemnico actual, evidente a todos, sea cual sea la orientacin poltica, a pesar de los esfuerzos para mantenerlo -y al hecho de que quienes as lo desean, ostentan el poder meditico, militar, educativo, etc.-, ensancha mucho las posibilidades de cambio social, tan restringidas en las dcadas doradas del neoliberalismo y el pensamiento nico. Internet, la globalizacin, la ecologa, los mtodos wikicrticos, el nuevo trabajador cognitivo de la era de la informacin, o la nueva meta inteligencia global que nace con Internet nos sita frente a un evidente cambio de paradigmas, presente en el aire, y una nueva cultura que en Egipto, Islandia, Bolivia o Barcelona cree y est dispuesta a luchar para construir otras realidades. Pero estas nuevas realidades, presentes ya en nuestro da a da, no encuentran las vas para transformar las organizaciones e instituciones en las que vivimos y trabajamos, y con las que nos gobernamos, ancladas an en el siglo XX. Por lo tanto existen claros desajustes entre aquello a lo que cada vez ms personas aspiran, y aquello a lo que an nos someten los poderes corporativos y reaccionarios que han gobernado durante siglos.

En Catalunya se han creado ms de 100 cooperativas de consumo en tan slo 10 aos por parte en su mayora de padres mileuristas que no alcanzan al perfil de 22.000 del consumidor ecolgico en Espaa, y que antes que verse forzados a ofrecer una alimentacin industrial a sus hijos a la espera de que cambien las condiciones salariales o del mercado ecolgico, han preferido organizarse mediante asambleas de barrio para crear nuevas organizaciones de distribucin agroalimentaria. Esta muestra de organizacin ciudadana ante las fallas de mercado y de las polticas pblicas, unido en nuestro caso a la larga tradicin histrica de asociacionismo y sentir crata y libertario en Catalua, hace pensar que esas propuestas no tienen por qu fracasar, sino que, al contrario, pueden ser herramientas muy tiles para vehicular las inquietudes y necesidades de un gran nmero de personas en el actual contexto histrico. Cada vez ms gente, ya no slo jvenes o inmigrantes, que no encuentran a travs del sistema hegemnico salidas laborales ni tan slo como llevar comida al plato, cmo complementar la educacin bsica, cmo pagar para acceder a espacios de socializacin y encuentro, cmo dar salida a sus talentos y creatividad, cmo hallar un trabajo que asegure el sustento, unas comodidades mnimas, una buena vida, y la realizacin personal. Todo esto puede hallarse de otros modos en estas organizaciones.

Y otro elemento central: para no fracasar, nuestros modelos no necesitan contar con millones de usuarios, consumidores o clientes.

Por qu?

Porque necesitamos tan slo ayudar a algunos centenares de ciudadanos en varias bioregiones, a disponer, como hasta ahora era el comercio ecolgico o el mercado local, de alimentos y productos locales. O dar trabajo a grupos de 5 a 15 personas para empezar en una decena de proyectos. Y para esto, una vez lograda la consolidacin de las estructuras bsicas de trabajo y coordinacin, que ya estamos consiguiendo, podemos contar con miles de jvenes descontentos con el actual sistema que estaran muy interesados por estas opciones de vida y trabajo alternativas. O con los jvenes llamados ni-ni por no estar ni trabajando ni estudiando. Nosotros creemos que tal vez el ni-ni pueda referirse a ni me lo creo, ni participo. Para qu formarse y trabajar en este sistema sin sentido? Es una forma de desobediencia civil o de abstencin sociolaboral. De un modo pasivo, pero que afecta a mas del 30% de la juventud espaola. A todos ellos, la posibilidad de contar con espacios de trabajo y vida en el que s puedan desarrollar sus aspiraciones e inquietudes, con los costes reducidos por la unin y el trabajo cooperativo, les permite contar con un espacio de libertad muy frtil para la creacin social, cultural y tecnolgica. Un polo de desarrollo de innovacin, y de experimentacin social, un espacio libre como es Christiania en Copenhaguen, y en este caso, versado al mbito de la produccin eco-industrial.

La crisis, por supuesto refuerza el inters y el potencial de estas iniciativas. Y los tiempos parecen darnos la razn en hechos como la reciente sensibilizacin ecolgica del gobierno espaol y su apuesta por las energas renovables tras el encarecimiento del petrleo por las revoluciones en el Magreb.

Me da que son muy generosos con el gobierno espaol Pero prosiga, prosiga.

Cuestiones evidentes hace tiempo para los ecologistas y movimientos sociales, como el uso de bombillas de menor consumo y mejor enfocadas en el alumbrado pblico, son el tipo de productos que podramos producir en la colonia y que hasta hace poco slo defendan los colectivos ecologistas.

Al estar del lado de la lgica en el planeta, significado etimolgico de eco-logia, es esperable que todos y cada uno de los campos que trabajamos nosotros y muchos otros movimientos sociales hermanados en Europa y en el mundo, vayan imponindose poco a poco al sistema eco ilgico que hoy impera, a pesar de su poder completo sobre nuestras sociedades.

El da en el que la soberana alimentaria regional y nacional pase a ser una necesidad por el encarecimiento del petrleo necesario para mantener las actuales estructuras kilomtricas de distribucin alimentaria, modelos de economa bioregional como los que promueven las eco redes -y como haban sido durante milenios los mercados regionales- adquirirn mayor relevancia. Cuando el petrleo alcance precios inasumibles y comience al fin un uso mayoritario de fuentes renovables de energa, algunos de ellas podrn provenir de la Colonia de l'Anoia. El da que los programas de fidelizacin de los trabajadores en empresas que necesitarn empleados comprometidos y eficientes en sus complejas tareas cognitivas (en lugar del trabajador sumiso de siglo XX ), las empresas se acercarn an ms de lo que ya hacen con el concepto de RSC a los principios de la economa social y el cooperativismo, en el que nosotros habremos trabajado ya aos. Los tiempos histricos corren sin duda a favor del sentido comn, de lo que es lgico en el planeta, lo eco lgico. Y la implementacin de mtodos colectivos ecolgicos favorece la competitividad, tambin desde un punto de vista estrictamente econmico, de estas iniciativas.

Y an as, no nos asusta fracasar. Como tantos otros movimientos sociales y polticos progresistas en la historia, preferimos -en un plano metafrico, felizmente- morir luchando que vivir arrodillados; preferimos equivocarnos y fracasar tratando de construir modelos ms justos, sostenibles y humanos de economa, que perder parte de nuestra humanidad y sentido comn tratando de adaptarnos al actual sistema, tan claramente deslegitimado econmica, ecolgica y desde el primer da, moralmente.

Adems, el xito de una iniciativa de este tipo no se da nicamente en el caso de consolidarse econmicamente durante aos sin perder los ideales por el camino, sino que con el simple hecho de existir y de haber existido ya unos meses, se logra contribuir a dar un gran paso adelante: ser una propuesta que, en el caso de fracasar en nuestro intento, pueda ser aplicada, continuada o mejorada en cualquier otro lugar del mundo.

Nosotros tenemos como referentes histricos imprescindibles y muy valiosos, experiencias que generalmente duraron poco tiempo, como la Comuna de Pars, las colectivizaciones obreras del 36 al 39 en Catalua y en el campo de Aragn y Andaluca, los falansterios y experiencias de socialistas utpicos como Robert Owen, las comunidades hipies y libertarias o los kibbutzim.

Todos estos referentes histricos y muchos ms, que permiten ilustrar el camino que pueden seguir las luchas actuales, han durado muchas veces poco tiempo, y generalmente han sido torpedeados por los enemigos del progreso en el campo de la democracia econmica e industrial. En el caso de las colectivizaciones obreras durante la Revolucin Catalana, nuestro modelo de referencia ms relevante, principalmente (y paradjicamente) por el estalinismo, por los sectores republicanos y socialistas y lgicamente por el fascismo.

Por lo tanto fracasaremos en nuestro intento si no somos capaces de ofrecer ni por unos meses una nueva propuesta de organizacin socioeconmica y laboral. Con la ecolonia esto an no est garantizado, y sin duda es uno de los proyectos ms arriesgados y grandes en los que estamos, pero como colectivos de las eco redes y la CIC, podemos ver ya muchas propuestas en marcha, y el ejemplo ya est siendo replicado en otros lugares, lo que aligera la presin de la necesidad de xito de la experiencia.

No le quiero ocultar que, en mi opinin, idealizan mucho aquella experiencia de colectivizacin y que colocar en un mismo plano estalinismo, republicanismo, socialismo y fascismo es una conjetura poltico-histrica de alta tensin y con mucha documentacin falsadora. Pero es slo una observacin. Qu relaciones mantienen con otras cooperativas o colectivos?

La cooperativa integral mantiene relaciones abiertas con cualquier otra cooperativa o productor ecolgico que quiera participar o aprovechar alguno de los recursos colectivos de los que disponemos. Cualquier cooperativa ya existente puede asociarse a la CIC como "espacio de produccin", aportando una cuota de 26 mensuales a cambio de los que recibe 26 ecocoops, y puede disponer de las herramientas y servicios cooperativos. Hasta el momento hay una cooperativa unida, y ahora con la colonia esperamos poder establecer muchas ms asociaciones con otras cooperativas en una amplia gama de servicios y productos.

Qu les distingue de otros intentos?

Lo que ms nos distingue de otros intentos es la capacidad de haber logrado construir un espacio de inter cooperacin, tanto entre cooperativas y proyectos, como entre individuos. Y este es un elemento necesario de cara a la consolidacin de las muchas propuestas alternativas al actual marco econmico. Tambin nos distingue el hecho de introducir la moneda social, y de no usarla nicamente con finalidades de intercambio, sino combinarla tambin con espacios de trabajo, produccin y comercio en distintos porcentajes euro/moneda social.

Lo conseguido en Mondragn, es un modelo para ustedes?

Mondragn constituye sin duda un ejemplo muy relevante y una de estas experiencias histricas de inspiracin. Actualmente se discute en muchos de nuestros mbitos y en espacios de la economa social hasta qu punto Mondragn se ha apartado de los ideales iniciales, de un modo parecido a como se hace la misma crtica a los Kibbutz israelitas. Sin embargo ambos casos constituyen, aunque haya sido slo en sus inicios, en este caso con el padre Arizmedi, el cura rojo que felizmente escap del paredn fascista, un modelo que abre el imaginario a nuevas posibilidades distintas a la empresa capitalista convencional.

Pero existen algunas similitudes

Existen muchas similitudes y algunas diferencias entre esa experiencia y la nuestra. Es evidente que el contexto de posguerra y franquismo en el que surgi es bien diferente del actual. Tambin es distinta la configuracin sociolgica e industrial del pueblo euskera y el cataln, el hecho de que en ese caso los socios vivieran y trabajaran en el mismo pueblo o regin, las innumerables innovaciones tecnolgicas desde entonces, que hacen que estas comunidades ahora puedan darse entre personas alejadas por grandes distancias fsicas pero grandes proximidades ideolgicas, acercadas a travs del ciberespacio. Y finalmente el hecho de que en ese caso la unin de cooperativas se basara en estructuras de escala industrial considerables, sectores metalrgicos y produccin de electrodomsticos, mientras que nosotros hemos comenzado basndonos en tareas como la produccin agroecolgica y la alimentacin, y tan slo ahora con la colonia, en el inicio de la elaboracin de productos ms sofisticados tecnolgicamente y que requieren mayores capitales, y por tanto un banco popular como Caja Laboral en Mondragn.

Otra diferencia, que es tal vez lo que constituye la crtica principal que muchos estudiosos y activistas de la economa social atribuyen a Mondragn: que usa un cooperativismo capitalista, es el hecho de que las cooperativas de trabajo por s solas, y una agrupacin de stas como es Mondragn, en un contexto comercial, productivo y monetario estrictamente capitalista, una isla de cooperacin en un ocano capitalista, est destinado o bien a tener grandes dificultades o bien acoplarse de algn modo al entorno que le rodea. A pesar de haber logrado un entorno cooperativo regional, la dependencia, tal vez por la escala del tipo de productos, de mercados mas amplios capitalistas, ha producido desviaciones no deseables de los primeros ideales.

Nosotros trabajamos tambin en la transformacin de ese entorno, en el lado del consumo. No nos fijamos nicamente en la organizacin cooperativista dentro de los espacios de produccin, sino que ya previamente y en paralelo hemos estado trabajando en la organizacin del consumo, distribucin, comercializacin, y hasta en la moneda propia y social con la que nos organizamos. Por lo tanto nosotros no estamos constituyendo espacios cooperativos en entornos altamente competitivos, sino que estamos construyendo espacios de produccin cooperativa que proveern principalmente -pero no nicamente- a entornos cooperativos ya organizados.

Trabajamos a la vez en tres espacios econmicos concntricos cuyo tamao es variable en cada momento y en cada regin: un primer espacio de economa de donacin, sin registro y reciprocidad, que se da entre los individuos que forman parte de las eco aldeas y los espacios colectivizados; un segundo espacio de intercambios directos e indirectos mediante la moneda social, donde por tanto hay registro y reciprocidad, pero en trminos y en un entorno plenamente cooperativo, social sostenible; y un tercer espacio de interaccin con el sistema hegemnico (que queda en la periferia de nuestro sistema, al contrario de lo que acostumbraba a ocurrir), en el que vendemos en euros y hacemos pedagoga prctica y terica a terceros, consumidores y visitantes de las eco redes y de la CIC que por una u otra razn an no estn inscritos en alguno de los espacios, pero sin embargo simpatizan con la economa social y sostenible.

Dicho esto, s que consideramos que de algn modo estamos haciendo con la cooperativa integral y las eco redes algo parecido a una versin catalana de modelo econmico cooperativista de Mondragn. Pero en realidad tal vez mantenga muchos ms similitudes con el ignorado pero grandioso ejemplo de las colectivizaciones industriales del 36 en Catalunya y sus agrupaciones por ramas industriales.

Los miembros de su colectivo tienen alguna ideologa, alguna cosmovisin compartida?

No existe una definicin explcita de la ideologa que nos une, un cuerpo terico completo que pueda definir, de modo que hubiera un consenso completo, el tipo de actividades que estamos llevando a cabo. Cualquier definicin o descripcin poltica o ideolgica que se propusiera topara probablemente con el bloqueo de muchos socios de la CIC o usuarios de las eco redes, que apelaran a la diversidad y a la libertad individual a la hora de definirse polticamente. Y al basarnos en el consenso, seria difcil de establecer, y tal vez innecesario.

An as existen unas aspiraciones y creencias compartidas de un modo bastante claro, que desde un punto de vista sociolgico si pertenece claramente a una misma lnea ideolgica: el comunismo libertario, el anarquismo, o tal vez de modo ms apropiado y renovado, la cultura, prcticas y movimientos sociales eco libertarios.

Compartimos sin duda todos nosotros el rechazo alimentacin transgnica, el amor hacia el cultivo ecolgico y natural, el apoyo al comercio justo, la banca tica y a todas las formas de economa social, la pedagoga libre, las energas renovables, el cooperativismo, la agroecologa, la democracia asamblearia, el crculo y el mtodo del consenso, el software libre, la cultura abierta y sin propiedad intelectual, las formas de trabajo entre iguales y colaborativas, el ecumenismo espiritual incluyendo una gran porcin de atesmo, el antiimperialismo, el feminismo, la simpata con diversas opciones polticas de izquierda que generalmente se decantan en una amplia mayora por el rechazo a las formas parlamentarias, entendidas como formas encubiertas de dictadura o lo que en Francia comienza llamarse "democratura", creyendo que all donde no llega la democracia asamblearia, que puede crecer a gran escala mediante modelos de redes en red, no es un espacio legtimo de toma de decisiones.

Compartimos por tanto muchas visiones y conceptos, bsicamente anti o post capitalistas, pacifistas y anti parlamentarias, pero no se exige ningn tipo de afiliacin ideolgica; cada individuo es libre de votar a quien le plazca (aunque la mayora no vota), y no tenemos an una carta de principios que explicite una lnea ideolgica especfica.

Antes ya ha hablado de ello, pero permtame insistir. Creen que el movimiento cooperativista puede ser una alternativa a la crisis, a la inconmensurable crisis en la que estamos inmersos?

S, sin duda. Las transformaciones sociales y tecnolgicas que vivimos, la crisis sistmica que aade un fallo grave de eficiencia econmica a las fallas ecolgicas y sociales que ya admita el liberalismo, y el surgimiento de un trabajador cognitivo que distorsiona las relaciones de poder en toda empresa, conducen sin duda hacia los mtodos y postulados que histricamente ha defendido y promovido el cooperativismo. Ejemplo de ello es la introduccin del concepto de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en todas las empresas, multinacionales y administraciones, que dan, al menos formalmente, unos pasos claramente dirigidos hacia la sostenibilidad y mayores grados de democracia en la empresa que slo se culminan verdaderamente en la empresa cooperativa.

Vemos otros ejemplos en corporaciones innovadoras como Google, que tambin introducen mayores grados de horizontalidad entre los trabajadores, imitando los mtodos universitarios de donde provienen los creadores de esta empresa, siendo sta una de las claves de su xito; o el nuevo concepto de wikinomia, croudsourcing o economa de fuentes abiertas y multitudinarias, inspiradas en el movimiento social del software libre o ejemplos de colaboracin masivas entre iguales como Wikipedia.

Todo ello conduce indiscutiblemente hacia los postulados del cooperativismo, aunque en muchos casos se trata un de cambiar algo para no cambiar nada. Pero cada vez el consumidor es tambin ms consciente e informado, y sin duda los tiempos de crisis econmica y de legitimidad de las actuales estructuras hegemnicas facilitan la apertura mental, cultural y meditica hacia nuevos experimentos de organizacin socioeconmica y laboral. Cualquier cosa que pueda ayudar frente a la incesante destruccin de empleo, es bienvenida, aunque sea, como en nuestro caso, una propuesta de cambio transformador radical. Algo mucho ms difcil en tiempos de vacas gordas.

Nos hallamos frente a una lucha entre la consolidacin final de la plutocracia, el gobierno de los ricos, de las 300 mayores corporaciones, banca, dictadores y monarquas, y la emergencia de nuevas formas de organizacin de tipo ciudadano y wikicrtico. Nosotros esperamos poder contribuir a lo segundo.

Tampoco le oculto que mi imagen de Google es algo distinta pero tampoco es ahora este tema punto esencial. Construir una asociacin econmico-cultural cooperativa en un marco de fuerte desarrollo y dominio capitalistas, no es un sueo? No son algo utpicos?

Si es un sueo, pero un sueo que merece ser soado. Y como dijo el cantautor brasileo Raul Seixas: sueo que se suea slo es slo sueo, sueo que se suea juntos es realidad. O el cantautor cubano Silvio Rodrguez: preferimos hablar de lo imposible, porque de lo posible se sabe demasiado. O simplemente del ms conocido John Lennon: Imagina.

No nos espanta tampoco ser considerados utpicos, pues como hemos dicho, este movimiento vendra a formar parte de lo que histricamente se consider socialismo utpico. Y no podemos saber, porque las bombas de Franco, Hitler y Mussolini, y el abrazo del oso a la Repblica de Stalin no permitieron saber si una de las construcciones ms elaboradas de socialismo utpico en el mundo, las colectivizaciones obreras de la revolucin catalana y espaola, hubiera podido consolidarse y prosperar. Y tampoco aguantaron mucho tiempo otras experiencias similares. Pero s sabemos que este llamado socialismo utpico acert indiscutiblemente en su apreciacin acerca del comunismo estatal: poned al ms ferviente revolucionario al mando de todas las rusias y se convertir en el mayor de los tiranos (Bakunin, 1880), y al advertir que la socialdemocracia era o acabara siendo un instrumento para la consolidacin del capitalismo liberal, como efectivamente muestra la socialdemocracia europea actual, y especialmente el PSOE de un modo radical los ltimos aos.

Creemos, por ltimo, como hemos dicho, que los cambios actuales, especialmente la crisis sistmica y la revolucin tecnolgica, facilitan la construccin de alternativas socioeconmicas laborales coherentes con el mundo tecnolgico y en red en el que estamos. Y a llevar a cabo un llamado impostergable para evitar un colapso planetario inmediato, hacia una profunda rectificacin y replanteamiento de todas nuestras estructuras econmicas y polticas. La utopa hoy en da es pensar que nada cambiar. Es tambin una visin poco cientfica, ya que histricamente, cuando se han dado los elementos actuales, se ha producido un cambio profundo de paradigmas, regmenes polticos y econmicos.

Tampoco te quiero ocultar que no acabo de ver la justicia de tu comentario sobre la ayuda sovitica a la II Repblica espaola. Tampoco esto es importante ahora. Lo que s me gustara es desearos suerte y manifestarte mi ms profunda y sentida admiracin por vuestras finalidades y vuestras prcticas. Que la justicia, la igualdad, la fraternidad, la solidaridad y la libertad (y la fortuna) os acompaen!

Referencias:

http://cooperativa.ecoxarxes.com

www.ecoseny.net

www.didaccosta.wordpress.com

[email protected]

Primera parte de esta entrevista: Nuestro objetivo es la autosuficiencia de los elementos industriales y herramientas que generalmente adquirimos a empresas capitalistas internacionales"



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