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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2011

El tratado de seguridad EEUU-Japn retras fatalmente los esfuerzos de los trabajadores de la central para evitar la fusin del reactor
Programa secreto de armamento en la planta nuclear de Fukushima?

Yoichi Shimatsu
New America Media

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Los confusos e incluso contradictorios informes sobre la planta nuclear de Fukushima I no pueden ser nicamente consecuencia de los desastres causados por el tsunami, la torpeza o la falta de informacin. Los inexplicables retrasos y las incomprensibles explicaciones de la Tokio Electric Power Company (TEPCO) y del Ministerio de Economa, Comercio e Industria (MECI) parecen ser fruto de algn factor que se ha intentado soslayar.

La cortina de humo sobre Fukushima 1 parece ocultar un firme propsito, una voluntad de hierro y una tarea sombra desconocida para los de fuera. La explicacin ms lgica podra ser que la industria nuclear y las instancias gubernamentales estn luchando para evitar que se descubran unas instalaciones dedicadas a la investigacin de bombas atmicas escondidas dentro de las plantas de energa nuclear civil de Japn.

Un programa secreto de armas nucleares es como una especie de fantasma en la maquinaria, detectable tan slo cuando el sistema del control de la informacin falla o se rompe. Es necesario que dirijamos una mirada cuidadosa a las disparidades entre el relato oficial y los inesperados sucesos.

Informes contradictorios

TEPCO, el operador de energa nuclear de Japn, inform inicialmente que haba tres reactores funcionando en el momento en que se produjo el terremoto de Tohoku y el tsunami del 11 de marzo. Despus, una explosin de hidrgeno agriet la Unidad 3, provocando que hubiera escapes de xido mezclado con uranio-plutonio (o MOX). La Unidad 6 desapareci inmediatamente de la lista de reactores operativos, a la vez que de la Unidad 3 empezaban a escaparse partculas enormemente letales de plutonio. El plutonio es el elemento del que se componen las ojivas nucleares ms pequeas, que se libera con mayor facilidad.

Un incendio estall dentro de la daada vasija de contencin del reactor de la Unidad 4, al parecer debido al sobrecalentamiento de las barras desechadas de combustible de uranio depositadas en una piscina de enfriamiento en seco. Pero las dimensiones del fuego indican que este reactor se mantena encendido para algn objetivo que no era la generacin de electricidad. Su omisin de la lista de operaciones generadoras de electricidad plantea la pregunta de si la Unidad 4 estara utilizndose para enriquecer uranio, el primer paso del proceso que conduce a la extraccin de material fisionable al nivel necesario para construir armas nucleares.

La aparicin de agua de mar irradiada en el Pacfico supone otra pieza del puzzle, porque es imposible rastrear su fuente subterrnea (o quiz porque es inconfesable). El laberinto de tuberas inundadas, donde se encontraron los cuerpos desaparecidos de dos trabajadores de la central desaparicin que no se haba comentado ante los medios con anterioridad-, bien poda contener la respuesta al misterio: un laboratorio que nadie se atreve a nombrar.

Guerra poltica

En reaccin a la demanda del Primer Ministro Naoto Kan de una pronta informacin sobre los problemas, el lobby pro-nuclear cerr filas, negndole informacin vital a la oficina del Primer Ministro. La gran alianza de los partidarios de la energa nuclear incluye a TEPCO, al diseador de la planta de General Electric, al MECI, al anterior partido gobernante, el Partido Demcrata-Liberal y, segn todos los indicios, a la Casa Blanca.

Los ministros del gabinete encargados de las comunicaciones y de las emergencias nacionales arremetieron recientemente contra Banri Kaeda, el jefe del MECI, por actuar a la vez como promotor y regulador nuclear encargado de la ahora amordazada Comisin por la Seguridad Industrial y Nuclear. TEPCO contraatac con toda rapidez culpando al sobrevuelo del helicptero del Primer Ministro de haber retrasado la ventilacin de los gases voltiles, provocando as una explosin en el Reactor 2. Por razones de salud, el presidente de TEPCO se retir a una sala de hospital, cortndole a Kan la lnea de comunicacin con la compaa y desautorizando su visita a Fukushima 1.

La enemistad que Kan mantiene con su rival en el Partido Democrtico Ichiro Ozawa ha acabado perjudicndole, porque era el nico aliado potencial de peso con quien habra podido enfrentarse a la formidable coalicin a favor de la energa nuclear.

El jefe de los Demcratas Liberales, que promovi la energa nuclear en sus casi 54 aos de trayectoria, acaba de mantener conversaciones confidenciales con el Embajador de EEUU, John Roos, mientras el Presidente Obama haca declaraciones en apoyo de las nuevas plantas de energa nuclear por todo EEUU.

Corte en las comunicaciones

El contenido no revelado de las conversaciones entre Tokio y Washington puede deducirse a partir de las interrupciones a las recientes llamadas telefnicas que le hice a un colega periodista japons. Cuando estaba dentro de zona caliente radioactiva, su nmero de mvil se desconectaba, al igual que los mviles de los trabajadores nucleares de Fuskushima, a los que se negaba el acceso telefnico con el mundo exterior. La suspensin del servicio no se debe a fallos de diseo. Al ayudar en la preparacin del plan de respuesta a la crisis de Tohoku en 1996, mis esfuerzos se centraron en garantizar que las estaciones base de los mviles tuvieran suficiente energa como para poder recargarse con toda rapidez.

Una llamada telefnica posterior cuando mi colega regres a Tokio se cort de inmediato en cuanto mencion GE [General Electric]. Ese incidente ocurri el da en que el director ejecutivo de GE, Jeff Immelt, aterrizaba en Tokio con la promesa de reconstruir la planta nuclear de Fukushima 1. Tales supuestas escuchas son slo posibles si el operador de la telefona nacional, NTT, est cooperando con el programa para interceptar seales de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA, por sus siglas en ingls).

El acuerdo de Manchuria

La cadena de sucesos detrs de esta inmensa fabricacin de mentiras se remonta a muchas dcadas atrs.

Durante la ocupacin militar japonesa del noreste de China en los aos de la dcada de 1930, el estado-ttere de Manchukuo se fue forjando como potencia econmica totalmente moderna en apoyo de un superpoblado Japn y su maquinaria militar. Un planificador de la economa de alto rango llamado Nobusuke Kishi trabaj estrechamente con el entonces comandante de la divisin ocupante de Kanto, conocido por los chinos como el General Hideki Tojo, del Ejrcito de Kwantung.

Los estrechos vnculos entre el ejrcito y los economistas coloniales produjeron sorprendentes logros tecnolgicos, incluido el prototipo del tren bala (o Shinkasen) y el comienzo del proyecto de bomba atmica de Japn en el norte de Corea. Cuando Tojo se convirti en Primer Ministro de Japn durante la poca blica, Kishi fue designado Ministro de Comercio y Economa, planendose entonces una guerra total a escala global.

Despus de la derrota de Japn en 1945, tanto Tojo como Kishi fueron declarados culpables como criminales de guerra de Clase A, pero Kishi se libr de la horca por razones desconocidas, posiblemente por sus tiles conocimientos para una nacin devastada por la guerra. La concepcin del esculido economista de una economa controlada a nivel central proporcion el anteproyecto para el MCII (Ministerio de Comercio Internacional e Industria), predecesor del MECI, que cre el milagro econmico que transform el Japn de la posguerra en una superpotencia econmica.

Despus de abrirse paso a empujones para caerle en gracia al Guerrero del Fro John Foster Dulles, el secretario de estado de Eisenhower, Kishi fue elegido Primer Ministro en 1957. Su protegido Yashuhiro Nakasone, ex oficial naval y futuro Primer Ministro, encabez la campaa de Japn para convertirse en potencia nuclear bajo la cobertura de la Ley Bsica de la Energa Atmica.

Complicidad estadounidense

Kishi negoci en secreto un acuerdo con la Casa Blanca que permita que el ejrcito de EEUU almacenara bombas atmicas en Okinawa y en la estacin naval-area de Atsugi, en los alrededores de Tokio. (El cabo de marines Lee Harvey Oseald sirvi como guardia en el arsenal subterrneo de ojivas nucleares de Atsugi). A cambio, EEUU dio su visto bueno para que Japn emprendiera un programa nuclear para uso civil.

Fue necesaria toda una diplomacia secreta debido al abrumador sentimiento del pueblo japons en contra de la energa nuclear tras los bombardeos atmicos de Hiroshima y Nagasaki. Hace dos aos, Katsuya Okada, Ministro de Asuntos Exteriores en el gabinete del Primer Ministro del Partido Democrtico Yukio Hatoyama (que desempe ese puesto durante nueve meses de 2009 a 2010), sac a la luz el texto del acuerdo secreto.

De ese documento, que haba estado encerrado dentro de los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, haban desaparecido muchos detalles clave. El veterano diplomtico jubilado Kazuhiko Togo revel que los asuntos ms sensibles se recogieron en breves documentos adjuntos, algunos de los cuales se guardaban en una mansin frecuentada por el hermanastro de Kishi, el difunto Primer Ministro Eisaku Sato (que estuvo en el poder desde 1964 a 1972). Esas notas diplomticas, mucho ms importantes, aadi Togo, se haban eliminado y consiguientemente desaparecido.

En Japn, estas revelaciones se consideraron de especial importancia, sin embargo, los medios occidentales las ignoraron en gran medida. Con la planta nuclear de Fukushima cada vez ms llena de humo, el mundo est pagando ahora el precio de esa negligencia periodstica.

En su visita a Gran Bretaa del ao 1959, un helicptero militar traslad a Kishi hasta la planta nuclear de Bradwell en Essex. Al ao siguiente, se firm el primer anteproyecto de seguridad entre EEUU y Japn, a pesar de las protestas masivas celebradas en Tokio. Un par de aos despus, la firma britnica GEC construa el primer reactor nuclear en Tokaimura, en la Prefectura de Ibaragi. Al mismo tiempo, inmediatamente despus de las Olimpiadas de Tokio de 1964, el recin inaugurado tren bala deslizante Shinkansen atravesando la ladera del Monte Fuji proporcionaba la racionalidad perfecta para promover la electricidad de origen nuclear.

Kishi pronunci la famosa declaracin de que las armas nucleares no estn expresamente prohibidas en funcin del artculo 9 de la Constitucin de la posguerra que prohiba la energa con fines blicos. Su nieto, el entonces Primer Ministro Shinzo Abe, repiti dos aos despus esas palabras. La crisis en curso con Corea del Norte sirvi de pretexto para que esta progenie de tercera generacin de la elite poltica pusiera a flote la idea de un Japn dotado de armas nucleares. Muchos periodistas y expertos de inteligencia japoneses asumen que el programa secreto ha avanzado lo suficiente como para conseguir el montaje rpido de un arsenal de ojivas nucleares, y que se han llevado a cabo pruebas subterrneas a niveles subcrticos con bolitas pequeas de plutonio.

Saboteando las fuentes de energas alternativas

La cnica actitud del lobby nuclear se extiende hacia el futuro lejano, estrangulando de raz la nica fuente viable de energa alternativa del archipilago japons: la energa elica costera. A pesar de dcadas de investigacin, Japn tiene slo el 5% de la produccin energtica elica de China, una economa (al menos de momento) de tamao comparable. La industria pesada de Mitsubishi, socio en la energa nuclear de Westinghouse, fabrica turbinas de viento pero slo para el mercado de exportacin.

La zona de Siberia, con sus altas presiones, asegura un flujo de viento fuerte y constante sobre el norte de Japn, pero las compaas del servicio pblico de la regin no aprovechan ese recurso de energa natural. La razn es que TEPCO, que tiene su sede en Tokio y controla el mayor mercado energtico, acta en gran medida como un shogun sobre las nueve compaas energticas regionales y la red nacional. Sus burcratas, ejecutivos y polticos de alto rango, grandes influencias y bolsillos profundos, como el gobernador de Tokio Shintaro Ishihara, aunque con ambiciones nucleares, mantienen a los contratistas y generales de la defensa de su lado. Pero TEPCO no es el mandams aqu. Su socio principal en esta mega-empresa es la creacin de Kishi, el Ministerio de Economa, Comercio e Industria (MECI).

El lugar para las pruebas nacionales para calibrar el viento marino costero no est, lamentablemente, situado en Hokkaido o Niigata, tan azotados por el viento, sino mucho ms hacia el sureste, en la Prefectura de Chiba. Los resultados de estas pruebas, que decidirn el destino de la energa elica, no van a hacerse pblicas hasta 2015. El patrocinador de un proyecto de tan lento recorrido es TEPCO.

La muerte de la disuasin

Aunque en 2009, la Agencia Internacional de la Energa Atmica (AIEA) emiti una apagada advertencia acerca de la reforzada deriva de Japn hacia una bomba nuclear, no hizo nada ms. La Casa Blanca tiene que hacer la vista gorda ante la radiacin que pasa por los cielos estadounidenses o exponerse al riesgo de un vergonzoso doble rasero en cuanto a la proliferacin nuclear de un aliado. Adems, la callada aprobacin de Washington de una bomba japonesa no casa muy bien con el recuerdo tanto de Pearl Harbor como de Hiroshima.

En s misma, una capacidad de disuasin nuclear no sera ni objetable ni ilegal en el improbable caso de que la mayora de los japoneses votaran a favor de una enmienda constitucional del Artculo 9. La tenencia legalizada requerira inspecciones de seguridad, controles estrictos y transparencia, de forma tal que se podra haber acelerado una respuesta de emergencia en Fukushima. En cambio, un desarrollo secreto armamentstico no hace sino crear una total abundancia de problemas. En el caso de una emergencia, como la que est desarrollndose en este momento, es el secreto lo que se impone a toda costa, incluso aunque suponga innumerables hibakusha, o vctimas nucleares.

En lugar de habilitar un sistema de disuasin regional y un regreso al estatus de gran potencia, el acuerdo de Manchuria sembr las bombas de relojera que estn ahora vomitando radiacin alrededor del mundo. El nihilismo en el corazn de esta amenaza nuclear para la humanidad no se esconde en el interior de Fukushima 1, sino dentro de la mentalidad de la seguridad nacional. Slo derogando el tratado de seguridad entre EEUU y Japn podr liquidarse el espectro de autodestruccin existente, la causa raz del secretismo que retras fatalmente la lucha de los trabajadores nucleares contra la fusin del reactor nuclear.

Yoichi Shimatsu es editor especial de 4th Media y escritor medioambientalista. Vive en Hong Kong. Es antiguo editor del Japan Times Weekly y colaborador frecuente tambin de Global Research.

Fuente: http://newamericamedia.org/2011/04/is-japans-elite-hiding-a-weapons-program-inside-nuclear-plants.php



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