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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2011

De nuevo sobre las Mesas de Convergencia
Convergencias y sectarismos

Miguel Romero
Rebelin


El nmero de abril de El Viejo Topo incluye una entrevista de su director Miguel Riera a Juan Torres, uno de los portavoces de las Mesas de Convergencia, especialmente cualificado ya que se encarg de presentar los contenidos y perfiles polticos de la iniciativa, como primer punto del acto constituyente del pasado 19 de febrero.

En la entrevista, que puede descargarse desde la web de la revista, Torres se refiere a algunas de las ausencias de personas y corrientes en la iniciativa, con una clara alusin a Equo, en trminos muy comprensivos: es verdad que ha habido ausencias que quienes convocamos hubiramos deseado que no se dieran. En unos casos, porque no lo hemos hecho bien por las premuras de tiempo o nuestras propias deficiencias. En otras, porque se trata de colectivos o proyectos que estn naciendo y quiz es lgico que tengan ahora ms inters en subrayar su presencia singular que en sumarse a iniciativas colectivas. A continuacin, el tono cambia bruscamente: No puedo entender que quienes se autodenominan anticapitalistas no se sumen a una iniciativa plural de personas que se proponen expresamente luchar contra las expresiones ms sangrantes del capitalismo de nuestros das. Y aade: Tambin, por qu no decirlo, ha habido posiciones sectarias y ciegas ante las que nada se puede hacer. Decir, como alguien ha dicho, que una iniciativa, que entre otros ecologistas suscribe Jos Manuel Naredo, no contempla la crisis ecolgica es un poco pattico, son ganas de leer mal las cosas, o de anteponer el desacuerdo y luego buscar excusas. En fin, ms adelante arremete de nuevo contra los anticapitalistas, esta vez no autodenominados, sino de libro: El capitalismo neoliberal, por ejemplo, empobrece a pequeos y medianos empresarios y degenera la democracia y eso permite que el espectro social al que objetivamente se enfrenta sea mucho ms amplio, lo que permite alianzas ms potentes. Eso es lo que yo creo que no entienden o que rechazan los anticapitalistas de libro.

Este tipo de opiniones de Torres no son nuevas. Estn en la misma lnea de las que manifest el da 19, con una agresividad hacia los radicales (denominados ahora autodenominados anticapitalistas) que sorprendi incluso a personas que apoyan y participan en las Mesas de Convergencia. Coment estas opiniones en un artculo que escrib entonces: Una primera composicin de lugar (http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=3631), reproduciendo la ristra de expresiones despectivas que utiliz y sobre las que no vale la pena insistir ahora.

Pero s hay un tema que merece atencin. Torres combina esas descalificaciones con proclamas unitarias, polticas y morales. Por ejemplo: No s si estar equivocado o no, pero mi impresin es que la dispersin y las diferencias se dan porque las izquierdas no han, o no hemos, aprendido a convivir con la diversidad y no sabemos aceptar que a nuestro lado haya correligionarios que piensen algo distinto de nosotros. Si lo hacen, son unos vendidos, unos traidores, unos reformistas... La izquierda tiene an cuentas pendientes con dos aspectos fundamentales del buen pensar y mejor actuar: con la fraternidad y con la complejidad. Estos consejos nacen viciados por la particular fobia que Torres profesa a los autodenominados anticapitalistas y de libro, a los que se atribuye el rechazo a quienes piensan algo distinto de nosotros. Torres no se considera afectado por esta lacra, porque su concepcin de la convergencia excluye a quien no piensa como l, por la izquierda. ste es el punto de partida para entender sus opiniones.

Efectivamente, aunque las Mesas de Convergencia se definen como una iniciativa plural y deliberativa: (El primero de los criterios del Llamamiento es: que los ciudadanos de buena voluntad se sienten a deliberar desde la pluralidad, pacfica y democrticamente, sean o no miembros de partidos, de sindicatos o de cualquier otra organizacin, que lleguen a acuerdos y consensen posturas y argumentos erradicando el sectarismo), Torres invit en el acto constituyente a quien tuviera diferencias y matices a que saliera de la sala, las dejara en el vestbulo, y volviera a entrar sin ellas. Ultimtum que recuerda al quien se mueva no sale en la foto de Alfonso Guerra o, ms recientemente, a los miembros de la direccin de los sindicatos mayoritarios que sealan a los militantes discrepantes del pacto social la puerta de la calle. Este criterio de consenso autoritario en torno a un programa que los promotores de la iniciativa definen de mnimos e imponen como intangible por un perodo indefinido, no es democrtico, ni pluralista, ni puede dar lugar a ninguna deliberacin seria y responsable. Prueba de ello es, por ejemplo, el maltrato que Torres da a las discrepancias sobre el tratamiento de la cuestin ecolgica en el programa de mnimos. Se escuda Torres detrs de la autoridad de Jos Manuel Naredo. No s lo que piensa Naredo del programa de las Mesas. En el acto del 19 dedic su intervencin a criticar la ocurrencia de uno de los promotores que haba definido a la iniciativa como un Tea Party de izquierdas (http://www.publico.es/espana/362255/la-izquierda-fuera-del-psoe-ensaya-como-trabajar-en-comun/version-imprimible). Naredo defendi el protagonismo de la ciudadana activa y critic el personalismo, del que ahora es vctima.

Porque para discutir las razones o sinrazones de las crticas al programa, hay que referirse precisamente a lo que dice el programa. Y lo nico que dice sobre temas ecolgicos son estos dos prrafos: (las amenazas) sobre el medio ambiente (porque con la excusa de la crisis dejan de aplicarse las pocas normas que lo protegen y se favorece a las industrias que ms lo destrozan) ()

Elaboracin de un plan de reconversin de las industrias y servicios con alto impacto ambiental en la sociedad espaola con la perspectiva de reducirlo y garantizando un transicin justa hacia un nuevo modelo productivo por medio de polticas de reparto de empleo. Algunos pensamos que por muy de mnimos que sea un programa de convergencia de la izquierda social y poltica tiene que incluir ideas ms sustanciales sobre temas ecolgicos, ideas que forman parte de las deliberaciones y movilizaciones actuales del movimiento ecologista. Qu problema podra haber planteado a una convergencia sana que estos desacuerdos, u otros que pudieran expresarse con respeto a las opiniones ajenas, se hicieran pblicos y formaran parte de las deliberaciones de aquellos integrantes del proyecto que los consideraran interesantes? Despachar este asunto calificando estas crticas con trminos como: un poco pattico, son ganas de leer mal las cosas, o de anteponer el desacuerdo y luego buscar excusas revela una incapacidad para el debate, y una voluntad de excluirlo, genuinamente sectaria.

Tal como la han diseado los promotores, las Mesas de Convergencia no se dirigen realmente a los ciudadanos de buena voluntad, sino a aquellos que pertenecen o bien a Izquierda Unida, o bien a los sindicatos mayoritarios (aunque la firma del pacto social dificulta, por el momento, su incorporacin, pese a la comprensin levemente crtica que los promotores de las Mesas han mostrado hacia la firma del pacto social) o bien a la corriente placebo izquierda socialdemcrata. Las opiniones que se considera que podran complicar esta triple alianza, sean de personas o de corrientes polticas, son excluidas, y segn una conocida metodologa burocrtica, las exclusiones se presentan como autoexclusiones. En estas condiciones, es ms que dudoso que los ciudadanos de buena voluntad que no pertenecen a esas corrientes permanezcan mucho tiempo en las Mesas y, por tanto, que stas lleguen a conseguir una convergencia de la izquierda social y poltica, que sigue siendo un objetivo tan necesario, como lejano, a la vista de esta experiencia.

Torres remata su descalificaciones a los anticapitalistas con este prrafo: Si estuvieran en el tajo, metidos en los charcos del da a da con la gente, co-gestionando sus vidas, si dedicaran ms tiempo a tratar de hacer cosas para ayudar a resolver los asuntos diarios de las personas y la sociedad quiz no seran tan propensos a rechazar la alianza con otros sectores, con quienes quiz no comparten todos y cada uno de sus postulados tericos pero s suficientes aspiraciones de cambio.

Francamente, desde qu autoridad militante se permite Torres estos juicios? Qu sabe l de a qu dedicamos nuestro tiempo militante los autodenominados anticapitalistas? Cmo se atreve a sentenciar que estamos alejados de los asuntos diarios de las personas y de la sociedad? No ser que estamos en tajos diferentes y seleccionamos los charcos que pisamos con criterios distintos a los suyos? sta es una consecuencia natural del carcter pluralista de la izquierda, que slo puede tener cabida en una convergencia construida con criterios democrticos. Y tambin promovida con actitudes abiertas y humildes. No es el caso.

Miguel Romero es editor de VIENTO SUR

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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