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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2011

Las operaciones secretas que ordenaba Karadima para aniquilar a su competencia

Juan Andrs Guzmn, Gustavo Villarrubia y Mnica Gonzlez
Ciper Chile


Los sacerdotes que cortaron lazos con Karadima usan una metfora para describir su situacin: Estamos saliendo de la Matrix. Dolidos y an incapaces de creer la magnitud de los abusos, algunos han pedido disculpas a los acusadores. Las de Samuel Fernndez fueron aceptadas, no as las de Rodrigo Polanco. Ello se explica porque Karadima tambin hizo a otros religiosos cometer actos de los que hoy se arrepienten. Aqu se narra una de esas srdidas operaciones: cmo Karadima intent destruir la reputacin del sacerdote Cristbal Lira. Con la incautacin de documentos de la defensa hecha por la ministra Gonzlez, la justicia ya tiene dnde investigar.

Hay muchas formas de graficar la derrota que est viviendo Fernando Karadima. Pero seguramente la que ms le duele es sta: del medio centenar de sacerdotes que form y que hasta el ao pasado acudan al menos todos los lunes a la parroquia El Bosque para darle gracias por las bendiciones que haban recibido de l, solo tres le permanecen fieles: Juan Esteban Morales, Diego Ossa y Julio Schting.

El primer grupo que se distanci lo hizo en agosto del ao pasado, tras la publicacin en CIPER del patrimonio inmobiliario que el sacerdote acumul a travs de la Pa Unin Sacerdotal. Mediante una carta pblica que dio a conocer CIPER, diez religiosos afirmaron que las acusaciones hechas a Karadima les parecan verosmiles. Otros dos tambin opinaron lo mismo, pero no firmaron la declaracin. Los ltimos en alejarse fueron 15 sacerdotes, los que el 5 de abril pasado hicieron pblica su decisin, bastante despus del fallo condenatorio del Vaticano (originalmente eran 16, ya que a ltima hora Javier Manterola decidi no adherir al grupo y termin abandonando a Karadima solo, unos das despus, sin que nadie tenga claro por qu tanto enredo).

Diversas fuentes sealan que el gestor de esta ltima declaracin de ruptura fue Samuel Fernndez, aunque este sacerdote no quiso referirse a su rol en este episodio. Tambin sealan que Morales, Ossa y Schting fueron invitados a salir del edificio en llamas. Pero se negaron. Ellos se van a quedar hasta el final, se van a quemar con la torre, es el pronstico apesadumbrado de un religioso de El Bosque que a pesar de que hoy lo separa de Morales, Ossa y Schting, la obediencia incondicional a Karadima- no puede olvidar los aos de formacin que compartieron. Muchos aos de amistad. Y tambin, de cierta forma, de prisin colectiva.

Porque ya nadie discute tampoco que lo que al interior de la parroquia El Bosque se incrust y engros fue una secta. Una que tuvo por dcadas un solo lder y dueo: Fernando Karadima

De all que, inmediatamente oficializada la ruptura del segundo grupo de 15 sacerdotes, buena parte de ellos han ocupado gran parte de estas ltimas semanas reunindose con los sacerdotes que se alejaron primero, restableciendo vnculos y confianzas quebrantadas por ocho meses intensos que cambiaron para siempre sus vidas.

Tambin se han acercado a los denunciantes James Hamilton, Juan Carlos Cruz y Jos Andrs Murillo. Y les han ofrecido disculpas. Algunos, con lgrimas en los ojos.

Las disculpas de Samuel Fernndez fueron aceptadas; otras requerirn ms tiempo y ms explicaciones. Rodrigo Polanco, firmante de la segunda carta, fue rector del Seminario Pontificio y lo gobern con mano dura, informando de cada paso que daban los seminaristas de El Bosque a Karadima. Ahora intent acercarse a Juan Carlos Cruz. El denunciante le respondi que despus de la persecucin y descalificaciones a las que l lo someti, no poda pretender arreglarlo todo con un correo electrnico.

La Matrix

Entre los sacerdotes que salieron el ao pasado del mundo de Karadima, e incluso antes, prima un sentimiento: piden comprensin para los que acaban de alejarse. No lo hacen por una suerte de defensa corporativa, sino por el recuerdo de lo difcil que fue para ellos mismos romper con Karadima.

-Hay que tenerles paciencia, estn recin saliendo de la Matrix- dice un sacerdote.

La Matrix. As llaman ahora al mundo de El Bosque, en alusin a la pelcula protagonizada por Keanu Reeves, donde se plantea que la realidad es slo el invento de una gran y perversa mquina que usa a la humanidad para su beneficio.

La gran mquina es hoy Karadima, el mismo hombre que antes fue considerado por todos como un santo en vida. Hoy los sacerdotes de la primera y segunda salida, en las conversaciones que entablan para explicarse lo vivido, especulan con que al final de cuentas Karadima debi ser un homosexual reprimido, mesinico y que gener este mundo para satisfacer sus necesidades de sexo y de poder. Creen que tanto la homosexualidad como el mesianismo aparecern en los informes sicolgicos a los que Karadima fue sometido por orden de la ministra en visita Jessica Gonzlez. Una pericia que finalmente se vio obligado cumplir y que haba logrado evitar cuando la investigacin era dirigida por el fiscal Xavier Armendriz.

En el recuento de sus experiencias, de los largos aos de vida al interior de la Matrix, todos tienen cosas que reprocharle a Karadima. Como en una pelcula, las historias empiezan a aparecer lentamente. Pero a medida que pasan los das, tambin resulta ms claro que todos tienen cosas que reprocharse a s mismos. Actos que Karadima los hizo hacer con su dominio sicolgico; pequeos y grandes actos de los que hoy se avergenzan y que reconocen- llevaron adelante para que Karadima no los despojara de su cario. Para no quedarse solos.

Javier Manterola, que abandon el buque ya escorado de Karadima el pasado 7 de abril, es un buen ejemplo. Segn acusa el gastroenterlogo James Hamilton, en los primeros meses de 2010, ante la inminencia de la aparicin del programa Informe Especial de Televisin Nacional con su testimonio, Manterola hizo gestiones entre varios mdicos para que firmaran una carta desacreditando sus acusaciones. La operacin, confirmada por CIPER, busc impedir la transmisin del reportaje de TVN que hizo estallar el juicio pblico en torno al ex prroco de El Bosque.

Dentro de las acciones que algunos hicieron por orden de Karadima, hay tambin episodios ridculos. Como uno que involucra al obispo castrense Juan Barros. Varios sacerdotes recuerdan el da en que Barros, ordenado por Karadima, fue a hablar con el alcalde de Providencia Cristin Labb y trat de usar su rango militar (el obispo castrense es general y el alcalde fue coronel) para impedir la construccin de las polmicas torres que se levantaron junto a la parroquia, en lo que era el cine Las Lilas. Luego, cuando las torres se construyeron, Karadima termin comprando para la Pa Unin dos departamentos en dichos edificios, en los cuales viven dos de sus hermanos.

Instigando la ruptura familiar

Otras cosas que Karadima hizo hacer a religiosos de su entorno son ms difciles de reconocer. Por ejemplo, la forma en que instig a muchos a distanciarse e incluso romper con sus familias. Juan Carlos Cruz recuerda que el sacerdote fue implacable con su madre.

-Mi mam es chorsima, me apoy y me sac adelante, pero como sala con un separado, Karadima me hizo hacerle la guerra. Me deca: Tienes que decirle que es una adltera, que te vas a ir de la casa y que no la vas a ver nunca ms. Y yo lo haca. Un da mi mam fue a hablar con l y le dijo: Juan Carlos me est diciendo que me voy a ir al infierno. Con cara de espanto, l le replic: Pero cmo Juan Carlos puede decirte esas cosas tan horribles. Yo voy a hablar con l. No te preocupes. Mi madre le deca: S padre, y adems nunca llega a comer a la casa, siempre est aqu, en la parroquia. Y Karadima: l se queda porque quiere, voy a hablar con l. No te preocupes. Y cuando mi madre se iba, Karadima me deca mira, vino tu mam y me habl de esto y de esto otro; t sigue dicindole que es una adltera y ndate a la casa ms temprano unos das y despus vuelves a quedarte a comer en la parroquia.

Juan Carlos cree que Karadima hacia eso para aislarlo de su familia: No era slo conmigo. Lo mismo hizo con Francisco Prochaska, con Gonzalo Tocornal, Javier Barros, Diego Ossa Quera que estuviramos solos.

Uno de los laicos que entreg varios aos de su vida a servir a Karadima, dijo a CIPER que una de las primeras cosas que se propuso hacer cuando se alej recientemente del cuestionado sacerdote fue pedirle disculpas a su madre por lo que haba hecho y dicho por orden de l. Lo mismo debi haber hecho con su padre, pero ya es tarde. Falleci sin saber por qu su hijo se alej del hogar familiar.

Un proceso similar de recomposicin de lazos familiares han vivido dos sacerdotes, los hermanos Ferrada, a quienes Karadima puso uno contra otro, como lo reconocieron ambos en sus declaraciones judiciales. En las decenas de testimonios recogidos por CIPER, son varios los sacerdotes que admiten haber sido duros e injustos con sus familias, que trataron mal a quienes los queran, por obedecer a un hombre que ahora se les revela como mesinico y abusador.

Y estn tambin los que hoy emocionados agradecen haber mantenido incluso en secreto- ese nexo familiar. Un lazo que los salv de caer bajo su control total.

Evacuar la parroquia

En estas semanas en que ya la mayora de los sacerdotes que conformaban el cerrado y elitista grupo de El Bosque han dado sus pasos fuera de la Matrix, tambin han surgido crticas mutuas. La ms dura es la que formulan los sacerdotes y laicos ms jvenes a sus mayores. A esa generacin que los precedi en El Bosque y que sin duda saba o intua lo que all ocurra.

-Mi mayor reproche es con los mayores. No logr entender que viviendo ntimamente en el crculo de El Bosque, no nos advirtieran. No nos protegieran-dice un sacerdote.

Una crtica que tiene nombres y apellidos. Entre los que se repiten est el de Cristbal Lira, uno de los sacerdotes ms antiguos formados por Karadima y que alcanz renombre pues despert muchas vocaciones cuando era prroco de la iglesia Nuestra Seora De Las Mercedes, en Vitacura, ms conocida como la parroquia de Los Castaos. Al alero de Lira, a comienzos de los 90 se formaron sacerdotes como Nicols Achondo, Osvaldo de Castro, Nicols Cruz, Jorge Merino Reed, Alejando Vial, los hermanos Andrs y Fernando Ferrada, Cristin Roncagliolo y Juan Ignacio Ovalle.

Todos los mencionados terminaron en la parroquia El Bosque, la mayora de ellos teniendo a Karadima como director espiritual. Achondo y Merino se involucraron tanto con Karadima que salieron de la Matrix recin en los primeros das de este mes. La explicacin de por qu jvenes de Los Castaos terminaron en El Bosque, permite entender tambin un mecanismo clave y poco conocido de la forma de operar de Karadima.

Ocurre que en 1991, Cristbal Lira fue trasladado desde Los Castaos a una parroquia de Maip y el arzobispo de Santiago design en su reemplazo al sacerdote Andrs Moro, que no era de El Bosque. Karadima, entonces, dio la orden de evacuar la parroquia, es decir, de convencer al mximo de jvenes para que dejaran a Moro solo y se fueran a El Bosque.

-Nos explicaron que la espiritualidad de El Bosque era ms afn con la bsqueda en la que estbamos nosotros, que la que ofreca el padre Moro. Mucho tiempo despus entend que habamos sido evacuados, pues esa prctica la vi en otras ocasiones -explic a CIPER un sacerdote que prefiere no identificarse y que perteneci al grupo de Los Castaos.

El mismo religioso cuenta tambin que la evacuacin haca El Bosque se facilit porque Cristbal Lira nos hablaba mucho de Karadima, lo citaba, lo presentaba casi como un santo, por lo que nos pareca lgico ir a El Bosque.

Es desde ese contexto que surge el reclamo que algunos sacerdotes le hacen a Lira. Creen que al menos l debi sospechar lo que ocurra all pues lleg en 1975, antes an que James Hamilton y Juan Carlos Cruz. Los testimonios recogidos por CIPER coinciden en sealar la cercana que tuvo durante muchos aos Lira con Karadima. Al punto que Karadima llamaba a Lira Tuki: un apelativo con el que tambin se refera a los homosexuales. A pesar de esas manifestaciones, Lira les predic a los jvenes de Los Castaos, bajo su direccin espiritual, slo maravillas de la obra de Karadima en El Bosque. Y finalmente no hizo nada para impedir que todos ellos terminaran bajo el control del sacerdote como integrantes del crculo de El Bosque.

Uno de los religiosos que se form en Los Castaos con Cristbal Lira, relat a CIPER que convers con l al respecto:

-Una vez Cristbal coment que aqu todos ramos vctimas. Yo le dije que s, pero tambin que haba gente que siendo vctima era responsable. Porque nosotros tenamos 18 aos cuando llegamos a El Bosque. Pero haba personas mayores que saban lo que all ocurra. Lira no nos dijo nada.

En ese grupo de jvenes que fueron evacuados de Los Castaos, haba dos jvenes laicos sobre los que Karadima cay como un guila: Francisco Costabal y Jos Murillo. Costabal, el ltimo presidente de la Accin Catlica, se ha mantenido al lado de Karadima y sigue siendo uno de los puntales del actual prroco de El Bosque, Juan Esteban Morales. Murillo parti a tiempo y es uno de los denunciantes de Karadima.

Qu responsabilidad siente Lira por lo que ocurri despus con la generacin que l form en Los Castaos? CIPER acudi en varias ocasiones a la parroquia de Lo Barnechea, donde oficia de prroco este sacerdote, pero l se neg a abordar estos temas en una entrevista.

El estilo del maestro

Hay otro incidente grave en que se vio involucrado Lira. Para entender su trascendencia hay que saber que Karadima nunca vio con buenos ojos que este sacerdote despertara tantas vocaciones. Segn distintos testimonios, con el correr de los aos y visto el xito que obtena Lira en la convocatoria de jvenes, a Karadima se le fue dibujando como una competencia. Por eso, cuando los jvenes de Los Castaos llegaron a El Bosque, Karadima asumi la direccin espiritual de la mayora. En otras palabras, se los arrebat a Lira. As, cuando poco despus muchos de ellos llegaron al seminario, estos pasaron a engrosar la larga nmina de vocaciones adjudicadas a Karadima. Una cifra que serva para alimentar otro mito: que Dios estaba actuando a travs de l.

Pese a los celos de Karadima, Cristbal Lira lo mantuvo como su gua espiritual y confesor. Y sigui asistiendo cada lunes a las reuniones de los sacerdotes de la Pa Unin en El Bosque.

Todo cambi en 2007, cuando el arzobispo de Santiago de la poca, el cuestionado cardenal Francisco Javier Errzuriz, decidi hacer un cambio en la parroquia Santa Rosa de Lima, ubicada en la comuna de Lo Barnechea, donde Jaime Tocornal oficiaba de prroco por casi 14 aos.

Aunque virtualmente paralizada, a esas alturas ya haba una investigacin eclesistica contra Karadima y el arzobispo le haba pedido que dejara de ser prroco de El Bosque. Tocornal fue uno de los ms vehementes y fieles seguidores de Karadima, lo que entonces ya no se vea con tan buenos ojos en el arzobispado. Las capacidades y liderazgo de Tocornal, lo hacan candidato seguro a obispo, segn afirma un sacerdote jesuita que ha tenido altos cargo en su congregacin. Pareciera que aquello es pasado: no son pocos los que hoy creen que tras el escndalo en que se ha visto envuelto el crculo de Karadima, del que Tocornal ha sido pieza clave, su figura ha resultado irremisiblemente daada.

Segn fuentes del Arzobispado de Santiago consultadas por CIPER, la decisin de sacar a Tocornal de la Parroquia de Santa Rosa tuvo su origen en la conviccin que se fue incubando de que este sacerdote haba transformado esa iglesia en una rplica de El Bosque: se rodeaba de jvenes de buenas familias, rubios, guapos y muy obedientes; y al igual que Karadima, ejerca sobre ellos una dominacin que en el Arzobispado pareci excesiva.

-Jaime es de los sacerdotes ms fieles con que contaba Karadima. Su adhesin era completa. No creo que pensara realmente que Karadima era un santo, pero s un hombre iluminado: lo traa frecuentemente a colacin en sus homilas, reparta los CD de los retiros del padre En el arzobispado se defini lo suyo como aficin desmedida -explic a CIPER un religioso que trabaj en el Arzobispado de Santiago mientras lo comand el cardenal Errzuriz.

Una feligresa que estuvo durante su juventud en El Bosque y que luego asisti a las misas de Tocornal en Lo Barnechea, corrobora lo anterior:

-Tocornal era muy buena persona. Sin embargo, empez a formar un grupo como el de Karadima, con una direccin espiritual errnea. Si ibas a El Bosque y Lo Barnechea, te encontrabas con lo mismo, ambientes eminentemente cerrados al extremo.

Que sacaran a uno de sus sacerdotes favoritos de Lo Barnechea, molest mucho a Karadima. Pero que su reemplazante fuera Cristbal Lira, desat su ira. Lo que vino a continuacin es uno de los episodios que retratan mejor el ambiente de secretismos y traiciones que se incub en El Bosque. Pero tambin grafica los niveles a los que estaban dispuestos a llegar algunos miembros de su crculo cuando Karadima daba una orden.

La decisin de Karadima fue evacuar la parroquia de Lo Barnechea. Dejar a Cristbal Lira sin ninguno de los muchachos que se haban congregado en la Accin Catlica de esa iglesia durante los 14 aos que ofici de prroco Jaime Tocornal. La orden la dio en el verano, antes de que Lira asumiera su nueva destinacin. En momentos en que Tocornal, Karadima y el propio Lira, disfrutaban juntos de las vacaciones estivales.

Recordando esa poca, Cristbal Lira le dijo a personas cercanas: Yo le preguntaba a Jaime cmo era la parroquia, le peda que me contara de ella y de sus feligreses, y aunque estuvimos todo el verano juntos, nunca me dijo nada. Simplemente no me habl del tema.

Fue as que Cristbal Lira lleg a Lo Barnechea y debi observar impotente cmo los jvenes comenzaban a alejarse de su parroquia. Uno tras otro fueron desapareciendo, dejando las actividades apostlicas abandonadas. Nadie le dijo una palabra al respecto. Pero cuando Lira iba los lunes a la parroquia de El Bosque, vea a los jvenes de Lo Barnechea asistiendo a misa.

-El padre Karadima me dijo: No tengo a ninguno de tus jvenes. Pero yo saba que s, porque los vea cuando iba para all -cont apesadumbrado Lira a algunos sacerdotes.

Con el tiempo, algunos regresaron. Y al menos un par de matrimonios que asista peridicamente a Lo Barnechea se sinceraron con l y le dijeron que efectivamente los jvenes que desaparecieron se haban ido por orden de Karadima.

Pero esos dos matrimonios coincidieron en relatarle un hecho mucho ms grave: que el instigador de esa evacuacin haba sido el mismo Jaime Tocornal, insinuando que Lira era homosexual y que no era convenientemente que estuviera en contacto con jvenes.

-Todo esto te muestra cun enfermo era el clima que generaba Karadima -explica un sacerdote que supo de esta operacin de primera fuente-. Por una parte tenas a Jaime hablando estas cosas terribles de Cristbal Lira; y por otro, a Cristbal que segua yendo todos los lunes a El Bosque e incluso se iba con Karadima, Tocornal y todo el grupo a un campo de los Tocornal.

Este sacerdote cree que Lira saba de la operacin en su contra y que la aceptaba porque tena miedo de quedarse solo, miedo a que todo El Bosque se fuera en su contra. Miedo a una soledad an ms fuerte de la que estaba experimentando cuando se le estaban yendo todos los jvenes de la Accin Catlica.

Para conocer la respuesta de Jaime Tocornal a estos testimonios de laicos y sacerdotes, CIPER se comunic con la Parroquia Luis Beltrn, de la cual este sacerdote es actualmente prroco. Sin embargo, Tocornal no accedi a responder.

Pese a su silencio, probablemente esta historia ser investigada en profundidad por la ministra Jessica Gonzlez. Y no precisamente por las traiciones y operaciones de evacuacin que se ejercan desde el ncleo ntimo de Karadima. Lo importante es lo que hay detrs de ese clima de intrigas: las extorsiones y manipulaciones ejercidas sobre distintas personas a partir de secretos de confesin. Porque segn han afirmado a CIPER varios protagonistas directos de estos hechos, hay otras personas que en la investigacin eclesistica han sido acusadas de haber cometido abusos, imitando el estilo de Karadima.

Tras incautar documentacin desde las oficinas del defensor de Karadima, Juan Pablo Bulnes, la ministra Gonzlez no slo podra obtener pruebas de los pagos que este abogado realiz a personal de servicio de El Bosque y a una vctima de abusos, presumiblemente para silenciarlos, sino tambin informacin sobre los pagos o demandas de dinero de otras personas. Esos datos pueden resultar clave para dilucidar cun extendida fue la prctica del abuso sexual y sicolgico que ejerci Karadima y tambin otros sacerdotes de su crculo.

http://ciperchile.cl/2011/04/18/las-operaciones-secretas-que-ordenaba-karadima-para-aniquilar-a-su-competencia/



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