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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2011

Cuestionando la tesis humanista
Por qu la invasin de Libia?

Vicen Navarro
Sistema


Una vez ms estamos frente a la enorme movilizacin de los mayores medios de informacin espaoles para proveer el sustento ideolgico y meditico a la intervencin de la OTAN en Libia. No tengo ninguna simpata por el dictador Gaddafi como queda claro en mi artculo Gaddafi, neoliberalismo, el FMI y los gobiernos supuestamente defensores de los derechos humanos. El Plural, 28.02.11, pero me ofende la enorme manipulacin que est ocurriendo en los mayores medios de informacin de Espaa, los cuales estn actuando ms como instrumentos de persuasin (promoviendo la imagen de que tal intervencin es consecuencia del objetivo humanitario que caracteriza a los gobiernos de la OTAN, que supuestamente han enviado sus fuerzas militares a Libia para defender a la poblacin civil frente al dictador), que como instrumentos de exposicin, anlisis y descripcin objetiva de la realidad. La manipulacin ha sido casi completa con la prctica exclusin de puntos de vista contrarios a lo que se promueve por tales medios. En este artculo cuestiono el argumento que ha dado la coalicin liderada por la OTAN de que su intervencin responde a causas humanitarias.

Veamos los datos. La intervencin militar de la coalicin, protagonizada primordialmente por los gobiernos de EE.UU., Francia y Gran Bretaa con la colaboracin de Qatar y los Emiratos rabes Unidos, no es una intervencin humanitaria encaminada a proteger la vida de la poblacin civil. Moiss Nam (Qu tiene que ver Auschwitz con Bengasi?. 07/04/11) y Josep Ramoneda (El canto del cisne. 07/04/11) presentan en El Pas este tipo de justificacin, insultando a los que expresan su desacuerdo con su visin idealizada de la motivacin de tales gobiernos, acusndoles a los crticos de cnicos (Moiss Nam) o, horror de los horrores!, anticuados (Josep Ramoneda) por hablar todava hoy de categoras tan irrelevantes segn l- en el lenguaje moderno como imperialismo.

Veamos en primer lugar los datos que por lo visto tales autores parecen desconocer. La resolucin de las Naciones Unidas que se utiliza para justificar la intervencin militar indica claramente que el objetivo de cualquier intervencin debe ser nica y exclusivamente proteger a la poblacin civil. No habla de ayudar a los rebeldes y todava menos de derrotar a Gadaffi, que es lo que la mayora de los miembros de la coalicin desean y estn haciendo, distincin que ha sido sealada por muchos gobiernos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El Presidente Obama lo ha dicho claramente. Su deseo es que Gadaffi deje de gobernar Libia. Y Sarkozy (bajo el asesoramiento de Bernard Henri Lvy) ha reconocido ya incluso a un grupo de representantes de los rebeldes como el autntico gobierno de Libia. Est claro que se est utilizando la supuesta ayuda a la poblacin civil para conseguir sus objetivos poltico-militares. Su intervencin en una guerra civil est encaminada, no a proteger a la poblacin civil, sino a apoyar a un lado (que se define como los rebeldes) en contra de la dictadura. No es pues el objetivo de las fuerzas armadas el proteger a la poblacin civil (hay tambin poblacin civil en el lado Gadaffi), ni tampoco (y ah es el punto clave que justifican los intervencionistas) es establecer la democracia en Libia. Ninguno de los pases que aportan armas tienen credibilidad presentndose como defensores de la democracia. Tanto el gobierno francs, ingls, italiano, espaol y estadounidense han estado armando el gobierno Gaddafi y han colaborado con los servicios de seguridad (la polica represiva del gobierno Gadaffi), plenamente conscientes de la naturaleza dictatorial y represiva de aquel rgimen.

Es ms, el gobierno estadounidense contina siendo el mayor apoyo a las dictaduras rabes Bahrein y Arabia Saud- que estn en este mismo momento reprimiendo brutalmente un alzamiento popular en sus propios pases. Como bien sealaba el The New York Times, era difcil para la Secretaria de Estado Hilary Clinton intentar frenar a aquellos gobiernos en su represin y a la vez pedirles ayuda para que frenaran la represin en Libia. Los regmenes de Bahrein y Arabia Saud odian a Gadaffi por ste haberles denunciado por su comportamiento en el conflicto Israel-Palestina, y por la denuncia a la Liga rabe por su pasividad frente al comportamiento blico del Estado de Israel en contra del pueblo palestino. Gadaffi ha denunciado a la Liga rabe por representar a las lites dominantes de los pases rabes (lo cual es cierto) y haber traicionado el proyecto panrabe del general Nasser de Egipto. Los gobiernos de Bahrein, Qatar, y Arabia Saud odian a Gadaffi y celebran la posibilidad de eliminarlo del poder. Ambos han enviado (junto con Qatar) aviones de combate a la coalicin. Arabia Saud tambin financiar (2.000 millones de dlares al mes) la intervencin militar. Con estas credenciales es difcil sostener la credibilidad de que su objetivo es humanitario y/o establecer la democracia en Libia.

Naturalmente que cada gobierno tiene su propio objetivo y lo que la coalicin intenta es realizar una misin comn que todos desean, que es la eliminacin de Gadaffi, del cual haban sido aliados y proveedores de armas, incluyendo las armas de represin (los equipamientos policiales proceden de la Gran Bretaa y de Francia) hasta hace unos meses.

GADAFFI ERA UN DICTADOR QUE ESTABA DE MODA HACE UN AO

Es interesante resaltar que slo hace un ao, el dictador Gadaffi estaba de moda. El Fondo Monetario Internacional elogi las polticas neoliberales llevadas a cabo por el gobierno Gadaffi. El informe del FMI sobre Libia hablaba exitosamente de su ambicioso programa de reformas y de su fuerte rendimiento macroeconmico y el progreso en el realce del papel del sector privado (como he escrito en otra parte, tales reformas crearon un descontento general. Ver mi artculo Gaddafi, neoliberalismo, el FMI y los gobiernos supuestamente defensores de los derechos humanos, El Plural, 28.02.11). En realidad Anthony Giddens, el intelectual con mayor influencia de la Tercera Va (la sensibilidad socioliberal responsable del descalabro de la socialdemocracia en Europa, ver mi artculo sobre la Tercera Va, La crisis de la socialdemocracia en Europa, Sistema Digital, 18.06.10), habl de la Libia de Gadaffi como un pas que en un futuro no lejano (antes de dos o tres dcadas) sera la Noruega del Norte de frica: prspera, igualitaria y progresista. Y, las Naciones Unidas, presentaron a Libia como el pas africano con mejores indicadores en su Human Development Report. Y en los ltimos aos vimos toda una lista de dirigentes polticos Jos Mara Aznar, Rodrguez Zapatero, el Rey Juan Carlos, Tony Blair, Sarkozy, Berlusconi y muchos otros- que se presentaron como sus amigos. Es comprensible que el dictador Gadaffi se sorprendiera de que Occidente hubiera cambiado slo en cuestin de meses su postura de halago a abierta hostilidad.

Un indicador de tal hostilidad es Estados Unidos, donde sectores del Partido Republicano hablan explcitamente de establecer un protectorado de la OTAN en Libia. Paul Wolfowitz, que fue subsecretario de defensa de los EEUU y ms tarde, Presidente del Banco Mundial, y uno de los arquitectos de la Guerra del Irak, public una carta abierta al Presidente Obama, incitndole a convertir Libia en un protectorado bajo el control de la OTAN en nombre de la comunidad internacional (puede que Josep Ramoneda haya olvidado que esto sola llamarse imperialismo). Es interesante tambin subrayar que fuera el gobierno de EEUU el que acabase llevando (25/2/11) al coronel Gadaffi a la Corte Penal Internacional, Corte que EEUU nunca ha reconocido y a la que se opuso a que se estableciera.

POR QU EL DICTADOR GADAFFI ES AHORA MALO Y ANTES ERA BUENO?

Es obvio que todo ello no hubiese ocurrido si no hubieran habido movilizaciones antidictadores en todo el Medio Oriente. La regin ms sensible y tensa, el Medio Oriente, es en un volcn resultado de estar gobernados por dictaduras. Y los pases de la coalicin que intervienen en Libia han sido los que han dado mayor apoyo a tales dictaduras. De ah la urgencia en hacer algo, donde se pueda hacer algo. Y Libia es el lugar. Slo 6.5 millones y un ejrcito muy dbil. Y ah la coalicin va a presentarse como los que ayudan a los demcratas, asegurndose que la Transicin al nuevo rgimen la dirige la OTAN.

Pero, quines son los rebeldes? Un componente importante son los partidarios de la Monarqua, y de los herederos del Rey Idris, que Gadaffi desaloj del poder. Las banderas monrquicas han sustituido a las banderas verdes de Gadaffi. De lo que no se informa es que el monarca era un juguete en manos de EEUU. Durante su reinado, EEUU tena la mayor base militar en frica: la Wheelus Air Base. Gadaffi cerr la base, pasando a engrosar la lista de los enemigos del Pentgono. Los leales monrquicos quieren establecer un sistema monrquico feudal sumiso a EEUU y a Europa.

Otro grupo es el Frente Nacional para la Salvacin de Libia (NFSL por sus siglas en ingls) que se cre en Sudn en 1981 por el coronel Nimiery, un dspota, apoyado por EEUU que gobern Sudn desde 1969 a 1985. Tiene lazos estrechos con el gobierno de EEUU y su Secretario General, Ibrahim Vahad, es uno de los dirigentes del consejo directorio de los rebeldes.

Otro grupo es el radicalismo islmico prximo a Al Qaeda. Una prueba de ello est en la seccin de Wikileaks que habla de Extremismo en Libia este. Segn el propio Departamento de Estado de EEUU existe un orgullo a nivel popular en muchas partes del Este del Lbia, particularmente alrededor de Darnah, de tener muchos jvenes que han participado en las campaas de la Yihad en Irak y que sus imanes radicales han propagado los mritos de tal campaa. Esta regin es donde los rebeldes tienen mayor fuerza.

Otra prueba de la orientacin de este grupo son los papeles requisados a dirigentes de Al Qaeda, por el Ejrcito de EEUU en 2007. Tales documentos, analizados por el Centro de Combate contra el Terrorismo de la Academia Militar de EEUU en West Point, sealan el origen de los militantes de Al Qaeda, que han cometido asesinatos a travs de suicidios en actos militares. El pas que ha provedo ms militantes (por habitante) es Libia, regin Nordeste, de nuevo, donde los rebeldes son ms fuertes. Tales datos han sido confirmados por Anthony Shadid de The New York Times, el cual se entrevist con Abdul-Hakim al-Hasidi, que ha promulgado ya un emirato musulmn en aquella zona liberada de las tropas de Gadaffi. Tal dirigente declar estar de acuerdo con la filosofa de Bin Laden. Otra confirmacin de esta realidad, la provee el analista de la CIA, Brian Fairchild, que ha dejado tal Agencia. Fairchild documenta que existen elementos extremistas islmicos en Libia, incluyendo la presencia de elementos prximos a Al-Qaeda en el centro de los rebeldes.

Ni que decir tiene que existen otras muchas sensibilidades adems de las citadas. No puede ponerse a todas las fuerzas que se oponen a Gadaffi en el mismo saco que a los grupos citados. Pero no puede asumirse que todos o incluso la mayora (nadie lo sabe) desean la democracia. Como bien indic el portavoz de exteriores del Partido Laborista en el debate en el Parlamento Britnico de hace unas semanas, no puede asumirse que no exista una influencia de Al Qaeda entre los rebeldes. Y, la BBC aada irnicamente que, era aconsejable no olvidar que Bin Laden tambin recibi en su da ayuda militar de los EEUU y Arabia Saud. Ni que decir tiene que el Dictador quiere utilizar este argumento para frenar la intervencin de la Coalicin. Pero, que lo diga el Dictador no es suficiente argumento para negar que haya evidencia de que Al Qaeda est entre los rebeldes, ignorndose su grado de influencia. En s ello no debera ser un factor determinante (excepto en el caso de que lo liderara), para dejar de apoyar a los rebeldes si estos representaran a la mayora de la poblacin.

 

QU ES LO QUE DESEA LA COALICIN?

Los pases que estn liderando esta intervencin militar tienen un grave problema de credibilidad democrtica, en un momento histrico, en que el deseo democrtico se ha extendido en todo el mundo rabe. Los gobiernos occidentales miembros de la coalicin desean configurar la transicin de las dictaduras al siguiente regimen, desarrollando un sistema poltico que sea favorable a los intereses econmicos, financieros y polticos que tales gobiernos representan. Ejemplos de ello hay mltiples.

En 1986, el gobierno de EE.UU. que haba apoyado la dictadura de Ferdinand Marcos en Filipinas, cuando ste fue derrotado por una serie de movilizaciones, el gobierno de EE.UU. cambi y apoy a las nuevas fuerzas, intentando exitosamente que el cambio fuera muy limitado. Lo mismo ocurri en Indonesia en 1998, con Suharto y lo mismo intentan realizar ahora en Egipto, que el gobierno de EE.UU. intenta presentar como el modelo para los otros pases rabes. Los pueblos filipinos e indonesios han visto muy pocos cambios despus de la cada de las dictaduras. Gregory Elich, en Counterpunch el 22/03/11, ha descrito detalladamente los preparativos que los gobiernos de coalicin, liderados por EE.UU. y pases de la UE estn haciendo para alcanzar estos objetivos en Egipto. EE.UU. ha establecido la Corporacin de Inversin Privada, en coalicin con el gobierno de Egipto, con el objetivo de privatizar las empresas pblicas. El Banco Europeo de Reconstruccin y Desarrollo (EBRD) ha establecido tambin programas de promocin de las empresas privadas y as un largo etctera. Y, el Ministro de Defensa de EE.UU., el Sr. Robert Gates, ha alabado la transicin poltica de Egipto, que se caracteriza por la alianza del ejrcito con los Hermanos Musulmanes, la organizacin poltico religiosa que se ha opuesto histricamente a los movimientos progresistas laicos de sensibilidad socialista tales como los partidos de izquierda y los sindicatos. La ley de Mubarak que prohbe las huelgas y el derecho de sindicalizacin ha sido reafirmada por el gobierno de transicin. Y los famosos jvenes con Internet, ni aparecen ya en los medios.

No hay duda de que si la coalicin crece y derrota al dictador Gadaffi intentar hacer lo mismo. No es un humanismo, sino un deseo de hacer prevalecer sus intereses lo que motiva su intervencin. Tal comportamiento, por cierto, es lgico y predecible. Pero lo que es mejor para el gobierno de EEUU (y para los gobiernos de la UE) no es necesariamente lo mejor para las clases populares de Libia o del resto de la poblacin rabe (y tampoco, por cierto, para las clases populares estadounidenses, la mayora de las cuales, por cierto, estn en contra de tal intervencin militar). El pueblo estadounidense sabe, mejor que nadie, el coste que tales intervenciones tienen para el pueblo estadounidense. En contra de lo que todava hoy sostienen algunos sectores de izquierdas, las clases populares de EE.UU. no se benefician de estas intervenciones. Desde hace ya muchos aos el pueblo estadounidense no cree que lo mejor para las compaas petroleras sea lo mejor para EEUU. Como bien dijo un dirigente sindical, los trabajadores aportamos los muertos en el frente, mientras que las empresas petrolferas consiguen los beneficios. Y recurdese que el 72% de la poblacin estadounidense no cree que el Congreso de EEUU represente sus intereses.

En realidad, estamos viendo una nueva realidad de enorme importancia que apenas aparece en los medios de informacin y que es el germen de una alianza de las clases dominadas en los pases del Sur con las clases dominadas del Norte, que en su lucha para democratizar sus sociedades estn encontrando elementos en comn. El momento ms emotivo que ocurri en la mayor manifestacin popular que haya jams existido en Wisconsin (en contra de las propuestas antidemocrticas hechas por el establishment poltico y meditico de aquel estado y sus representantes, atacando al estado del bienestar de Wisconsin), fue cuando un dirigente ley un telegrama de adhesin y apoyo de sindicalistas que viven todava hoy en la clandestinidad en Egipto. La mayor manifestacin que haya existido en la historia de Wisconsin estall en un aplauso abrumador, acompaadas con expresiones de apoyo a los sindicalistas rabes en Egipto. Es esta alianza la que aterroriza a las lites gobernantes del mundo, que controlan EE.UU., la Unin Europea y los pases rabes. Hoy, estamos viendo no slo en los pases rabes, sino en la Unin Europea y en EE.UU., que se estn imponiendo a la poblacin polticas enormemente impopulares, reduciendo significativamente los beneficios y derechos sociales y laborales, como consecuencia de la enorme influencia que grupos financieros y econmicos y sectores pudientes de la poblacin tienen sobre sus estados, polticas que el estado est imponiendo en contra del parecer y deseo de la mayora de la poblacin. Naturalmente que el contexto en los pases rabes es muy distinto al de la UE y EE.UU. Pero un elemento en comn es la demanda de democracia que est siendo violada por la enorme concentracin de poder econmico y financiero en aquellos pases. Creerse que aquellos estados estn interviniendo para desarrollar la democracia es ignorar no slo su historia, pero la mera observacin de lo que est ocurriendo en cada uno de estos pases.



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