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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2011

El 50 aniversario de la derrota yanqui en Playa Girn abre el 6 Congreso del Partido Comunista Cubano
Unidad, soberana y participacin popular, claves revolucionarias

ngeles Diez
Rebelin


A las 11 de la maana aproximadamente terminaba la marcha popular que conmemoraba el 50 aniversario de la proclamacin del carcter socialista de la revolucin cubana y la victoria en Playa Girn sobre la invasin estadounidense. El presidente cubano Ral Castro desde el estrado de la Plaza de la Revolucin no emiti ningn discurso, dej que fuera la joven cubana Maidel Gonzlez Lago quien se dirigiera a la poblacin lanzando un mensaje de compromiso con la historia y de continuidad con los principios revolucionarios: soberana e independencia nacional.

La mayor parte de los medios internacionales apenas se han hecho eco del desfile militar y la marcha del pueblo cubano, ms ocupados en descifrar las palabras de Ral en la inauguracin del 6 Congreso del Partido que tuvo lugar a las cuatro de la tarde. Pero para leer el discurso del presidente cubano hay que saber leer al pueblo cubano en sus aspiraciones, sus anhelos y tambin sus contradicciones, no slo en lo que dice sino en lo que hace.

A las cinco de la maana comenzaba a actividad en los aledaos de la calle Paseo que desemboca en la plaza de la Revolucin, grupos de jvenes caminaban bullangueros sin reparar en los vecinos que an dorman. Poco a poco se iban juntando en los puntos de encuentro previamente concertados con los compaeros del centro de trabajo, de la universidad, de las escuelas avanzando la madrugada se iban sumando ms habaneros formando un costillar compacto hacia la columna vertebral de Paseo. A las siete de la maana no se poda circular por la calle Lnea, el malecn estaba bloqueado, la calle 23, tan repleta como todas las paralelas hasta subir a Zapata, reparta en sstole y distole grupos de clulas rezagadas. En nuestro mundo occidental, es difcil imaginar siquiera que cientos de miles de personas puedan movilizarse as, tan organizadamente y tan seguros de compartir un mismo tiempo histrico.

Sobre las motivaciones de los cubanos para asistir a la marcha sin duda caben muchas interpretaciones, depende de con quien hablemos, de su edad, -dato fundamental-, su lugar de trabajo, y por supuesto si es habanero o de provincias, aunque en este caso el llamamiento se haba dirigido a los habitantes de La Habana. Pero lo importante es si nos conformamos con las opiniones recogidas o las sometemos a un mnimo contraste con lo que los actos reflejan. Dejmonos llevar por el discurso ms prejuiciado, por el ms explcito, el de los jvenes cubanos que tan complacientes regalan los odos internacionales. Para mi joven acompaante universitaria, la mayora de los jvenes, incluso los no tan jvenes, estaban all obligados. Si no asistan a la marcha se lo tendran en cuenta en el lugar de trabajo o en la universidad, les tomaban nota me dijo.

Segn nos acercbamos a la calle Paseo, alrededor de las 7 de la maana, nos fuimos cruzando con cientos de jvenes, bromeaban, rean, algunos esperaban tumbados en el csped comiendo sanwiches, otros cantaban, se hacan fotos entre ellos no haba ningn adulto arengndoles ni nadie dando ninguna orden. Le pregunt a qu se deba tanta alegra si estaban obligados a asistir a un acto que no queran, -ya sabes cmo somos los cubanos, siempre hacemos bulla!-, - ah!.

Despus de un rato subiendo por Paseo no pudimos conectar con el grupo al que bamos, nos habamos retrasado y ya haba demasiada gente - y no hay nadie tomando nota de quin asiste? pregunt extraada-; qu t crees! que se puede tomar nota con tanta gente?-, ah!


El desfile militar comenz a las ocho en punto pero nosotros no comenzamos a caminar hasta las 9:15, aguardbamos en un ro compacto, imagin que esperbamos a que terminaran de desfilar las fuerzas armadas. A lo largo de toda la espina de Paseo se haban colocado altavoces que retransmitan lo que ocurra en la Plaza de la Revolucin. Cuando son el himno nacional se hizo un silencio impresionante y jvenes, nios, adultos, ancianos todos comenzaron a cantar a mi alrededor con una sola voz. Se inici la espera de una hora hasta poder movernos. Durante ese tiempo, a nuestro alrededor, un tipo vestido de militar bromeaba con una joven, una anciana sacaba de la jaba unos bocaditos que daba al nieto, una mujer en un grupo con camisetas rojas preguntaba por una compaera del trabajo y le gritaban a otra que alzara el cartel para que se les viera Tribunal supremo popular rezaba el cartel. Mi joven acompaante se quej del calor que ya empezaba a hacer, sac unas galletas y la botella de agua: esto est fatal organizado, como no empiece pronto!. Yo pregunt Cunta gente crees que seremos? no s, quinientos mil?-, ah!, dije tomando una de sus galletas.

Comenzamos a caminar hacia la plaza caminbamos rpido, la gente gritaba, saludaba, especialmente cuando divisaban alguno de los carros de combate que haban desfilado; por el costado derecho, al llegar a la altura de la tribuna se ralentizaba el paso porque, segn me dijeron, la gente quera ver a Ral, pero era muy difcil pararse. El presidente cubano, con un sombrero de paja, saludaba. Saliendo de la plaza el ro se divida en meandros y cada cual saba dnde le esperaba el transporte del trabajo, o de la escuela, otros buscaban alguna calle lateral por donde pasara transporte y otros ponan rumbo a casa caminando. A las 11 de la maana, poco antes de que apretara el calor, el desfile y la marcha haban terminado y las brigadas de limpieza ya lustraban las calles.

De vuelta a casa, son varias veces el telfono. Amigos y compaeros de la universidad preguntaban por mi participacin en la marcha. Se mostraban contentos y satisfechos qu bien estuvo! verdad?

En un mundo convulsionado por nuevas arremetidas del imperio y sus socios en el mundo rabe, la conmemoracin cubana tiene especiales connotaciones. Que haya sido una mujer joven la encargada de abrir la marcha, que hayan desfilado, primero la caballera mambisa, inicio de las revoluciones cubanas previas al 59, despus las fuerzas armadas, una rplica del yate Granma flanqueado por pioneros, el pueblo cubano en su conjunto es una muestra de fuerza que va ms all de las declaraciones o los discursos. Hoy en da, reivindicar soberana e independencia es en s mismo un acto revolucionario. Cuba ostenta el honor, junto con Vietnam, de haber derrotado a la potencia militar ms importante del momento. Una nacin pequea, pobre, constantemente amenazada sabe que no puede bajar la guardia.



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