Portada :: Ecologa social :: Transgnicos
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2011

Transgnicos, experimentando con nuestra salud

David Snchez
Revista 'Soberana alimentaria, biodiversidad y culturas'


La introduccin de los cultivos y alimentos transgnicos ha aadido nuevos impactos e incertidumbres a los que ya plantea el modelo de agricultura industrial. Adems de agravar sus peores impactos, como el incremento brutal en el uso de agrotxicos, la modificacin gentica de seres vivos genera una gran incertidumbre cientfica y sanitaria. Son ya casi 15 aos de cultivos y alimentos transgnicos a escala global, y la realidad va mucho ms all de los temores iniciales. Las medidas de prevencin de los riesgos de salud que pudiesen generar los transgnicos se han demostrado inadecuadas e insuficientes.

Los alimentos ms seguros de la historia?

La industria suele publicitar a los transgnicos como los alimentos ms estudiados y seguros de la historia, aunque desde antes de su puesta en el mercado se alertaba de sus posibles efectos sobre la salud humana: nuevas alergias alimentarias, la aparicin de toxicidad o generacin de resistencia a antibiticos. Todava hoy no existen estudios sobre los efectos a largo plazo en la salud humana de su consumo. Lo resuma el Catedrtico de Toxicologa de la Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i Virgill en 2007 tras hacer una revisin de la literatura cientfica sobre salud y transgnicos: Dnde estn las evidencias cientficas que demuestran que las plantas y alimentos transgnicos son toxicolgicamente seguros?.

Hay que recordar que los nicos estudios sobre la seguridad de estos alimentos que se realizan antes de su aprobacin en la Unin Europea son realizados por las propias multinacionales. No hay ningn tipo de investigacin independiente, tan solo son revisados por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, cuyos miembros caen en continuos conflictos de intereses, pasando de esta agencia a altos cargos de la industria de los transgnicos, o compatibilizando su labor de supervisin con pertenencia a agencias de lobby.

Y sin embargo las pocas personas cientficas independientes que consiguen investigar sobre este tema muestran un panorama preocupante. Estudios de universidades francesas, realizados a partir de datos obtenidos de Monsanto por va judicial, demuestran daos potenciales a la salud de varios de los maces transgnicos. En concreto toxicidad en el hgado y riones de ratones, que son el modelo de lo que puede suceder en humanos. Uno de estos maces es el que se cultiva a gran escala en el Estado Espaol y el resto estn autorizados para su importacin y consumo en la Unin Europea. Otro estudio de la Universidad de Viena, patrocinado por el Gobierno austraco, encontr que una dieta a base de otro maz transgnico en ratones supona un descenso en su fertilidad, levantando de nuevo la alarma sobre los efectos imprevistos de la modificacin gentica. Sin embargo, este maz se sigue comercializando en Europa y se cultiva de forma experimental en decenas de municipios por todo el Estado.

Triunfo para la ciencia independicente

El 23 de noviembre de 2010 se celebr el juicio por la demanda que puso el profesor e investigador independiente de los transgnicos Gilles Eric-Sralini, a otros profesores y a la Asociacin Francesa de Biotecnologa Vegetal, por difamacin en contra de l y de su equipo de investigacin, a raz de sus estudios y revisiones sobre los estudios sobre el maz de Monsanto. El CRIIGEN (Comit de Investigacin y de Informacin Independiente de la Ingeniera Gentica) encontr evidencias de daos de tres variedades de transgnicos, que no haban sido sealados por Monsanto. Era de esperar que las empresas de la biotecnologa y Monsanto entre ellas arremetieran contra estos investigadores independientes, como tantas veces han hecho en la historia. Pero la jugada les ha salido mal, y la justicia ha encontrado que tena razn Gilles Eric-Sralini, encontrando datos ocultos sobre los profesores que estaban difamando a Sralini, cuando ellos mismos son propietarios de patentes de transgnicos con diferentes empresas de biotecnologa.

Ya se han tenido que retirar transgnicos del mercado por su potencial para causar alergias alimentarias; la Organizacin Mundial de la Salud recomienda la retirada de los que incluyen genes de resistencia a antibiticos, como la patata transgnica; y durante los ltimos aos se acumula literatura cientfica que sugiere otros riesgos y daos por su consumo.

Sin embargo, y ante la complicidad de las autoridades, la legislacin tampoco ampara la libre eleccin de las personas consumidoras. Tan solo es obligatorio etiquetar un alimento que contiene ms del 0,9% de ingrediente transgnico, por lo que pueden entrar en pequeas dosis sin que lo sepamos. No se etiquetan ni la carne, ni los huevos ni la leche y los productos lcteos de animales alimentados con piensos modificados genticamente. Y segn datos de la Agencia Espaola de Seguridad Alimentaria, el 15% de todos los alimentos a la venta que contienen soja o maz estn contaminados por transgnicos, incluyendo papillas y leches infantiles, galletas o yogures.

Los riesgos de liberar transgnicos al medio ambiente

Los cultivos transgnicos estn comprometiendo el futuro de los alimentos ms beneficiosos para la salud humana. As, una vez liberados al medio ambiente, no hay forma de controlar la dispersin de los transgnicos. Se ha comprobado ya en demasiadas ocasiones, por ejemplo con cultivos transgnicos experimentales ilegales que contaminan la alimentacin. Es el caso de un arroz transgnico de Bayer, que se cultiv de forma experimental en EE.UU. entre 1998 y 2001. En 2006 este arroz no autorizado para consumo humano ni animal en ningn pas del mundo apareci en la cadena alimentaria de todos los continentes. Bayer, que est siendo condenada a pagar millonarias indemnizaciones por los daos causados al sector arrocero estadounidense, alega en los juicios que solo puede ser explicado como un acto de Dios..

El arroz de Bayer es tan solo un caso de la situacin de inseguridad a la que se ven sometidos de forma continua los campesinos y campesinas que han optado por no cultivar transgnicos. La presencia de cultivos transgnicos y el riesgo de contaminacin, tanto en las semillas, por la dispersin del polen o por el uso compartido de maquinaria agrcola, genera una grave incertidumbre a la hora de la cosecha, de forma que sta puede estar contaminada sin que la persona que la produce lo sepa ni haya podido evitarlo. La presencia de transgnicos hace casi inviable la tarea de producir alimentos sanos y seguros para la salud.

Los casos ms conocidos en el Estado Espaol son los de los agricultores y agricultoras que cultivan maz ecolgico en regiones con fuerte presencia del maz transgnico como Aragn, Catalua o la provincia de Albacete. Multitud de casos de contaminacin de sus cosechas por transgnicos, que les acarrean graves prdidas econmicas y daos morales de los que ni el Gobierno ni las multinacionales se hacen responsables, y que han hecho prcticamente desaparecer el cultivo de maz ecolgico.

EN ESPAA: El maz MON810 cultivado en el Estado espaol, incorporan informacin gentica de una bacteria del suelo, el Bacillus thuringiensis, con el objetivo de influir en el ciclo vital y reproduccin de insectos objetivos, en este caso el barrenador o taladro del maz. No obstante, el repetido empleo de dicha toxina y su contina expresin en las plantas de maz est haciendo que el insecto objetivo desarrolle rpidamente resistencias a la misma. Lo que antes se empleaba a pequea escala como biocida en la agricultura ecolgica ya est perdiendo su eficacia, por lo que, una vez ms, se perjudica a aquellos sistemas de produccin agrcola que suministran los alimentos de mejor calidad para nuestra salud.

Los daos del modelo de agricultura transgnica

A principios de los aos 90 se hablaba de que el cultivo transgnico permitira reducir en un 30% la cuanta de productos qumicos empleados en la agricultura, algo que se aseguraba sera beneficioso para el medio ambiente y para nuestra salud. No obstante, el modelo de agricultura asociado a los transgnicos, especialmente los cultivos resistentes a herbicidas que suponen ms del 60% del total, ha disparado el uso de herbicidas. Dichos herbicidas y sus residuos estn presentes contaminan- en el aire, el agua, la tierra y la vegetacin de las parcelas cultivadas con transgnicos y tambin de otras parcelas cultivadas y otras tierras de las alrededores. El ms utilizado es el glifosato.

Una sola compaa, Monsanto, controla la mayor parte de las ventas de este herbicida y se garantiza de esta forma el control del mercado al obligar al uso conjunto de sus semillas y agroqumicos. Desde la introduccin de los cultivos transgnicos, el uso de glifosato se multiplic por 15 en EEUU, sin que este aumento se viera compensado por un menor uso de otros qumicos. En Brasil, el aumento fue del 80% entre el 2000 y 2005. (Ver cuadros adjuntos de la soja y el glifosato en Argentina)


En Amrica Latina, los cultivos transgnicos se han impuesto por parte de la agroindustria y ocupan ya ms de 20 millones de hectreas en Argentina y otros 20 millones en Brasil. Para cada hectrea de soja transgnica se utilizan unos 10 litros de glifosato. Unos 400 millones de litros de este herbicida se aplican en esta zona cada temporada de siembra. Y las consecuencias para la salud en las comunidades rurales son devastadoras. Silvino Talavera, un nio paraguayo que muri intoxicado por la exposicin a los agrotxicos que estaban siendo aplicados a un campo de soja transgnica cercano a su casa, es el caso ms conocido. Pero las evidencias de daos a la salud del glifosato, incluyendo efectos letales en embriones de anfibios y sobre la salud humana van en aumento. Y son muchas las denuncias por parte de la sociedad civil en pases como Uruguay, Paraguay o Argentina (ver cuadro).

(*) David Snchez Carpio

Amigos de la Tierra

Uruguay: la historia de Jorge y Laura, intoxicados por el modelo de la soja transgnica

En el departamento de Durazno, en el corazn de Uruguay, familias rurales sufren agudas afecciones de salud tras ser fumigados por agrotxicos empleados en el cultivo de soja transgnica, mientras desde el Estado no hay respuesta.

En enero de 2010 Jorge y Laura realizaban las tareas de campo propias de la produccin ganadera en su predio. Das antes, avionetas fumigadoras trabajaron aplicando agrotxicos sobre los cultivos de soja transgnica que desde hace algunos aos, en poca estival, rodean el predio de los Mrola.

Llova y Laura se refresc la cara con el desage del techo. La reaccin fue casi inmediata: a la maana siguiente Laura amaneci con manchas violceas en su rostro que se le extendieron rpidamente por el resto del cuerpo, desorientando a los mdicos que demoraron en obtener un diagnstico.

Las lluvias, que lavan los pesticidas aplicados en los cultivos, hacen que por una cuestin de costos -la fumigacin area es sumamente costosa-, los agrotxicos se apliquen en concentraciones ms elevadas de lo comn y de lo autorizado. Y un ao atrs, las lluvias se sucedan da tras da.

A la semana de la intoxicacin de Laura, Jorge recibi un aguacero que sin embargo no lo intimid y sigui recorriendo el campo. Al llegar a casa, comenz a sufrir una picazn insoportable en el cuerpo que, al da siguiente, su mdico vincul sin dudar con los agrotxicos que los sojeros vecinos venan aplicando en esa poca del ao.

A un ao de los hechos, la salud de Laura no ha logrado recuperarse: se le diagnostic dermatomiositis, ha perdido un 20% de su capacidad muscular y afronta aplicaciones de quimioterapia. Ha debido trasladarse hacia Villa del Carmen, evitando volver al campo para no repetir la intoxicacin. Jorge, en cambio, ha evolucionado favorablemente y a diario viaja a trabajar desde el poblado a su predio.

La superficie cultivada con soja transgnica en Uruguay ha aumentado exponencialmente en el ltimo lustro alcanzando en la zafra en curso unas 900 mil hectreas. El pas ocupa el sexto lugar de los exportadores netos de soja del mundo y octavo en la lista de los mayores productores.

Fuente: http://revistasoberaniaalimentaria.wordpress.com/2011/04/10/transgenicos-experimentando-con-nuestra-salud/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter