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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2011

Las ideologas ante Libia

Alberto Piris
El viejo can


Desde el pensamiento que se tiene por progresista o de izquierdas (por confusa que sea esta ltima denominacin), la intervencin militar en Libia ha suscitado un debate que merece la pena observar. Hay quienes, por motivos ideolgicos basados en un slido y razonable antiimperialismo, unido a veces a un lgico pacifismo, rechazan de plano toda intervencin militar en la guerra civil libia. Les convendra recordar la necesidad de tener en cuenta el coste en vidas humanas que puede causar la intervencin en comparacin con el que se producira si sta no tuviera lugar.

Es preciso empezar aceptando que la rebelin libia ha sido, y sigue siendo, como las de Tnez y Egipto, el levantamiento espontneo de un pueblo harto de sufrir una dictadura. Si para ponerlo en duda hay quienes atribuyen tortuosas intenciones a los alzados contra el rgimen, sin aducir prueba alguna que lo demuestre, estamos ante un claro caso de prejuicio de base ideolgica.

No est de ms recordar que cuando en la 1 Guerra Mundial la naciente Rusia revolucionaria firm la paz con los imperios centrales, para justificar tan humillante transaccin escribi Lenin: "Hay que analizar la situacin y las condiciones concretas de cada compromiso. Deberamos distinguir entre el que entrega a los salteadores su dinero y sus armas, para atenuar el mal que pueden hacerle y facilitar su detencin, y el que hace lo mismo, pero para participar en el pillaje".

Cules son las circunstancias que han rodeado a la intervencin militar en Libia? Exista alternativa a la creacin de una zona de exclusin area? Cuando en la ONU se vot la resolucin que lo autorizaba, las tropas de Gadafi se acercaban peligrosamente a Bengasi, que tambin era atacada desde el aire. Su cada era inminente. La propuesta de rendicin y amnista hecha por el hijo de Gadafi careca de toda credibilidad.

Hubiera bastado con facilitar armas a los sublevados? Los que esto sugieren ignoran que las armas ms tiles en esta ocasin (antiareas y contracarro principalmente) requieren cierta preparacin por quienes van a utilizarlas, un plazo de tiempo con el que los rebeldes ya no podan contar.

Hablemos con claridad: ni desde el punto de vista prctico ni desde la ms elemental moral humana poda ser rechazada la peticin de los rebeldes a las potencias occidentales para que impusieran una zona de exclusin area. Los que a esto se oponan solo aducan rgidas razones ideolgicas, sin analizar esas "condiciones concretas" que citaba el revolucionario ruso.

Quiere esto decir que la resolucin 1973 y la intervencin ejecutada posteriormente, en la que ya se ha implicado la OTAN, constituyen un acierto? Rotundamente: no. Como he expuesto en otras ocasiones (1), la citada resolucin es muy poco satisfactoria, lo que puede obedecer tanto al apresuramiento y falta de acuerdo para lograr algo mejor como a los intereses de las grandes potencias que votaron a favor de ella. Establece la finalidad de "proteger a los civiles y a las reas pobladas bajo amenaza de ataques", pero no precisa el modo de hacerlo, aunque autorice la creacin de una zona de exclusin area y prohba la invasin terrestre.

Aparte de esto, es mucho lo que queda por definir y admite gran variedad de interpretaciones. Por un lado, no se articula una clara responsabilidad poltica para el conjunto de las operaciones; por otro, queda una puerta abierta para justificar cualquier ingerencia en el futuro poltico de los libios. Adems, no establece controles claros sobre el objetivo de la operacin, por lo que no se puede vislumbrar un final razonable para ella. Hay pues, en definitiva, motivos suficientes para poner en duda los resultados de la intervencin aprobada por la ONU, aun aceptando y considerando imprescindibles las operaciones iniciales que, paralizando la ofensiva de la aviacin libia contra su propio pueblo, tanto estn contribuyendo a proteger a los sublevados.

Todo lo anterior incita, adems, a plantear otras cuestiones importantes. El pueblo de Gaza no merecera tambin una proteccin anloga contra los bombardeos israeles? Y qu hacer en casos como los de Siria, Bahrin o Yemen, donde pacficos manifestantes son masacrados con total impunidad? Es preciso, tambin, seguir reflexionando sobre los antecedentes que han llevado a esta situacin, como la aceptacin benvola de los regmenes tirnicos mientras los respectivos dictadores sean tiles para los intereses occidentales. Sin olvidar la culpable manipulacin de sucesivos fantasmas (el comunismo antes, el terrorismo despus, y luego...?) para justificar el menosprecio real por la democracia exhibido por quienes ms alardean de ser sus defensores, el ancestral desdn por los pueblos remotos, que tan a menudo surge en Occidente, y la mitificacin de una presunta estabilidad que garantiza las nuevas formas de explotacin pero que se revela tan falsa como muestran los acontecimientos que aqu se comentan.

Publicado en CEIPAZ el 28 de marzo de 2011

(1) Vase, por ejemplo, "Libia: entre la tardanza y el desconcierto", en este mismo blog.

Fuente: http://www.javierortiz.net/voz/piris



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