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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2011

La evolucin de las especies: De la mafia tradicional al sistema criminal
Las nuevas caras del capitalismo mafioso

Roberto Scarpinato
Antimafiaduemila.com

Ponencia del Dr. Roberto Scarpinato, Procurador General de la Corte de Apelaciones de Caltanissetta, presentada en Bruselas los das 29 y 30 de marzo durante los debates del Parlamento Europeo, titulada: Hacia una estrategia europea para combatir el crimen organizado trasnacional. Traducido para Rebelin por Jorge Aldao y revisado por Caty R.


Uno de los principales obstculos para el desarrollo de una estrategia eficaz contra la propagacin de la criminalidad organizada a nivel mundial est constituido por los prejuicios culturales que continan dominando a la opinin pblica y a los polticos de muchos pases.

El primer prejuicio cultural es creer que el crimen organizado, aunque constituye un peligro a tener en cuenta, todava es algo propio de pequeas minoras de individuos que trabajan en los srdidos submundos de la mala vida, en un mundo separado, diferente de aquel en el que nosotros, honestos ciudadanos, vivimos todos los das.

Se cree, por lo tanto, que la sociedad civil de los pases europeos con democracia desarrollada tiene ya los anticuerpos adecuados para prevenir la propagacin de la mafia.

Tambin es un concepto generalizado la equivocada opinin de que las mafias son un fenmeno en los pases del mundo donde estn histricamente arraigadas, y que para evitar el peligro de la propagacin de sus actividades delictivas en otros pases, es suficiente con una adecuada supervisin represiva y la mejora de la calidad de la cooperacin internacional entre las autoridades judiciales y policiales.

Por desgracia, la realidad es muy distinta.

El mundo de la delincuencia transnacional y el mundo de la gente normal son dos caras de una misma moneda; es ms, se alimentan mutuamente.

Aquello que creemos combatir fuera de nosotros se encuentra dentro de nosotros, en nuestra vida cotidiana, aunque no seamos conscientes de ello.

Para entender esta circunstancia elemental, basta con considerar que el crimen organizado ofrece una variedad de bienes y servicios ilegales a los consumidores que lo consienten.

En cuanto a los bienes, proporciona drogas, seres humanos para la prostitucin, la esclavitud y la explotacin laboral, las armas y la pornografa infantil.

En el sector de los servicios proporciona capital de inversin, gestin de residuos txicos ilegales y nocivos para el medio ambiente, facturacin falsa para evadir impuestos y facilita, usando la violencia o la corrupcin, la obtencin de licencias y concesiones por parte de la autoridad pblica.

Los sealados slo son algunos ejemplos entre los muchos sectores del extenso mercado de las actividades ilegales en todo el mundo.

El suministro de estos bienes y servicios ilegales es la resultante de la existencia de una fuerte demanda por parte de la sociedad civil

Los delincuentes existen y prosperan porque millones de ciudadanos quieren comprar bienes y servicios ilegales. Ellos son el espejo que refleja los vicios secretos de muchas personas comunes en los pases ms diversos del mundo.

De esta manera, la mayor parte de la actividad criminal se puede calificar como un fenmeno de mercado regido por las leyes de la oferta y la demanda.

La demanda de bienes y servicios ofrecidos por la mafia ha tomado dimensiones macroeconmicas, que ya no se pueden controlar con las herramientas del derecho penal, como consecuencia de la globalizacin econmica que ha ampliado extraordinariamente el nmero de consumidores finales de los productos ofrecidos.

A propsito de las relaciones estructurales entre la dinmica del mercado global y el incremento de la delincuencia trasnacional, me limitar a sealar dos ejemplos que ataen al mercado de las drogas y de la prostitucin.

A finales de los aos ochenta el mercado mundial de cocana estaba limitado slo a los pases occidentales y ya estaba saturado, tanto que los precios de la droga se haba reducido para ponerla al alcance de nuevos consumidores en los segmentos ms pobres de la poblacin.

Ahora la situacin ha cambiado por completo, como resultado de la globalizacin al abrirse nuevos mercados con un gran potencial de consumidores.

El nacimiento en China de una nueva clase media acomodada con ms de 250 millones de personas que aspiran a un tipo de consumo al estilo occidental y el crecimiento progresivo de la renta media en la poblacin de Europa del Este y en los pases emergentes, han sentado las bases para el desarrollo de un nuevo mercado global de consumidores de drogas, que se estima que llegar a un 15% de la poblacin mundial en las prximas dos dcadas.

La expansin global y en tan poco tiempo del mercado de estupefacientes en todo el mundo, volvera impotentes las estructuras penales represivas a pesar de todos los esfuerzos de la cooperacin internacional, habida cuenta de que todas las polticas de erradicacin de las plantaciones han sido ineficaces.

Los ingresos derivados del mercado mundial de las drogas experimentarn un salto tan grande que darn a las organizaciones delictivas transnacionales una porcin enorme de riqueza, y por lo tanto de poder global, mayor que la de los Estados y las multinacionales ms grandes.

La consiguiente transformacin en trminos polticos de semejante poder econmico supondra la construccin de una nueva jerarqua, de facto, entre las potencias del mundo.

Por esta razn, algunos predicen que la poltica de liberalizacin de las drogas ser, tarde o temprano, un resultado inevitable impuesto por la desproporcin de fuerzas.

Este primer ejemplo ayuda a entender que las estrategias para enfrentar a la delincuencia transnacional deberan articularse en varios niveles, dependiendo de la evolucin de las dinmicas macroeconmicas y macropolticas, de manera realista y teniendo en cuenta que la delincuencia transnacional se ha convertido en uno de los actores del gran juego del poder en el mundo.

Un segundo ejemplo es el mercado de la prostitucin

Hasta finales de los aos ochenta, la oferta de mujeres para la prostitucin se limitaba al mercado nacional aprovechando los recursos locales, por lo que esta rea no la gestionaba el crimen organizado sino, principalmente, delincuentes individuales o pequeas organizaciones que operaban en pequeas porciones de territorio.

En los aos noventa, la repentina entrada en el mercado ilegal de la prostitucin de cientos de miles de mujeres de Rusia y de Europa del Este, reducidas a la pobreza por el repentino colapso del imperio sovitico -que en el pasado garantizaba el trabajo femenino para el 80% de las mujeres-, as como de las mujeres de los pases africanos, ha provocado una revolucin en este segmento del mercado que ha dado lugar a un cambio radical en los protagonistas del crimen y en su produccin ilegal.

El aumento de la oferta se ha visto acompaado por un incremento cada vez ms importante de la demanda en los pases occidentales, incluso en pases como Israel, donde la oferta de prostitutas era muy reducida, siendo suficientes los recursos locales.

La necesidad de administrar el trfico a escala industrial, en el que estn implicados diferentes pases -aqullos donde se reclutan las mujeres, los de trnsito y los de destino final- ha dado lugar a una divisin internacional del trabajo entre las mafias de varios pases que corresponden a las diferentes etapas del proceso de produccin y de valor aadido.

As las mafias rusas, blgaras y rumanas se dedican a la contratacin de mujeres en los pases de origen.

La delincuencia de los Balcanes est especializada en el trnsito y el transporte hacia varios pases occidentales.

En pases como Italia, donde existen mafias locales que controlan el territorio, se llega a acuerdos econmicos y de intercambio entre las mafias locales y las extranjeras

La Ndrangheta (1) calabresa se ha especializado en ofrecer un servicio a las mafias extranjeras que consiste en el blanqueo del dinero producto de la prostitucin y reteniendo un porcentaje de ese dinero blanqueado.

A raz de esta reestructuracin extraordinaria del mercado de la prostitucin, los criminales comunes que antes manejaban la prostitucin local con mtodos artesanales fueron desplazados por las poderosas mafias internacionales y utilizados como mano de obra barata.

Este fenmeno es interesante porque muestra que incluso el mercado ilegal est dominado por la misma dura seleccin darwiniana que caracteriza a la competencia en el mercado legal.

Como es sabido, en los sectores ms lucrativos de la economa legal el mercado ha sido conquistado, y por lo tanto dominado, por oligopolios econmicos cada vez ms poderosos que han engullido e incorporado a las empresas ms pequeas.

De la misma manera, en el mercado ilegal las mafias transnacionales -que pueden compararse con grandes oligopolios criminales- van fagocitando progresivamente e incorporando la delincuencia comn expulsada por la fuerza de los sectores ms rentables.

Esa seleccin evolutiva de las especies sugiere que el crimen organizado est destinado a convertirse poco a poco en la forma criminal estable y dominante del tercer milenio en todos los pases del mundo.

Los ejemplos bsicos sealados hasta aqu demuestran cun lejos de la realidad estn los prejuicios culturales que he mencionado al principio de mi informe, ya que esos prejuicios reducen las mafias a simples fenmenos locales derivados de peculiares condiciones ambientales.

Esta tendencia histrica inevitable est determinando una revolucin en el universo del crimen que gira menos en torno al individuo y cada vez ms en torno a las organizaciones, insensibles a la suerte de sus componentes individuales y a la apropiacin de pequeas porciones de la facturacin ilegal global.

El viejo derecho penal de la gente parece destinado a convertirse en un derecho de la pre-modernidad, reservado slo a las formas tradicionales de la delincuencia, mientras que el nuevo derecho penal de las sociedades, todava en lenta gestacin, aparece slo como una de las palancas de una estrategia global en mltiples niveles que, para abordar los fenmenos descritos, deber operar simultneamente en diferentes planos, actuando en el nivel macropoltico y macroinstitucional.

Sobre este punto volver en la parte final de mi informe.

Los ejemplos presentados hasta ahora conciernen a las relaciones de mercado, al intercambio consensuado entre los miembros de la delincuencia organizada y los millones de ciudadanos normales que son los consumidores de bienes y servicios ilegales.

Mucho ms complejas son las relaciones y la colusin de intereses entre la mafia y las empresas que operan en el mercado legal y que han dado lugar no slo a relaciones de intercambio, sino tambin a la creacin de un capitalismo mixto, constituido por la fusin de capitales legales e ilegales, que se est convirtiendo en un componente estructural importante del capitalismo mundial.

En este sentido, la experiencia italiana ha puesto de manifiesto que el fenmeno no es exclusivo de Italia, aunque all se muestra la vanguardia de una tendencia internacional.

Hasta hace unos aos, en Italia haba una difundida aunque equivocada idea de que la comunidad empresarial era la vctima, con pocas excepciones, de la delincuencia organizada que exiga, por medio de la violencia y la intimidacin, el pago de sobornos, el empleo de mano de obra y la concesin de subcontratos.

Los empresarios acusados de complicidad se defendan admitiendo que se vieron obligados a ceder a las exigencias de la mafia para salvarse a s mismos y a sus empresas.

Pero las revelaciones de muchos antiguos mafiosos convertidos en colaboradores de la justicia y la evidencia recogida por medio de escuchas telefnicas y ambientales han sacado a la luz en los ltimos veinte aos una realidad del mundo empresarial mucho ms compleja.

Junto a la categora de vctimas, tambin hay un montn de empresarios que aplicaron los mtodos mafiosos para ganar posiciones de dominio en el mercado.

En particular en diversos procesos relacionados con la mafia siciliana, se ha encontrado que en sectores lderes de la comunidad empresarial, cuyos exponentes a menudo han desempeado tambin un papel de liderazgo en las diversos asociaciones de empleadores, han utilizado sus relaciones polticas y sus relaciones con la mafia tradicional para convertirse en reguladores de amplios sectores del mercado de acuerdo con la lgica del oligopolio.

En esos sectores han formado crteles de empresas que gestionan toda la cadena productiva.

La direccin de estos crteles que operan en diferentes partes del territorio y en los diversos sectores del mercado, de acuerdo con una divisin de esferas de influencia, es asumida por los empresarios que tienen la funcin de fungir como hombres bisagra entre los polticos y la mafia, dictando las normas de ingreso, fijando los precios, imponiendo condiciones a la mano de obra, sealando a los proveedores, etc.

La mayora de los empleadores han aceptado estas estructuras por varias razones:

En primer lugar, porque las numerosas empresas que participaron en los crteles se han convertido en parte de un sistema sustancialmente proteccionista que elimina los costos y riesgos de la competencia, asegurndose el reparto del mercado y el beneficio de acuerdo con un sistema de rotacin interna.

En segundo lugar, porque rebelarse contra los lderes de los crteles es exponerse a una doble venganza: la poltica y la mafiosa.

La venganza poltica consiste en el ostracismo para las empresas dscolas a las que se excluye de la posibilidad de obtener financiacin pblica del Estado o del gobierno europeo, dirigido por los polticos, y en ser sancionadas de diversas maneras por las burocracias administrativas que niegan la autorizacin de los pagos o los retrasan hasta llevar a determinadas empresas al riesgo de quiebra.

La represalia mafiosa consiste en el uso de la violencia fsica contra los pocos que se atrevieron a rebelarse, algunos de los cuales han sido asesinados y otros han sufrido graves daos.

La mezcla de intimidacin poltica y mafiosa ha asegurado a unos pocos empresarios posiciones dominantes.

Estos crteles se definen como estructuras criminales porque son una compleja red ilegal a la que pertenecen sujetos de mundos diferentes -polticos, empresarios, profesionales, mafiosos tradicionales que se comunican mediante los hombres bisagra.

Los diferentes elementos de la estructura criminal desarrollan tareas distintas en funcin de las competencias especficas y de los recursos disponibles para ello.

Los polticos controlan el flujo de gasto pblico y de las aprobaciones administrativas. Los empresarios manejan el acceso al mercado, los mafiosos lavan capitales ilegales, participan en los negocios y proporcionan la fuerza fsica para eliminar los obstculos que no se pueden eliminar con mtodos incruentos.

La participacin concertada de los diferentes recursos -polticos, econmicos y militares- crea poderosas estructuras sociales que pueden condicionar a sectores enteros de la vida pblica y controlar grandes sectores del mercado.

Hasta principios de los Noventa, las estructuras criminales haban operado principalmente en la construccin y la contratacin pblica, acaparando cerca del 90% de los contratos y encareciendo enormemente el costo de las obras pblicas.

La eliminacin de la competencia en la forma indicada anteriormente garantizaba a las empresas la consecucin de las licitaciones pblicas con un mnimo de rebajas: hasta un 1% o 2%. La complicidad del mundo poltico y administrativo tambin permita lograr significativos aumentos en los precios, aprobando continuas variaciones de costos de obra o ejecutando dichas obras con materiales de mala calidad o de calidad inferior a la prevista en el contrato.

Los beneficios adicionales as obtenidos se dividan segn porcentajes preestablecidos -determinados entre los diferentes participantes- entre los polticos, los profesionales, los empresarios y los mafiosos.

Como resultado de recortes de gastos impuestos por el Tratado de Maastricht, el gran negocio de los contratos pblicos se fue reduciendo ms y ms. Al mismo tiempo, los riesgos penales haban aumentado porque una parte del empresariado -aunque todava es una minora- tom posiciones contra los miembros de los grandes oligopolios y la accin del poder judicial se ha vuelto ms eficaz. Adems, se aprobaron recientemente leyes que establecen controles estrictos a las empresas que obtienen contratos de obras pblicas: Todos los pagos deben hacerse slo a travs de cuentas bancarias dedicadas y marcadas.

Pero la economa, tanto la legal como la ilegal, ha seguido evolucionando a un ritmo muy por encima de la ley.

As, a principios del tercer milenio, mientras que la accin del poder legislativo y del poder judicial comenz a centrarse en este sector, el capitalismo mafioso ya haba tomado otros caminos, la inversin en nuevos sectores de la economa virtual y en el mundo financiero.

La necesidad de resumir me impide hacer un inventario de las mltiples nuevas reas de inversin, como las energas alternativas, las redes de supermercados, la medicina privada de alta tecnologa y el tratamiento de los residuos.

Lo que es interesante a la luz de investigaciones ms recientes, es que las estructuras criminales no han desaparecido sino que, como en una especie de seleccin de las especies, han evolucionado adoptando tcnicas de inmersin y ocultamiento que las hacen menos visibles.

El componente poltico-administrativo sigue desempeando un papel esencial en la disposicin de los fondos pblicos reservados para las empresas pertenecientes a las diferentes estructuras criminales y en la creacin de posiciones de oligopolio mediante una gestin racional de las licencias administrativas necesarias para iniciar actividades comerciales en muchas reas, como por ejemplo la produccin de energa alternativa.

Recientes investigaciones judiciales han permitido comprobar que, en Sicilia, esos sectores estn controlados directa o indirectamente por unos pocos contratistas que trabajan ocultos detrs de una multitud de empresas.

En junio de 2010 se decomisaron activos por valor de casi 1,5 millones de euros a una de estas personas perteneciente a grupos de oligopolios que, segn la fiscala, actuaba como enlace entre la mafia y el lobby financiero internacional que gestionan, adems de capitales legales, la obtencin de inversiones de la mafia italiana, de los grupos japoneses Yakuza y de la mafia rusa en el sector energtico italiano.

Es interesante sealar, con el fin de comprender la prolongacin de la actividad delictiva a travs del tiempo, que ya en 1995 esta misma persona fue declarada culpable de haber pagado sobornos por valor de tres mil millones de liras a los Consejeros de la Regin de Sicilia y a los burcratas. Esos sobornos representaban el 10% de un contrato de treinta mil millones de liras de fondos pblicos para la instalacin de sistemas fotovoltaicos.

Tambin, para demostrar la continuidad en el tiempo de las estructuras criminales, cabe sealar que en marzo de 2011 fue detenido un diputado de la Regin de Sicilia, miembro de la Comisin de Actividades Productivas, mientras estaba recibiendo un soborno de un contratista de la industria fotovoltaica para eliminar una serie de obstculos burocrticos creados artificialmente con el propsito de impedir las actividades de la empresa.

Las investigaciones en otras regiones italianas han revelado la existencia de otras estructuras criminales que operan de forma similar y a las que pertenecen empleados jerarquizados que incluyen a hombres conectados con las organizaciones mafiosas.

Las estructuras criminales son la seal de una peligrosa y progresiva conexin entre el mundo empresarial y el mundo de la corrupcin, llenos de gente sin escrpulos interesada en la obtencin del mximo beneficio personal de los cargos pblicos que ocupan, y el mundo de la mafia de cuello blanco, integrado por personas altamente educadas.

La combinacin del abuso del poder pblico y el abuso del poder privado de las mafias es la nueva frmula ganadora.

En Italia el fenmeno se ha agravado cada vez ms en los ltimos veinte aos porque en muchos aspectos se ha ampliado la discrecionalidad poltica-administrativa, exenta de controles por parte de los organismos superiores, y convertida en impenetrable para el poder judicial.

As, se ha creado un rea muy amplia de opacidad en el sector pblico, que ofrece una amplia cobertura para el crecimiento vertiginoso de la ilegalidad.

La Sindicatura de Cuentas ha estimado que el volumen de negocios anual de la corrupcin en Italia ha alcanzado la cifra de sesenta mil millones de euros.

Debido a la impenetrable conspiracin de silencio que domina el mundo de los trabajadores de cuello blanco, el poder judicial ha sido capaz de sacar a la luz muchas historias de corrupcin casi siempre gracias a las escuchas telefnicas y ambientales.

En resumen, la corrupcin se ha convertido en la principal zona de penetracin de la mafia en las instituciones y en la economa, as como el lugar principal en el que construir las alianzas entre polticos, funcionarios, empresarios y mafiosos de lite que dan vida a las estructuras criminales.

En el panorama italiano, desde el norte hasta el sur, las estructuras criminales se estn convirtiendo en los nuevos actores emergentes en la escena del crimen nacional, sustituyendo progresivamente a la mafia tradicional en el segmento superior del mercado ilegal, cuya gestin requiere diferentes habilidades en mltiples niveles.

Dejan a las mafias tradicionales aquellas reas de mayor riesgo penal como el trfico de estupefacientes, la exaccin violenta de recursos por la extorsin, as como sectores del mercado de baja tecnologa o en vas de extincin como la construccin.

Por supuesto esto es dibujar a grandes trazos las lneas generales del fenmeno, porque la realidad del mismo tiene una tipologa muy variada.

Particularmente interesante, porque refleja una evolucin no slo italiana sino europea e internacional, es la proliferacin en las regiones del norte de Italia del fenmeno de la fusin entre el capitalismo legal y el capitalismo mafioso, as como la expansin de la estructura criminal.

Durante muchos aos se crey que la mafia era un fenmeno exclusivo de las regiones del sur, y que las tradiciones cvicas y la cultura de mercado de las regiones del tringulo industrial del pas eran buenos anticuerpos contra la propagacin de la mafia en esas zonas.

Esta creencia se basaba en el prejuicio cultural -muy extendido en los medios de comunicacin- de que la mafia estaba formada slo por individuos groseros e ignorantes que realizaban actividades predatorias por medios violentos.

En realidad, el nuevo capitalismo mafioso se presenta con el aspecto tranquilizador de administradores y empleados de oficina que ofrecen a las empresas una variedad de servicios ilegales muy atractivos, ya que permiten concretar una serie de grandes ahorros sobre los costos de produccin y obtener beneficios adicionales.

Para limitarnos slo a unos pocos ejemplos, basta pensar que las empresas mafiosas ofrecen la eliminacin de residuos a precios reducidos hasta un 50% en comparacin con los precios de mercado, porque funcionan con mtodos ilegales de vertidos prohibidos y dainos para el medio ambiente

Consideremos el caso de que deba derribarse un edificio de diez plantas que contiene una gran cantidad de amianto para construir un nuevo rascacielos en su lugar.

La empresa mafiosa ofrece una reduccin de costos a la mitad para derribar el edificio porque eliminar los materiales resultantes, incluido el amianto, de manera ilegal.

Adems las empresas mafiosas, cabezas de cientos de empresas que operan tambin en el extranjero, trabajan como crteles ofreciendo a las empresas legales facturas por transacciones inexistentes que permiten la evasin de impuestos por montos muy elevados, a veces millones de euros. Los beneficios as obtenidos se reinvierten en parte en las empresas y en parte para crear fondos negros para la corrupcin tanto a nivel nacional como internacional.

En una investigacin de febrero de 2010, que termin con la detencin de cincuenta y seis personas, se encontr que una estructura criminal compuesta por directivos de multinacionales de telecomunicaciones que cotizan en bolsa y hombres de negocios vinculados a la Ndrangheta, haban realizado entre 2003 y 2006 un complejo fraude fiscal administrando 2.200 millones de euros y perjudicando al fisco por 370 millones de euros.

Parte de este dinero haba acabado en manos de la 'Ndrangheta, que haba falsificado miles de votos consiguiendo que se eligiera en el Parlamento a un senador dispuesto a cuidar los intereses de la organizacin a nivel estatal. De esta estructura criminal tambin formaban parte miembros de las fuerzas policiales que proporcionaban informacin confidencial y obstaculizaban la investigacin.

Entre otros servicios ofrecidos por el negocio de la mafia, tambin est la reduccin de los costes laborales, ya que los empleados se ven obligados a devolver hasta el 30% del importe de su salario.

En los procesos penales de julio de 2010 se comprob que una gran empresa con capital mixto legal y mafioso- durante muchos aos haba obligado a sus 1.500 empleados a devolver cada mes el 30% de sus salarios, acumulando as, gracias a la complicidad del el mundo de la banca, varias decenas de millones de euros transferidos al extranjero.

En otro caso en 2010 se estableci que los gerentes de una empresa que forma parte de un holding multinacional, que cotiza en la Bolsa y opera en el sector de la construccin, haba firmado estrechos acuerdos con la mafia, incorporando a su propio plantel de dirigentes a lderes mafiosos y elabor sus marcos de gestin contando tambin con lderes de la mafia. Con esos acuerdos se pretenda lograr un progresivo control del mercado en la regin y la empresa haba obtenido muchsimos beneficios al proveer grandes cantidades de hormign debilitado (es decir, sin la cantidad de cemento mnima de 30 Kg. por m3) para la ejecucin de obras pblicas. Una porcin de las ganancias se entreg a la mafia siciliana a travs de un sistema de facturas falsas.

Tambin hay que tener en cuenta que las mafias ofrecen el aporte de capital que permiten a las empresas legales efectuar nuevas inversiones sin gastos, accediendo a liquidez sin costes bancarios, capitales especialmente atractivos especialmente en un momento de crisis econmica y de fuerte competencia internacional.

La mezcla de capitales legales e ilegales se basa en un beneficio mutuo y sin maneras agresivas.

En los territorios del Centro-Norte, los miembros de la delincuencia organizada a menudo se limitan slo a la adquisicin de acciones como participacin minoritaria.

Lo que importa es reciclar el dinero, propagar el capital de la mafia en un gran nmero de empresas en el territorio y crear una tupida red de complicidad entre los involucrados de diferentes maneras en los negocios ilegales.

Esto crear un clima general de conspiracin para mantener el secreto sobre la colonizacin encubierta de reas enteras del territorio por los mafiosos.

Secreto que llega al punto de cubrir la clsica extorsin aplicada en perjuicio de las pequeas empresas que operan en esos mismos territorios.

En un proceso penal, que en marzo de 2011 condujo a la detencin de treinta y cinco miembros de la 'Ndrangheta en Lombarda, el juez del Tribunal de Miln que emiti la orden de prisin preventiva en la crcel, escribi literalmente, La empresa mafiosa ha alcanzado un preocupante nivel de aceptacin social en el sentido de que las ventajas de las que gozan esas empresas mafiosas no son (casi) nunca estigmatizadas por las empresas sanas, que prefieren sufrir en silencio o hacer negocios con los acusados a presentar una queja.

Un empresario que ha trabajado durante varios aos en Lombarda me dijo que el silencio de muchas empresas no significa actuar en connivencia con la mafia, sino que tambin se deriva de la conciencia de no estar en regla con la ley en varios aspectos: por la evasin fiscal, el incumplimiento de la normativa laboral, violaciones de las normas de seguridad laboral, etc.

Estas empresas que trabajan fuera de la ley se convierten en carne de chantaje de las organizaciones mafiosas que, por tal motivo, saben que puede contar con su silencio.

El ley del silencio de la mafia que pareca ser una caracterstica cultural de Sicilia y otras regiones del sur, se extiende as tambin en el norte del pas, alimentndose en parte de algunas de las ventajas econmicas que he sealado, en parte de una subestimacin cultural de un pblico que sigue creyendo que la mafia es slo aquella que dispara y que los incidentes de violencia que a veces salen a la luz son hechos aislados.

Y tambin, en parte, preocupa revelar la realidad de la presencia de la mafia en esos territorios porque es negativo en trminos de marketing local.

En una reciente investigacin periodstica de la primera red de TV del Estado, sobre la difusin de la mafia en el norte, los periodistas han tenido serias dificultades para encontrar empresarios de esa rea dispuestos a dejarse entrevistar sobre esta cuestin.

El Presidente de la Cmara de Comercio de Reggio Emilia, una ciudad que se encuentra en una de las regiones ms ricas del pas, dijo a la prensa que durante un decenio haba tratado en vano de convencer a los polticos y funcionarios de que en esa zona las empresas mafiosas estaban conquistando varios sectores del mercado como el transporte, la construccin y la eliminacin de residuos, ofreciendo precios competitivos fuera del mercado que ponan de rodillas a las empresas legales.

Y los polticos y los funcionarios le respondieron que los propietarios de esas empresas eran administradores bien educados, que estaban ofreciendo servicios y contratos con costos bajos beneficiando a la comunidad y que eran muy sensibles a las necesidades de la ciudad, ya que financian exposiciones de arte y otros eventos culturales.

Pero el aspecto ms preocupante que se desprende de las investigaciones en las regiones Centro-Norte del pas, es la relacin triangular entre los ejecutivos de la mafia, los empresarios y los polticos y funcionarios locales.

Son crecientes las investigaciones que demuestran el crecimiento y la propagacin en aquellas zonas de la estructura criminal nacida de la unin estable de intereses entre el mundo de la corrupcin poltica-administrativa, el empresariado y la mafia.

Los medios de comunicacin utilizan diferentes expresiones para definir este nuevo fenmeno criminal: bandas, P3, P4, juntas de negocios, etc.

Pero ms all de la variedad de trminos y eventos, el elemento estructural constante es la presencia simultnea en cada una de estas estructuras criminales de polticos, funcionarios pblicos, empresarios y comerciantes vinculados a la mafia, todos de acuerdo en utilizar la influencia poltica y administrativa junto a capitales legales y capitales ilegales de origen mafioso para enriquecerse en diversos mbitos, distorsionando las reglas del mercado y de la administracin pblica.

As que hoy ya no estamos en condiciones de determinar si la verdadera emergencia nacional est constituida por la mafia, por la corrupcin o por una mezcla letal de ambas.

La corrupcin se ha convertido en el caldo de cultivo de cualquier ilegalidad, incluidas las de tipo mafioso, debido a una serie de reformas y de leyes promulgadas en Italia en los ltimos aos que han contribuido a aumentar el grado de impunidad en este mbito.

Se trata de leyes que han quitado a los jueces penales la posibilidad de controlar el mal uso del poder pblico, de leyes que han reducido los plazos de prescripcin de muchos delitos de cuello blanco y que, por lo tanto, se declaran extinguidos antes de que se pueda lograr una sentencia definitiva de condena, e incluso de leyes que han perdonado las penas por delitos graves, incluido el delito de trfico electoral poltico-mafioso previsto en el Artculo 616 de Cdigo Penal.

Adems, el Estado italiano no ha puesto en marcha la Convencin del Consejo de Europa sobre la corrupcin despus de haberla firmado en 1999. Por tal motivo muchos comportamientos ilegales, como el trfico de influencias, no son objeto de persecucin penal.

Tambin hay que sealar que se aprobaron leyes que han permitido la regularizacin fiscal (N.deT: blanqueo) de capitales de origen ilegal exportados al extranjero con garantas de anonimato y de secreto, para evitar que los jueces y las fuerzas policiales puedan determinar si alguno esos capitales as regularizados eran tambin capitales mafiosos.

Por ltimo, la candidatura al Parlamento y la designacin para importantes cargos de gobierno de personajes ya condenados o investigados por corrupcin o por delitos mafiosos constituye un hecho gravemente desmoralizador que, sin duda, no ayuda al crecimiento de la cultura de la legalidad en la sociedad civil.

Como suelde decirse en Francia, los nios no se educan con palabras, sino con el ejemplo. Lo mismo vale en la relacin entre gobernantes y gobernados. Es difcil pretender en los gobernados una tasa de moralidad pblica superior a la de los gobernantes.

Por lo tanto, si no se pone freno a la corrupcin, la guerra contra la mafia est perdida antes de empezar y la detencin de cientos de miembros de la mafia y la confiscacin de grandes propiedades slo cumplir una mera funcin de contencin.

Sera un error creer que los fenmenos que he descrito pertenecen slo a la realidad italiana.

En Italia estos fenmenos salieron a la luz porque, gracias a la Constitucin de 1948, hay un poder judicial que ahora goza de independencia y de autonoma con respecto al poder poltico y que, adems, puede contar con una polica altamente profesional y herramientas de investigacin muy penetrantes como las interceptaciones.

En otros pases donde estas condiciones no existen, totalmente o en parte, el mismo fenmeno se propaga de una manera oculta.

Por ejemplo ahora se reconoce universalmente que el capitalismo sovitico es un capitalismo mafioso en un porcentaje que equivale a entre sesenta y setenta por ciento.

De hecho, fuentes del gobierno ruso afirman que alrededor del 40% de las empresas privadas, el 60% del Estado, el 85% de los bancos rusos y el 70% de las actividades comerciales estn sujetos a infiltraciones o bajo la influencia de organizaciones criminales, y que casi todas las empresas comerciales en las principales ciudades estn controladas directa o indirectamente por los grupos delictivos.

Y con las ltimas elecciones esta situacin ha empeorado.

Muchos mafiosos se han convertido en asistentes parlamentarios, previo pago de una suma de dinero. Y ahora, en Rusia, los 450 diputados de la Duma tienen unos quince mil asistentes, algunos de los cuales han sido asesinados a causa de los conflictos entre los grupos criminales locales.

Ahora la mafia rusa se sienta en el corazn de las finanzas internacionales y se ha convertido en uno de los componentes estructurales del capitalismo global, de un nuevo poder privado capaz de influir en el orden econmico y geopoltico internacional.

La compenetracin entre el capitalismo legal y el capitalismo mafioso, as como el crecimiento turbulento de la estructura criminal tambin es una trgica realidad en algunos pases europeos nacidos a partir del colapso del imperio sovitico, en los que la fusin entre los representantes de la nomenklatura y las mafias en el poder es tan fuerte que algunos estudiosos para definir a estos pases utilizan los trminos regmenes criminocrticos y Estados de la mafia.

Situaciones similares se encuentran en varios pases de frica y de Amrica Latina.

Por ltimo, en el corazn de Europa el blanqueo de los capitales mafiosos que se invierten en los ms diversos sectores es un fenmeno creciente y el riesgo de una invisible colonizacin econmico-mafiosa en reas cada vez mayores del territorio europeo no debe subestimarse.

La leccin que cabe extraer de la propagacin de las mafias en las regiones del norte de Italia que se consideraban inmunizadas, es una seal de alarma que no slo suena en Italia, sino tambin en toda Europa, especialmente en un perodo histrico como el actual, en el que la hegemona mundial de un turbo-capitalismo mundial, refractario a todas las reglas y controles, ha creado grandes reas de anomia y desregulacin que constituyen un terreno frtil para la expansin tanto de la denominada economa canalla como de la economa mafiosa.

Todas las razones mencionadas ayudan a entender por qu, como he mencionado antes, la accin penal es slo una parte de una estrategia de defensa y respuesta contra la economa criminal que, para ser eficaz, debe pasar a un nivel global y sistmico

El espacio de este informe no me permite referirme a esta cuestin esencial que requiere un desarrollo articulado y de extrema complejidad.

Me limitar a mencionar un solo ejemplo entre muchos.

La construccin progresiva de un derecho penal comunitario contra la delincuencia organizada internacional, que prevea un listado homogneo de delitos, de instrumentos de investigacin y de incautacin de bienes, es un objetivo clave a mediano plazo.

Pero este objetivo es probable que sea totalmente intil si dentro de los pases no existen, o no se mantienen vigentes, normativas estatales que garanticen la independencia y la autonoma de los jueces y fiscales ante el peligro de condicionamientos por parte de centros de poder externos.

Los tribunales italianos no habran podido lograr resultados significativos contra la mafia y la corrupcin concretados en las ltimas dos dcadas, si su independencia no estuviera garantizada por la Constitucin de 1948 aprobada despus de la derrota de la Segunda Guerra Mundial y de la cada del fascismo.

Son muchos los jueces italianos, entre ellos Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, asesinados por la mafia con sus guardaespaldas en 1992, que han debido sufrir graves ataques del mundo poltico porque con sus investigaciones ponan en peligro los intereses de las estructuras criminales que actuaban en diversas partes del pas, o por parte de hombres muy poderosos.

En los ltimos aos los ataques contra la justicia italiana se han vuelto cada vez ms violentos y prepotentes.

Estn en el orden del da una serie de proyectos de ley que proponen enmiendas a la Constitucin y a las leyes ordinarias, pero con una sustancia constitucional, que pretenden llevar al poder judicial bajo el control del poder poltico y a quitar al ministerio pblico la posibilidad de investigar delitos, reservando esta facultad slo a las fuerzas policiales subordinadas jerrquicamente al poder ejecutivo y, por lo tanto, al poder poltico.

Tambin estn en discusin proyectos de ley que pretenden limitar la utilizacin de instrumentos de investigacin esenciales como las escuchas telefnicas.

Teniendo en cuenta la compleja realidad que hemos descrito, es comprensible que las reformas de esta naturaleza no se limitaran a afectar nicamente a algunas estructuras internas de la legislacin italiana, sino que podran llevar a una severa reduccin de la capacidad global de respuesta del Estado italiano en su lucha contra la corrupcin, contra las estructuras criminales, contra los lderes mafiosos y contra el crimen con fines de lucro, creando en el corazn de Europa un peligroso foco de infeccin.

Nota del traductor:

(1) La 'Ndrangheta es una organizacin criminal de Italia cuya zona de actuacin predominante es Calabria. A pesar de que no es tan conocida internacionalmente como la Cosa Nostra siciliana y de que se considera ms rural en comparacin con la Camorra napolitana o la Sacra Corona Unita de Apulia, la 'Ndrangheta se ha convertido en el elemento criminal ms poderoso de Italia desde los aos 90. Aunque en ocasiones se la asocia incorrectamente a la mafia siciliana, la 'Ndrangheta opera de modo independiente de los sicilianos, si bien existen contactos entre ambas dada la proximidad geogrfica entre Calabria y Sicilia.

Fuente:http://www.antimafiaduemila.com/content/view/33652/78/



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