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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2011

Espaa
Gato por liebre

Juan Francisco Martn Seco
Pblico



Con bastante frecuencia se nos pretende dar gato por liebre, ideologa por economa. Es lo que est ocurriendo con el llamado pacto por la competitividad que se quiere aprobar en Europa. Comprende un conglomerado de medidas reaccionarias, intiles para solucionar los problemas econmicos de la eurozona, pero muy convenientes para el capital y las empresas.

A los ciudadanos se nos han impuesto profundas reformas antisociales con la excusa de los mercados. Pero la reticencia de estos ante Espaa se orienta por otros derroteros: la desconfianza en la situacin de las entidades financieras y en que la economa espaola pueda recuperarse. Paradjicamente, sin embargo, la reforma de los bancos y de las cajas es la nica que no se ha llevado a cabo todava. Cmo sorprenderse de que los inversores desconfen de su solvencia si desde el Gobierno y desde el Banco de Espaa se ha cambiado varias veces el discurso y la informacin facilitada? Se han perdido tres aos negando lo evidente. Resultaba imposible creer que el estallido de la burbuja inmobiliaria y el fuerte endeudamiento exterior no hubiesen daado la salud de las entidades financieras. El estrangulamiento del crdito era buena seal de ello.

Las ltimas medidas adoptadas y la cifra de insuficiencia financiera difundida (15.152 millones de euros) son cuestionables. Una cosa son las necesidades de capital fijadas discrecionalmente por las autoridades nacionales o por Basilea (da igual) para cumplir un coeficiente de solvencia, y otra muy distinta la solvencia o insolvencia reales que presente cada entidad financiera, que no slo depende del capital de que se dote sino tambin del agujero creado en el activo por la exposicin al ladrillo. La fijacin en una cuanta mayor de capital necesario puede poner en dificultades a entidades que no lo necesitan y ser totalmente insuficiente para otras. Parece que lo nico que se persigue es privatizar las cajas de ahorros.
La desconfianza de los inversores obedece tambin a sus dudas acerca de la capacidad de nuestra economa para recuperarse. Tienen razn; la pertenencia a la Unin Monetaria lo impide. Sin devaluacin ser muy difcil salir del estancamiento.

Juan Francisco Martn Seco es economista

http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/1283/gato-por-liebre/


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