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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2011

Hip-Hop. Resistencia y Pestilencia

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Fauna Press


Hablar de Hip-Hop es hablar de la cultura, la contra-cultura y la dialctica de las capas sociales, en franca y activa confrontacin. Sin embargo, me permito indagar en los orgenes de esta manifestacin para intentar aproximarnos a la naturaleza esencial del rap, en vas de proponer un anlisis que facilite la discusin, siempre fecunda, de la expresin social.

Como siempre, frica es el ombligo de la sonoridad. La historia oficial sita a los antecedentes en el desarrollo post-imperial (Egipto) de las Etnias Zules, concretamente la expansin Mandinga en el Delta del Nger. Griots es el trmino que denomina a una especie de cultores que recogan de manera oral la historia, vicisitudes y hechos de la etnia y la transmitan bajo la modalidad de cnticos en eventos cotidianos. Pero, atrevmonos a examinar de manera local la diversificacin de este fenmeno.

Con la invasin colonial a Amrica Latina, especficamente a Venezuela y como consecuencia del genocidio sistemtico de la poblacin aborigen por parte del Imperio Espaol, el sistema esclavista se instal en estas tierras con la importacin de africanos trados de diversas regiones del continente negro. El hecho es importante porque a pesar de las inhumanas condiciones en la que trasladaban a los esclavos africanos, las humillantes y sdicas torturas y las vejaciones, asesinatos e imposicin cultural por parte de los espaoles, muchas de las manifestaciones sociales de los africanos lograron prevalecer.

As, y de manera antropolgica se han editado en Venezuela a partir del proceso revolucionario numerosos estudios que indagan en las comunidades que fundaron los africanos rebeldes, aquellos que escaparon de la tirana espaola y huyeron hacia las profundidades de esta tierra. Con el nombre de Cimarrones, aquellos esclavos fugados se adentraron selva adentro y reprodujeron gran parte de sus tradiciones, cultura y modos de vida. Por eso, aludo a esta contextualizacin y consiguiente bibliografa para examinar el fenmeno oral en su cultura.

Varios historiadores han determinado que la accin de los Griots no se restringa a la transmisin oral de la historia de la comunidad. Su influencia en los pobladores era instructiva, reivindicativa e historiogrfica. Resulta interesante que esta manifestacin haya sido trasladada ntegramente a los legendarios Cabildos de negros rebeldes, presentes a lo largo de Amrica del Sur y que constituyeron verdaderos focos de insurreccin contra el Imperio Espaol. En Venezuela, las reuniones clandestinas de negros esclavos fueron el germen para que se aboliera de manera furiosa el sistema esclavista y colonial. Por tanto, no es de extraar que los cnticos repetitivos, de extensa duracin y de una profusa tradicin histrica estuvieran presentes en los palenques y dieran como fruto numerosas insurrecciones y levantamientos contra la opresin colonial.

Un poco ms all, el inmoral secuestro de millones de africanos por parte de las Compaas Navieras poblara Jamaica de etnias Etopes. Con ellas, se advino quizs el antecedente musical ms concreto y ms cercano del Rap. El Toasting, versin contempornea del canto Griot que mantena intacta la sonoridad, la intencin y el concepto originario de la expresin pero que involucraba las connotaciones cotidianas de la esclavitud en esa Isla cercana, hermana, amiga.

Las implicaciones No es casual que el trmino Hip-Hop haya nacido en el Bronx. La confluencia de africanos, centroamericanos, jamaiquinos, caribeos pertenecientes a las castigadas clases sociales de la dcada de los 60 no vaticinaba ms que una expresin cultural que resumiera la pobreza, la sumisin, la rebelda, el peligro y la desesperanza en un sistema que los consideraba inexistentes como humanos, prescindibles como mano de obra y despreciables como entes activos dentro del sistema norteamericano. El sistema capitalista, en pleno desarrollo.

No hay nada de alegra ni de banalidad en los orgenes del Hip-Hop. En una poca tumultuosa, de fuertes cambios sociales, con actores polticos como Malcom X, Black Panthers, con guerras en curso, protestas internas, descontento social y graves fluctuaciones de la economa estadounidense no puede esperarse que la expresin de las clases proletarias sea conformista frente a la realidad. Y muy a pesar de la historia oficial a la que usted lector puede acceder tranquilamente en cualquier sitio web, el movimiento denominado Hip-Hop no naci en las discotecas, ni en las fluctuaciones entre nuevos sintetizadores y ritmos ya masticados por las compaas de discos. Tampoco naci con las ocurrencias de algn cantante ni con las meneadas de culo de algn scouter o cazador de talentos de Polygram en el downtown neoyorquino.

El Hip-Hop es slo una fachada de la imparable presencia de las minoras en la sociedad norteamericana. Como Hip-Hop se cataloga a la expresin cultural de los olvidados, de los marginados de beneficios del American Way of Life. De las manos y los brazos que mueven las rotatorias de las grandes fbricas. Como Hip-Hop se fundamenta a la expresin graffitera de los pobres, porque sin formacin artstica ni dinero para comprar lienzos ni leos, tomaron las paredes de la ciudad opresiva y las transformaron en galeras del oprobio en la lucha por hacerse sentir como sujetos potenciadores de una realidad maquillada por los ejecutores del sistema. No hay nada anecdtico en los tags, en los mensajes antipolicas, en la metralleta poltica, en el colorido tropical y puro de los graffitis en los 6Os. Son afirmaciones, incursiones icnicas que representan a los autores como arquitectos tambin, en una ciudad prohibida e inaccesible. Son bombas molotov para el campo perceptivo del ciudadano promedio, enclaustrado en la burbuja burguesa que le impide ver ms all de sus narices.

Como Hip-Hop se cataloga a la irreverencia popular en el campo musical. Esa irreverencia que toma lo que le apetece, sin mediaciones, y lo usa para ambientar lo cotidiano. El Sampler, como arrebatn de lo establecido, como acto que ridiculiza la formacin acadmica, la habilidad para componer, el respeto a la propiedad, la educacin musical en aras de pescar armonas, de recalentar la calle y la sensibilidad con tambor zul (que es al final, el objetivo de todo beat, de toda sincrona: llegar al xtasis mediante la repeticin snica). Como Hip-Hop se restringe la libertad del Dj, la emancipacin de una individualidad en aras de la beligerancia de lo diverso; el estallido de una persona que mezcla ritmos y armonas, letras y cnticos en un espacio concebido para la libertad del desenfreno. Cmo tomaran los productores, managers y representantes de la industria musical a un sujeto que tomara sus productos, los volteara, mimara, destruyera y transformara en nuevas cadencias?

Como Hip-Hop se cataloga al breakdance, ese libertinaje corporal indmito que refiere inmediatamente a la lucha capoeira brasilea (de origen africano). Cmo negar la presencia del descontento y la rebelda, de la insurreccin y de la fiereza cognitiva contra lo establecido en un baile que se remite a tcnicas de lucha?. Cmo obviar a esas fieras rampantes, deslizndose por los suelos del desvencijado Brooklyn en medio de fro invernal girando, elevndose, contorsionndose, gritando con su cuerpo que pueden transgredir la manera de sentir la msica y devolverla frente a unos cnones estadounidenses de pacatera moral y rimas del sha-la-l? Es acaso difcil de entender que el baile es un ataque, es una emancipacin del individuo frente a lo que lo rodea, una afirmacin de su negritud, de su lucha, de su ser y de sus sufrimientos, todo eso volando en vorgines de piernas amenazantes al que se acerque?.

La Pestilencia

En la recta final, todo lo anterior no son ms que delirios de un izquierdista anacrnico. Porque el Hip-Hop, es mucho ms que historia y sentimentalismos. Mucho ms que apegos, rabia y dignidad que suena ms a telaraas que a antecedentes, sobre mi nuevo sintetizador. El Hip-Hop es la tabla de salvacin a la pobreza, el xito que espera a mi puerta agazapado y silente. Es la sublimacin de mis zapatos Adidas, potenciados a objeto museogrfico; es la bandera de mi ego, flameando sobre la cenizas del barrio y de unos enemigos que asumo propios (aunque no sepan de mi existencia), mientras muevo la cabeza arriba y abajo, golpeo con la visera de mi gorra nueva de los Indios de Cleveland la pantalla de mi computadora y recito como mantra una dcima ms de la criminalidad como espectculo.

Y es que para las generaciones que se enfrentan al reto de encontrar un modo de vivir entre el sistema capitalista que domina al planeta, el Hip-Hop es una marquesina atractiva para dar a conocer la insatisfaccin inherente a la juventud. Una poderosa industria que mueve millones de dlares al ao, un enorme pulpo con ramificaciones en mercadeo, cine, msica, accesorios, ropa, zapatos, vehculos, editoriales, Internet, joyas, perfumes, skateboards y toda manufactura proclive de ser identificada con el tema, susceptible de ser domesticada y comercializada.

Una industria que desmenuz a Maslow y su pirmide, hurgando entre las grietas de la psiquis adolescente y que encontr una mina que explota brutal y afiladamente. Robo, crimen, sexo, muerte, egosmo, odio, racismo, sexismo, explotacin, todo vale para esta fbrica de ilusiones que encuentra en la sordidez y el amarillismo el motor de sus ventas. Todo funciona para las disqueras que sonren mientras los artistas exponen sus demonios internos, su inconformidad, sus vicios, sus sombras. Mientras las autopistas mediticas exponen los recovecos ntimos de los artistas, repiten de manera brutal melodas, filman videos con filtro azul en playas con palmeras y llenan la pantalla de tu televisor con gafas de sol, cadenas de oro, franelas y zapatos, sus letras nadan en la apacible superficie de una piscina con mucha mierda debajo.

Pero an ms importante, accedemos impvidos a la enarbolacin de la no-idea; la exaltacin del cinismo como arma para atacar a los movimientos progresistas. Escudados en un anarquismo rupestre que no es ms que la ignorancia elevada a la potencia que desees colocarle, no es difcil encontrar en el panorama piezas que se burlan de los procesos de reivindicaciones en diversas partes del mundo. Lricas facilonas, llenas de clichs masticados por el mainstream. Lo curioso del fenmeno es que ese anarquismo no es ms que la consecuencia directa de la implantacin del capitalismo dentro de la cultura global. La prdida de referentes polticos, la invasin de las polticas retrgadas en los medios de comunicacin, el baile de McCarthy en los discursos anticomunistas y antizquierdistas y la lucha feroz del capitalismo por imponer su visin del mundo desde que nacemos, son algunas de las causas.

Es cuestin de satanizar al contrario. De opacar e invisibilizar sus logros. De insertarse en los gneros culturales, debilitar su esencia a travs de la compra y venta de sus estructuras; de tragarse la rebelda y vomitar mercanca, xenofobia, ignorancia. Se trata de memorias cortas que aplican al presente las leyes de la democracia burguesa, esa democracia tan proclive a la condena y a la reaccin militar y tan autista frente a sus crmenes e invasiones.

Sigilosamente, las corrientes de pensamiento que peridicamente asaltan el hecho cotidiano, que exigen cambio a gritos, que califican a todo lo pasado de execrable, que critican all y ac y que se presentan como la opcin de la transformacin real, terminan siendo mascaradas de lo mismo. Porque, qu fcil es criticar, que sencillo es ser la oposicin a todo!. El manjar de lo contrario es el establo en donde todos queremos soltar a los caballos. Pero cuando calienta la cocina, y se requiere accin enrgica, entrega, solidaridad y sincrona de pensamiento no resulta tan fcil actuar. No es sencillo pasar del verbo y la rima a la proposicin creativa. Se hace cuesta arriba defender un ideal cuando las bases no son slidas, cuando es ms sencillo jugar al nihilismo y juzgar desde las barreras antes de despojarse de las ataduras y tomar al toro en los cuernos. Hombre, que imitar un prototipo, seguir un paradigma no es lo mismo que tumbar a hachazos la repisa que los sostiene, no?

A los que me leen: Destrozar los ritmos. Incendiar las poses y las actitudes. Desmontar los supuestos, los percances, lo primero que viene a la cabeza. Vestirse de pueblo. Pintar lo local. Imaginar que somos superiores a nuestra terrenalidad, y que somos nios en el dulce acto de bajar la musa a la mesa. Hablo de amor, compaeros. De amor y unidad frente a un futuro que no controlamos porque somos las marionetas de un teatro transnacional.

Desde ac, sabemos ser piedra en el zapato.

Fuente: http://www.faunanocturna.net/press/hip-hop-resistencia-y-pestilencia-por-orh/





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