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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2011

Rebeca Becerra, poeta del Frente Popular en Honduras
La resurreccin del lenguaje en la lucha

Milsn Salgado
Rebelin


Conoc a Rebeca Becerra hace muchos aos. De lejos claro, a ella le gusta la simplicidad y odia que perturben su soledad conquistada. Es una de las mejores poetas que tiene el pas, por no decir la mejor, y es claro que as lo sea, por la exquisitez de su espritu y por una vida llevada sin las convencionalidades, y sin las manidas formas de rendirle culto a la internalizacin de las normas sociales y obligatorias.

Rebeca ha planteado algo novedoso, y que puede contribuir significativamente al proceso de resistencia que se est operando en Honduras. Los artistas de forma espontanea y generosa han acompaado las luchas del frente popular, y lo han vigorizado con la sabia espiritual de sus creaciones lricas, musicales, teatrales y de otras manifestaciones de carcter folklricas que aunque no comporten la categoras de obras de arte, hunden sus races en las profundas motivaciones y aspiraciones populares.

Sin embargo, el aporte de los artistas debe trascender el carcter transitorio de las eventualidades, y dotar al frente de herramientas tericas que lo conduzcan a alejarse del territorio minado de cliss, de sofismas, de astucias informativas o de cnicas omisiones con que diariamente nos bombardean los actores secundarios y de reparto de esta mal llamada serie informativa denominada: Democracy Now in Honduras And Yankees Welcome. Debemos caminar por los senderos de la luz, y defender la tica del lenguaje y su verdadera funcin humanista, y despojar a ste de las reminiscencias colonialistas, a las que acude cclicamente el rgimen de verdad, a falta de imaginacin para crear otras categoras semnticas.

La poeta propone el cambio nominal de las instituciones organizativas para dotar a estas del aura espiritual de la democracia, que no existe en categoras lxicas impregnadas de significados verticales, de relaciones de jerarqua y orden, de motivaciones patriarcales o de relaciones de dominio, que no son ajenas a esas realidades abyectas en que unos estn arriba y otros estn abajo, y en que la horizontalidad es vista con mucho desprecio. Crear un lenguaje particular en el que todos nos reconozcamos, y en el que poco a poco vayamos seduciendo a ms y mas personas para que renuncien a ese asaltante sistema de verdad que nos ha arrojado a lo largo de la historia, un saldo impagable de mentiras absolutas, esa parece ser la misin impostergable del artista. Pero la renovacin del lenguaje implica adems, una revisin sincera y objetiva de viejas y trilladas consignas polticas, que paradjicamente han sido asimiladas por grupos que transitan en otra orbita de intereses, y que acaparan las formas para maquillar un insincero progresismo, pero al momento de los compromisos serios le huyen cobardemente a los contenidos.

El lenguaje rejuvenece la vida. La palabra nunca ha dejado de ser mgica, el rito mgico de las palabras hace aparecer conejos de los sombreros. El poder magntico de las palabras pone en la escena profana al orculo hebreo, y mediante la palabra, la zarza habla, y hasta las ideas de platn requieren de signos para corresponderse con las cosas. La palabra muerte tiene aparejada una cruz, la palabra paz es el revolotear de una paloma, y la palabra resistencia que la solamos asociar con las propiedades de la electricidad, hoy usurpa el espacio a la palabra dignidad y lucha, y hoy tiene en el altar de su fervorosa existencia el nombre de sus ms preciados mrtires y los rostros singulares de los hombres y mujeres que le han apostado a su utopa.

Y es que la propuesta comporta la ms grande verdad, en torno a que el lenguaje es la expresin menos visible de dominacin, por cuanto lo usamos indistintamente para llamar al amor, a la cocina, a la cama, a los amigos y a la vida y a la muerte y a todas las cosas que nos rodean, pero el lenguaje no es inocente, ni est creado al margen de intencionalidades. El letrero perros bravos cuidando es la expresin ms clsica de respeto a la sacrosanta propiedad privada. Hemos actuado con respeto a la constitucin es el pretexto resabido de quienes quitan la vida, asesinan la esperanza y agreden los sueos con un respeto casi religioso a la constitucin. Por ello, es que la contribucin de los artistas en este momento histrico, se cifra en la tarea inaplazable de crear soluciones coherentes para desenmascarar a los sofistas de ocasin, buscando medios alternativos o espacios pblicos para diseccionar el andamiaje de artilugios y de falsedades que contaminan el aire de los pueblos.

Pese a ello, la renovacin de la sintaxis y de la semntica no debe abarcar la renuncia a los anlisis clsicos que han desenmascarado las formas ms sutiles de la explotacin, y el uso de su terminologa especializada debe fomentarse, para no recurrir inocentemente a conceptos sustitutivos que pretenden emparentarse con aquellos, pero que en el fondo le hurtan la raz interpretativa y profunda a la develacin de las realidades econmicas, polticas, sociales y culturales de dominacin.

No se puede justificar bajo ningn punto de vista real, que en el actual momento en que ni siquiera se confrontan realidades ideolgicas, por la conducta burda de los agentes del Estado y de sus dueos a la sombra que han revertido la mediana civilidad alcanzada, y nos han posicionado en puestos solo comparables con el neoltico o la edad de las cavernas, es impensable que los artistas interioricen tanto en el momento de la creacin como en sus vidas pblicas una actitud marginal e indiferente al proceso histrico, porque no somos seres atemporales ni nuestras vidas transcurren fuera de los lazos que nos unen con el destino y el quehacer cotidiano de los hombres y las mujeres del mundo. Proftica result ser la sentencia del pensador romano Cicern, advirtiendo con ello, que las relaciones en las sociedades siguen iguales patrones, a pesar de los cambios generacionales: La verdad se corrompe tanto por la mentira como por el silencio. En este caso son las palabras las que tienen la ltima palabra.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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