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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2011

Per
A confirmar la victoria!

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


La jornada electoral del domingo culmin, como se haba previsto, con la victoria del candidato del movimiento popular Gana Per, Ollanta Humala Tasso, quien obtuvo algo ms del 31% de las adhesiones formalmente reconocidas.

Este resultado constituye el reflejo del rechazo ciudadano a un modelo que hace agua por todas partes y que la derecha ms reaccionaria considera intocable porque es el que le ha permitido acumular, en los ltimos veinte aos, incalculables beneficios.

Las cifras confirman el triunfo de Humala en gran parte del pas. Virtualmente todo el sur peruano, el Trapecio Andino y la regin central, han confirmado la victoria del nico candidato que enfrent la corrupcin, la dependencia y el desgobierno en el que est insumida nuestra patria como consecuencia del manejo soberbio de una clase envilecida y en derrota.

Incluso una buena parte del norte y del oriente peruano ha registrado la victoria del candidato nacionalista, por lo que la representacin parlamentaria del mismo lo ha convertido ya en la primera fuerza congresal.

Sin tener mayora absoluta -ocupar 44 de los 130 escaos- y con una bancada mucho ms cohesionada y slida, podr erguirse como la nueva fuerza dominante procurando una elemental poltica de alianzas.

Para alcanzar mayora absoluta en el legislativo, requerir de 22 votos adicionales, que podra alcanzar sin mucha dificultad sumando a sus tareas a sectores medios y partidos menores.

Qu significado han tenido, en el contexto concreto las elecciones peruanas celebradas el 10 de abril?

En primer lugar, han mostrado la existencia de una fuerza uniforme y cohesionada -Gana Per- que se ha convertido en la primera expresin de la poltica peruana afirmando la esperanza y venciendo largamente al miedo.

En segundo lugar, ha permitido asegurar la victoria de los sectores ms deprimidos de la sociedad. Los pobres han impuesto largamente su voluntad derrotado a las expresiones polticas de la clase dominante.

Las clases acomodadas, integrantes de los denominados segmentos A y B, han sufrido una categrica derrota producto de su quiebra poltica, pero tambin de su dispersin y desesperanza.

Las candidaturas de Pedro Pablo Kuzcynski y Luis Castaeda representaban ms claramente los puntos de vista de estos sectores que hoy han quedado en minora, porque incluso Alejandro Toledo busc -aunque sin xito- expresar ms bien el punto de vista de los ms golpeados por la crisis.

Tambin segmentos pobres fueron los que ubicaron a Keiko Fujimori en el segundo lugar de la votacin asegurando su presencia en la segunda ronda electoral que se celebrar el 5 de junio.

El tercer rasgo distintivo de los comicios recientes fue la catastrfica derrota del gobierno de Alan Garca y el desgarramiento dramtico de su Partido, el APRA.

Cuando en 1990 Garca concluy su primer mandato con resultados catastrficos, su Partido logr alcanzar, sin embargo, algo ms del 20% de los votos y una fraccin parlamentaria no desdeable.

Hoy -no obstante los pregonados xitos de su gestin gubernativa- apenas ha logrado superar el 5% de la valla minima requerida para salvar su legalidad y obtener representacin congresal que, por primera vez en su historia, ser ms bien simblica.

A la quiebra del APRA se ha sumado la confirmacin de la crisis generalizada de los Partidos Polticos en el Per de hoy. Los pocos que alcanzarn representacin congresal: Accin Popular, el Partido Popular Cristiano y an el Partido Aprista tendrn representaciones muy reducidas por lo que vern severamente mermadas sus posibilidades de gestin.

La Izquierda oficial, no correr distinta suerte. Sus voceros formales tampoco alcanzaron el favor del electorado.

  Pero como no todo es victoria, Humala deber enfrentar en la segunda ronda a Keiko Fujimori, que pudo captar alrededor del 22% de los votos desplazando a Kuczynski, el hombre de las transnacionales.

Tras las siglas del Partido de los Fujimori -Fuerza 2011- se cobij una votacin proveniente -en su mayora- de los segmentos D y E, es decir, sectores muy golpeados por la crisis, que mostraron su gratitud por algunos servicios que les fueran adjudicados en su momento por la dictadura depuesta a inicios de este siglo.

Alberto Fujimori Fujimori condenado hoy a 25 aos de prisin por crmenes, robos, y otros delitos- se dio maa, en su gobierno, por mantener asistida a diversos ncleos de la poblacin como una manera de dar sustento social a su poltica que fue la que le abri las puertas al modelo neo liberal ahora en quiebra.

La Fujimori, contrariando realmente el sentido de su votacin, representa sin embargo los intereses de la Mafia ms corrupta y envilecida que aflorara en la vida nacional.

Su equipo de gobierno y su representacin parlamentaria lo acreditan de manera fehaciente. Y lo confirma el hecho que, tanto en el debate del domingo 3 de abril como la noche de ayer en su manifestacin pblica, su vocera haya ratificado su identificacin con las acciones de su padre.

La probabilidad negada de su eventual triunfo en la consulta del 5, sera el hecho ms funesto y denigrante de la historia peruana en lo que va del presente siglo.

El hecho que a la segunda ronda electoral pasen entonces Ollanta Humala y Keiko Fujimori crea entonces una situacin ciertamente complicada. Pero, sobre todo, coloca al candidato de Gana Per ante un imperativo inexcusable: tiene que ganar, cueste lo que cueste.

Podr hacerlo, sin duda, porque la mayora de los peruanos rechaza la violencia, la violacin sistemtica de los derechos humanos, el saqueo de la hacienda pblica, el pillaje en la administracin del Estado y el crimen organizado. Pero deber procurar convencer que estos rasgos son los que predominan en las canteras del fujimorismo.

Mientras en el escenario formal el debate se plantea entre estas dos candidaturas, en la vida cotidiana los peruanos mantienen muy en alto la esperanza. Y su voluntad de lucha, alimentada por expresiones de herosmo tan definido como lo ocurrido recientemente en Islay, en la regin Arequipa; se mantiene enhiesta.

La disyuntiva electoral el 5 de junio -sin embargo- puede servir tambin de pretexto para que fuerzas golpistas busquen anular estos comicios y pretendan convocar otros nuevos, asegurando, para este efecto, la unidad electoral de la derecha que esta vez compiti dividida en tres segmentos.

Aunque difcil alternativa en la actual coyuntura continental, e incompatible, adems con el escenario peruano de nuestro tiempo, una accin de este tipo desesperada en extremo- podra ser tentada.

Para el movimiento popular, la nica salida es ganar otra vez. El pueblo, no tiene ms camino, sino confirmar su victoria.

Gustavo Espinoza M. Del Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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