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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2011

Por las preguntas que nos niegan los medios
El otro lenguaje

Edgar Borges
Rebelin


La perturbacin de la lgica periodstica se puede medir con la siguiente comparacin: antes, primero ocurran los hechos y despus eran noticia; ahora, primero ocurren (se inventan) las noticias y luego son hechos. El absurdo (o el chantaje) est llegando a tales extremos que se le pretende juzgar a la ficcin posiciones ticas ms propias del periodismo que de la creatividad. Llamaron antisemita a Umberto Eco porque un personaje de su novela El cementerio de Praga lo era; en Estados Unidos la correccin poltica de un editor ha ido ms all de las opiniones y censur diversas palabras en nuevas ediciones de Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn, ambos clsicos de Mark Twain. Y, detrs de estas revisiones, otras obras integran la lista de la realidad bonita con la que nos quieren vedar la capacidad de observacin (y de participacin real en los acontecimientos de nuestro presente). Mundo al revs, dira mi abuela; se le impone a la ficcin una tica que hace rato perdi el periodismo que se practica como molde desde la industria meditica. Se mata a la ficcin y se instaura la verdad absoluta.

La lgica de la ficcin no copia (ni obedece) la realidad, mientras la del periodismo, como principio bsico, informa (intenta copiar) esa realidad. Sin embargo, cada vez con mayor fuerza (y atropello) el esquema global del periodismo ha entrado en terrenos ms propios de la inventiva. Se da un titular (que opera como un mismo patrn internacional) que esconde la verdadera intencin de la informacin. Ejemplo de esto hay muchos, no obstante, ofrezco uno (dantesco) que se dio en medio de la batalla meditica que grandes diarios europeos emprendieron contra el escritor austraco Peter Handke, cuando a ste se le juzg por disentir de la verdad absoluta que se promulg durante la guerra de los Balcanes. El diario El Pas de Espaa del 05 de mayo de 1996 (y desde entonces cmo ha aumentado esta prctica) public: Handke leer en pblico en Viena su polmico ensayo proserbio. Debe un medio de informacin jugar con las palabras para manipular la comprensin de los lectores? Y si esto se hace, de qu realidad habla la gente?, de la realidad real o de la realidad meditica? Por qu cuando se informa que Handke leer su texto en Viena se asegura que es proserbio? Se pretende informar de la lectura o de que Handke es proserbio? Les importa a los dueos de la industria meditica (y a los periodistas que les obedecen) las consecuencias que se desencadenan a partir de un hecho manipulado? Un hombre asesina a una mujer y los periodistas persiguen (en el lugar del hecho) a los vecinos para preguntar cosas como estas: presenci usted las discusiones de la pareja?; es cierto que el asesino maltrataba a la mujer?; era un matrimonio normal?; escuch usted gritos?; los nios de la pareja eran normales?El periodismo no debe desencadenar realidades a partir de una informacin (eso es propaganda): se reitera la llegada de la crisis (sin que an exista); se magnifican conflictos locales (se le cierra el espacio a las preguntas, y se le abren las puertas a la intervencin extranjera); de cualquier caso, en cualquier parte, se dicta sentencia mucho antes de que los jueces (y los implicados) siquiera estudien el caso.

El cncer que sufre la lgica periodstica no es un juego ingenuo. Es posible que en la voluntad de muchos periodistas exista el buen nimo que les hace creer que estn haciendo bien su trabajo. Sin embargo, el ejercicio del periodismo no es un asunto de voluntad sino de responsabilidad con las diversas partes del todo que componen la realidad social. Para ello al periodista (como siempre se supo) se le pide que apunte al pretendido centro de la objetividad. No obstante, es posible que el problema nazca en la forma cmo se ensea la lgica, de esta objetividad, en las escuelas de periodismo. O acaso al estudiante no se le presenta una exclusiva visin de la objetividad con la que debe medir la realidad? Y cul es esa realidad? Pues, sin duda, se trata de la realidad que le interesa al orden capitalista. Y el periodista (ya graduado) sale a la calle con ese conocimiento (dogmtico) a cuestas, dispuesto a defender la verdad que le han enseado. De ah que ms de un reportero, en lugar de cubrir las partes de una realidad, informa la objetividad que piensa subyace invisible alrededor del tema. Mientras el espectador (en su casa o en la calle) sigue las noticias (que son las mismas en la mayor parte de los medios) sin sospechar que lo que est siguiendo es la forma de objetividad que impone la lgica del sistema capitalista. A partir de entonces, los consumidores de informacin aprenden (la escuela contina) la nica versin de la realidad que se les presenta. Durante el conflicto en Libia, un reportero de un canal de televisin de Espaa mostraba los cohetes lanzados por las fuerzas occidentales que, segn los voceros del gobierno libio, impactaron contra territorio civil. El reporte del periodista no se limit a comunicar la versin de una de las partes (la del gobierno libio), sino que en su conclusin dijo que los residuos de los cohetes mostrados parecan ms bien chatarras tradas ah para la ocasin. De ah nace la opinin pblica que durante los prximos das (meses, aos y dcadas) repetir como dogma una verdad absoluta.

La sociedad global est atrapada en un discurso meditico que propone el miedo como la norma del da a da. Nada (o poco) se podr lograr para cambiar el modelo sociocultural si no somos capaces de disear una nueva lgica de la comunicacin en coherencia con las diversas realidades del ser humano. Si la ficcin literaria (que es la ficcin subversiva) ha sido reducida a la nada, bien valdra la pena buscar propuestas surgidas desde la misma visin de los creadores (que siempre atender a la realidades, por ms brutales que sean, con mayor humanidad que la bestialidad meditica). Ante el tema, que lleva tiempo y va en avanzada, Georges Perec, en su libro Lo infraordinario, dice: Quien nos habla, me da la impresin, es siempre el acontecimiento, lo inslito, lo extraordinario: en portada, grandes titulares. Los trenes slo empiezan a existir cuando descarrillan y cuantos ms muertos hay, ms existen; los aviones solamente acceden a la existencia cuando los secuestran; el nico destino de los coches es chocar contra los rboles: cincuenta y dos fines de semana al ao, cincuenta y dos balances: tantos muertos y tanto mejor para las noticias si las cifras no cesan de aumentar! Es necesario que tras cada acontecimiento haya un escndalo, una fisura, un peligro, como si la vida no debiera revelarse nada ms que a travs de lo espectacular, como si lo elocuente, lo significativo fuese siempre anormal: cataclismos naturales o calamidades histricas, conflictos sociales, escndalos polticosLa prensa diaria habla de todo menos del da a da. La prensa me aburre, no me ensea nada; lo que cuenta no me concierne, no me interroga y ya no responde a las preguntas que formulo o que querra formular. Peter Handke, en el libro Preguntando entre lgrimas, plantea la necesidad de buscar otro lenguaje, uno distinto al de la lgica periodstica que tan saturada y acorralada (de incomprensin) mantiene a la sociedad. Liberad por fin el lenguaje! Aprendamos el arte de hacer preguntas, termina sugiriendo Handke. El diagnostico hace rato que se tiene, ms pronto que tarde habr que disear un nuevo aprendizaje que, sin dogmas, sea capaz de devolverle al periodismo su papel de vocero de todas las realidades. De lo contrario, el periodismo, como necesidad social, morir y dar paso al nacimiento de una nueva forma de comunicacin de las perspectivas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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