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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2011

Los cables de la embajada de EEUU en Trpoli entre 2006 y 2010 filtrados por Wikileaks muestran obsesin por los pozos de petrleo
El gran negocio de Libia

Pere Rusiol
Pblico


Pas de paria a amigo de Occidente y acumulaba muestras pblicas de amistad de los ms variados mandatarios, desde Silvio Berlusconi hasta Tony Blair, pasando por Jos Mara Aznar, Jos Luis Rodrguez Zapatero y el rey Juan Carlos. Pero incluso durante esta luna de miel, Muamar Gadafi pona los pelos de punta a los diplomticos de EEUU en Trpoli, segn revelan decenas de cables secretos de la embajada filtrados por Wikileaks, que muestran una autntica obsesin por los pozos de petrleo y por las dificultades que bajo su rgimen encontraban las empresas occidentales para operar en el pas.

"En Libia, el negocio es la poltica y Gadafi controla ambos", sostena un informe confidencial de febrero de 2009. Los cables de los diplomticos de EEUU lamentan reiteradamente las interferencias de la familia Gadafi, que controlaba los sectores econmicos ms lucrativos. Pero el asunto estrella de los documentos filtrados, que gener ros de tinta muy superiores a la preocupacin por los derechos humanos, es el endurecimiento de las condiciones de la docena de compaas petroleras occidentales que operan en el pas, lo que provoca un gran malestar en la embajada.

Libia es el primer pas africano en reservas de petrleo, con 46.000 millones de barriles estimados, el doble que EEUU. En 2010, alcanz los 1,8 millones por da, procedentes en un 80% de la zona de Sirte y cuya venta supuso el 95% de los ingresos del Estado. Los principales clientes son Italia (28%), Francia (15%), China (11%), Alemania (10%) y Espaa (10%).

Crudo fcil de extraer

El petrleo libio no slo es abundante, sino de gran calidad y fcil de extraer, lo que lo hace especialmente rentable: en algunas zonas, el coste de extraccin es de apenas un dlar el barril. Cuando entre 2003 y 2004, Naciones Unidas y EEUU levantaron las sanciones, tras la renuncia del rgimen a la produccin de armas de destruccin masiva, las grandes petroleras occidentales volvieron masivamente al pas.

Las compaas internacionales que dominan el mercado libio son Eni, Repsol YPF y el consorcio estadounidense Oasis, que integra en Libia a CoconoPhillips, Marathon Oil y Ameranda Hess. Pero est tambin slidamente instalada PetroCanad, TNK y Gaz-prom (Rusia), Total (Francia), Saga Petroleum (Noruega), Wintershall y RWE (Alemania), OMV (Austria), BP (Reino Unido), Occidental, Halliburton, Exxon (EEUU) Chevron se march en 2010 porque sus exploraciones no daban resultados, Woodside (Australia) y Japan Exploration Company, entre otros.

Indignacin

La Embajada de EEUU sigui con lupa las condiciones del sector y reflej su creciente indignacin en los cables que enviaba a Washington. A partir de 2006, el rgimen libio inici una ronda de contactos con las multinacionales para extender las licencias y endurecer sus condiciones exiga ampliar la cuota de beneficios que corresponde al Estado y el pago de un bonus millonario adicional, entre otras novedades, pese a que los contratos se haban firmado haca apenas tres aos y que faltaba mucho para que expiraran, lo que provoc gran malestar a la Embajada. Y cuando la mayora de petroleras aceptaban y firmaban, los funcionarios estadounidenses no ocultaban su indignacin.

La alarma se enciende para EEUU a finales de 2007, cuando Eni acept las nuevas condiciones y firm: "Pese a que Eni lo vende como un xito, el acuerdo conlleva aspectos negativos y puede facilitar el camino para que se impongan exigencias similares a otras concesionarias de petrleo y gas extranjeros", lamenta un cable del 26 de octubre. Y aade: "El resultado es que Libia se queda con una parte mayor del petrleo producido y en las cuentas de Eni constarn menos reservas".

En cables posteriores, los diplomticos de EEUU ahondan su preocupacin: "Ejecutivos de empresas occidentales han mostrado reservas muy serias. Un ejecutivo dice que el acuerdo asusta y hay una preocupacin generalizada de que ahora buscarn acuerdos similares con el resto". Y ms: "La creciente avaricia de la NOC [empresa pblica petrolera de Libia] puede hacer disminuir el inters de los principales operadores en Libia."

Las petroleras van firmando las nuevas condiciones, pero ello no aplaca el malestar de la Embajada de EEUU, que en noviembre de 2007 redacta otro informe: "Libia es un lugar excepcionalmente difcil para las petroleras internacionales, que tienen que afrontar numerosos y bizantinos problemas y sus mrgenes de beneficios son comparativamente menores. La situacin empeorar en los prximos aos porque el Gobierno busca concesiones adicionales para maximizar los beneficios".

Cuando en junio de 2008 PetroCanad firma un nuevo contrato que segn la embajada de EEUU supone un espaldarazo a "los esfuerzos libios para imponer trminos ms duros a las petroleras extranjeras", los diplomticos de EEUU muestran ya resignacin: "Ante los altos precios del petrleo y las limitadas posibilidades para nuevas exploraciones y produccin, las petroleras tragan y firman".

La nica alegra se la da Chevron, que en julio de ese ao explica su intencin de dejar el pas porque no encuentra yacimientos en la zona asignada. El funcionario lo registra as: "Son pesimistas ante las perspectivas negativas de encontrar algo. Adems, son contrarios a esta mentalidad de subasta [del Gobierno libio] y reticentes a acceder a los trminos draconianos que exige la NOC".

En enero de 2009, la Embajada apunta directamente al jefe del NOC, Shukri Ghanem, y monta varias reuniones con ejecutivos del sector que lo critican. Segn los informes de la Embajada, entre los ejecutivos occidentales hay un "extendido malestar" contra l por su "falta de experiencia tcnica" y por su "reticencia a reunirse con los ejecutivos de las petroleras extranjeras".

"Su enfoque y estilo han alienado a las petroleras extranjeras y daa la cooperacin potencial. Otros ejecutivos nos cuentan que en determinados aspectos es un regreso al estilo de la dcada de 1970, cuando se vea a las compaas extranjeras desde una lente nacionalista que las consideraba entidades depredadoras", aade el informe. Y concluye: "El 95% de la economa depende del petrleo. El hecho de que el NOC est en manos de un individuo autcrata mal visto por sus subordinados y por los profesionales internacionales del petrleo no augura nada bueno en el objetivo libio de incrementar la produccin de 1,7 barriles por da a los 3 millones".

Poco despus, el Gobierno libio convoc a las petroleras para pedirles que contribuyeran a un fondo "voluntario" que le permitira compensar las indemnizaciones por acciones terroristas del pasado. "Hay malestar. Se les dice que tendrn mejor trato si hacen contribuciones "voluntarias". Tras la reunin, los mnagers se muestran firmes en no pagar, pero hay el rumor de que Gazprom y pequeas firmas ya han contribuido".

Ola de privatizaciones

Este malestar se extiende a todos los nichos de negocio que van apareciendo al son de la ola privatizadora emprendida por el rgimen. Los cables de la Embajada tratan sistemticamente de enfriar el inters de las empresas de EEUU que quieren invertir en Libia.

Cuando el gigante Bechtel renuncia a construir un puerto comercial en Sirte que tena apalabrado, la embajada lo eleva a categora: "El fracaso de Bechtel muestra cmo se toman las decisiones ante las inversiones extranjeras importantes. Tras un ao de esfuerzo y pese al desembolso de un milln de dlares, a numerosas visitas de alto nivel y a supuestos compromisos formales del Gobierno, ha sido imposible. El hecho de que un operador con los conocimientos y la potencia econmica de Bechtel no lo logre debera servir como leccin para la gran cantidad de empresas occidentales que quieren entrar en el floreciente mercado libio."

La Embajada tambin enfra el entusiasmo levantado por el ambicioso plan de privatizaciones puesto en marcha por Gadafi. En un cable de noviembre de 2009, advierte de que el Gobierno libio exige que los nuevos propietarios privados mantengan los puestos de trabajo: "Esto a menudo hace que sea poco atractivo para un inversor extranjero, en la medida en que la productividad de las empresas pblicas libias es infame y tienen exceso de personal como consecuencia de las generosas leyes laborales libias".

Por los cables desfilan todo tipo de negocios, algunos patrocinados o bendecidos por gobiernos: manejos de Italia para que la empresa Sipsa gane un contrato para destruir qumicos, el intento infructuoso de la empresa britnica York Guns de colocar 130.000 rifles automticos que los diplomticos sospechan que acabarn en Chad o Sudn, operacin vetada por el Gobierno britnico que acabar asumiendo sin problema la rumana NFI, la mediacin de un diplomtico espaol en nombre de Espidesa (Tcnicas Reunidas), que buscaba el visto bueno de EEUU para construir una fbrica de cido ntrico, o las sugerencias de Tony Blair para que Libia invierta en Sierra Leona y Ruanda, pases que el ex primer ministro britnico dice que son prioritarios para su organizacin caritativa.

Los diplomticos de EEUU describen tambin la tirantez entre las autoridades libias y francesas: subrayan la feroz oposicin de Gadafi al proyecto de Unin Euromediternea y los comentarios "sarcsticos" del mandatario libio sobre Sarkozy. Y, en sentido inverso, auguran un acercamiento a Espaa tras la visita del rey a Trpoli, en 2009: "Entendiendo que en Libia el negocio es la poltica y que Gadafi controla ambos, Espaa probablemente se beneficiar de la clida relacin entre Gadafi y el rey".

Aznar abri el camino en 2003

Jos Mara Aznar fue uno de los dirigentes clave que facilit la reinsercin internacional del rgimen de Muamar Gadafi y la expansin de empresas occidentales en Libia. En septiembre de 2003, el entonces presidente del Gobierno espaol fue el primer mandatario occidental en entrevistarse con Gadafi en Trpoli tras el levantamiento de las sanciones.

Pacto nuclear con Francia, Rusia y Estados Unidos

Gadafi busc acuerdos simultneos con Francia, EEUU y Rusia para iniciar un programa nuclear civil. Todos mostraron predisposicin, pero ninguno pas de las buenas palabras. El primer paso se dio durante la visita de Nicolas Sarkozy a Trpoli en julio de 2007, cuando ambos pases suscribieron un memorando para cooperar en "las aplicaciones pacficas de la energa nuclear".

La Embajada de EEUU consider el pacto como "vago programa de cooperacin que no compromete a nada". En abril de 2008, durante una visita de Vladmir Putin y "ante la insistencia libia" -subraya un cable filtrado-, Trpoli firm otro memorando de cooperacin nuclear igualmente vago. Y, en mayo de 2008, la Embajada da cuenta de que un alto cargo sonde a EEUU con el mismo fin y tampoco en esta va hubo avances.

Fuente:http://www.publico.es/internacional/369371/el-gran-negocio-de-libia



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