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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2011

Elecciones en Per
Las segundas partes no suelen ser buenas

Rubn Martnez Dalmau
Rebelin


La poltica en Per no es cuestin de proyectos, sino de personas. Es un denominador comn de los pases presidencialistas, donde la eleccin del Presidente no depende de las fuerzas parlamentarias. Estados Unidos nos ense lo que era el liderazgo y en Amrica Latina cas muy bien, quizs por aquello que comentaba Lynch del buen entendimiento entre el presidencialismo y los patrones caudillistas. Per no es la excepcin; al contrario, podra considerarse el paradigma. El sistema de partidos era pobre cuando Fujimori gan las elecciones cantando la cancin del chino sobre un tractor, y el autoritarismo que sigui al autogolpe (disolucin del parlamento, constitucin aprobada para dicha y honra del dictador) produjo un efecto antibitico que acab con lo poco que quedaba. Slo el APRA, histrico partido de orgenes socialdemcratas (fjense en sus siglas: Alianza Popular Revolucionaria Americana) y algunos partidos de izquierda sobrevivieron al caos. Fuera los partidos, quin los echaba de menos? En un pas donde poltica es igual a corrupcin, y donde el parlamento es la institucin ms desprestigiada, nadie.

Sin un sistema asentado de proyectos polticos, el escenario est predispuesto a las sorpresas electorales. Si hace seis aos, sentado en la cafetera Hait del valo Miraflores, en Lima, o quizs en la Tiendecita Blanca, que tanto le gusta recordar a Vargas Llosa, hubiera usted participado en una tertulia de caf de la tarde a la que los limeos, afortunadamente, siguen siendo tan proclives, cualquier peruano le hubiera tachado de desinformado si hubiera pronosticado el retorno de Alan Garca a la Presidencia de la Repblica, ese mismo seor que nacionaliz la banca, mantuvo instalada a la corrupcin, descontrol a la guerrilla y consigui que la inflacin fuera tan alta ms de 800% a principios de los noventa- como impredecible, hasta el punto de que el precio de la cuenta en el restaurante variaba desde el momento de pedir los platos hasta que se pagaba. Pero fjense ustedes por donde, va y Garca se hace de nuevo con el poder, de eso hace ya cinco aos. Es cierto que algo ayud la embajada de Estados Unidos, que pocas cosas tiene tan claras como la necesidad de evitar un gobierno populista en Per. No son elucubraciones; sali publicado en Wikileaks y, por lo tanto, es de conocimiento pblico.

La victoria de Garca sobre Humala en 2006 tuvo lugar, adems de por no pocas denuncias de fraude, por la posicin comn entre todos los candidatos del establishment, los principales grupos econmicos y los norteamericanos: Todos contra Ollanta era el lema. Humala, apadrinado por Chvez el abrazo del oso-, era conocido desde que hace once aos, como militar en activo, realiz un levantamiento en Locumba contra el rgimen dictatorial de Fujimori. El salto a la poltica no tard en llegar. A travs de una propuesta renovadora (La gran transformacin era su lema), propuso una asamblea constituyente (Chile y Per son los nicos pases sudamericanos donde perviven constituciones de las dictaduras) y un nuevo rol del Estado en la economa, y encendi las esperanzas de una gran parte de la poblacin peruana. Prcticamente todo el pas vot por Ollanta. Lima, donde se concentra un tercio del voto nacional, inclin la balanza hacia el lder de la coalicin antiollanta, encabezada en ese momento por Alan Garca.

En esta ocasin, ante el debate de los candidatos presidenciales del ltimo domingo de campaa, era inevitable sentir un dj vu en las caras y las palabras que plagaron el oscuro plat del Sheraton. La presencia de Toledo, que haba desperdiciado la posibilidad de iniciar un cambio desde el fondo cuando asumi el gobierno tras la cada del dictador; la hija de Fujimori, que reivindicaba el papel histrico de su padre y peda la reinstauracin de la pena de muerte; Castaeda, exalcalde de Lima, acosado por los numerosos casos de corrupcin y destinado a un papel mediocre en el escenario poltico peruano; el exministro toledista Pedro Pablo Kuzcynski, alias PPK, con nacionalidad norteamericana, representante de la gerontocracia blanca (72 aos, uno ms de la esperanza de vida en Per). Y Ollanta Humala. Propositivo, de piel oscura como el 85% de los peruanos- y de mirada segura. Cmo no recordar al Todos contra Ollanta de las elecciones anteriores?

Mientras Ollanta no despegaba del diez por ciento en todas las encuestas, los candidatos del establishment, seguros de que la amenaza no se iba a repetir, se haban insultado entre ellos, se haban acusado de mil y una perfidias, se haban sacado motes para burlarse unos de otros. Por el contrario, Ollanta haba planteado sus propuestas dejando clara la diferencia entre el pasado y el futuro: cambio de la Constitucin, ms pensiones, ms justicia, revolucin en la educacin. Cuando comenz a despuntar en las encuestas, pas a ser el centro de la atencin. La democracia est en juego, dira Toledo, lanzando el mismo mensaje que tan bien le result en la poca de Fujimori; slo yo puedo salvar a la democracia, alegara Castaeda ante los resultados de las encuestas en una hipottica segunda vuelta. De nuevo, como en el pasado, la poltica del miedo: detrs de Humala est Chvez. Es un candidato como la sanda: blanco por fuera y rojo por dentro. Un lobo con piel de cordero Pero en esta ocasin la estrategia no parece que vaya a tener un buen resultado.

Se dice a veces se acusa- a Ollanta Humala de haber cambiado. Quin no lo ha hecho en el Per durante los ltimos aos? Este tiempo ha cumplido objetivos macroeconmicos crecimiento del PIB, estabilidad de la moneda-, pero la desigualdad es mayor que nunca un diez por ciento de los hogares peruanos cuenta con menos educacin y salud que en 2008-, el hambre aprieta y la corrupcin sigue campando a sus anchas. En efecto, Ollanta ha cambiado: ya no discute, sino que propone; ya no va solo, sino en el marco de una coalicin progresista -Gana Per- que habr promovido a histricos lderes al futuro Congreso; ya no esquiva las acusaciones de injerencia venezolana, sino que las enfrenta: las elecciones de Per son un tema de los peruanos, ha reiterado. El cambio en Ollanta es indiscutible. Lo que es discutible es la falta de cambio en sus contrincantes, que siguen creyendo en el fomento del miedo para vencer a la voluntad de la mayora. Seguramente por eso ha ganado Ollanta Humala: porque segundas partes no suelen ser buenas.

Rubn Martnez Dalmau. Profesor Titular de Derecho Constitucional. Universitat de Valncia,

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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