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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2011

La maldita competitividad

Juan Francisco Martn Seco
Pblico


El hasta ahora llamado Pacto por la competitividad acaba de ser rebautizado como Pacto por el Euro, pero el contenido es el mismo. No pretende hacer ms productivas las economas, sino tan slo ms competitivas. La competitividad no es como la productividad; es un concepto relativo. Se refiere siempre a otro. Competir es cosa al menos de dos. Todos los pases pueden hacerse al mismo tiempo ms productivos (producir ms cosas con idnticos medios, u obtener lo mismo con menores recursos), pero todos no pueden hacerse a la vez ms competitivos. Un pas gana competitividad a condicin de que otros la pierdan. La competitividad no tiende a hacer ms grande el pastel, tan slo a quitarle un trozo al vecino. De ah la enorme contradiccin de Merkel. La estrategia de imponer a los pases miembros su poltica antisocial salarios ms reducidos, menores pensiones, peores servicios pblicos, etc. difcilmente tendr otro efecto desde el punto de vista del conjunto de la Eurozona que redistribuir la renta en contra de los trabajadores y a favor del capital. No har a las economas ms competitivas. Primero porque no hay garanta de que los menores costes se trasladen a los precios y, en todo caso, porque si todos los pases aplican la misma poltica los efectos se anularn.

En el G-20 se lleg a la conclusin, con la aquiescencia de Alemania, de que las devaluaciones competitivas no son el mecanismo adecuado para adquirir una mayor cuota de mercado. nicamente se conseguira crear el caos en los mercados de cambio y generar un clima de inestabilidad monetaria: todos los estados se lanzaran a una carrera sin fin para depreciar sus respectivas monedas. Pero entonces, por qu no se aplica el mismo criterio cuando se trata de reducir salarios, de regular el mercado laboral o de bajar los impuestos y las cotizaciones sociales? Tambin en estas materias los otros gobiernos actuarn con similares medidas y al final todo quedar igual, ya que la competitividad es un juego de suma cero. Bueno, todo no, los trabajadores vivirn infinitamente peor y se habrn destruido muchos elementos de ese Estado del bienestar que con tanto esfuerzo se haba ido tejiendo a lo largo de los aos.

Juan Francisco Martn Seco es economista

http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/1305/la-maldita-competitividad/


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