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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2011

Entre la emigracin y el crimen

Fidel Castro Ruz
La Jornada


Los latinoamericanos no son criminales natos ni inventaron las drogas. Los aztecas, los mayas, y otros grupos humanos precolombinos de Mxico y Centroamrica, por ejemplo, eran excelentes agricultores y ni siquiera conocan el cultivo de la coca. Los quechuas y aymaras fueron capaces de producir nutritivos alimentos en perfectas terrazas que seguan las curvas de nivel de las montaas. En altiplanos que sobrepasaban a veces los tres y cuatro mil metros de altura, cultivaban la quinua, un cereal rico en protenas, y la papa.

Conocan y cultivaban tambin la planta de coca, cuyas hojas masticaban desde tiempos inmemorables para mitigar el rigor de las alturas. Se trataba de una costumbre milenaria que los pueblos practican con productos como el caf, el tabaco, el licor u otros.

La coca era originaria de las abruptas laderas de los Andes amaznicos. Sus pobladores la conocan desde mucho antes del Imperio Inca, cuyo territorio, en su mximo esplendor, se extenda en el espacio actual del Sur de Colombia, todo Ecuador, Per, Bolivia, el Este de Chile, y el Noroeste de Argentina; que sumaba cerca de dos millones de kilmetros cuadrados.

El consumo de la hoja de coca se convirti en privilegio de los emperadores Incas y de la nobleza en las ceremonias religiosas.

Al desaparecer el Imperio tras la invasin espaola, los nuevos amos estimularon el hbito tradicional de masticar la hoja para extender las horas de trabajo de la mano de obra indgena, un derecho que perdur hasta que la Convencin nica sobre Estupefacientes de Naciones Unidas prohibi el uso de la hoja de coca, excepto con fines mdicos o cientficos.

Casi todos los pases la firmaron. Apenas se discuta cualquier tema relacionado con la salud. El trfico de cocana no alcanzaba entonces su enorme magnitud actual. En los aos transcurridos se han creado gravsimos problemas que exigen anlisis profundos.

Sobre el espinoso tema de la relacin entre la droga y el crimen organizado la propia ONU afirma delicadamente que Latinoamrica es ineficiente en el combate al crimen.

La informacin que publican distintas instituciones vara debido a que el asunto es sensible. Los datos a veces son tan complejos y variados que pueden inducir a confusin. De lo que no cabe la menor duda es que el problema se agrava aceleradamente.

Hace casi un mes y medio, el 11 de febrero de 2011 un informe publicado en la Ciudad de Mxico por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pblica y la Justicia de ese pas, ofrece interesantes datos sobre las 50 ciudades ms violentas del mundo, por el nmero de homicidios ocurridos en el ao 2010. En l se afirma que Mxico rene el 25% de ellas. Por tercer ao consecutivo la nmero uno corresponde a Ciudad Jurez, en la frontera con Estados Unidos.

A continuacin expone que ese ao la tasa de homicidios dolosos de Jurez fue 35% superior a la de Kandahar, Afganistn ?la nmero dos en el ranking? y 941% superior a la de Bagdad, es decir, casi diez veces superior a la capital de Irak, ciudad que ocupa el nmero 50 de la lista.

Casi de inmediato aade que la ciudad de San Pedro Sula, en Honduras, ocupa el tercer lugar con 125 homicidios por cada 100 000 habitantes; siendo solo superada por Ciudad Jurez, en Mxico, con 229; y Kandahar, Afganistn, con 169.

Tegucigalpa, Honduras, ocupa el sexto con 109 homicidios, por cada 100 000 habitantes.

De este modo se puede apreciar que Honduras, la de la base area yanki de Palmerola, donde se produjo un Golpe de Estado ya bajo la presidencia de Obama, tiene dos ciudades entre las seis en que se producen ms homicidios en el mundo. Ciudad de Guatemala alcanza 106.

De acuerdo a dicho informe, la ciudad colombiana de Medelln, con 87.42 figura tambin entre las ms violentas de Amrica y el mundo.

El discurso del Presidente norteamericano Barack Obama en El Salvador, y su posterior conferencia de prensa, me condujeron al deber de publicar estas lneas sobre el tema.

En la Reflexin de marzo 21 le critiqu su falta de tica al no mencionar en Chile siquiera el nombre de Salvador Allende, un smbolo de dignidad y valenta para el mundo, quien muri como consecuencia del golpe de Estado promovido por un Presidente de Estados Unidos.

Como conoca que al da siguiente visitara El Salvador, un pas centroamericano smbolo de las luchas de los pueblos de nuestra Amrica que ms ha sufrido como consecuencia de la poltica de Estados Unidos en nuestro hemisferio, dije: All tendr que inventar bastante, porque en esa hermana nacin centroamericana, las armas y los entrenadores que recibi de los gobiernos de su pas, derramaron mucha sangre.

Le deseaba buen viaje y un poco ms de sensatez. Debo admitir que en su largo periplo, fue un poco ms cuidadoso en el ltimo tramo.

Monseor Oscar Arnulfo Romero era un hombre admirado por todos los latinoamericanos, creyentes o no creyentes, as como los sacerdotes jesuitas cobardemente asesinados por los esbirros que Estados Unidos entren, apoy y arm hasta los dientes. En El Salvador, el FMLN, organizacin militante de izquierda, libr una de las luchas ms heroicas de nuestro continente.

El pueblo salvadoreo le concedi la victoria al Partido que emergi del seno de esos gloriosos combatientes, cuya historia profunda no es hora de construir todava.

Lo que urge es enfrentar el dramtico dilema que vive El Salvador, del mismo modo que Mxico, el resto de Centroamrica y Suramrica.

El propio Obama expres que alrededor de 2 millones de salvadoreos viven en Estados Unidos, lo cual equivale al 30% de la poblacin de ese pas. La brutal represin desatada contra los patriotas, y el saqueo sistemtico de El Salvador impuesto por Estados Unidos, oblig a cientos de miles de salvadoreos a emigrar a aquel territorio.

Lo nuevo es que, a la desesperada situacin de los centroamericanos, se une el fabuloso poder de las bandas terroristas, las sofisticadas armas y la demanda de drogas, originadas por el mercado de Estados Unidos.

El Presidente de El Salvador en el breve discurso que precedi al del visitante, expres textualmente: Le insist que el tema del crimen organizado, la narcoactividad, la inseguridad ciudadana no es un tema que ocupe slo a El Salvador, Guatemala, Honduras o Nicaragua y ni siquiera Mxico o a Colombia; es un tema que nos ocupa como regin, y en ese sentido estamos trabajando en la construccin de una estrategia regional, a travs de la Iniciativa CARFI.

le insist, en que este es un tema que no slo debe ser abordado desde la perspectiva de la persecucin del delito, a travs del fortalecimiento de nuestras policas y nuestros ejrcitos, sino que tambin enfatizando en las polticas de prevencin del delito y por lo tanto, la mejor arma para combatir en s la delincuencia, en la regin, es invirtiendo en polticas sociales.

En su respuesta el mandatario norteamericano dijo: El Presidente Funes se ha comprometido a crear ms oportunidades econmicas aqu en El Salvador para que la gente no sienta que debe enrumbarse al norte para mantener a su familia.

No necesito una palabra ms para expresar la esencia de una situacin dolorosamente triste.

La realidad es que muchos jvenes centroamericanos han sido conducidos por el imperialismo a cruzar una rgida y cada vez ms infranqueable frontera, o prestar servicios en las bandas millonarias de los narcotraficantes.

No sera ms justo ?me pregunto? una Ley de Ajuste para todos los latinoamericanos, como la que se invent para castigar a Cuba hace ya casi medio siglo? Seguir creciendo hasta el infinito el nmero de personas que mueren cruzando la frontera de Estados Unidos y las decenas de miles que ya estn muriendo cada ao en los pueblos a los que usted ofrece una Alianza Igualitaria?

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/03/26/index.php?section=opinion&article=019a1mun



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