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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2011

250 migrantes desaparecieron en el mar anteayer. Desde inicios de marzo son ms de 700.
Muertos en el Mediterrneo, tsunami en Schengen

Gorka Larrabeiti
Rebelin


Una embarcacin con unas trescientas personas a bordo se hundi anteanoche a 39 millas de Lampedusa durante una operacin de rescate de la Guardia costera maltesa por culpa, al parecer, de la mala mar. Fueron salvadas 53 personas: otras 250 siguen desaparecidas. Gracias al testimonio de este superviviente sabemos que haban pagado 400 dlares. Haba mujeres, menores y nios. Hasta esa tragedia, desde mediados de marzo, se contaban ya 519 muertos oficiales en el Mediterrneo. Ms de veinticinco al da. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, pidi el pasado da 1 de abril que se intensificara la bsqueda de dos embarcaciones con 400 migrantes a bordo que haban zarpado de Libia y de las que no se tena ms noticia. Una parti el 25 de marzo con 70 personas a bordo; la otra parti el 22 de marzo con 335. Todos eran somales, eritreos y etopes. Segn este reportaje, estas dos embarcaciones haban naufragado. Don Mos Zerai, sacerdote presidente de la agencia humanitaria Habeshia fue el ltimo que habl con personas de la patera en la que iban 335; el padre Joseph Cassar, jesuita del servicio para los refugiados en Malta, dice que una fuente fidedigna libia le inform de que que las autoridades libias haban encontrado en la costa setenta cadveres, supuestamente pasajeros de la segunda embarcacin, que fueron enterrados sin siquiera investigar su identidad. La agencia nacional tunecina TAP inform de que se haban encontrado los cuerpos de 27 tunecinos de entre 19 y 42 aos que viajaban en una patera que naufrag frente a las costas de la isla de Kerkennah, delante del puerto del Sfax, en el sur del pas. En Mdica, Sicilia, se han encontrado en los ltimos das dos cadveres.

Aunque la primera tragedia fue titular en Italia y la noticia recorri ayer el mundo entero, los otros naufragios han ocupado un lugar menor en la prensa. Prevalecen las noticias que refuerzan la idea de invasin, de xodo bblico como dijo Roberto Maroni, ministro del Interior italiano, de tsunami humano, como dijo Berlusconi, de "si no gano yo, os invadirn", como dijo Gadafi. Las revoluciones de Tnez y Egipto primero y, sobre todo, la guerra en Libia ahora hacen tambalearse la ya frgil puerta sur de la Fortaleza Europa. Segn un informe publicado el 3 de abril por la Organizacin Internacional para las Migracines, 437.257 personas han escapado de la guerra de Libia. De ellos, 290.000 no seran libios sino de otras nacionalidades. A Tnez escaparon 217.763 personas; a Egipto 174.049. A Italia han llegado unas 20.000 personas: poca gente si se compara con las cifras que este pas supo gestionar en crisis anteriores como las guerras de Kosovo (200.000), Serbia (140.000) o Somalia. Italia, desde la crisis debida a la guerra humanitaria en Kosovo, contaba con aparato legal para afrontar una situacin similar. Poda haber concedido protecciones temporales a los prfugos, y se poda haber seguido poniendo en prctica el modelo Lampedusa de acogida de migrantes. Sin embargo, ahora ha sido la Liga Norte, que no slo cuenta con varios ministros en el gobierno italiano sino que resulta fundamental para que Berlusconi mantenga la mayora parlamentaria, quien dictaba la lnea poltica oficial. Este partido de larga tradicin xenfoba no puede abandonar su discurso anti-inmigrantes porque perdera consenso, as que para afrontar esta crisis migratoria ha propuesto ideas tan peligrosas como ejrcitos regionales, y ha proferido mensajes tan ordinarios contra los migrantes como foera di ball (literalmente fuera de las pelotas), o cerrar el grifo y vaciar la piscina. El atropello del derecho sigue en Italia: acaba de aprobarse una norma que prohbe las visitas al campamento de tiendas de campaa de Manduria donde se ha trasladado a los migrantes que estaban en Lampedusa. A dos personalidades, el senador Furio Colombo del Partido Democrtico, y la premio Nobel Betty Williams, les impidieron la entrada en el campamento de Manduria; a la senadora del PD, Anna Maria Carloni, lo mismo en la antigua crcel militar de Santa Maria Capua Vetere. En Lampedusa, donde vuelve a haber desembarcos, hay 170 menores actualmente, y algunos de ellos se han cortado con hojas de afeitar para protestar por su largo encierro en la isla, donde se masca la tensin. Las recientes tragedias, por las que Berlusconi dice sentir dolor, demuestran que esa estrategia xenfoba puede servir en la oposicin, pero no el gobierno de un pas, ya que provocan un desplazamiento de la tensin migratoria, pero de ninguna manera la resuelven. Italia ha creado el drama Lampedusa, dice la antigua Comisaria europea Emma Bonino. Al hacerlo, creyndose an un partido opositor en busca de fcil consenso electoral, ha provocado problemas entre las regiones del Norte y del Sur de Italia, entre Italia y Francia, su vecina del norte, entre Italia y la Unin Europea, y cmo no, entre Italia y su vecina del sur, Tnez.

Asistimos a una crisis humanitaria que est siendo gestionada por dos gobiernos, el italiano y el francs, con una acentuada matriz xenfoba. Si ya era preocupante la espectacularizacin de la crisis migratoria en Lampedusa, ms lo es teniendo en cuenta que en Francia el partido de Sarkozy, que celebr una convencin sobre laicismo en la que slo se habl del Islam, est cabalgando tambin, por supuesta rentabilidad electoral, en el discurso islamfobo de Marine Le Pen. Desalojada Lampedusa tras el anuncio publicitario de Berlusconi, Italia ha permitido que los migrantes encerrados en campamentos de tiendas se escapen y alcancen la frontera francesa de Ventimiglia, desde donde se les devuelve sistemticamente a Italia. Titular de ayer en Le Figaro: Roma ofrece Francia a los inmigrantes tunecinos. Umberto Bossi, lder de la Liga Norte que dijo a propsito de los migrantes foera di ball (fuera de las pelotas), abraza ahora la idea de la concesin de permisos temporales de estancia expresando el siguiente deseo: Se irn a Francia, Alemania, Europa.... Si antes la presin migratoria se hallaba fuera de la Fortaleza Europa, ahora se encuentra en el corazn del espacio Schengen. En la rueda de prensa que dio la Comisaria Europea de Interior a su regreso de Tnez, le preguntaron por estas devoluciones de Francia a Italia, y despus de un largo silencio acompaado de un gesto de gran embarazo, la Comisaria record que no se puede devolver a nadie en espacio Schengen a no ser que haya un peligro para la seguridad. Pero es obvio que la ruptura del muro sur de la Fortaleza Europa ha supuesto que el papel de guardianes de la Fortaleza, que antes recaa en los tiranos de la ribera Sur -Mubarak, Ben Ali y Gadafi- lo vayan a hacer otros, que se servirn del problema de la "invasin" para chantajear a sus vecinos del Norte a cambio de fondos. La Comisaria Europea de Interior, Cecilia Mallstrm, ha recordado que Italia an tiene fondos europeos por gastar del ao anterior, y se ha comprometido a conceder ms en caso de que Italia los requiera. Se ha odo repetir la idea de que es un problema europeo tambin de boca del cardenal Bagnasco, secretario de la Conferencia Episcopal Italiana, pero llama tambin mucho la atencin que desde los altas jerarquas de la Iglesia no haya habido un claro llamamiento a la solidaridad, que no se hayan puesto los innumerables inmuebles libres de impuestos a disposicin del Estado italiano en esta crisis, y que las comunidades de base -vase en Toscana- hayan seguido haciendo la gran labor que siempre han hecho en medio del silencio del Vaticano. En Europa todo el mundo delega en todo el mundo y la raz del problema, la desigualdad de derechos, sigue ah. Ocurre, adems, que en la ribera sur del Mediterrneo la situacin poltica no es la que era. No bast esta vez la clsica visita de Berlusconi para parchear la frontera martima tunecina. Anteayer el ministro de Interior italiano, despus de ocho horas de tensa reunin con el ministro de Interior tunecino, slo consigui arrancar una repatriacin de 800 personas ya desembarcadas en Italia, aunque no se dice ni cmo ni cundo tendr lugar, y encima tuvo que ceder la concesin de un permiso temporal de tres meses para moverse dentro del espacio Schengen para los 20.000 migrantes que estn ya en territorio italiano. En el acta firmada, que no es un acuerdo bilateral sino un documento mucho menos comprometedor, se dice que se reforzarn las fronteras tunecinas con nuevos medios militares italianos (6 barcos nuevos, reparacin de otros 7, varios centenares de todoterrenos). Cumplir Tnez lo firmado en el acta?

Los pases europeos que dan al Mediterrneo van entendiendo que hay que dar unarespuesta econmica rpida para colmar la diferencia de riqueza entre el norte y el sur del "Mar blanco que est en medio". Existe un documento (1) firmado a principios de marzo por Francia, Espaa, Chipre, Grecia, Eslovenia y Malta en el que se solicita un modo distinto de repartir los fondos europeos. Los pases del sur de Europa sealan disparidades insostenibles: mientras la UE destina a Egipto 1,8 /habitante/ao, y 7 /hab./ao a Tnez, concede 25 /hab./ao a Moldavia. Da la impresin de que el eje geopoltico que preocupa en Europa deja de ser el Este/Oeste y pasa a ser el Norte/Sur. Ello se aprecia en todas las escalas. Se ve en la friccin entre las regiones del Norte y del Sur de Italia, pero tambin entre Italia y su vecina del norte, Francia, e incluso entre los PIGS y la entente franco-alemana (Portugal acaba de pedir auxilio a la UE).

Leo (2) en el prlogo del libro Barbaros. Inmigrantes, prfugos, deportado en el Imperio Romano (3): Un mundo que se considera prspero y civil, marcado por desigualdades y desequilibrios internos pero seguro de contar un una administracin y una economa integradas; en el exterior, pueblos obligados a sobrevivir con recursos insuficientes, amenazados por el hambre y la guerra, que cada vez ms a menudo porfan por entrar; una frontera militarizada para filtrar prfugos e inmigrantes; autoridades de gobierno que deben decidir una vez tras otra el comportamiento que se ha de tener ante estas emergencias con una gama de opciones que va desde el alejamiento forzoso hasta la acogida de masa, de la fijacin de las cuotas de ingreso a la oferta de ayuda humanitaria y puestos de trabajo. Podra parecer una descripcin de nuestro mundo, y en cambio es la situacin en la que se encontr durante siglos el Imperio Romano frente a los brbaros antes de que se agotara, con consecuencias catastrficas, su capacidad de gestionar de modo controlado el reto de la inmigracin.

Despus de leerlo, de levantar la vista y ver la masacre continua en el mar Mediterrneo, la derrota clara de quienes impusieron, por electoralismo puro, la ignominia del delito de emigracin clandestina y hoy deben ceder ante la realidad y conceder permisos temporales a los migrantes; luego de ver que la tensin sube hacia el corazn mismo del espacio Schengen, plaza fuerte de la Fortaleza Europa, no se puede por menos de considerar que estamos ante seales de la decadencia y cada del Imperio Europeo de Occidente.

Notas:

1. Lo mencionaba Nicu Popescu aqu.

2. Este libro lo mencionaba Piergiorgio Odifreddi en un lucidsimo artculo: "Le invasioni barbariche".

3. Barbero, Alessandro. Laterza, 2006, p. V.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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