Portada :: Europa :: Europa lucha contra la revolucin neoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2011

Pacto del Euro, Libia, Fukushima, Portugal, protestas sindicales en Bruselas, Londres, Budapest
Las grietas de Europa

Gorka Larrabeiti
Rebelin


En el Consejo Europeo de Bruselas del 25 de marzo se adopt un "conjunto global de medidas reforzará la gobernanza económica de la Unión Europea y garantizará la estabilidad duradera de la zona del euro en su conjunto". Se trata del "Pacto del Euro", que en un primer momento se llamaba "Pacto de Competitividad", y que, segn el observatorio Corporate Europe, significa "el mayor paso hacia un modelo corporativo de gobernanza econmica que se traducir en un ataque masivo a los derechos sociales y los estndares de vida". El Presidente de la Comisin Europea, Barroso, haba definido las nuevas medidas sobre gobernanza econmica europea como una "revolucin silenciosa". Grandes grupos de presin como BusinessEurope o la Mesa Redonda Europea de Industriales, un "frum informal que rene a 45 altos ejecutivos y presidentes de las mayores multinacionales europeas" ven cumplidas reivindicaciones que ya haban expresado en el documento Europa en marcha. Una visin para una Europa competitiva en 2025. Qu se aprob ayer? Oficialmente un compromiso para crear antes de junio un fondo permanente para rescatar a pases de la bancarrota, un reforzado Pacto de Estabilidad y Crecimiento y el Pacto por el Euro. En la prctica, retrasos de la edad de jubilacin, la "flexibilizacin" del mercado laboral, armonizacin de las tasas de inters para corporaciones entre los Estados miembros, lmites al dficit y ajustes de los salarios a la productividad. Adems, seis pases que no pertenecen a la eurozona (Bulgara, Rumania, Pononia, Letonia, Lituania y Dinamarca) aprobaron un proyecto de inspiracin alemana llamado Pacto Euro Plus, que permitir controlar sus polticas econmicas y les dar acceso al fondo de rescate; sin embargo, otros cuatro pases (Hungra, Repblica Checa, Suecia y Reino Unido) no aceptaron dicho pacto. Por su parte, Espaa, Francia, Blgica y Alemania han anunciado nuevos compromisos con el Pacto, o sea, nuevos recortes. Desde que est en marcha el Semestre Europeo, asistimos segn Daniel Gros, del Centre of European Policy Studies a una "dictadura de los pases acreedores y del Banco Central Europeo". Maria Damanaki, Comisaria Europea de Asuntos Martimos y Pesca, y miembro del PASOK, se distanci pblicamente de las polticas de ajuste que promueve la Comisin Europe diciendo que el excesivo nfasis en el problema de la deuda y en la consolidacin presupuestaria podran generar "degradacin social". Pero a esta Cumbre, donde deba seguir afianzndose esa "revolucin silenciosa", los asistentes llegaron habiendo tenido que afrontar emergencias bien distintas.

Primero fue Libia. Otra fractura europea. Francia y Gran Bretaa, que en noviembre pasado firmaron un acuerdo histrico de cooperacin militar, decidieron ir a la guerra, humanitaria, por supuesto; Alemania se abstuvo; Italia qued descontenta con el liderazgo de Francia y pidi una gestin OTAN de la crisis (temiendo que Francia luego se llevara ms trozo de la tarta de oro negro libio y que su ENI saliera malparada). Al final, despus de comenzar con tres mandos distintos (italianos y estadounidenses por un lado, britnicos por otro y franceses por otro), parece que el mando de la operacin militar en Libia pasar a la OTAN a partir de maana. Ha molestado en mbito europeo el liderazgo francs as como la abstencin alemana en tan delicada cuestin. El caso es que, desde el Tratado de Lisboa, la UE cuenta con Catherine Ashton como Alta Representante de Asuntos Exteriores y de un Servicio de Accin Exterior, una verdadera herramienta diplomtica de la Unin", compuesto por unas 6.000 personas, 150 embajadas y 50.000 millones de euros hasta 2013, pero durante las revueltas en pases rabes, este organismo gracias al cual la Unin Europea tendra por fin una voz nica europea se ha quedado misteriosamente mudo, y la Unin Europea ha seguido siendo el gallinero de voces distintas que siempre fue. El ltimo en hablar hasta el momento ha sido el ministro de Exteriores italiano, Frattini, quien ha mencionado una propuesta italo-germana que presentarn en la prxima reunin que se celebrar el martes en Londres.

Luego fue el tsunami nuclear de Fukushima. "Se habla de apocalipsis y creo que es un trmino particularmente bien escogido", declar el 15 de marzo el Comisario Europeo de Energa, Gnther Oettinger, ante una Comisin del Parlamento Europeo en Bruselas. "Prcticamente todo est fuera de control", agreg el Comisario, afirmando "no excluir lo peor en las prximas horas y das" en Japn. Pasaron diez das y el ministro de Energa francs, Eric Besson, lo reprendi pblicamente y manifest su profunda conviccin de que la energa nuclear seguira existiendo en Europa durante todo el siglo XXI. No es de extraar la dureza de la intervencin francesa: Francia tiene un 76% de dependencia energtica nuclear; Blgica, un 56%. Lo cierto es que el Comisario europeo defendi sus afirmaciones y la idea de realizar tests en una serie de plantas nucleares en peligro que cuentan con reactores VVER440 y que se usan en Hungra, Eslovaquia y la Repblica Checa.

Con Libia y Fukushima sobre la mesa, lleg el rechazo del Parlamento portugus al cuarto plan de austeridad presentado por el Gobierno socialista de Jos Scrates. La canciller Merkel avis: "Todos aquellos que mantienen responsabilidades en Portugal deben comprometerse con los objetivos del ambicioso programa" de ajuste presentado por Scrates. Dicho de otro modo: o aceptan ulteriores medidas de ajuste o tendrn que aceptar el tercer rescate del FMI y la Unin Europea. Ya han calculado la cifra del coste: 75.000 millones de euros (un tercio lo pondra el FMI y el resto la UE). No parece que Portugal est por la labor de aceptar el salvamento. Segn Jos Scrates, primer ministro de Portugal recin dimitido, "la idea de que se defender mejor a Europa si Portugal pide ayuda externa es una idea infantil. Porque todos saben que eso perjudica al prestigio de Europa y de la moneda nica. Y lo peor es que si Portugal cayera, aumentaran los riesgos para otros pases". No parece que haya problemas para rescatar Portugal, pero qu pasara si se tratara de Espaa?

Para colmo, cuando estaban a punto de abrirse las puertas de la Cumbre, se inform de un ciberataque importante contra la Comisin Europea y el Servicio Exterior Europeo.

Resultado: si la Cumbre de Bruselas de ayer deba ser la puesta en escena comprensible de esa "revolucin silenciosa", fue un fracaso. La Unin Europea se ve agrietada por muchos costados: desunin en lo militar, como demuestra Libia y como ha lamentado el presidente del Europarlamento, Buzek; desunin energtica, como demuestra Fukushima; desunin fiscal, como demuestran las ventajas de las que han gozado las corporaciones en Irlanda; desunin econmica, como demuestra la adhesin al pacto Euro Plus.

El silencio de esta revolucin neoliberal que pretenden imponernos lo quebr la sonora protesta de cuatro manifestaciones que convergieron ante la Cumbre de Bruselas. 20.000 trabajadores -en su mayora belgas- reivindicaron otra vez la "solidaridad" frente a la "austeridad". Protestaron por los bonus escandalosos que siguen ganando los banqueros; se negaron a ser los nicos en pagar por la crisis. En Bruselas resonaron dos palabras molestas para los tecncratas: salarios y trabajo. Dijo Van Rompuy: "nuestro objetivo ltimo es la creacin de puestos de trabajo". Nunca mejor dicho: el ltimo. Antes van el euro, el mecanismo de rescate o la "gobernanza econmica". Los trabajadores belgas, un pas sin gobierno que demuestra que quien verdaderamente gobierna lo hace desde la sombra y en silencio, protestaron y la polica antidisturbios dispar con caones de agua y gas pimienta. Ayer las protestas contra los recortes (100.000 millones de euros en los prximos cuatro aos) se trasladaron a Londres, donde se manifestaron 400.000 personas. En Alemania, ms de 200.000 manifestantes antinucleares, repartidos por las principales ciudades, salieron a la calle para exigir al gobierno de la canciller Angela Merkel el adis definitivo y total a la energa nuclear. En Roma 300.000 manifestantes protestaron contra la privatizacin del agua, contra las nucleares y la nueva guerra por el petrleo. La Confederacin de Sindicatos Europeos (ETUC) ha convocado tambin nuevas protestas para el 9 de abril en Budapest.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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