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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2011

Y ahora... Costa de Marfil

Fundaci S'Olivar
Rebelin


El conjunto de potencias occidentales a las que Julian Assange califica (tras haber ledo decenas de miles de cables secretos) como El Imperio occidental cuyo centro de gravedad est en Estados Unidos, avanzan en su inexorable proyecto: el control de frica y la explotacin a un costo irrisorio de sus extraordinarias y abundantes materias primas antes de que China y otras potencias emergentes se adelanten. Casualmente el Congo, Libia y Costa de Marfil comparten una misma caracterstica: sus recursos naturales son excepcionales. Es penoso or en tertulias de mxima audiencia nacional que Estados Unidos no interviene en frica porque all no hay petrleo. En frica hay grandes reservas de petrleo y otra multitud de materias estratgicas y valiosas. Y Estados Unidos est interviniendo desde hace tiempo en ese prometedor continente. Est interviniendo con una inusitada energa en el frica Central desde 1990, sirvindose primero de Uganda y ms tarde de Ruanda para controlar el Zaire/Congo e impedir que llegue a ser una nacin fuerte y duea de sus recursos.

En 1990, este bloque occidental an no estaba consolidado. El primer paso fue doblegar a la Francia de Franois Mitterrand, una Francia demasiado independiente y demasiado poderosa an en frica. Tras una magistral campaa internacional de propaganda y de otra militar muy eficaz (que provoc, eso s, las mayores mortandades habidas tras la Segunda Guerra Mundial), Francia fue barrida de manera brillante de Ruanda primero y del Zaire/Congo despus. Ahora, Estados Unidos ni tan slo debe dar la cara en estas intervenciones humanitarias: su lacayo Nicolas Sarkozy est feliz de jugar a hroe. Desempea ahora en Libia y Costa de Marfil el papel que el astuto Toni Blair desempe en Irak. De paso, en Costa de Marfil, que es el objeto de este artculo, seguramente restituir en su privilegiada posicin a muchas empresas francesas que nunca perdonaron la deriva nacionalista de Laurent Gbagbo, tras las elecciones libres y democrticas del 2000.

Sobre el escndalo geolgico del Congo ya se ha dicho casi todo: coltn, cobalto, diamantes, oro... Libia, por su parte, tiene gigantescas reservas de gas y las mayores de petrleo de toda frica. Ya se levantan las voces que explican que los hasta ahora desconocidos rebelde libios fueron preparados en Egipto y financiados por Estados Unidos y Europa. En cuanto a Costa de Marfil, los tertulianos suelen ocultar (o es que ni tan slo lo conocen?) que es la locomotora econmica del frica del Oeste; que ha sido el tercer productor mundial de caf hasta que la guerra le fue impuesta; que produce el 40% del cacao mundial; que ocupa igualmente una puntera posicin mundial en cuanto a produccin de nuez de cola, de caa de azcar, de anan y de pltano; que compite con el enorme Brasil en exportacin de madera; que recientemente se han descubierto en su territorio importantes yacimientos de petrleo y de otros minerales estratgicos... Por esta razn, explica nuestro amigo el investigador Charles Onana, las potencias occidentales quieren un hombre de paja a la cabeza del pas.

Los tertulianos tampoco explican que Alassane Ouattara, aquel que la comunidad internacional (es decir, el Imperio occidental) presenta unnimemente (con la misma unanimidad con la que se enga al mundo sobre los acontecimientos de Ruanda) como el noble vencedor de las elecciones (aunque el Consejo Constitucional proclam a Laurent Gbagbo vencedor con un 51,45%), es un hombre de las potencias occidentales (fue director para frica del Fondo Monetario Internacional); es un hombre que en 2002 empez a acosar y debilitar al Gobierno legtimo financiando una rebelin que atac el pas desde el norte; es un hombre, en definitiva, de turbio historial. De hecho, la ex congresista estadounidense Cynthia Ann McKinney nos confesaba estos das que cuando estaba en el Congreso recibi una llamada telefnica de Alassane Ouattara desde el yate de Henry Kissinger. Una llamada parecida a muchas otras que recibi durante sus aos como congresista y que pretendan comprar su conciencia, una llamada con el objetivo de solicitarle ayuda para llegar como fuese a la presidencia de Costa de Marfil.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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