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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2011

Jugando con el planeta

Joseph E Stiglitz
Al Jazeera

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Las consecuencias del terremoto japons especialmente la continua crisis en la planta de energa nuclear en Fukushima tienen resonancias sombras para observadores del crash financiero estadounidense que precipit la Gran Recesin. Ambos eventos proveen duras lecciones sobre riesgos, y sobre las dificultades que enfrentan mercados y sociedades para controlarlos.

Por supuesto en cierto sentido no hay comparacin entre la tragedia del terremoto que ha dejado ms de 25.000 personas muertas o desaparecidas y la crisis financiera, a la cual no se puede atribuir un sufrimiento fsico tan agudo. Pero cuando se trata de la fusin nuclear accidental en Fukushima, hay un tema comn en los dos sucesos.

Expertos tanto en la industria nuclear como en la financiera nos aseguraron que la nueva tecnologa prcticamente haba eliminado el riesgo de una catstrofe. Los sucesos han demostrado que se equivocaban: no slo existen los riesgos, sino que sus consecuencias son tan catastrficas que borran fcilmente todos los supuestos beneficios de los sistemas promovidos por los dirigentes de la industria.

Antes de la Gran Recesin, los gurs econmicos de EE.UU. desde el jefe de la Reserva Federal a los titanes de las finanzas alardearon que haban aprendido a controlar el riesgo. Instrumentos financieros innovadores comolos derivados y los seguros de riesgo de la deuda posibilitaban la distribucin del riesgo a travs de la economa. Ahora sabemos que no slo engaaron al resto de la sociedad, sino tambin a s mismos.

Resulta que esos magos de las finanzas no comprendan las complejidades del riesgo, y menos an los peligros planteados por fat-tail distributions [distribucin con grandes variaciones por valores altos en extremos] -un trmino estadstico para eventos raros con inmensas consecuencias-, tambin llamados a veces cisnes negros. Eventos que supuestamente ocurren slo una vez en un siglo o incluso una vez en la vida del universo parecan ocurrir cada diez aos. Peor an, no slo se subestim ampliamente la frecuencia de esos eventos; lo mismo sucedi con el dao astronmico que causaran,como las fusiones nucleares accidentales que acosan continuamente a la industria nuclear.

La investigacin en la economa y la psicologa nos ayuda a comprender por qu nuestro trabajo en el control de esos riesgos es tan deficiente. Tenemos poca base emprica para juzgar eventos raros, de modo que cuesta hacer buenos clculos. En tales circunstancias, pueden entrar ms en juego ilusiones vanas: podramos tener pocos incentivos para pensar intensamente. Al contrario, cuando otros soportan los costes de los errores, los incentivos favorecen el autoengao. Un sistema que socializa las prdidas y privatiza los beneficios est condenado a administrar mal el riesgo.

Por cierto, todo el sector financiero abundaba en problemas institucionales y externalidades. Las agencias de calificacin crediticia tenan incentivos para dar buenas calificaciones a los valores de alto riesgo producidos por los bancos de inversin que les pagaban. Los originadores de hipotecas no soportaban consecuencias por su irresponsabilidad, e incluso los que estaban involucrados en prstamos depredadores o creaban y mercadeaban valores que estaban hechos para perder lo hacan de maneras que los aislaban del procesamiento civil y criminal.

Esto nos lleva a la pregunta siguiente: podemos esperar otros cisnes negros que estn alacecho? Desgraciadamente, es muy probable que algunos de los riesgos verdaderamente grandes que enfrentamos actualmente ni siquiera sean eventos raros. La buena noticia es que tales riesgos pueden controlarse a poco o ningn coste. La mala noticia es que hacerlo se enfrenta a una fuert eoposicin poltica, porque existe gente que se beneficia con el statu quo.

Hemos visto dos de los grandes riesgos en los ltimos aos, pero hemos hecho poco por controlarlos. Segn algunos puntos de vista, la forma en que se manej la ltima crisis puede haber aumentado el riesgo de una futura catstrofe financiera.

Bancos demasiado grandes para quebrar, y los mercados en los que participan, saben ahora que pueden esperar un rescate si enfrentan problemas. Como resultado de este peligro moral, esos bancos pueden pedir prestado en condiciones favorables, recibiendo una ventaja competitiva basada no en mayor rendimiento sino en fuerza poltica. Mientras algunos de los excesos en la toma de riesgos se han limitado, continan los prstamos depredadores y el comercio no regulado en derivados tenebrosos no controlados. Las estructuras de incentivos que alientan la toma exagerada de riesgos siguen virtualmente sin cambios.

Por lo tanto, mientras Alemania cierra sus reactores nucleares ms antiguos, en EE.UU. y otros sitios,incluso siguen operando plantas que tienen el mismo diseo defectuoso que Fukushima. La existencia misma de la industria nuclear depende de subsidios pblicos ocultos costes con los que corre la sociedad en el evento de desastre nuclear, as como los costes de la eliminacin todava sin solucionar de los desechos nucleares. Basta de capitalismo irrestricto!

Para el planeta, existe otro riesgo ms, que, como los otros dos es casi una certeza: el calentamiento global y el cambio climtico. Si hubiera otros planetas a los cuales pudiramos partir a poco coste en caso del resultado casi seguro predicho por los cientficos, se podra argumentar que vale la pena tomar ese riesgo. Pero no existen, por lo tanto no existe esa posibilidad.

Los costes de reducir emisiones palidecen en comparacin con los posibles riesgos que enfrenta el mundo. Y eso vale incluso si excluimos la opcin nuclear (cuyos costes siempre se han subestimado). Sin duda, las compaas carboneras y petroleras sufriran, y los grandes contaminadores como EE.UU. obviamente pagaran un precio mayor que los que tienen un estilo de vida menos derrochador.

A fin de cuentas, los que juegan en Las Vegas pierden ms de lo que ganan. Como sociedad estamos jugando con nuestros grandes bancos, con nuestras instalaciones de energa nuclear con nuestro planeta. Como en Las Vegas, los pocos afortunados los banqueros ponen en peligro nuestra economa y los propietarios de las compaas energticas que ponen en peligro nuestro planeta podrn terminar con una fortuna en sus manos. Pero es casi seguro que como trmino medio perderemos, como sociedad, como todos los jugadores.

Es, desgraciadamente, una leccin del desastre en Japn que seguimos ignorando por nuestra propia cuenta y riesgo.

Joseph E. Stiglitz es profesor universitario en la Universidad Columbia y Premio Nobel de Economa. Su ltimo libro: Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy,[CAIDA LIBRE: EL LIBRE MERCADO Y EL HUNDIMIENTO DE LA ECONOMIA MUNDIAL] existe en francs, alemn, japons y espaol.

Este artculo fue publicado primero por Project Syndicate.

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/04/201146115727852843.html

rCR



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