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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2011

Manuel Fraga y el asesinato de Grimau

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Juan-Ramn Capella ha publicado recientemente en Trotta unas memorias suyas: Sin taca [1]. Abarcan los aos entre 1940 y 1975.

En el captulo V del libro Viaje de Grumete-, el catedrtico de Filosofa del Derecho de la Universidad de Barcelona cuenta su estancia en Pars en los aos sesenta. En la pgina 136 se refiere a la detencin y tortura de Grimau: Julin Grimau, dirigente comunista detenido en Madrid, haba sido tan salvajemente torturado que para disimularlo la polica le haba arrojado por una ventana de la Direccin General de Seguridad. Grimau haba sobrevivido y un tribunal militar la haba condenado a muerte.

El autor de Las sombras del sistema constitucional espaol recueda que aquellas salvajes torturas horrorizaron a la opinin pblica francesa. La condena de lo sucedido era generalizada.

La polica francesa y la administracin educativa le haban advertido que no poda intervenir polticamente. A pesar de ello particip en una primera manifestacin de protesta. Era enorme recuerda.

Cuando se acercaba la fecha fatdica, el da en el que Franco y su gobierno podan dar el enterado, y con l, el inmediato fusilamiento de Grimau, la ciudadana de Pars herva de rabia e indignacin. Se respiraba en el metro y en los titulares de la prensa. Los diarios daban cuenta de las manifestaciones en toda Europa, y De Gaulle, el Papa y otros gobernantes solicitaban el indulto.

Juan-Ramn Capella, seala l mismo, pens que dada la amplia movilizacin no era imposible, podan verse obligados a conceder el indulto dada la enorme presin popular internacional. Habl con Jordi Borja, entonces exiliado en Pars. Se lo coment, vea posible evitar el asesinato de Grimau. La respuesta de Jordi Borja, de muy buena fuente, le dej helado: ngela Grimau, la compaera del dirigente comunista, haba telefoneado a Fraga, el aperturista ministro de Informacin, pidiendo clemencia. El ministro franquista, sin ningn asomo de duda, le contest que le iban a ejecutar.

El ex ministro de Franco, el ex embajador de la Espaa franquista, sigue siendo presidente de honor (o reconocimiento afn) de un partido poltico que dice ser democrtico y, por si fuera poco, el principal partido de la oposicin parlamentaria. Cuando el tiempo pase y al final estemos, oiremos voces que hablarn del pasado reformista y democrtico del ministro que firm penas de muerte. Recordaremos entonces a Julin Grimau, a los trabajadores asesinados en Vitoria en 1976 y el grito fraguista de guerra: la calle es ma!

Nota

[1] Juan-Ramn Capella, Sin taca. Memorias 1940-1975. Editorial Trotta, Madrid, 2011.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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