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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2011

Ataque de los aplogos nucleares
Peligrosa equivocacin sobre la radiacin nuclear

Helen Caldicott
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Poco despus del accidente de Fukushima del mes pasado, declar en pblico que un evento de este tamao y potencial catastrfico podra presentar un problema mdico de enormes proporciones. Los eventos han demostrado que esa observacin era correcta a pesar de la campaa de la industria nuclear sobre los efectos mnimos para la salud de la as llamada radiacin de bajo nivel. El que miles de millones de sus dlares estn en juego si el evento de Fukushima lleva a que se ralentice el renacimiento nuclear parece obvio ante los ataques de la industria contra sus crticos, incluso ante un desastre no resuelto y que aumenta en el complejo de reactores de Fukushima.

Los propugnadores de la energa nuclear incluir George Monbiot, quien ha sufrido un misterioso cambio como en el accidente camino a Damasco sobre sus efectos supuestamente benignos me acusan a m y a otros, quienes llaman la atencin sobre las potenciales serias consecuencias mdicas del accidente, de escoger a gusto datos y exagerar los efectos para la salud de radiacin del combustible radioactivo en los reactores destruidos y sus piscinas de refrigeracin. Pero al tranquilizar al pblico diciendo que las cosas no son tan malas, Monbiot y otros desinforman en el mejor de los casos, y en el peor tergiversan o distorsionan la evidencia cientfica de los efectos dainos de la exposicin a la radiacin y juegan un predecible juego de matar al mensajero al hacerlo.

A saber:

1) El seor Monbiot, quien es periodista, no cientfico, parece desconocer la diferencia entre radiacin externa e interna.

Permitid que lo eduque:

La primera es aquella a la que fueron expuestas las poblaciones cuando bombas atmicas fueron detonadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945; sus profundos y continuos efectos mdicos han sido bien documentados. [1]

La radiacin interna, por otra parte, emana de elementos radioactivos que entran al cuerpo por inhalacin, ingestin, o absorcin por la piel. Radionclidos peligrosos como ser yodo-131, cesio 147, y otros istopos que actualmente son liberados al mar y al aire alrededor de Fukushima se bioconcentran a cada paso de diversas cadena alimentarias (por ejemplo en algas, crustceos, pequeos peces, peces mayores, luego humanos; o suelo, pasto, carne de vaca y leche, luego humanos). [2] Al entrar al cuerpo, esos elementos llamados emisores internos migran a rganos especficos como la tiroides, el hgado, los huesos, y el cerebro, donde irradian continuamente pequeos volmenes de clulas con altas dosis de radiacin alfa, beta y/o gamma, y durante muchos aos, pueden inducir una replicacin descontrolada de clulas es decir, cncer. Adems, muchos de los nucledos permanecen radioactivos en el entorno durante generaciones, y finalmente causarn ms incidencias de cncer y enfermedades genticas con el pasar del tiempo.

Los graves efectos de los emisores internos constituyen la ms profunda preocupacin en Fukushima. Es inexacto y engaoso utilizar el trmino aceptables niveles de radiacin externa al evaluar exposiciones a radiacin interna. Hacerlo, como ha hecho Monbiot, es propagar inexactitudes y engaar al pblico en todo el mundo (para no mencionar a otros periodistas) quienes buscan la verdad sobre los riesgos de la radiacin.

2) Los propugnadores de la industria nuclear afirman frecuentemente que bajas dosis de radiacin (por ejemplo 100mSV) no producen efectos dainos y por lo tanto son seguros. Pero, como ha concluido el informe BEIR VII de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., ninguna dosis de radiacin es segura, por pequea que sea, incluida la radiacin de fondo; la exposicin es cumulativa y agrega al riesgo de que el individuo desarrolle cncer.

3) Ahora volvamos a Chernbil. Varios grupos aparentemente de buena reputacin han emitido informes divergentes sobre la morbosidad y las mortalidades resultantes de la catstrofe de radiacin de 1986. La Organizacin Mundial de la Salud (OMC) public en 2005 un informe que atribuye directamente slo 43 muertes humanas al desastre de Chernbil, en el que calcula otros 4.000 cnceres fatales. Al contrario, el informe de 2009: Chernbil: consecuencias de la catstrofe para la gente y el entorno, publicado por la Academia de Ciencias de Nueva York, llega a una conclusin muy diferente. Los tres autores cientficos Alexey V Yablokov, Vassily B. Nesterenko, y Alexey V Nesterenko suministran en sus pginas una sntesis traducida y una compilacin de cientos de artculos cientficos sobre los efectos del desastre de Chernbil que han aparecido en publicaciones en lenguajes eslavos durante los ltimos 20 aos. Calculan la cantidad de muertes atribuible a la fusin nuclear accidental de Chernbil en unos 980.000.

Monbiot desecha el informe como carente de valor, pero hacerlo ignorar y denigrar a todo un cuerpo de literatura, colectivamente cientos de estudios que dan evidencia de grandes y significativos impactos sobre la salud humana y el entorno es arrogante e irresponsable. Los cientficos pueden y deben discutir cosas semejantes, por ejemplo, cmo intervalos de confianza acerca de clculos individuales (que muestran la fiabilidad de clculos), pero tirar sin ms a un cubo de la basura metafrico todo el informe es una vergenza.

Adems, como seala el profesor Dimitro Godzinsky, de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, en su introduccin al informe: Contra este trasfondo de datos tan convincentes algunos defensores de la energa atmica parecen capciosos cuando niegan los obvios efectos negativos de la radiacin sobre poblaciones. De hecho, sus reacciones incluyen una negativa casi total de financiar estudios mdicos y biolgicos, incluso la liquidacin de organismos gubernamentales que estaban a cargo de los asuntos de Chernbil. Bajo presin del lobby nuclear, funcionarios tambin han desviado personal cientfico alejndolo del estudio de los problemas causados por Chernbil.

4) Expresa sorpresa de que un organismo afiliado a la ONU como la OMS pueda estar bajo la influencia de la industria de la energa nuclear, lo que lleva a que sus informes sobre asuntos relacionados con la energa nuclear puedan ser tendenciosos. Pero es precisamente el caso.

En los primeros das de la energa nuclear, la OMS public declaraciones expresas sobre los riesgos de la radiacin como ser su advertencia de 1956: El patrimonio gentico es la propiedad ms preciosa de los seres humanos. Determina las vidas de nuestra progenie, la salud y el desarrollo armonioso de futuras generaciones. Como expertos, afirmamos que la salud de futuras generaciones es amenazada por el aumento del desarrollo de la industria atmica y las fuentes de radiacin Tambin creemos que nuevas mutaciones que ocurren en seres humanos son dainas para ellos y para su descendencia.

Despus de 1959, la OMS no hizo ms declaraciones sobre la salud y la radioactividad. Qu haba sucedido? El 28 de mayo de 1959, en la 12 Asamblea Mundial de la Salud, la OMS redact un acuerdo con el Organismo Internacional de Energa Atmica (OIEA): referencia12-40 que dice: 3. Siempre que cualquiera de ambas organizaciones tenga el propsito de iniciar un programa o actividad relativo a una materia en que la otra organizacin est o pueda estar fundamentalmente interesada, la primera consultar a la segunda a fin de resolver la cuestin de comn acuerdo. En otras palabras, la OMS otorga derecho de aprobacin previa a cualquier investigacin emprender o informar al OIEA un grupo que mucha gente, incluidos periodistas, piensan que es una autoridad protectora, pero que es, en realidad, un defensor de la industria de la energa nuclear. Los Estatutos del OIEA sealan bajo Objetivos: El Organismo procurar acelerar y aumentar la contribucin de la energa atmica a la paz, la salud y la prosperidad en el mundo entero.

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Helen Caldicott es presidenta de la Fundacin Helen Caldicott por un Planeta Desnuclearizado y autora de Nuclear Power is Not the Answer.

[1] Vea, por ejemplo: WJ Schull, Effects of Atomic Radiation: A Half-Century of Studies from Hiroshima and Nagasaki (New York: Wiley-Lis, 1995) y DE Thompson, K Mabuchi, E Ron, M Soda, M Tokunaga, S Ochikubo, S Sugimoto, T Ikeda, M Terasaki, S Izumi et al.: "Cancer incidence in atomic bomb survivors, Part I: Solid tumors, 1958-1987" en Radiat Res 137:S17-S67 (1994).

[2] Este proceso es llamado bioacumulacin y viene tambin en dos subtipos: bioconcentracin y biomagnificacin. Para ms informacin vea: J.U. Clark y V.A. McFarland: Assessing Bioaccumulation in Aquatic Organisms Exposed to Contaminated Sediments, Miscellaneous Paper D-91-2 (1991), Environmental Laboratory, Waterways Experiment Station, Vicksburg, MS y H.A. Vanderplog, D.C. Parzyck, W.H. Wilcox, J.R. Kercher, y S.V. Kaye, Bioaccumulation Factors for Radionuclides in Freshwater Biota, ORNL-5002 (1975), Environmental Sciences Division Publication, Nmero 783, Oak Ridge National Laboratory, Oak Ridge, TN.

 

Fuente: http://www.counterpunch.org/caldicott04122011.html



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