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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2011

Reglas para una rebelin

Manuel Garcia Jr
Dissident Voice

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


A los oprimidos del mundo: si queris libertad, tendris que lograrla vosotros mismos. Si necesitis ayuda, no la merecis. Cuando comprendis esto en toda su dimensin, os daris cuenta de que es el principio poltico ms preclaro que debiera regir las relaciones internacionales. Es la no intervencin humanitaria.

Si vives bajo un gobierno represivo: una dictadura, una monarqua, o alguna forma de autoridad no representativa y arbitraria, y quieres derrocarla y castigar a tus opresores, establecer un gobierno que sea ampliamente representativo, que salvaguarde tu libertad poltica y provea acceso fcil a una participacin significativa, s consciente de que debes hacerlo enteramente solo. No existe la posibilidad de la ayuda de extranjeros.

El motivo es que tu libertad es inconveniente para el resto del mundo. El mundo se ha acomodado con tu rgimen actual, y cualquier perturbacin de esas disposiciones incomodar los planes de tus vecinos internacionales, al perturbar sus expectativas. No importa si tu gobierno opresor es visto como bueno o malo por otros Estados, es simplemente que estn acostumbrados a sus actuales protocolos de interaccin, y cualquier interrupcin de los negocios habituales cuesta dinero y tiempo, y crea ansiedad sobre el futuro.

Por lo tanto, si quieres derrocar tu rgimen opresor tienes que hacerlo rpidamente para minimizar el perodo de desarticulacin de vuestras relaciones exteriores. Obviamente, un cambio rpido y total de gobierno slo puede ocurrir si vuestra rebelin tiene el apoyo abrumador de todos los sectores de vuestra sociedad con una cierta dosis de poder verosmil o riqueza. La acumulacin y consolidacin de un poder revolucionario abrumador, de modo oculto, es un problema de que debis resolver enteramente solos si deseis derrocar exitosamente a vuestros tiranos, y ser aceptados internacionalmente como legtimo gobierno sucesor.

Hay gente que cree que la opresin es tan brutal que ya no se puede mantener pasiva, y por ello se rebela sin haber hecho los preparativos necesarios para una toma del poder rpida y decisiva. Si no tiene suerte, sus tiranos aslan y eliminan rpidamente la rebelin. Si tiene algo de suerte, puede continuar como movimiento clandestino de guerrillas y en reas remotas. Semejantes movimientos guerrilleros pueden estar seguros de que los regmenes a los que se oponen utilizarn todos los poderes del Estado para erradicarlos, y es muy probable que otras naciones apoyen su eliminacin como si fuera movimientos terroristas porque sus actividades causarn inevitablemente ansiedad y dao colateral al negocio de costumbre de naciones extranjeras. El club de naciones no ve favorablemente movimientos insubordinados que aspiran al poder, especialmente si son armados y han demostrado una conducta violenta. No sois juzgados sobre la base de vuestra causa, sino sobre la base de vuestro efecto.

Si una poblacin no preparada rompe su disciplina de sumisin con una franca rebelda que provoca todo el peso de la clera del rgimen, y busca rescate mediante la intervencin extranjera, habr perdido toda posibilidad de llegar a que se acepte su legitimidad poltica. Desde ese momento sern considerados como inocentones y tteres, o agentes y testaferros de la potencia extranjera que les ayuda; y si llegan a tener xito en la formacin de un gobierno sucesor, sera siempre visto como un Estado cliente de la potencia que intervenga. La idea de que una poblacin se alce solo sobre la base de su propio deseo de libertad poltica y acepte ayuda material de quienquiera la suministre durante su momento crtico y luego, despus de una revolucin exitosa agradezca y despida cordialmente a sus apoyos extranjeros y forme un gobierno nacional totalmente independiente y representativo, es considerada imposible por acuerdo general. Independientemente de lo que podis pensar de vuestra revolucin en particular, sus circunstancias objetivas no pueden ser aceptadas como un argumento contra, o refutacin de, la imposibilidad de una revolucin intachable asistida.

Esta imposibilidad identifica inmediatamente revoluciones legtimas ante intentos de disfrazar, como intervenciones humanitarias, conspiraciones imperialistas para debilitar y controlar secretamente Estados extranjeros. La aplicacin es simple: si hay extranjeros involucrados, son invasores, y el grado de su propsito imperialista es fcilmente evaluado segn su posicin en la jerarqua del poder mundial, relativa a la del pas anfitrin. As, por ejemplo, el que una nacin africana enve sus tropas como mantenedores de la paz a otro lo hara para aumentar su poder regional; mientras el que EE.UU. enve alguna parte de su complejo militar y de espionaje a un pas africano bajo cualquier pretexto sera imperialismo flagrante.

Cualquier revolucin que quiera conservar el respeto del mundo se guiar por el principio de la imposibilidad de una revolucin intachable asistida; vencer por s sola al rgimen (y por lo tanto obtendr el derecho a caracterizar al rgimen que derroque como tirnico, dictatorial y opresor, para la futura historia). Cualquier revolucin prematura que incluya intervencionistas extranjeros es instantneamente desenmascarada por la imposibilidad de una revolucin intachable asistida, y el mundo no necesita preocuparse por los individuos involucrados, porque son necesariamente agentes del imperialismo y traidores de facto. Si, por la razn que se sea, una poblacin inmadura llegase a tener un ataque de clera y se rebelara imprudentemente sin una planificacin y preparacin larga y cuidadosa, y luego se viera en apuros por parte de su rgimen vengativo, le hara bien reconocer rpidamente la visin mundial de estos asuntos y abstenerse de pedir cualquier tipo de ayuda extranjera. Mientras esos revolucionarios fracasados conserven su condicin intachable, pueden estar seguros de que sus sobrevivientes no sern descalificados en su consideracin como polticos legtimos en cualquier gobierno sucesor igualmente intachable de su pas. Asimismo, cualesquiera revoluciones fracasadas que sigan siendo intachables habrn hecho un valioso servicio a la humanidad: habrn resistido exitosamente al imperialismo en su rincn del globo durante sus vidas.

Este ltimo punto es importante porque el objetivo poltico ms importante en el mundo es impedir el imperialismo capitalista encabezado por EE.UU. y Europa Occidental, facilitado por las Naciones Unidas, impuesto por el complejo militar de la OTAN y suscrito por las naciones industrializadas. Es demasiado importante (para una audiencia internacional) que se impida que vuelvan a ocurrir intervenciones humanitarias y revoluciones de color que menoscaban la independencia nacional de los Estados afectados y los colocan bajo el control encubierto del centro imperial, que los deseos de la poblacin local de derrocar a sus gobiernos opresores. Por lo tanto, toda poblacin que decida, por su propia irritacin, que sus gobernantes debieran ser depuestos debe darse cuenta de que hay cosas ms importantes en juego.

Primero, tiene que determinar si su revolucin podra debilitar a un acrrimo oponente del imperialismo, y distraerlo (el usual gnero dictatorial) de actuales esfuerzos en su pas y regin por frustrar el imperialismo del consenso de Washington. Si su rgimen es un campen del antiimperialismo, su deber humanitario es dejar de lado sus motivos egostas para rebelarse. El orgullo que se siente por compartir la solidaridad con antiimperialistas en todo el mundo debiera compensar la dureza ocasional con la que pueda ser gobernado. Qu sentido tendra derrocar a un dirigente antiimperialista, en nombre de conseguir ms libertad poltica, tal vez incluso el derecho a una votacin significativa, si debilita la barrera que su antiguo dirigente haba mantenido contra las influencias subyugadoras del imperialismo en su nacin?

Por lo tanto, a fin de retener su legitimidad a los ojos del mundo no debe tratar de negar el principio de la revolucin intachable asistida, y adems, conquistar el respeto y la camaradera de las comunidades progresistas ilustradas del mundo. Tambin debe demostrar que todas sus decisiones revolucionarias son guiadas por una aguda conciencia de la necesidad de maximizar el efecto antiimperialista de sus esfuerzos. Una revolucin que no reconoce la primaca del resultado antiimperialista, sea debilitando a un acrrimo antiimperialista autoritario o no reemplazndolo por un gobierno intachable de igual o mayor vigor antiimperialista, en cosa de das, no merece el apoyo y el respeto de la comunidad ilustrada y progresista del mundo. Una revolucin semejante sera una rabieta egocntrica destructiva que contradice la directiva poltica primordial del mundo.

Por lo tanto, si os proponis realizar una revolucin porque deseis alivio de la opresin, para lograr libertad poltica e introducir la democracia a vuestro pas, sera til saber lo que se requiere para hacer que vuestra libertad sea conveniente para los espectadores satisfechos del mundo.

Manuel Garcia, Jr. es un escritor ocasional que mantiene siempre su independencia. Su correo es: [email protected].

Fuente: http://dissidentvoice.org/2011/04/rules-of-rebellion/



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