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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2011

Crisis alimentaria, especulando con el hambre

Enrique Javier Dez Gutirrez
Rebelin


Entre 2010 y 2011, los precios de los alimentos han batido rcords siete meses consecutivos. Esta ha sido una de las causas de las revueltas en Tnez, Egipto, Argelia o Jordania, ante una subida de un 25% respecto a los precios del ao pasado. El propio Parlamento Europeo denuncia que los altos precios de los alimentos estn sumiendo a millones de personas en la hambruna y amenazan la seguridad alimentaria mundial a largo plazo, debido no a la escasez o a una menor oferta de alimentos, sino a un alza de precios provocados por la especulacin de su valor en bolsa. Mientras el FMI (Fondo Monetario Internacional) asegura que el elevado costo de la comida lleg para quedarse. El mundo quiz deba acostumbrarse a alimentos caros.

Segn diferentes especialistas, 2010 ha sido el ao con una de las mejores cosechas de la historia. Segn la FAO no hay riesgo de escasez en la ltima dcada y las reservas existentes para 2011 garantizan comida incluso con un dficit 13 veces mayor que el actual. No obstante, es sorprendente la inexistente relacin aparente entre la cantidad real de cereales y los precios de las materias primas bsicas como el trigo, el maz o el azcar.

Las tres causas fundamentales de este incremento desmesurado de los precios hay que buscarlas en el control que unas pocas empresas tienen del comercio agrcola mundial, imponiendo un precio, independientemente del costo real de produccin; una segunda causa es la especulacin burstil con estas materias primas; y una tercera causa es la extensin de la produccin agrcola de agrocombustibles.

La primera causa tiene que ver con el monopolio real de empresas como Syngenta, Dupont o Cargill, que controlan ms del 70% de la oferta del cereal. A pesar de las proclamas de libertad de mercado, estos grandes grupos son los que controlan el mercado. De hecho han anunciado beneficios multimillonarios durante 2010 por la comercializacin del grano.

La segunda causa tiene que ver con la inversin especulativa en materias primas, pues genera muchos beneficios y es algo muy seguro, ya que la demanda va en aumento. Desde que se especula en bolsa con materias primas bsicas, como el trigo o el azcar, los precios de los alimentos se han multiplicado de manera astronmica provocando una profunda crisis alimentaria que, ya en 2008, increment el nmero de personas hambrientas en 100 millones. En la medida en que la burbuja inmobiliaria estall en los Estados Unidos y se profundiz en la crisis financiera, los especuladores empezaron a invertir en alimentos, empujando al alza sus precios.

El Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentacin denuncia que los fondos de alto riesgo, los fondos de pensiones y los bancos de inversiones -todos ellos sin inters alguno en los mercados agrcolas-, compran muy baratas las materias primas (trigo, maz) y esperan a que el crecimiento de la demanda haga subir los precios. Los estudios ms fiables atribuyen hasta un 31% de la escalada en el precio del maz al negocio especulativo de estos denominados inversores financieros. Hacen todo lo posible para que sus fondos consigan el beneficio ms alto en el ms corto plazo. Entre sus prioridades no figuran obviamente ni invertir en la economa real ni evitar las hambrunas.

A mediados de febrero de 2011, el Banco Mundial comunicaba que debido al incremento en los precios de la comida, el nmero de hambrientos se estaba acercando a los 1000 millones, cuando los ltimos datos de la FAO los cifraba en 925. Y un tercio de la mortalidad infantil en todo el mundo se atribuye a la malnutricin. Adems 44 millones de personas estn franqueado el umbral de la extrema pobreza porque sus dbiles economas familiares han sido desestabilizadas por el incremento del coste de la comida. Segn la FAO, en enero de 2011, por sptimo mes consecutivo, el precio de los alimentos alcanzaba un rcord histrico al aumentar un 3,4% respecto a diciembre de 2010. Sabiendo que en el ltimo semestre de 2010, el alza acumulada llegaba ya al 44%.

Junto al control del mercado y la especulacin financiera encontramos la tercera causa en el uso de cereales como agrocombustibles. El aumento del precio del petrleo ha generado el uso de combustibles alternativos como aquellos de origen vegetal. Alrededor del 15% de la produccin mundial de maz se dedica a destilar etanol, que se mezcla con gasolina para los motorizados. A pesar del duro debate por su impacto ambiental, su dudosa contribucin en la reduccin de emisiones y por agravar la crisis alimentaria, la UE aprob un objetivo obligatorio para alcanzar un 10% de agrocombustibles en el transporte en 2020. Llenar el depsito de un automvil mediano con biocombustible requiere tanta cantidad de maz como la que una persona africana consume en un ao entero.

Cada vez se dedican ms tierras destinadas a cosechas para biodiesel, reduciendo la oferta destinada a la produccin de alimentos para la poblacin. Esto ha reducido los alimentos disponibles, sobre todo en los pases empobrecidos. Parece que nadie se atreve a poner en tela de juicio la barbaridad de millones de toneladas de maz que se destinan a bioetanol (el 14% del maz mundial). Porque bajo el intocable prisma neoliberal que impera, los alimentos no tienen por qu alimentar estmagos, sino que son mercancas que deben ser cotizadas en el mercado para agrandar las ganancias.

La crisis alimentaria global slo beneficia a las multinacionales que han transformado los alimentos en una mercanca con la que especular. Las tierras, las semillas, el agua se estn convirtiendo en propiedad de multinacionales que ponen un precio exorbitante a unos bienes que hasta hace muy poco eran pblicos. La agricultura y la alimentacin como sustentos bsicos desaparecen en favor de la visin mercantilista: el fin ltimo no es garantizar comida ni trabajo, sino hacer un buen negocio. Frente a la mercantilizacin de la vida, debemos de reivindicar el derecho de los pueblos a la soberana alimentaria, a controlar su agricultura y su alimentacin. No se puede especular con aquello que nos alimenta.

Enrique Javier Dez Gutirrez es profesor de la Universidad de Len

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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