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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2011

Sobre Mesas, convergencias y un poco ms all

Miguel Romero
Rebelin


Agradezco a Salvador Lpez Arnal y Juan Torres que hayan dedicado tiempo a leer y a responder a mi artculo Convergencias y sectarismos en el que polemic con alguna de las opiniones de Torres en la entrevista de Miguel Riera en el Viejo Topo y, considerando que estas opiniones son representativas de las Mesas de Convergencia, critiqu aspectos importantes de esta iniciativa. Estos textos, y tambin una crnica que escrib sobre la Asamblea Constituyente de las Mesas: Una primera composicin de lugar, estn accesibles en varias web (VIENTO SUR, Rebelin, Viejo Topo, Kaosenlared).

Pido disculpas a Lpez Arnal por no referirme apenas a su texto. Creo que las crticas ms importantes que plantea a mis opiniones coinciden bsicamente con las de Torres y que ser ms breve y ms claro centrar el texto en stas.

Tal como se ha desarrollado el debate es inevitable dedicar espacio a las interpretaciones y malinterpretaciones de cada cual, incluyendo las autocitas que no le gustan a Torres, ni a m. En este punto, tratar de repetir lo menos posible lo que ya est en otros textos, pasar por completo de desmentir las falsedades, ataques y esas cosas que me atribuye Torres y tratar de centrarme en cuestiones serias.

Precisamente porque se trata de interpretaciones, el recorrido de este punto de debate me parece que se va a quedar muy corto, limitado bsicamente a constatar las divergencias entre las de Torres y las mas y a estimar si son razonables unas u otras. En cambio, hay quizs posibilidades de que en el futuro puedan desarrollarse discusiones ms amplias e interesantes sobre la convergencia de la izquierda, con Mesas o sin ellas, ms all de la polmica actual. Confiando en que pueda ser as, plantear algunas ideas, sobre todo en un segundo punto.

1. Si he entendido bien, Torres considera que he malinterpretado sus expresiones sobre los anticapitalistas: estaban dirigidas slo contra los que llamaramos, para resumir, anticapitalistas sectarios, y yo las he atribuido a la organizacin de la que soy militante, Izquierda Anticapitalista; este error se debera a que slo reconozco como anticapitalistas a quienes estn bajo el paraguas de su marca electoral, como si no hubiese anticapitalismo ni anticapitalistas fuera de ella. Creo que Torres se equivoca por completo en un tema que me importa mucho y, por otra parte, no creo haber interpretado mal sus palabras sobre los anticapitalistas, salvo en un caso concreto que sealar ms adelante.

Empiezo por lo importante. Confieso que me ha dejado perplejo lo de la marca electoral. Izquierda Anticapitalista (IA) es mi partido; sta es una expresin casi en desuso, y a veces en mal uso (con razn y sin ella, es mi partido, parafraseaba un viejo revolucionario, justo antes de ser perseguido hasta la muerte por la conversin de este lema en razn de Estado), pero muy valiosa desde una cultura poltica militante bien entendida. IA es una pequea y joven organizacin, compuesta en su gran mayora por gente que tiene menos de la mitad de aos que yo, con una influencia modesta, que se basa en la intervencin social y poltica, muy frecuentemente de carcter unitario. Hemos participado en algunas elecciones, con resultados menos que modestos, y posiblemente participaremos en otras en el futuro, sin que nos importe especialmente que sea con nuestras siglas, y dando en todo caso a la poltica electoral un papel muy secundario en nuestras actividades. Francamente, lo de marca electoral nos sienta como un frac y slo puede tomarse a broma.

En cambio no puede tomarse a broma la consideracin de que desde IA se pudiera pensar que no hay anticapitalismo, ni anticapitalistas fuera de ella. Simplemente, no es verdad. Pensar esto estara en contradiccin no slo con las ideas, sino con la vida cotidiana ms elemental de IA. La izquierda social y poltica anticapitalista es el medio ms prximo en que nos movemos, desde el que desarrollamos nuestra intervencin en la sociedad. Nos vemos, hablamos, discutimos, acordamos todos los das con personas y organizaciones anticapitalistas, se autodenominen o no as, que no forman parte de IA. El mejor capital poltico de IA es, en mi opinin, ser valorada como una organizacin unitaria en ese espacio (un partido que no parece un partido, dicen algunos y hay que tomarlo como un elogio). Todo el sentido de nuestro trabajo se resume en contribuir a la construccin de referentes polticos anticapitalistas con otras corrientes, organizaciones y personas, en los que IA ser una componente entre otras, sin ninguna influencia predeterminada, cuotas de poder, sillones o sillines, ni nada que se le parezca. Por eso, y no por una autoatribucin de virtud moral, IA es una organizacin humilde. Somos una corriente que se sabe minoritaria, en la situacin actual y respecto a sus proyectos futuros, cuya influencia no depende de recursos econmicos, puestos institucionales o fuerza de aparato, sino de la capacidad de conviccin y de ayudar a construir consensos para la accin con otras organizaciones, algunas ms prximas, otras ms lejanas.

As que si este problema no existe, cul puede ser el origen de las malinterpretaciones que me atribuye Torres? Pudiera ser la mala voluntad. Pero pudiera ser tambin que mis interpretaciones de las expresiones de Torres sobre los anticapitalistas sean adecuadas. As las creo yo.

Iban dirigidas las descalificaciones de Torres slo a los anticapitalistas sectarios? Si l lo dice, esa habr sido su intencin. Pero entonces, y en este punto, pienso que su intervencin en la Asamblea del 19 de febrero y sus declaraciones en la entrevista de El Viejo Topo responden mal a sus intenciones. Las nicas expresiones polticas concretas que se desvalorizan en ellas son las consideradas radicales o anticapitalistas con diversos adjetivos, sin que nunca se establezca ninguna distincin entre sus componentes sectarios y no sectarios.

Es cierto que hay organizaciones y personas que se definen como anticapitalistas con las que resulta muy difcil, y a veces imposible, entenderse y trabajar. Tambin es verdad que como dije en un artculo anterior y prueba extensamente la experiencia, incluyendo la experiencia de este debate: hay sectarismos nada radicales, y hay radicales nada sectarios. En estas condiciones, me parece razonable interpretar que expresiones como: ser de izquierdas no es decir frases bonitas ni hacer proclamas ms radicales sino meterse en los charcos, estar al lado de las gentes y ponerse con ellas a resolver sus problemas ensendoles que pueden salir adelante si organizan sus vidas de otra forma" o las izquierdas no han, o no hemos, aprendido a convivir con la diversidad y no sabemos aceptar que a nuestro lado haya correligionarios que piensen algo distinto de nosotros. Si lo hacen, son unos vendidos, unos traidores, unos reformistas... y otras similares, no se refieren a la izquierda en general, ni slo a una parte especfica de los anticapitalistas, sino que estn destinadas a descalificar a cualquier expresin critica por la izquierda a la iniciativa de las Mesas.

Una cuestin final en este punto. Escrib en mi articulo que Torres haba utilizado en la Asamblea una ristra de expresiones despectivas hacia los radicales. Torres me solicita formalmente que le diga cules son concretamente para retirar todas y cada una de ellas y poder disculparme pblica y sinceramente. Y si no lo hace, le ruego igualmente que retire lo que ha dicho. Me refer a ellas en un artculo anterior basado en las notas que tom en la Asamblea del da 19 (En la intervencin de Torres, y en otras, se atac al sectarismo, al radicalismo, al simplismo, a la arrogancia, a la poltica de las grandes palabras que no se mete en los charcos, etc., ristra de anatemas dirigidos contra los radicales. Torres pidi una deliberacin fraternal, pero no parece que esa fraternidad abarque por igual a todas las corrientes de la izquierda). He ledo ahora el texto que adjunta Torres con su intervencin: algunas de esas palabras no aparecen en l, otras me parece abusivo considerar que se refieren a los radicales, otras creo que s se refieren Pero considero que, en cualquier caso, este prrafo no aporta nada bueno al debate y lo retiro formalmente.

2. Finalmente, algunas opiniones personales sobre la convergencia de la izquierda que, en buena parte, resumen las que he escrito en otros textos.

Creo que un proyecto de convergencia de la izquierda con voluntad unitaria, es decir no sometido a las relaciones de fuerzas existentes entre las organizaciones participantes, debe partir de la experiencia real de las movilizaciones, luchas, foros de la izquierda social y poltica; incluso en una situacin tan adversa como la que llevamos viviendo en este pas desde hace aos, hay una cantidad notable de experiencias positivas, por ejemplo, la preparacin de la Huelga General del pasado 29-S.

El contexto ms favorable para un proyecto de este tipo sera contar con un acontecimiento impulsor. Pero incluso cuando existe, es muy difcil consolidar un proyecto as, como muestra la experiencia en otros pases (Francia, tras la victoria del No a la Constitucin europea). Aqu no existe y, peor an, lo que existe es la frustracin de esa posibilidad por el compromiso de los sindicatos mayoritarios con el pacto social.

En estas condiciones, claramente desfavorables, es muy discutible poner en marcha procesos muy ambiciosos y globales de articulacin de un espacio tan complejo y dividido como la izquierda social y poltica; sera ms prudente ensayar experiencias concretas unitarias que vayan forjando tejido social unitario, activo y crtico. Si finalmente se decidiera lanzar un proyecto de ese tipo, las condiciones de reconocimiento concreto y respeto a la pluralidad y tratamiento democrtico de los desacuerdos son decisivas. Los llamamientos unitarios, incluso cuando son sinceros, en modo alguno sustituyen a la creacin de condiciones concretas de buena convivencia entre corrientes y opiniones que reconocen sus acuerdos y desacuerdos como normales y legtimos, y crean conjuntamente cauces para hacerlos compatibles con los consensos necesarios para la accin y basados en ella.

En mi opinin, las Mesas de Convergencia no responden en nada importante a estos criterios. En primer lugar, son una iniciativa que no surge de la experiencia social unitaria, sino de las relaciones entre responsables a diverso nivel de IU, sindicatos mayoritarios, ATTAC y personalidades sin afiliacin partidaria; el pacto social ha complicado, por el momento, la participacin expresa de esos sindicatos en la iniciativa, pero el tratamiento con paos calientes de las responsabilidades sindicales en el pacto tienden a dejar esa puerta abierta, sin que sea necesaria una improbable rectificacin significativa de la poltica de estos sindicatos.

En segundo lugar, han sido diseadas a partir de un programa considerado mnimos por sus autores, que adems lo han establecido como intangible por un perodo indeterminado. Torres lo niega, pero yo lo reafirmo a partir de declaraciones de sus propios promotores. (Es importante no tocar mucho el llamamiento, al menos en este primer momento. Es un mnimo comn denominador y refleja un consenso que hay que mantener por encima de todo. Esto no quiere decir que, a medida en que el movimiento se vaya consolidando, se puedan ir ampliando los acuerdos. Entrevista de Salvador Lpez Arnal a Armando Fernndez Steinko, Carlos Martnez y Juan Torres Lpez. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124929).

En este sentido, hay en la base del proyecto lo que he llamado un consenso autoritario. El tratamiento que se ha dado a las discrepancias sobre este programa es prueba de ello. Me he referido en el texto anterior al debate sobre el contenido ecolgico del programa. Aadir algo. Dice Torres: Miguel sabe perfectamente cul fue la respuesta de algunas personas de su entorno a nuestra invitacin. Efectivamente lo s. En vsperas de la Asamblea, escriba Jaime Pastor a uno de los promotores de las Mesas: Desde el primer momento te dije que an no estando de acuerdo con el Llamamiento y considerando prematuro lo de montar mesas por barrios y dems, tena inters en estar en el proceso y acudir al acto del 19. Supongo que al menos en el turno cerrado podr pedir la palabra, no?. No hubo respuesta.

En fin, las Mesas se han construido sobre una idea de la unidad que excluye el debate, por diversos medios: o ridiculizndolo (tratndolo como cuestiones artificiosas y ajenas a la prctica) o descalificndolo con trminos inaceptables en un debate con perspectiva unitaria (como ha ocurrido con las cuestiones ecolgicas) o excluyndolo directamente. En mi opinin, las expresiones de Torres en el debate de la Asamblea (proponeros que PARA SIEMPRE (sic) nos olvidemos de lo que nos pueda separar y que antepongamos lo que nos une, Quien haya venido aqu cargado de diferencias y matizaciones que salga inmediatamente a dejarlas fuera de la sala y que entre de nuevo solo dispuesto a poner en marcha lo que nos une) no tienen el carcter de simples artificios retricos, como opina Lpez Arnal, mxime si se ponen en relacin con actitudes sobre desacuerdos concretos a las que me he referido en el punto anterior. Lo que nos separa -que sera mejor llamar los desacuerdos o las divergencias, que "separan" en algunos terrenos, pero son compatibles con prcticas unitarias en otros- es un material muy diverso y de valor muy desigual, pero asumirlo, reconocerlo y tratarlo democrticamente, es decir no olvidarlo, ni siquiera como juego retrico, forma parte de la condiciones de la convivencia, y por tanto de la convergencia de la izquierda. No as del proyecto de las Mesas.

Terminaba un artculo anterior diciendo que vea dos rumbos posibles en las Mesas. Uno, la refundacin de la refundacin, es decir, una nueva versin del proyecto de IU. Y aada: si se realizara, podra suponer un xito importante de la direccin de IU de cara a prximas elecciones, pero su significado como convergencia ciudadana sera inexistente. A continuacin aventuraba: Hay otro rumbo posible: la conexin de este proyecto con procesos unitarios locales que estn en marcha y, a partir de ah, un desarrollo real del proyecto tal como aparece formalmente diseado, probablemente con mucha desigualdad territorial y con caractersticas polticas muy diferentes. ste es el supuesto en el que destacaran los aspectos ms positivos del proyecto: la voluntad participativa del esquema organizativo propuesto por Villasante a partir de su idea de los grupos motores; algunas de las caractersticas de las mesas de convergencia presentadas por Steinko, como por ejemplo, el objetivo de desbloquear viejos conflictos, proponer salidas alternativas a partir de condiciones concretas; conectar iniciativas de lucha ya existentes.

Avanza este segundo rumbo? Algn amigo me dice que s, en algunos lugares; Lpez Arnal cuenta la presentacin de las Mesas en Barcelona, de la cual me han llegado otras informaciones, bastante menos positivas que las suyas. Ya veremos. En todo caso, creo que ser la experiencia de los prximos meses la que d los datos concretos que permitan concluir positivamente este debate de interpretaciones, intenciones e hiptesis, probablemente ya demasiado largo.

Miguel Romero es militante de Izquierda Anticapitalista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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