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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2005

Bajo la mirada de Washington
Amenazas sobre el presidente venezolano

Maurice Lemoine
Le Monde Diplomatique

Traducido para Rebelin por Juan Vivanco


El 31 de enero de 2005 el presidente venezolano Hugo Chvez fue recibido triunfalmente por los militantes altermundialistas del Foro Social Mundial de Porto Alegre. El que para la izquierda latinoamericana se ha convertido en el smbolo de la resistencia al neoliberalismo y a la hegemona estadounidense habl en aquella ocasin de la necesidad de implantar una economa social para superar el capitalismo. Despus de haber soportado las intrigas de la Casa Blanca, que lo intent todo para desestabilizarle, Chvez vuelve a ser la bestia negra de la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y de los nostlgicos de la guerra fra como el Secretario de Estado Adjunto, Roger Noriega, el Subsecretario de Estado, John Bolton, el duro Elliot Abrams, Viceconsejero de Seguridad Nacional, o John Negroponte, veterano de la guerra sucia en Centroamrica y actual director de la todopoderosa Agencia Nacional de Seguridad. Obsesionados por impedir que, segn ellos, surja una... nueva Cuba, recurren a los mtodos aplicados contra todos los gobiernos y pases que han tratado de independizarse del Imperio.

Tras salir airoso del intento de golpe de estado del 11 de abril de 2002, del cierre patronal de diciembre de 2002-enero de 2003 (64 das de cese de la actividad econmica), del referndum revocatorio del 15 de agosto de 2004 y de las elecciones del 31 de octubre del mismo ao, que dieron a su movimiento 20 de los 22 gobernadores y 270 de los 337 alcaldes, el presidente bolivariano aplica una audaz poltica en pro de los sectores desfavorecidos. Tras recuperar el control de la empresa nacional petrolera PDVSA, en 2004 se han invertido en planes sociales 3.500 millones de dlares de la renta petrolera(1). Por otro lado, Chvez ha desempeado un papel decisivo en el escenario latinoamericano, donde ya no est aislado (aunque no siempre bien acompaado).

Los efectos perversos del dogmatismo liberal promovido por Washington, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo han ocasionado un indudable giro a la izquierda en el subcontinente (Argentina, Brasil, Panam, Uruguay) durante los ltimos aos. Hasta en Mjico se vislumbra una victoria del actual alcalde de la capital, Manuel Lpez Obrador, del Partido de la Revolucin Democrtica (PRD). Frente al rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), proyecto estadounidense de recolonizacin econmica del continente, la situacin le permite al presidente venezolano impulsar su proyecto de Alternativa Bolivariana para las Amricas (ALBA), una integracin basada en la colaboracin y no en la competencia, inspirada en el principio del desarrollo endgeno y dirigida a los sectores ms desfavorecidos de la poblacin.

En este sentido, un primer paso ha sido la creacin en Per de la Comunidad Suramericana de Naciones, formada por doce estados (Declaracin de Cuzco, 8 de diciembre de 2004)(2), aunque de momento es una organizacin ms bien simblica y Estados Unidos conserva en ella varios aliados incondicionales (Colombia, Ecuador, Per y, fuera de esta rea geogrfica, los pases centroamericanos).

Ms concretamente, adems de la alianza estratgica con La Habana (mediante un acuerdo de petrleo a cambio de mdicos y maestros), Venezuela acaba de concertar otra con Brasilia. El 14 de febrero se firmaron en Caracas 26 acuerdos que van del sector energtico (cooperacin entre PDVSA y Petrobrs en los mbitos de exploracin, refino, etc.) al militar. A ellas hay que sumar, el 1 de marzo de 2005, la declaracin conjunta de Chvez con Nstor Kirchner (Argentina) y Luiz Inacio Lula Da Silva (Brasil), durante la toma de posesin del nuevo presidente uruguayo Tabar Vzquez, exponentes los tres de una izquierda moderada. En esta minicumbre los cuatro presidentes han decidido reforzar la integracin regional y la cooperacin multilateral, una decisin que se concreta en varios acuerdos bilaterales entre Venezuela y Brasil y Venezuela y Argentina, y la perspectiva de futuros acuerdos trilaterales. Por su lado Tabar Vzquez ha firmado un acuerdo de intercambio de petrleo venezolano por productos alimentarios uruguayos.

Como elementos de su proyecto bolivariano, Chvez trabaja activamente en la creacin de una cadena de televisin regional, Telesur para contrarrestar la influencia de la CNN, de Petrosur un bloque petrolero latinoamericano, un fondo econmico para enfrentar el agudo problema de la pobreza y un Banco Suramericano de Desarrollo.

En su afn por reducir la dependencia tradicional venezolana del mercado estadounidense, Chvez ha llegado a importantes acuerdos con pases emergentes como India, Surfrica y China. En diciembre de 2004 se entrevist con su homlogo Hu Jintao en Pekn para discutir un nuevo acuerdo bilateral (China va a duplicar su consumo petrolero en la prxima dcada).

El 27 de marzo de 2001, en una declaracin ante el Congreso de Estados Unidos, el general Peter Pace, a la sazn jefe del Comando Sur del ejrcito, consider que en el esquema de poder global, que incluye el control del petrleo, Amrica Latina y el Caribe tienen ms importancia para Estados Unidos que Oriente Prximo. As las cosas, adems del papel de locomotora que desempea el presidente Chvez en la resistencia latinoamericana al orden dominante, Washington ve con desagrado la entrada de China, Rusia y Brasil, a medio plazo y por la puerta grande, en la Faja del Orinoco, que est considerada como la mayor reserva planetaria de crudo. Despus de haber respaldado el golpe de estado del 11 de abril de 2002 (el 11-A) y haber tomado partido sistemticamente por la oposicin, hasta que esta se liquid a s misma, Estados Unidos vuelve a la carga para crear una situacin similar a la que precedi al 11-A. Un goteo constante de declaraciones de altos funcionarios de la Casa Blanca y periodistas bien informados prepara a la opinin pblica estadounidense de cara a una desestabilizacin de Venezuela. En noviembre de 2004 Condoleezza Rice alertaba a los pases de la regin sobre el riesgo que supone el rgimen chavista, llamaba ex rebelde al presidente (en alusin a su intentona de golpe de estado del 4 de febrero de 1992) y a Venezuela, problema real. Chvez replic: Se equivocan, yo no soy un ex rebelde, soy un rebelde. El 18 de enero la nueva responsable de la diplomacia estadounidense volvi a calificar a su gobierno de fuerza negativa en la regin.

En febrero de 2005, durante varios das, valindose de los voceros de varias instituciones Casa Blanca, Departamento de Estado, CIA, Washington relacion la revolucin bolivariana pacfica con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y acus a Caracas de ser una amenaza regional, tener un gobierno inestable, ser un proveedor poco fiable de petrleo, y desatar una carrera de armamentos.

Tras la acusacin de vnculos con las guerrillas colombianas (recurrente y desempolvada al menor pretexto, por burdo que sea) est la crisis, tan grave como breve, entre Colombia y Venezuela tras el secuestro en Caracas, el 13 de diciembre, del embajador de las FARC Rodrigo Granda, llevado clandestinamente al pas vecino (por los servicios de informacin colombianos en combinacin con oficiales venezolanos untados con ms de un milln de dlares) con desprecio de las formalidades legales y vulneracin de las leyes internacionales sobre la extradicin (3).

El arsenal de Chvez, por su parte, consiste en la compra de 40 helicpteros de combate MI-35 y Mig a Rusia (Washington se niega a vender a Venezuela repuestos para sus F-16, adquiridos en la dcada de 1980), 24 aviones de caza Super Tucn a Brasil, radares a China y Brasil para la proteccin de su espacio areo, cuatro corbetas construidas en los astilleros espaoles Izar y seis aviones de transporte C-295 fabricados por la filial ibrica del consorcio europeo EADS (4), y por ltimo 100.000 fusiles de asalto A-47 a Mosc.

Al respecto, nadie parece haber reparado en que gracias a la ayuda masiva de Washington a Bogot en el marco del Plan Colombia, la capacidad convencional del ejrcito colombiano ha aumentado considerablemente, y no slo en materia contrainsurgente, lo que en teora carece de sentido, ya que la estructura convencional de un ejrcito no sirve para luchar contra las guerrillas. Hoy en da las Fuerzas Armadas colombianas son cuatro veces superiores a las venezolanas en potencia de fuego. Para la revolucin bolivariana el peligro puede proceder tanto de Bogot como de Washington, ya que Colombia, en relacin con los intereses estratgicos de la Casa Blanca, est considerada acertadamente como el Israel de la regin andina.

Por ltimo, para la historia menuda (y la irona de la situacin), cabe recordar que la debilidad estratgica del ejrcito venezolano fue esgrimida como argumento por varios oficiales que participaron en el golpe de estado de abril de 2002 especialmente por los generales Pedro Antonio Pereira (aviacin) y Efran Vsquez Velasco (ejrcito de tierra) y el contraalmirante Daniel Comisso Urdaneta (armada), quienes acusaban al presidente Chvez de debilitar la institucin militar. En efecto, con unos precios del petrleo muy inferiores a los actuales, Chvez haba reducido el presupuesto del ejrcito en un 47% y lo haba aligerado de la cuarta parte de sus efectivos, desviando recursos para los programas sociales. De modo que se ha limitado a restablecer un equilibrio roto momentneamente.

Roger Noriega, subsecretario de estado para Amrica Latina, ha declarado sin embargo que la compra de 100.000 A-47 y 40 helicpteros a Rusia es un motivo de gran preocupacin para nuestros aliados de Amrica Latina, as como para el pueblo venezolano (5). En el Washington Post del 27 de febrero, Robert D. Novak, con el ttulo de La infeccin de Amrica Latina, denuncia que Chvez extiende su influencia con ms facilidad de lo que nunca habra soado su amigo y aliado Fidel Castro y le acusa de querer desestabilizar Nicaragua, Bolivia, Per y Ecuador. Juan Manuel Santos, ex ministro de Hacienda colombiano y miembro de la familia propietaria del diario El Tiempo (lo mismo que el actual vicepresidente Francisco Santos), acusa al presidente bolivariano en un artculo titulado Venezuela arde... y puede incendiar Colombia (6).

Para acentuar la presin y apuntando claramente a Caracas y a su democracia participativa, Washington propone modificar la Carta Democrtica de la Organizacin de Estados Americanos (OEA) en su prxima reunin, que se celebrar en el mes de julio en Fort Lauderdale (Florida), dotndola de un instrumento que permitira a la regin aislar los regmenes que se aparten gradualmente de la democracia e intervenir en ellos. El director de la CIA, Porter Goss, pone la guinda al predecir que en 2005 habr una situacin inestable en Venezuela.

Fortalecido por sus indiscutibles xitos electorales, Chvez ya no tiene enfrente una oposicin creble. Pero la solucin democrtica no es necesariamente el mtodo ms utilizado para reducir la soberana y la independencia de las naciones. George W. Bush refuerza el Comando Sur. El Plan Colombia, al que se ha sumado el Plan Patriota, se despliega este ao a lo largo de la frontera venezolana. De Colombia, precisamente, procedan los 91 paramilitares detenidos el 2 de mayo de 2004 en los alrededores de Caracas. Los haban reclutado para que, vestidos con uniformes del ejrcito venezolano, perpetrasen una matanza, atacasen cuarteles y asesinasen al presidente Chvez, haciendo recaer la responsabilidad en las tropas oficiales para provocar el caos y justificar una intervencin extranjera (7).

La amenaza se mantiene. Chvez debe morir como un perro, lo merece, declar framente desde su exilio el ex presidente Carlos Andrs Prez (destituido por corrupcin), y aadi: No se puede salir de Chvez y entrar inmediatamente a la democracia. (...) Se requiere una etapa de transicin, de dos o tres aos, para sentar las bases de un Estado de Derecho; el da que caiga Chvez hay que cerrar la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia tambin (8). Como el 12 de abril de 2002! El 25 de octubre de 2004, desde Estados Unidos, en un programa de televisin de la cadena 22 de Miami, el actor y comunicador Orlando Urdaneta llam a sus conciudadanos a asesinar al presidente, diciendo que el problema venezolano se resuelve con un rifle de mira telescpica. Sin que hubiese ninguna reaccin del gobierno estadounidense, que tampoco se preocupa por la presencia de campos de entrenamiento paramilitares de sectores golpistas vinculados a los anticastristas exiliados en Homestead (Florida) (9). En abril de 2004 el general disidente Felipe Rodrguez, que haba pasado a la clandestinidad haca cinco meses, declar sin ambages que estaba organizando grupos clandestinos para derrocar al presidente (10).

El 18 de noviembre de 2004 fue asesinado el fiscal Danilo Anderson, que haba procesado a los firmantes del decreto del 12 de abril de 2002 por el que se instauraba una dictadura en Venezuela. Fue algo ms que un aviso. Las amenazas no deben tomarse a la ligera, y las palabras de Chvez en el programa Al Presidente del 20 de febrero: Si me asesinan, hago responsable al presidente de Estados Unidos, George Bush, tampoco.

Maurice Lemoine es autor de Chvez presidente!, Editions Flammarion, Paris, que saldr en abril de este ao.

[email protected]

(1) El Pas, Madrid, 20 de febrero de 2005.

 

(2) Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay (Mercosur), Bolivia, Colombia, Ecuador, Per y Venezuela (Comunidad Andina), Chile, Guyana y Surinam.

 

(3) Ex marido de Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC en febrero de 2002, Jean-Charles Lecompte ha afirmado que el gobierno colombiano conoca la presencia de Granda en Caracas y quiso as impedir la reunin que iba a celebrar con una delegacin suiza para abordar el asunto del intercambio hmanitario y la liberacin de la senadora (El Universal, Caracas, 2 de marzo de 2005).

 

(4) El Pas, 20 de febrero de 2005.

 

(5) CNN, Atlanta, 13 de febrero de 2005.

 

(6) Revista Dinners.

 

(7) Vase Hernando Calvo Ospina, Aux frontires du Plan Colombie, Le Monde diplomatique, febrero de 2005.

 

(8) El Nacional, Caracas, 25 de julio de 2004.

 

(9) Tambin cuentan con una extraa proteccin los tenientes de la Guardia Nacional Jos Colina Pulido y Germn Rodolfo Varela, implicados en los atentados contra las embajadas de Espaa y Colombia en Caracas, en 2003, que pidieron asilo en Estados Unidos en diciembre de 2003. Seguirn en este pas porque existen pruebas suficientes de que correran peligro si fueran extraditados a Venezuela(El Universal, Caracas, 23 de febrero de 2005).

 

(10) Miami Herald, 10 de abril de 2004.

 

 


 

 



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