Portada :: Mundo :: Chechenia, la guerra ignorada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2005

Chechenia como reto

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


A veces, las izquierdas nos vemos sometidas a retos y pruebas que ridiculizan sin piedad nuestros viejos dogmas. Situaciones as ocurren al irrumpir abruptas crisis estructurales en determinadas zonas del planeta. Conforme ms sbita e intensa sea la crisis, y segn est ms interrelacionada con otras que estn sucediendo en otras reas, dependiendo de estos factores, se resienten ms o menos los vetustos dogmas anclados en el pasado. En especial, somos las izquierdas eurocntricas y occidentalistas las ms fosilizadas y esclerotizadas, las menos aptas para comprender la profundidad y alcance de esos cambios. Venezuela es un ejemplo entre mil, y tambin Chechenia, de la misma forma que lo es Euskal Herria para muchas de esas izquierdas.

Pero ahora nos interesa especialmente el caso checheno no slo por la actualidad ms inmediata reavivada tras los trgicos hechos --todava no esclarecidos y ya silenciados por Rusia, los EEUU y la UE-- acaecidos en la vecina repblica de Osetia del Norte, sino por el creciente papel internacional que va a jugar toda el rea caucsica en los prximos aos por una serie de tendencias que analizaremos. Chechenia es un reto para el pensamiento progresista y de izquierdas porque ha puesto otra vez de relieve la vital dialctica entre los problemas histricos irresueltos --en este caso desde comienzos del siglo XVIII-- y las formas que van adquiriendo con los cambios dados en ese tiempo. Ahora bien, una de las limitaciones insalvables del eurocentrismo es despreciar el tiempo, la historia, los largos procesos y centrarse nicamente en una definicin esttica del presente. Teniendo esto en cuenta, vamos a ir analizando desde lo ms superficial e inmediato, pero no por ello menos importante, a lo profundo y permanente en el tiempo, para descubrir as primero, cmo interactan en Chechenia los problemas internos y externos, y, segundo, qu tenemos que hacer los internacionalistas para ayudar a este pueblo.

De entrada, hay que poner en cuestin las versiones de la prensa del poder, sobre todo de la rusa, porque juega un papel clave en la manipulacin poltica y psicolgica tanto en el bando opresor como en el oprimido. Por ejemplo, se est magnificando la fuerza de los grupos islamistas extremos --que existen-- mientras que se silencia la fuerza de otros colectivos y partidos chechenos islamistas o no, pero desde luego con otras alternativas y estrategias. Tambin se ampla la ayuda militar y econmica del fundamentalismo musulmn, silenciando que el grueso del armamento checheno proviene de compras y requisas al mafioso y corrupto ejrcito ruso. Igualmente, se airean las conexiones de algunos grupos chechenos con los EEUU, la droga, etc., silenciando que esos grupos no son la mayora y que, adems, fueron impulsados por la propia Rusia, como Israel propici a Hamas y EEUU a Al Queda, etc. Que muchos de estos grupos se hayan vuelto contra quien les cre demuestra la complejidad de los problemas y, sobre todo, la fuerza de los sentimientos nacionales de esos pueblos, capaces, en estos casos, de volver contra el opresor las armas que ste mismo aport en su tiempo.

Hay que seguir buceando un poco ms para entender, con la visin crtica anterior, primero, que es tramposo aplicar el concepto de terrorismo a la lucha armada chechena, como, salvando las distancias, tambin es tramposo hablar de fundamentalismo islmico sin decir que es un fundamentalismo de respuesta, defensivo, secundario, ante el originario y cualitativamente peor fundamentalismo imperialista, occidental y cristiano. La miseria terico-poltica y tico-moral de la izquierda es tal que ni quiere ni puede independizarse de las categoras burguesas. Segundo, que el terror originario, fundante y estructurante-desestructurante de la vida de generaciones chechenas enteras, este terror en sus mltiples expresiones activas o preventivas, es una realidad histrica silenciada o menospreciada por la izquierda y la progresa que, sin embargo, pone el grito en el cielo cuando de vez en cuando estallan actos que, pese a toda su brutalidad, nunca superan ni en cantidad ni en calidad el terror del ocupante. Se oculta una inacabable lista de masacres, exterminios, saqueos, torturas, violaciones...es decir, un genocidio invisibilizado contra Chechenia, con la excusa de una u otra accin especialmente dura. Y tercero, an as pero desde y para una tica y moral opuestas a la burguesa, hay que condenar la utilizacin de ni@as y familiares rehenes como escudos humanos. Esta otra visin tico-moral no es indiferente a las causas histricas, a la realidad casi eterna de una explotacin y opresin insufribles, y por ello no cae en el falso humanitarismo capitalista ni comulga con las ruedas de molino de la verdad oficial. En estos casos, la denuncia tico-moral exige y va unida al escepticismo y precaucin crticas por la posible ingerencia de fuerzas enemigas del pueblo checheno.

La complejidad cierta de estos problemas es, empero, de relativa solucin cuando analizamos la composicin poltico-ideolgica y religiosa del pueblo checheno. Una vez ms, tenemos que independizarnos de las categoras eurocntricas y cristianas, y comprender que, por suerte, lo musulmn no es sinnimo de dictatorial homogeneidad autoritaria, sino de una sorprendente riqueza de visiones que para s quisiera el cristianismo. La religin musulmana, en su generalidad, ha sido la forma externa del sentimiento nacional checheno, desde que este pueblo abandon el cristianismo y opt por el Islam por su clara superioridad global, dentro de los lmites de toda religin. Esa forma externa ha asumido y reflejado las formas sociales internas correspondientes a un pueblo precapitalista y agrario con fuertes restos culturales provenientes de su pasado nmada y pastoril. Las tupidas e interrelacionadas redes clnicas y tribales, con su esencia patriarcal, han sido y son giles mecanismos de coherencia social que en ltima instancia, en las largas crisis e invasiones sufridas, garantizan y centralizan la resistencia nacional ante el invasor. Obviamente, las presiones implacables que sufre este sistema de vertebracin a lo largo de tiempo y en el presente, hacen que se cuarteen, se separen y hasta se enfrenten entre s unas partes contra otras, debilitndose o rompindose la unidad de resistencia nacional. Pero esto tambin ocurre en las sociedades burguesas como lo demuestra toda la historia. Lo que ocurre es que el eurocentrismo ve la paja en el ojo ajeno pero no ve la viga en el propio.

Entender lo anterior nos exige analizar cual ha sido la estrategia histrica de Rusia desde comienzos del siglo XVIII hasta la actualidad, con la honrosa excepcin del breve intervalo bolchevique antes del triunfo stalinista y su gran-nacionalismo ruso disfrazado de patriotismo socialista. En la primera fase, Rusia ocup Chechenia por intereses imperiales preindustriales, es decir, por el control militar geoestratgico cara al Imperio turco, India y China; por el beneficio econmico obtenido mediante impuestos y el establecimiento de campesinos rusos en tierras chechenas, y por la victoria de la versin ortodoxa moscovita del cristianismo sobre el Islam en aquella zona, con lo que las religiones pasaban a ser instrumentos de explotacin y opresin o de lucha y liberacin etno-nacional. En la segunda, desde la incipiente industrializacin basada en el motor de explosin interna, o sea, en el petrleo, y hasta la revolucin bolchevique de 1917, los tres objetivos anteriores no slo no se debilitan sino que se refuerzan por el valor del petrleo en la zona y por el valor de la zona como paso del petrleo. La tercera, la bolchevique, es la ms breve pero la nica que permiti una mejora cualitativa sin precedentes del pueblo checheno en todos los sentidos, y en especial de las mujeres, de la infancia y de la tercera edad, adems de las masas campesinas, es decir, de la inmensa mayora de la poblacin.

La cuarta, la stalinista, barri las conquistas anteriores y aunque mantuvo algunas a ttulo propagandstico, volvi a las peores prcticas zaristas luego atenuadas parcialmente por el stalinismo de Breshnev. Durante esta fase, por una parte, se termin de asentar una amplia poblacin rusa compuesta por funcionarios, tcnicos, trabajadores, militares, miembros del partido, con sus familias, propagadores del nacionalismo gran-ruso y cultura que si bien no era oficialmente cristiana menos an era musulmana; y por otra parte, se rompi la anterior solidaridad caucsica contra Rusia pues muchas tierras chechenas fueron ocupadas por otros pueblos no rusos durante la deportacin masiva de los chechenos realizada en 1944. En un primer momento, tras la II Guerra Mundial, la agresin imperialista a la URSS justific un retroceso interno as como tambin lo hicieron las tensiones con China Popular y los nuevos conflictos surgidos a raz de la independencia de la India y de la creacin de Pakistn; y, adems, aparecieron dos nuevos objetos de codicia rusa: el gas y el agua cuando se agotaba el crecimiento extensivo de la URSS. En un segundo momento, el endurecimiento de la guerra fra con Reagan y la crisis estructural en aumento, uno de cuyos efectos era la perestroika y otro la derrota del todava oficialmente Ejrcito Rojo en Afganistn, aument la posicin estratgica de Chechenia, y de toda el rea, especialmente con la primera invasin imperialista de Iraq. As, pese a que entre finales de los 80 y comienzos de los 90, se cre el espejismo esperanzador de que era posible avanzar en las libertades nacionales hasta llegar a la independencia por la crisis mortal de la URSS, pese a ello y a la independencia de otras repblicas, Chechenia vio esfumarse sus sueos y, por el contrario, padeci una nueva oleada invasora rusa en 1994.

En la quinta y actual fase, se mantienen todos los intereses anteriores ms otros nuevos propiciados por tres factores como son, uno, la acumulacin originaria de capital que se est dando en Rusia, lo que multiplica su ferocidad represiva; otra, la estrategia de los EEUU en toda el rea caucsica, y sus intereses oportunistas en arrastrar a Rusia a una alianza tctica frente a China Popular e India y, a menor escala, la UE, a la vez que minar e impedir el fortalecimiento ruso; y, por ltimo, la propia tendencia al aumento de la radicalidad de los pueblos oprimidos, tambin en la zona que tratamos y en el Islam como respuesta defensiva al fundamentalismo imperialista y cristiano. Todo ello acrecentado por el agotamiento de las reservas de crudo y la importancia del gas y agua en la nueva fase histrica caracterizada, entre otras cosas, por la financierizacin-militarizacin, el aumento del componente criminal y corrupto inherente al capitalismo y las dificultades para contener la tendencia descendente de la tasa de beneficios, en un planeta que camina a ciegas hacia la catstrofe sanitario-alimentaria y medioambiental.

Una constante en todas estas fases, excepcin hecha de nuevo con la bolchevique, es que siempre Mosc ha boicoteado e impedido en la medida de sus fuerzas la creacin de una economa chechena autocentrada, sino que la ha mantenido como una especie de protectorado, de colonia especial, de repblica de segunda clase sin derechos plenos, etc., y ya ni eso, pues la nueva burguesa rusa todava en formacin ha optado por una especie de solucin final que solamente puede permitir un rgimen ttere sometido por la fidelidad producto del miedo y del soborno. Pero la importancia de la dbil y pobre estructura econmica chechena, interesadamente impuesta desde Mosc, radica en que, adems de haber impedido una soldadura efectiva entre los avances cualitativos de la democracia socialista en el perodo bolchevique y los contenidos de apoyo mutuo y colectivo del Islam --superiores a los del cristianismo-- de modo que pudo haber aparecido una embrionaria sociedad protosocialista chechena, en vez de esto, se mantuvo lo ms arcaico y patriarcal del Islam como respuesta defensiva a la desnacionalizacin global aplicada por Stalin y sus sucesores.

Este tema es crucial para comprender todo lo que est ocurriendo porque un pueblo con muy poca estructuracin socioeconmica de base, con una parte de su poblacin en el exilio, con tierras suyas en manos de otros pueblos y con un sector social extranjero fuertemente asentado en la pobre administracin superviviente, en estas condiciones tan adversas, es muy fcil que ese pueblo corra riesgo de escisin interna, con aparicin de grupos desesperados que buscan en un pasado apenas conocido las tenues luces que les guen en un mundo oscuro que no dominan apenas. La deslegitimacin prcticamente irrecuperable del socialismo y de todos sus valores va unida y se refuerza con la precariedad vital cotidiana del pueblo checheno, con la relativa recuperacin de grupos seguidores de la ms pura y dura ortodoxia dogmtica del fundamentalismo musulmn de respuesta, defensivo, pero alienador y verdadero opio de partes del pueblo comparado con la concepcin socialista del ser humano. En este revoltijo aparentemente catico de fuerzas objetivas y subjetivas sin conexin interna a simple vista, la conciencia e identidad nacionales del pueblo checheno, con sus lgicas diferencias, aparece como el cemento aglutinador. Negarlo es negar la realidad y la historia.

Por todo lo anterior, carecen de base democrtica las tesis de quienes niegan o relativizan el derecho de autodeterminacin al pueblo checheno aludiendo que algunos grupos son fundamentalistas, comercian con drogas en el mercado internacional y ruso, y estn relacionados con el imperialismo. Es la teora reaccionaria del castigo a la totalidad por la culpa de una de sus parte: se tala el bosque entero porque hay un rbol podrido. Al contrario, la mejor manera de ayudar al triunfo de una Chechenia que avance al socialismo es demostrar en la prctica que defendemos su derecho a la independencia nacional. Solamente la ms seca desertizacin intelectual puede creer --no pensar-- que las complejas problemticas nacionales se resuelven con restricciones de derechos. Toda la historia demuestra lo contrario excepto si se recurre al exterminio total, biolgico, de esa nacin. La izquierda puede defender eso? Como se ha visto, Chechenia supone un reto absoluto al eurocentrismo porque saca a la luz la ltima razn de la fuerza opresora: el exterminio brutal de hecho o la amenaza preventiva de su aplicacin si el pueblo oprimido no se posterga y, arrodillado, besa la bota que le sojuzga. Y la siguiente pregunta es: solo ocurre esto con Chechenia?




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